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Artesanía diseñada o diseño artesanal

Jaramillo Bernal, Ana María

Actas de Diseño Nº4

Actas de Diseño Nº4

ISSN Impresión 1850-2032
ISSN Online: 2591-3735
DOI: https://doi.org/https://doi.org/10.18682/add.vi4

II Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas. Julio y Agosto 2007, Buenos Aires, Argentina

Año II, Vol. 4, Marzo 2008, Buenos Aires, Argentina. | 257 páginas

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Cuál es la causa del valor de la artesanía diseñada, y del diseño artesanal?: el modo de producirlas; el peso de la intervención humana; el esfuerzo de una familia o comunidad aglutinada alrededor de su producción, o de una persona altamente cali

La distinción entre el diseño centrado en el uso, diseño centrado en el usuario, y diseño participativo no es un problema simplemente semántico; pertenece a la naturaleza misma del proceso de diseño: en el Diseño centrado en el uso el diseñador se enfoca en las tareas del usuario, dejando a un lado a éste y su contexto, sin involucrar al usuario en el proceso de diseño.

En el diseño centrado en el usuario el diseñador comprende ampliamente el contexto del usuario, su entorno.

Toma entonces en cuenta al usuario, al principio y al final (como sujeto de requerimientos y de uso).

Cuando éste tiene presencia activa durante el desarrollo del diseño, se llama entonces diseño participativo.

Consiste por tanto, en una labor de participación e integración entre el usuario y el diseñador en la totalidad del proceso.

Para obtener este conocimiento certero, íntegro y profundo, y al mismo tiempo hacer que se respete la flexibilidad y dinámica del diseño, el diseñador en el proceso de desarrollo, debe contar con expertos en factor humano, ergonomía, y en el estudio del uso, y con directores de empresas que por intereses de eficacia, no vayan en detrimento del desarrollo de los productos tangibles o intangibles y su diseño. Es necesario que haya diálogo e interacción abiertos entre esos actores.

Todas estas posturas vienen a convergir en el parecer de que lo importante en el diseño es el estudio del modo en el que el usuario interacciona o usa un prototipo de producto, servicio, proceso, programa, sistemas, etc.

Inicialmente la Artesanía estaba ligada directamente a la nación y sus derroteros políticos, como patrimonio folklórico, como parte del archivo nacional, concepción que fue un poco estática. Poco a poco (Ro) se da una progresiva ampliación de la noción de patrimonio cultural asumiendo por ejemplo parte de la “cultura popular”, hecho que evidencia, tanto la apertura conceptual y de protección del estado y con ella la ampliación de criterios culturales y económicos acerca de la Artesanía, como su concepción como producción urbana enmarcada en un circuito de consumo turístico.

A su vez, la reglamentación de la artesanía sufre también desarrollos desde 1985 (Ro): empezando por la transición de estar centrada en los espacios feriales y permisos de exposición a artesanos, hasta darle un marco más integral y nacional para su desarrollo, considerándola así como parte del Patrimonio Cultural Americano (Ro).

Al comenzar a ampliarse al espacio de lo urbano como contexto de producción importante se deja entrever también este giro.

Se refleja igualmente en las experimentaciones de la inclusión de técnicas y formas modernas insertadas, con el fin de hacer promoción turística entre otras razones, fortaleciendo la imagen de los países (Ro), empezando a ocupar un puesto relevante en las políticas culturales de los municipios.

Por último podemos observar el cambio en los nuevos rubros para categorizarla: artesanías, manualidades, arte popular.

Esta transición ha generado un conflicto entre origen y destino, entre tradición e innovación, que es necesario aclarar: En un mundo cada vez más globalizado, donde a través de elementos artísticos y de diseño de la cosa misma o de su función, la artesanía se ha vuelto un elemento de penetración de mercado y un proceso importante para generar marca a un país o región, es necesario adjudicar correctamente el protagonismo y el valor, de las piezas respecto a ese nombre posicionado, y de la apertura del mercado respecto a la producción.

Todo esto porque ese desarrollo ha establecido relaciones políticas y sociales más ricas, vehiculizando entre países algo más profundo y serio que el peso mercantil.

Toda una cultura, un gusto, un tipo de trabajo con características especiales cargadas de emocionalidad, estética y tradición: casi un ritual. Afirmación étnica. Todo esto rodea el ambiente en el que se elabora la artesanía, proporcionándole a esa obra una “personalidad” propia, que para el artesano constituye un orgullo, un hobby y una terapia con sentimientos cercanos a la paternidad.

