Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Actas de Diseño Nº4 >
  4. Legibilidad y género discursivo

Legibilidad y género discursivo

Carpintero, Carlos

Actas de Diseño Nº4

Actas de Diseño Nº4

ISSN Impresión 1850-2032
ISSN Online: 2591-3735
DOI: https://doi.org/https://doi.org/10.18682/add.vi4

II Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas. Julio y Agosto 2007, Buenos Aires, Argentina

Año II, Vol. 4, Marzo 2008, Buenos Aires, Argentina. | 257 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

Este artículo procura reunir dos ejes. En primer lugar, la complejización de la idea de legibilidad, escapando a las opciones del funcionalismo. No cuestionamos la pertinencia de ciertos elementos de la óptica o la fisiología de la visión para pensar el problema de la legibilidad, pero los consideramos insuficientes para dar cuenta de la especificidad de un fenómeno donde prima lo psicológico antes que lo físico y lo sociocultural antes que lo natural. En segundo lugar, el concepto de género discursivo, desarrollado por el lingüista ruso M. Bajtin, y cuya pertinencia para pensar la práctica del diseño (en su definición más generosa) ha sido trabajada por la Dra. Leonor Arfuch (consultar “Diseño y Comunicación. Teorías y enfoques críticos”, Paidós, 1997).

¿Qué es un género discursivo? No hablamos con palabras y oraciones. Las palabras y oraciones son unidades de la Gramática. No tienen autor ni pueden ser respondidas. No tienen actualidad ni acontecen. Son lo que es la lengua: pura potencialidad.

“Forma sin substancia” dice F. de Saussure en su célebre Cours. Pero en cambio, una palabra dicha por alguien en un momento determinado se convierte en un evento irrepetible. Es una palabra que cobra vida y se situa en un espacio analítico distinto: cuando hablamos de palabras vivas no estamos en el plano de los mensajes y los significados, sino en el plano de los enunciados y la lucha por el sentido de las cosas.

Ofrecemos tres definiciones del diccionario de la RAE (22º edición).

Héroe. m. Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes.

Nacer. intr. Dicho de un animal vivíparo: salir del vientre materno.

Gris. adj. Se dice del color que normalmente resulta de mezclar el blanco y el negro.

Y aquí, esas mismas palabras pero cobrando vida, en un enunciado de María X (en la obra Biografía de una Esquizofrenia): “Estoy triste. Con una tristeza gris, sin nacimientos, sin heroísmos. Con esta sonrisa estereotipada y esta manera de ser impasible, yo muero de triste.” Sugerimos considerar el pulso que presentan las palabras en el segundo ejemplo. Hacen que el listado del diccionario se vuelva hueco, vacío. A esto nos referimos con la idea de la potencialidad: las palabras son reales en tanto participan en enunciados. Allí es donde se realizan, donde acontecen como fenómenos plurívocos.

Los géneros literarios nos predisponen de cierta manera frente a las palabras. Pero esta respuesta, que preparamos incluso antes de saber qué es lo que nos van a decir, es prototípica de la acción de todo enunciatario frente a un enunciado y no exclusiva de aquellos donde predomina la función poética. Todo lo dicho por alguien es un enunciado. Y todos los enunciados están inscriptos dentro de tipologías relativamente estables llamadas géneros discursivos. Cada práctica (cada “esfera de la actividad humana” dirá M. Bajtín) construye y reproduce sus tipos de enunciados. Es decir, hay tantos géneros como actividades realizadas por el hombre. Reglas para jugar juegos de palabras.

¿Por qué resulta pertinente considerar la legibilidad a través de los géneros discursivos? Para echar luz sobre situaciones cotidianas que carecen de una formalización rigurosa, dificultando el avance en su estudio. La hipótesis que proponemos se expresa de la siguiente forma: No existe la buena legibilidad como valor positivo. La legibilidad es una categoría relacional. No hay letras intrínsecamente más legibles que otras. Las letras serán afortunadas o desafortunadas según la recurrencia con la que se presenten asociadas a una determinada práctica.

Los criterios de legibilidad se constituyen en las condiciones de producción del género discursivo, así como la flexibilidad a la manifestación de estilos individuales.

