Noticias de la Facultad de Diseño y Comunicación

"En el teatro todos los actores nos sentimos mejor"

Dijo el actor y director Julio Chávez.

Durante el segundo cuatrimestre de 2014 se realizó la 20° edición de los Seminarios de Autor Escena Creativa organizada por la Facultad de Diseño y Comunicación.

23/1/2015

Con la coordinación académica de los docentes DC Héctor Calmet y Andrea Pontoriero, se abrió el ciclo el pasado 12 de septiembre con: La magia de la actuación con la presencia de Julio Chávez, actor, dramaturgo, director, pintor y entrenador de actores. Estos cursos conforman un espacio de capacitación y actualización donde los protagonistas y creadores presentan su producción, reflexionan sobre su obra y explican técnicas. 

Chávez dijo: “Uno es actor porque es ser humano y no un ser humano que es actor. La posibilidad de abordar situaciones de cambios, transformaciones y de relatar cosas diferentes es afín a todos los seres humanos. Que nosotros, los actores, hagamos de eso un arte o intentemos hacer algo artístico, tiene que ver con una dedicación particular y podemos hacer de eso un trabajo”.

Ante la pregunta ¿Qué elegís para construir un universo?, respondió: “Siempre hablo de esto como la comanda de una cocina. Llega el proyecto, vos lo leés y de acuerdo a tu oficio, a tu entendimiento y a la circunstancia, elegís cómo construir ese plato que se te pide. No pertenezco a una metodología estricta. Cada cocina debe estar teñida de la mayor cantidad de elementos posibles porque cuanto más expandido esté tu entendimiento y tu experiencia, mayor libertad tenés. Lo que importa es entender la situación para poder seleccionar la metodología que vas a utilizar para construir esa situación”.

Respecto al trabajo del actor habló desde su experiencia: “El trabajo es tan infinito y variado, soy un actor que no sólo me gusta actuar sino que me gusta el problema de la actuación, el problema del actor, no en términos gremiales, sino ¿qué es ser actor? Y esta pregunta se puede resolver en distintos espacios: el oficio, la indagación, el estudio y la vida. Ya no puedo, ni quiero dividir. Mi mirada al mundo está siempre cargada, fortalecida y condicionada por mi mirada como actor. No hay nada que mire que no vaya a parar a mi Google personal. Soy un actor que se preocupa por actuar, resolver los problemas que tengo en mi trabajo, y me preocupa también la cocina del actor. Me interesa probar cosas, tengo la dicha y la suerte de poder elegir de qué me alimento. Voy a aquellos lugares donde para mí hay diálisis para mi alma y mi instrumento”.

“Otro problema es el temor de ocupar roles. Hoy por hoy, la escena del amor da pudor y si la hacés, como actor la tenés que relatar sabiendo que eso es cursi. Cuesta entregarse a los arquetipos y a las escenas porque se ha globalizado la expresión y hay pudor de asumir personalmente una expresión en aras de que está todo un poco desvalorizado o relativizado. Entonces, es muy difícil animarse a pasar por estaciones que uno siente que son viejas. Con el nombre de lo nuevo, todavía una enfermedad que tenemos de la modernidad o de las vanguardias, a veces perdemos lenguaje expresivo. En ese momento, advertís que el actor que lo está actuando, está gobernado por una enfermedad social, necesaria en lo social, pero enfermedad en el teatro que es, el pudor a la escena, el pudor a quedar pegado a una expresión. El pudor de que se confunda lo que estás construyendo con lo que sos. Entonces, uno va en busca de algo reconocido socialmente, en términos de una expresión televisiva, o lo que está como expresión en la época, o a veces se queda frenado porque teme y ahí hay algo de ignorancia”, manifestó Chávez.

Luego agregó: “Lo único que nosotros podemos capturar es la experiencia de otro humano, eso es ser actor”. En relación a la dirección dijo: “Creo que de las artes, la del director es la más difícil. Ser director tiene una enorme complejidad, es una labor titánica. Dirigir es una labor extraordinaria y es una posibilidad de que te sientas un constructor integral, con muchos problemas, entre ellos, la estrategia, que es una palabra hermosa en la vida. La estrategia con el actor es fundamental y depende de quién te toca dirigir porque hay actores que son buenos intérpretes pero que entran a la actuación por puertas diferentes y vos tenés que lograr que tu expresión gobierne. Es como dirigir una orquesta, tenés que tener la capacidad de saber, detectar, entender, ponerte estricto y rígido y al mismo tiempo contendedor. Tiene algo de muy solitario. Trabajás en grupo pero tenés que expresarte, construir, poner tu subjetividad y que se relate lo que querés contar. Soy un director exigente, nunca quiero más al actor que a la expresión. Lo que más quiero es lo que vamos a construir”.

Respecto de la preparación para realizar el pasaje entre la realidad y la ficción, afirmó: “Soy de la idea de construir maneras de cómo hay que prepararse. En mi caso, llego primero, dos horas y media antes de la función, y empiezo a entrenar, repaso toda la obra antes de empezar, me cambio y me preparo. Lo vivo como una experiencia de llevar un avión con pasajeros y quiero estar preparado para los hechos inesperados, para lo peor y lo mejor, porque me gusta justificar mi nombre en ese cartel. Quiero trabajar, me lo quiero ganar función a función”. 

“Formé mi actor durante varios años, ahora estoy pasando por un momento de reconocimiento más masivo pero, no por eso, me siento que si eso se me va, dejo de tener estructura, porque la he adquirido en todos estos años. Lo vivo con ternura, agradecimiento, serenidad y con una experiencia de vida que sabe que eso no es lo único”, concluyó.

Texto de Andrea Pontoriero

+ Ver la charla completa 
+ Agenda del evento
+ Galería de imágenes
+ Carreras del Área Teatro y Espectáculos en Palermo


Categorías a las que pertenece esta nota:

Teatro y Espectáculos

Otras notas relacionadas:

La magia de la actuación

Prohibida la reproducción total o parcial de imágenes y textos. Términos y Condiciones