Todo esto hace que esté cargada de un valor que le trasciende.

Una actividad económica netamente cultural, que va tomando auge como objeto de consumo al añadir diseño a un elemento empírico sofisticándolo, desarrollándolo, o empleando otros materiales que le pueden perfeccionar.

Un bien que, además, algunas veces adquiere el valor de una pieza única, carácter propio del arte.

Como reflejo del comercio cultural que permite que los bienes de esta índole circulen de manera competitiva en los mercados, es necesario que haya protección jurídica de su creación y su importancia en la economía.

En medio de todo este contexto de cambios anteriormente citados, esta actividad ha sido resignificada y apropiada en forma desigual por diversos actores. Este movimiento de “puesta de valor” diferencial se puede analizar en tanto que el patrimonio es un espacio de disputa y superposición de distintos sujetos sociales, que no puede ser concebido sin su dimensión histórico-social y en tanto proceso dinámico en permanente construcción.

Para aclarar ese conflicto hay que tener en cuenta que las obras de las artes plásticas y de las artes aplicadas, llamadas en la actualidad visuales, son tuteladas por las normas de derecho de autor. Hoy día, con el impacto de la tecnología digital, requieren de una mayor protección para lograr que los autores no sufran el menoscabo de los derechos que les corresponden.

Los derechos que le asisten a los autores son de índole: . Moral (personal) que incluyen a su vez otros derechos como son entre otros: el respeto a la integridad de la obra, el derecho de divulgación, y el de retractarse por cambio de sus convicciones.

. Y patrimonial: derecho a que la obra sea susceptible de explotación económica sin pérdida de la autoría. Y asociado a éste: el derecho a la reproducción, distribución, comunicación pública, transformación y el de participación o Droit de Suite.

Algunos países como Venezuela, México, Guatemala, Perú, y Panamá, la han protegido.

Sin embargo hoy es aún tema de opiniones diversas entre los especialistas, consecuencia de la vinculación fronteriza entre el derecho de autor y la propiedad industrial.

Esto es lo que hace más urgente fijar el alcance y el grado de protección que se le debe brindar a la autoría.

Caso muy interesante es la legislación que Cuba ha desarrollado, pues en ella muestra la viabilidad de la protección legislativa al dinamismo de la artesanía. Detalla este amparo en diferentes momentos del proceso productivo: cuando es simplemente un boceto y/o cuando llega a ser producto terminado; lo concreta en la reproducción, remuneración, conservación, extracción del territorio nacional, señalando a algunas entidades la comercialización de ellas; y en el caso de daño y extravío de la obra. Ha logrado así velar por el cuidado íntegro de su patrimonio artístico nacional.

Otros países protegen las expresiones de folklore, como Bolivia, Perú, Costa de Marfil, Túnez, Chile, Marruecos, Argelia, Senegal, Kenya, Mali, Burundi, entre otros. México en cuanto a capacitación del artesano y difusión de su obra.

Otro aspecto a rescatar es la ruptura de la concepción del artesano y la artesanía como personaje y actividad funcional o no; cosa muy distinta a que “La artesanía pertenece a un mundo anterior a la separación entre lo útil y lo hermoso”, como afirma Octavio Paz.

Habitualmente la autoría de la artesanía se pierde en el tiempo y el espacio. ¿Tendrá que ser siempre así por la naturaleza misma de la artesanía que tiende al anonimato? ¿Quizás lo fuerzan la cantidad de particularidades propias en los intereses a tutelar? O, ¿la razón es que no hemos sabido encausar su defensa? ¿Cuál es el valor monetario de ésta nueva artesanía? ¿Será problema exclusivamente del artesano? ¿Quién le otorga, reconoce o devuelve este valor así agigantado? ¿Quién se lo debe adjudicar? ¿La autoridad o simplemente el consumidor competente? Esta investigación vale la pena para incentivar la participación ciudadana en la identidad cultural del país, y para que este movimiento repercuta en la profesionalización y crecimiento de los mismos artesanos, y quienes intervengan en toda la cadena de valor de esta industria.

Esta conferencia fue dictada por Ana María Jaramillo Bernal (INALDE. Colombia) el jueves 2 de agosto en el 2º Encuentro Latinoamericano de Diseño 2007, Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo, Buenos Aires, Argentina.


Artesanía diseñada o diseño artesanal fue publicado de la página 103 a página105 en Actas de Diseño Nº4

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