Noticias de la Facultad de Diseño y Comunicación

El trabajo del director es absorbente: hay que ponerse el overol y trabajar en serio

Dijo Patricio Contreras en la Facultad

Este actor y director dio una charla sobre el teatro en general y sobre el proceso de puesta en escena de su obra Dejala Sangrar, dentro del marco de los seminarios de autor del Ciclo Escena Creativa de la Facultad de Diseño y Comunicación de la UP dedicados a la dramaturgia latinoamericana contemporánea.

1/12/2008

El trabajo del director es absorbente: hay que ponerse el overol y trabajar en serio

Desde su reconocida trayectoria, Patricio Contreras, conversó sobre los posibles tratamientos de un texto latinoamericano contemporáneo y todo el proceso de puesta realizado para Déjala Sangrar del chileno Benjamín Galemiri, analizando el proceso creativo desde las primeras indagaciones sobre el material, los ensayos con los actores, la creación de los signos visuales y sonoros, hasta llegar a la confrontación final con el público.

Comenzó contando sobre su temprana vocación: “Yo descubrí desde muy temprano lo que quería hacer, alrededor de los 16 años, me enamoré del escenario, ese espacio que me permitía jugar a ser otro, sacarme máscaras para descubrir algunos costados propios en los personajes. El teatro es liberador por ese aspecto, permite explorar las fantasías”. En su experiencia personal, la actuación le permitió esas libertades, pero también una gran serie de desafíos: “Los grandes éxitos pueden convertirse en una jaula de oro, sobre todo si se prolongan varios años, ya que la rutina tiende al hartazgo. Ahí está el desafío del actor: tratar de hacer en cada función algo nuevo”.

Luego habló particularmente de su reciente incursión en el área de dirección: “Tengo 40 años de teatro como actor, eso ha sido un aprendizaje constante, no sistemático pero fundamental en muchos aspectos. Como director soy novato, todavía veo las obras como actor, no tengo esa mirada tan abarcadora como las de los que dirigen, tuve que ir aprendiendo a ver desde otra perspectiva”. Agregó además: “El trabajo del director es absorbente: hay que ponerse el overol y trabajar en serio, con constancia, para que las cosas salgan. Hay que invertir tiempo e incluso dinero. Por estos motivos no era para mí particularmente tentador”.

En la segunda parte de su charla, se centró en su trabajo de dirección, Déjala sangrar, obra del autor chileno Benjamín Galemiri en la que cuatro personajes, dos hombres y dos mujeres, que fueron activistas políticos revolucionarios en los setenta, han perdido esos sueños. Tras el retorno a la democracia, tres de estos personajes se acomodan al sistema de forma oportunista renunciando a sus ideales, mientras que la cuarta, Virna -la guerrillera de origen proletario-, es abandonada por ser fiel a sus principios. El resto, prácticamente, se han pasado del otro bando, el del dinero y el poder. Debido al argumento, Contreras comentó: “Dejala Sangrar propone una mirada sobre un conflicto político-social contemporáneo que pretendía derribar a la dictadura chilena. El socialismo hoy es otra cosa. Era una obra difícil de hacer. Los personajes no eran personas sino discursos, yo lo entendí así. Hay muchos diálogos chatarra. Hubo un trabajo bastante arduo porque, si bien estábamos todos entusiasmados, de entrada existían dificultades”.

La obra tuvo una puesta escénica arriesgada: un laberinto, en el que entraban los personajes y por el que transitaban durante toda la obra. Contreras contó la dificultad que las figuras del laberinto implicaban en el movimiento de cada uno de los personajes. “Con una plantilla hecha en cartón, empezamos a trabajar con lo actores las distintas situaciones, más que el movimiento, para ir ensayando primero el tono”. Después se centró en algunos detalles particulares, como los temas musicales que aparecían en la obra: “La música era chilena y tenía un tinte levemente irónico. Por ejemplo, en una parte trágica puse una cumbia, como ese chorrito de aceite que se escurre por nuestro país. También había un bolero de Neruda (una lectura suya de un poema, a la que un músico le agregó una base)”.

Patricio Contreras es actor de teatro, cine y televisión, realizó sus estudios de teatro en la Escuela de Arte Dramático del Ministerio de Educación de Chile. Actuó varias obras de teatro y fue ganador de los premios ACE y Estrella de Mar como Actor Protagónico en Esperando a Godot. También actuó en cine,  donde se destacó en La Frontera (1991), con la que ganó el Premio Catalina de Oro en el Festival de Cartagena como Actor Protagónico. Otras películas fueron De amor y de sombras (1994); Fotos del alma (1995); El Censor (1996); Sotto Voce (1996); Sin querer, Asesinato a distancia y La sonámbula (1997); Yepeto e Invocación (1999); y Nocturno, Ciudad del Sol y La Fuga (2000). En TV se ha presentado en Para toda la Vida, Bajamar e Ilusiones. Déjala sangrar es la tercera obra que dirige. La primera fue Haikus de César Aira (2006) y la segunda El manjar de Susana Torres Molina (2008).


Categorías a las que pertenece esta nota:

Teatro y Espectáculos

Otras notas relacionadas:

El riesgo es importante, pero no de una manera caprichosa, sino con un sentido determinado

En la construcción del relato a veces sale una respuesta automática, de la cual hay que desconfiar

Los productores tenemos muy mala fama, bien merecida, porque acudimos a todo tipo de recursos para llegar a un fin

Se empieza por hacer un desglose de la producción para ver todo lo que hay que hacer y poder prever costos

Links sugeridos:

Carrera Diseño de Espectáculos

Minisitio Escena Creativa

Minisitio Espectáculo Palermo

Prohibida la reproducción total o parcial de imágenes y textos. Términos y Condiciones