Si el género postula como regla de juego la primacía de lo geométrico, las letras que tiendan hacia lo geométrico serán consideradas más legibles. Porque son parte de lo esperable y no solo porque el ojo tarde menos tiempo en recorrerlas.

Esta idea se opone a toda visión esencialista de lo tipográfico, como la representada en esta expresión de Jan Tschichold (Die neue Typographie, 1928): “La esencia de la nueva tipografía es la claridad. Esto la pone en deliberada oposición a la antigua tipografía cuyo objetivo era la ‘belleza’ y cuya claridad no tiene nada que ver con el alto nivel que se requiere hoy en día.

Contra lo que nos indica el sentido común, leer es una actividad que en un aspecto tiene poca relación con ver.

Es por ello que proponemos escapar a las opciones que piensan la forma de la letra como un ejercicio ópticogeométrico, concluyendo en resultados universalistas equiparables a un “esperanto tipográfico”: el alfabeto planetario que nadie conoce. En los neoalfabetos internacionales (ej: los desarrollos de Hrant Papazian) se evidencia esta dificultad. La forma de los tipos persigue una optimización de la legibilidad dejando de lado el pulso de las letras: su acontecer efectivo en el uso.

Lo que para una sociedad puede resultar una norma en apariencia natural, para otra es un desvío. El cientificismo no puede entender por qué lo que es bueno para unos no es bueno para todos. Por ello, en los enunciados verbales / visuales donde confluyen distintas lenguas se produce un interesante contraste, que denominaremos provisionalmente “legibilidad genérica”. La escritura de otras lenguas parece adolecer de una importante cantidad de defectos groseros si las pensamos desde nuestra localía con una pretensión internacionalista.

Lo que se lee en un texto verbal o visual no son formas puras o impuras, buenas o malas, sino propuestas de sentido cuya codificación se encuentra tan naturalizadas que parece ausente. Raramente nos sorprendemos en la visión de algo que nos resulta inclasificable porque el ojo reconoce lo que ya conoce. No conocemos lo que vemos en sí, sino lo que nuestro momento sociocultural nos dicta como visible.

La visión del hombre, en tanto sujeto social, es una visión signada. No vemos más que signos. Y los signos, cuando forman parte de enunciados, no escapan a los condicionantes temáticos, estilísticos y de producción, que en todo género se presentan interrelacionados. Cuando un enunciado visual no presenta las características esperables nos produce incomodidad. Nuestra mirada le demanda disciplina a las superficies donde se detiene y no deja pasar con facilidad los balbuceos ni las notas disonantes. Ciertos géneros son particularmente reacios a la aparición de manierismos o vetas estilísticas.

Los condicionantes genéricos están más allá de la voluntad discursiva individual. Las prácticas los han moldeado a lo largo del tiempo: son una construcción social que no puede ser soslayada por el individuo. El enunciador no puede hacer borrón y cuenta nueva gratuitamente.

El poder de coerción social de los géneros, que procuran mantener su estabilidad le hará saber que hay algo que no anda bien.

La fuente tipográfica Helvética no es intrínsecamente más legible que Futura ni DIN más legible que American Typewritter. Tampoco lo son las connotaciones asociadas a ellas. Helvética en los ‘50 fue sinónimo de Suiza.

En los ‘70, el símbolo de los no-lugares. En los ‘90 fue un fiel representante de la música electrónica. Hoy, merced a las interminables vueltas del retro, nuevamente está en una curva ascendente de final imprevisible.

Los tipos pueden considerarse más o menos afortunados de acuerdo a la presencia que tengan en la práctica que las está poniendo en escena. No se puede juzgar un juego a partir de las reglas de otro, porque lo que es esperable o incluso particularmente apreciado en una actividad puede ser sinónimo de crisis en otra.

En determinadas prácticas (como los tags de graffitti o el stencil art), la energía que las letras pueden exigir para su lectura son parte de una estrategia textual enfocada en el vínculo particular con ciertos destinatarios, o son símbolos de empatía y afinidad ideológica.

Propuesta Para progresar en el estudio de los problemas relacionados con legibilidad en situaciones reales y concretas, junto a los tradicionales condicionantes de la fisiología de la visión se encuentran aquellos determinados por el género discursivo.


Legibilidad y género discursivo fue publicado de la página 158 a página160 en Actas de Diseño Nº4

ver detalle e índice del libro