Noticias de la Facultad de Diseño y Comunicación

"Apelamos a correr los límites del espectador"

Dijo Leo Kreimer, Actor, Director y Escritor.

El 9 de abril se llevó a cabo un Seminario de Autor sobre “Mash Up, teatro para alucinar”, dentro del marco Escena Creativa 19, organizado por la Facultad de Diseño y Comunicación.

22/4/2014

Leo Kreimer, Actor, Director y Escritor propuso a los asistentes un acercamiento a su proceso creativo, tanto desde el punto de vista de lo estético como del complejo diseño de producción de este tipo de espectáculos de gran envergadura, ya que se trabaja con múltiples espacios, se incorporan elementos de diversos universos artísticos, se mezclan estéticas, géneros, entrecruzando el impacto del teatro aéreo con lo dramático e incorporando la dinámica que introduce la participación del público.

Kreimer dijo que su nueva obra, Mash Up, mezcla uno, es un espectáculo muy complejo ya que tiene muchas áreas conviviendo al mismo tiempo: banda en vivo, coreografía, actuación y aéreo, y por consiguiente necesita un equipo de actores performers que reúnan estas condiciones. Presentó a su asistente de dirección Débora Zanolli y a Martín Ponczyk, quienes lo acompañaron en la charla. 

La primera temática que abordó fue el trabajo sobre el concepto Mash up que significa mezcla, que nació en la web, se desarrolló en la música y se aproxima al término remix. La idea es tomar dos elementos y mezclarlos para generar otro nuevo que contenga a los otros dos. Lo que se propuso con este concepto es cómo aplicarlo a una teatralidad y este es el sentido que le dio a este espectáculo: mezclar conceptos, disciplinas, lenguajes, estéticas y poéticas para lograr algo nuevo. 

“Tiene que ver con cómo se está desarrollando la cultura hoy. Los artistas no están buscando nada nuevo, sino que utilizan los recursos que tienen, aceptando que no hay nada de original, y los mezclan para lograr una estética propia”, dijo. Luego ubicó su espectáculo en una línea de experimentación que viene desde La organización negra en los '80, De la guarda en los '90 y Hombre vertiente a comienzos del siglo, todos estos grupos desarrollaron un lenguaje del cual se sienten continuadores. Una de las características del espectáculos Villa Villa de De la guarda (estuvo de gira 12 años por todo el mundo) fue su capacidad de impactar a través de imágenes muy potentes pero no contaban una historia, en Mash up a esta modalidad se le agrega una dramaturgia. 

Otro de los temas de importancia es la complejidad de producción que implica un espectáculo de estas características: “Es muy caro porque probar las ideas que surgen ya tiene costo, entonces hay que estar muy seguro de lo que uno quiere hacer y casarse con esas ideas, desarrollarlas a partir de lo que se prueba”. Otra de las cuestiones que encarecen estos espectáculos es el tema de la seguridad: “Es fundamental no saltearse protocolos para no accidentarse. Se plantea una idea, se construye, se llaman a ingenieros y a técnicos de seguridad para que las prueben, una vez que está hecho y probado, se cuelga un peso muerto para ver cómo funciona el dispositivo y se prueba, luego se cuelgan los técnicos de altura y recién ahí, se sube el actor”. 

A estas complejidades, se agrega el trabajo con videos que también tiene que ser planificado y bien diseñado porque el costo de volver a filmar es muy alto. Por una cuestión de producción, entonces, el tiempo de desarrollo del proyecto fueron 6 meses, para poder hacerlo de esa forma, 6 meses antes de comenzar con los ensayos se reunieron las tres patas del espectáculo Leo Kreimer (dirección y dramaturgia), Débora Zanolli (aéreo) y Rakhal Herrero (coreógrafo) para trabajar sobre las ideas y presentar un guión muy preciso al productor. Hubo una discusión con los asistentes sobre los modelos de producción imperantes en Buenos Aires en la actualidad y se planteó la necesidad de invertir en espectáculos de experimentación porque estos son los que alimentan el circuito y permiten que haya renovación. 

Hay otra cuestión fundamental en este proceso creativo que es el espectador, cómo se llega a él, en este sentido Kreimer cree que habría una división entre aquellos que toman un lenguaje que ya está y trabajan sobre él, entonces el espectador está naturalmente identificado con ese lenguaje que ya conoce, o aquellos que desarrollan un lenguaje nuevo para que luego, la gente se reconozca en él. “Uno arriesga, apela a correrle el límite a la gente. Mash up tiene algo de pop bastardo, me gusta porque me representa en todas mis dimensiones y es mezcla uno, porque es un lenguaje que puede seguir desarrollando mixtura”, concluyó.

Texto: Andrea Pontoriero

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