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Dijo el actor y cantante Omar Calicchio

El 17 y 24 de octubre, en el marco del ciclo de Escena Creativa, se llevaron a cabo los Seminarios de Autor acerca de “El actor cantante”, organizados por la Facultad de Diseño y Comunicación junto al Complejo Teatral Bueno Aires.

6/12/2012

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En el primer encuentro Alejandro Paker, actor y cantante, comenzó hablando de su experiencia: “En mi caso no tuve una estrategia para llevar adelante mi carrera. Siempre fui inquieto y curioso en mi profesión y tuve fe en la actuación. Creo que es un acto de amor hacia los demás, no es sólo ego, eso también lo tengo”. Recordó sus comienzos en el canto en la ciudad de Rosario, en los cuales no contó con el apoyo familiar para formarse, pero su deseo era tan grande que se las arregló para realizar cursos hasta que tuvo la oportunidad de acudir a la audición de El Jorobado, del grande Pepe Cibrián.

Focalizó su formación con Raúl Serrano y sobretodo, con Carlos Gandolfo. Hizo hincapié en todas las experiencias laborales que realizó paralelamente a la actuación y las cuales le permitieron desarrollarse como actor. “Uno lleva una mochila con todas las herramientas y los métodos que te ayudan en diferentes situaciones”, afirmó Paker. Por ejemplo, tuvo una banda musical durante 7 años para tocar en eventos y restaurantes. “Nunca sabés dónde hay alguien que te puede ver, aprendí cómo llamar la atención en lugares donde al público no le interesa escucharte y eso me sirvió para ver distintas maneras de romper la cuarta pared”.

También la experiencia con Marionetas del pene, que es un formato australiano en donde se hace humor con los genitales le sirvió mucho: “El estar totalmente desnudo me hizo vencer el miedo a exponerme. Si bien esta es una profesión que se aprende haciendo, te sirve estudiar, te abre la cabeza y te saca de tu zona de comodidad. Yo sigo entrenando con un discípulo de Carlos Gandolfo”, explicó.

Continuó describiendo cómo prepara sus personajes: “Siempre me tiemblan las piernas cuando me proponen un nuevo proyecto. Para hacer Pepino el 88 tenía que hacer una escena colgado en un trapecio y le tengo miedo a las alturas pero me preparé, entrené con el Mono Silva en acrobacia y logré hacer una rutina”. “Para las audiciones me preparo como un enfermo. Las de los musicales son largas. Para Cabaret fueron quince. Vi la película, estudié el contexto histórico, el expresionismo alemán. El personaje del maestro de ceremonias tiene una femineidad que yo no tenía, así que observé a la mujeres, su manera de caminar, sus manos, hice ejercicios para lograr obtener un cuerpo más femenino, pilates, ejercicios en el agua, perdí 16 kilos”, contó el actor. “Lo interesante es el proceso de los ensayos, luego viene la repetición de todos los días, ahí hay que tener mucha disciplina porque la exigencia vocal es muy fuerte: no trasnochar, no tomar alcohol, llevar la bufanda y la chalina que son los mejores amigos del cantante. Cuando me llaman para un musical digo: Ya sé, un año sin vida”, concluyó.

En el segundo encuentro, Omar Calicchio, actor y cantante definió: “El teatro llegó a mi vida por casualidad. Fui a ver la comedia musical Calígula y dije: quiero hacer esto. Mis estudios los empecé con Cibrián, estuve 12 años con él, es mi padre artístico, también acudí a clases de baile pero nunca estudié teatro. Afronté mis papeles en el aquí y ahora. Mis maestros fueron mis directores”. Calicchio realizó un recorrido por las obras en las que participó y reconoció a Hugo Midón como uno de los directores con los que más aprendió. Habló de la necesidad de ser riguroso y tener disciplina para poder trabajar y cuidar la voz. Adhiere a la frase de Lía Jelin, con quien está trabajando en la actualidad: “Yo trabajo con la duda”, porque se considera un actor que siempre está proponiendo. Al igual que Paker, acentuó su participación en otras actividades que le sirvieron para desarrollar su profesión. También contó las distintas experiencias que transitó en los espectáculos en los que trabajó como Bottom Tap donde el baile era una necesidad o Forever young donde se conjuga la composición con el canto y el rock. El actor mencionó su nuevo proyecto como productor de El cabaret de los hombres perdidos. “Hay mucho prejuicio sobre la comedia musical como un género frívolo. Un buen intérprete de comedia musical te tiene que dar la ilusión de que no está cantando, tiene que tener conciencia de lo que está diciendo. Lo técnico es importante pero lo interpretativo tiene muchísima más relevancia”. Recalcó su labor como productor y la importancia de la autogestión de los proyectos propios en este país. Por otro lado, recalcó la formación que existe Argentina sobre comedia musical y que muchas veces productoras como Time for fun España piden gente para ir a trabajar. “Yo salgo a jugar en el escenario”, concluyó.

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