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“El clown es un personaje enhebrado en uno mismo”

Aseguró Marcelo Katz, actor, director y docente teatral

El 17 de abril se realizó la 21º edición de los Seminarios de Autor Escena Creativa. Estos cursos conforman un espacio de capacitación y actualización donde los protagonistas y creadores presentan su producción, reflexionan sobre su obra y explican técnicas.

23/4/2015

“El clown es un personaje enhebrado en uno mismo”
El seminario contó con la coordinación académica de Héctor Calmet y Andrea Pontoriero,se inició el ciclo con El clown como entrenamiento. Marcelo Katz, actor, director, docente teatral, comenzó la jornada preguntándose qué es el clown, como punto de partida. Una de las respuestas es que es un entrenamiento que tienen que ver con divertirnos para divertir y emocionarnos para emocionar. Es decir, afectarnos para afectar. El entrenamiento trabaja en tres sentidos: en uno mismo, sentir para percibir qué me pasa; en el contacto con el compañero, percibir lo que el otro me propone para poder incorporarlo y trabajarlo; y el contacto con el público: el clown no trabaja con la cuarta pared, sino que lo hace frente a un público cuya función es ayudarlo a sentir qué es lo que tiene que hacer. Hay una idea de péndulo entre el escenario y el público, el clown da y el público devuelve, el material se va construyendo en conjunto.

Otras de las temáticas que Katz trabajó fue el concepto de vacío: “Uno no tiene que llenar todo, tiene que estar abierto a las sensaciones. Si estoy trabajando en una mala idea, la tengo que soltar. Hay que arriesgarse al vacío. El entrenamiento de clown ayuda a soltar la cabeza y estar presente. Es un trabajo sobre la espontaneidad por sobre la creatividad y requiere amigarse con lo que hay y lo que uno es”, expresó el profesional. Uno de los elementos fundamentales en el entrenamiento es estar en presente. Habló también sobre los conceptos de impulsos internos y externos: “Hay que sentirlos, desarrollarlos y llevarlos al delirio”. 

Luego, Katz detalló de las diferencias entre clown y payaso. Hay algunas evidentes, como por ejemplo el vestuario y el maquillaje. Sin embargo, hay otras que no están tan a la vista: el payaso tiene una búsqueda sobre el gag, trabaja sobre los arquetipos del ridículo universal; en cambio el clown trabaja el contacto, la empatía con el público, trabaja sobre sus obsesiones, pasiones y deseos, por eso no hay un clown igual a otro: “El clown es un personaje enhebrado en uno mismo”, aseguró. En cuanto a las diferencias con otros tipos de comicidad, Katz especificó que “el trabajo está basado en el cuerpo, hay un texto que es un texto-cuerpo y que tiene que ver más con el 'cómo' que con el 'qué'. Es un personaje que muestra lo que le pasa con lo lindo y con lo feo, desde el humor y trabaja sobre los temas universales”. 

A continuación, invitó a los asistentes a poner el cuerpo y a experimentar los conceptos trabajados teóricamente. Los participantes vivenciaron qué es un impulso y llevaron a cabo tanto el trabajo sobre uno mismo como para detectarlo, así como también realizaron el ejercicio a partir de un impulso propuesto por un compañero y el desarrollo, el viaje y el delirio que se puede elaborar a partir de ese empuje. Además, se profundizó en el registro del público y la posibilidad de continuar desarrollando un impulso o la necesidad de cambio. En resumen, una jornada feliz, donde la risa y la diversión se hicieron presentes a partir del trabajo sobre el cuerpo y las técnicas del clown. 

Texto de Andrea Pontoriero

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