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“Me cuesta mucho trabajar sin un paisaje musical”

Dijo Alejandro Cervera, Coreógrafo y Reggiseur

El 2 de octubre se llevó a cabo una nueva edición del ciclo Escena Creativa 22, organizado por la Facultad de Diseño y Comunicación

5/12/2015

“Me cuesta mucho trabajar sin un paisaje musical”

En el tercer encuentro, el coreógrafo y réggiseur Alejandro Cervera presentó Tendencias en danza y ópera. Comenzó expresando que su producción coreográfica está vinculada a la música: “Ana Itelman hablaba de disparadores, a mí me cuesta mucho trabajar sin un paisaje musical. Estaba haciendo Juana de Arco en la hoguera en el Teatro Colón y vinieron de Córdoba para ofrecerme que montara Petrushka y la Consagración de la primavera. También me propusieron hacer como regisseur La Traviata, esa primera ópera me abrió muchas puertas y yo sentía que unía la música con la danza”.

Luego, comparó las especificidades de los trabajos de los actores, los bailarines y los cantantes: “Sigo muy vinculado a la danza, muy enamorado de los bailarines porque tienen una exposición del cuerpo muy fuerte, el cuerpo del bailarín no se puede ocultar. En el caso de los actores, cuando envejecen, tienen la posibilidad de hacer personajes como Rey Lear, pero ser bailarín tiene que ver con una instancia de juventud, de lozanía y de potencia, al menos en Occidente. El cantante lírico comparte con el bailarín el paradigma de que hay que cumplir con lo que está escrito en la partitura y en una técnica que busca excelencia”.

Además, focalizó en el trabajo del coreógrafo: “En la danza, el coreógrafo es el autor, el que arma el concepto. La exposición es grande porque para hacer una pieza coreográfica, uno decide todo y cada uno de los elementos”. Puso como ejemplo la pieza Eva (2010), que se hizo para el Ballet contemporáneo de Chaco. El profesional contó que esta compañía está formada por bailarines muy jóvenes: “Definí las escenas y lo que quería decir de Eva, cuál iba a ser la estética, la escenografía, el vestuario, el maquillaje y el vocabulario, que en la danza es cómo se mueven los bailarines. Sabía que estos bailarines tenían una buena formación en tango y folklore y que comenzaban con las técnicas de la danza contemporánea. Entonces, tenía por un lado los bailarines y por el otro la temática, a partir de eso fueron apareciendo paisajes sonoros”.

En cuanto al vestuario, detalló que para la obra en cuestión tuvo un valor muy importante en la transformación del personaje: “Se trata de una mujer política que tuvo mucha conciencia de la importancia de la imagen. Su cambio se hizo en escena e implicaba una logística complicada que tiene que estar tan ajustada como la coreografía”.

Para finalizar el encuentro, habló sobre la ópera y los cambios que se produjeron en los últimos tiempos: “Era el paraíso del cantante, de la prima donna y del director de orquesta. La idea del director de escena es posterior y en la actualidad se focaliza en los conceptos escénicos, hay una evolución en términos de la teatralidad y por eso los directores de escena tienen más peso. Hay una lectura más profunda e inteligente del texto que muchas veces desemboca en una propuesta teatral interesante y a eso hay que agregarle el impacto de las nuevas tecnologías”, concluyó.

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