Noticias de la Facultad de Diseño y Comunicación

"El escenario es un lugar mágico y sanador"

Dijo Arturo Puig, actor y director

El 11 de mayo, Arturo Puig visitó la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo en el marco de una nueva edición de Diálogo con Artistas.

8/6/2015

La primera temática sobre la cual el artista habló fueron los juegos de su infancia: “Siempre tuvieron que ver con el teatro y el espectáculo. Vengo de una familia ligada al teatro, desde mi bisabuelo, que trajo la primer utilería que existió en el país. Él vino con la compañía española de teatro María Guerrero y Díaz de Mendoza que construyeron luego el Teatro Cervantes. La utilería siguió con mi abuelo; después con mis padres y tíos y en 2004 tuve que venderla con mucho dolor. Fue realmente muy duro pero ya no funcionaba como negocio. Mi infancia estaba muy ligada con el teatro. Vivíamos en el bajo Belgrano y mi mamá -ama de casa-, me llevaba al cine dos veces por semana, mínimo. Después de ver las películas, mis amigos se sentaban en los umbrales y yo se las narraba e inventaba partes del argumento”.

Respecto a su barrio, contó: “Vivía en Libertador entre Sucre y Pampa en ese momento, Libertador era angosta y empedrada, no era avenida. Era un lugar lleno de caballerizas. Recuerdo que me sentaba en el umbral de la puerta de mi casa y veía salir los caballos. Además, hacíamos la pista de los autos en el medio de la calle. Lo curioso es que en ese barrio había una villa que era desde Migueletes hasta Figueroa Alcorta, era otro mundo. Yo iba a jugar a la pelota con esos chicos, me crié ahí”.

En torno a su educación, Puig expresó: “Mi inicio como actor eran esos cuentos que le contaba a mis amigos. En los actos del colegio recuerdo que recitaba poesías. Siempre me llamaban para participar porque hablaba fuerte aunque era -y sigo siendo- muy tímido. El escenario es un lugar mágico por un lado, y por otro sanador. Cualquiera puede expresar cosas que no se atreve en su vida personal, y una vez que hace eso, se saca un peso de encima. De alguna manera, protege los sentimientos”. 

“La primera vez que pisé el escenario fue muy raro. Antes de salir, me temblaban las piernas, tenía una adrenalina pocas veces vista; por otro lado, sentí una gran satisfacción al estar arriba del escenario. Me tuve que ir porque era menor, pero lo que sí hice, porque ellos lo permitían, era teatro para niños, entonces de esa manera me fui entrenando”, dijo el director y agregó: “El actor tiene que estudiar las técnicas y la expresión. Uno a veces confía en la inspiración, pero cuando no aparece, se deben tener las herramientas para suplantarlo. En un momento, pensé que la televisión no era para mí. Me ponía muy nervioso, me costaba mucho, me presentaba para distintos papeles y no quedaba; no lo sentía tan profundo como el teatro”.

En cuanto a la privacidad, aseguró que prefiere quedarse en su casa en lugar de ir a una fiesta:“Si voy, generalmente es por algún compromiso de amistad o promoción, pero me gusta más quedarme en casa o ir al teatro cuando no es un estreno. Trato de guardar mucho mi vida privada. En ese sentido, tanto Selva, mi mujer, como yo, nos hemos cuidado mucho de que no trascendieran las cosas. Siempre que hablé con el periodismo me referí a la parte profesional, no personal”.

Declaró también que durante muchos años, su gran ídolo fue Alfredo Alcón: “Siempre digo que era la nave insignia de los actores. Creo que los actores argentinos en general son todos muy buenos, hay una gran capacidad actoral. A veces, depende del personaje que les toque en la obra que están haciendo. En el cine, Darín está haciendo trabajos maravillosos. Somos amigos y conozco fantásticamente la evolución de Ricardo”. 

A la hora de trabajar en una obra, sostuvo que lo más importante es si es de su agrado o no: “Como actor, primero es la obra y después el personaje que me ofrecen o quiero hacer, si puedo hacerlo y si siento que mi capacidad actoral está a la altura. Busco mucho desafiarme a mí mismo, ir un poco más allá y salir de la comodidad. Hay personajes que me gustaron más que otros o que disfruté más. El día del estreno uno siente muchos nervios, pero una vez en escena, si la obra está bien ensayada, si pasa algo uno lo puede resolver, en cambio, como director eso no pasa”, y continuó: “Como director, lo más importante es si la obra tiene disparadores dentro del texto para que eso se convierta en una buena comedia o en una buena tragedia. Si la comedia, como en el caso de Le prenom, tiene algo más que hacer reír, mejor todavía. Hago hincapié en el proceso creativo. Después, el rol del director es complicado porque hay que pensar qué actor viene bien para qué personaje, la escenografía, las luces, el vestuario. Siempre trato de que cada actor se sienta cómodo haciendo su personaje, pero también que sea un desafío para ellos”.

Respecto a las redes sociales, Arturo dijo que no las maneja muy bien aunque es consciente que hoy en día son muy importantes. “Es la nueva manera de la comunicación e incomunicación. Es extraordinario como se comunican los jóvenes, están informados en dos segundos. Realmente es mágico”, afirmó a modo de conclusión de la charla. 

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