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Mujeres al borde de un ataque de nervios. Almodóvar: sumergido en el mundo femenino

Flores-Ayffán Santana, Zayra E.

Actas de Diseño Nº9.

Actas de Diseño Nº9.

ISSN Impresión 1850-2032
ISSN Online: 2591-3735
DOI: https://doi.org/https://doi.org/10.18682/add.vi9

Diseño en Palermo. V Encuentro Latinoamericano de Diseño 2010. Comunicaciones Académicas.

Año V, Vol. 9, Julio 2010, Buenos Aires, Argentina. | 264 páginas

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“Almodóvar demuestra que el estudio de la humanidad empieza con la mujer: lo que Eva tiene, Adán lo quiere”.

Autor: Guillermo Cabrera Infante

“Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosnas a dar premios”. Autor: Jacinto Benavente

Pedro Almodóvar, su nombre es sinónimo de cine.

Como menciona Vicente Molina Foix “fuera de España, Almodóvar es España”, y eso no cabe la menor duda.

Almodóvar ha creado un estilo único que se desarrolló a partir de “la movida” en la década de los 1980. Se le conoce como “la movida” a la nueva libertad artística que surgió luego del fin de la dictadura franquista. La huella de una represión política fue influyente para toda una generación que creció privada de libertad, de la revolución sexual y del arte. El cine también estuvo privado de toda libertad en la época de Franco, donde sólo era permitido, aquello que el poder aceptaba. No es de extrañar que toda una nueva generación quisiera retar a lo establecido e imponer nuevas temáticas, y Almodóvar no fue la excepción. “Antifranquista sin manifestarlo, Pedro Almodóvar es quizás el cineasta con el que soñaba España para demostrar que ha cambiado” (Méjean, J. 2007, p. 24).

Almodóvar nace en 1949 en Calzada de Calatrava, en La Mancha y es proveniente de una familia humilde.

A sus diecisiete años llegó a Madrid a estudiar cine, en el momento en el cual Claudillo acababa de clausurar la escuela de cine. No le quedó de otra, que tener que trabajar en la Telefónica para poder subsistir, cosa que le ayudó a observar la sociedad urbana y hacer sus primeros trabajos con el súper 8, pues mantenía latente su pasión por el cine. Aunque hizo varios cortometrajes en la década de 1970, no fue hasta la llegada de la movida madrileña, que lo acogió y lo llevó a la fama. Sus grandes influencias lo fueron Federico Fellini (como lo fue en su etapa romántica), Antonioni, Rossellini (películas neorrealistas italianas), Pasolini, Visconti, Billy Wilder, Buñuel, Woody Allen, entre otros. Las influencias de lo urbano, lo undergound y lo marginal marcan a Almodóvar, lo que se hace presente a través de sus películas. Al cineasta lo han comparado a menudo con Andy Warhol (el artista estadounidense reconocido por su excentricidad y creatividad), aunque el mismo cineasta dice no entender la comparación.

Almodóvar busca presentar el escenario español influenciada por “la movida”: un poco excesiva, provocadora, pero sin olvidar su colorido y su lengua, a menudo vulgar y sin rodeos. Al final de la movida, Pedro Almodóvar logró crear un cine en España y marcar su propio sello, donde trasmitió una imagen muy ochentona e in de España.

De este modo, Pedro Almodóvar consiguió crear una España de cine, en cierto modo una España personal, sin grandes referentes culturales, a la vez que perfectamente identificable. Como prueba, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que Pedro Almodóvar (a partir del éxito de La ley del deseo en Francia) contribuyó a transmitir en el contexto de unos años ochenta muy punks y contestatarios una imagen totalmente nueva y de lo más in de España” (Méjean, J. 2007, p. 21).

Su sello personal puede ser considerado para muchos como una venganza al franquismo, donde demuestra una cara totalmente diferente a la España de Franco. Pues como menciona el propio Almodóvar: “somos ahora una España sin miedos”. El detalle es fundamental en sus películas, ya que le otorgan autenticidad y personalidad al ambiente. La utilización del decorado con colores llamativos y chillones, con toques mediterráneos le brinda a sus películas su propio estilo, que crean al espectador la sensación de estar en otro mundo, uno muy almodóvariano.

Un mundo en el cual todo es posible, donde los pisos están habitados por locos, transexuales y por mujeres excéntricas, patéticas y fuertes.

El cineasta manchego se destaca por presentar temáticas duras y marginales, donde lo femenino toma su papel protagónico a través de sus obras fílmicas. No se puede olvidar el apego que tiene el cineasta hacia las madres, las mujeres, el tema del machismo, homosexualidad y el travestismo, muy presentes en sus trabajos fílmicos. Pero cabe mencionar que Almodóvar ha podido acceder a un cine más profundo, más arraigado a la sociedad española, inclusive universal. La trama de sus filmes giran en torno a esa ala femenina, que se encuentra en las propias mujeres (como persona, como amantes, como madres, como artistas, como hijas, entre otras), como también en los hombres transformados en mujeres, en los homosexuales o en la simple sensibilidad tan destacada por el género femenino, pero ahora representado en los hombres (presentado en su filme Hable con Ella). El cine (y más el de Almodóvar) busca representar la realidad que se vive, tal como postula Ferro, siendo el cine, una expresión de la vida e historia. Incluso el mismo Ferro postula que el cine puede describir la realidad mejor que la vida misma, siendo Pedro una ejemplificación de lo mismo.

En este caso, el cine no pretende ser la realidad, la imita para trascenderla. El cine de Pedro constituye un claro ejemplo de ello, ya que consigue crear guiones que ponen en escena personajes falsos, en situaciones falsas, pero consiguiendo con prodigio que parezcan todavía más verdaderas y auténticas que si fueran reales. (Méjean, J. 2007, p. 139)

En cierta manera Pedro Almodóvar hace un homenaje a lo femenino, pues para él, el universo se comienza explicando desde la mujer. Fue por esa fascinación al universo femenino que se ve representado en sus obras, que decidí estudiar su cine. Pues de cierta manera lo femenino se ha convertido en su sello personal, que incluso se identifican a sus musas como “las mujeres o chicas almodóvar1”. No hay obra de Almodóvar que no resalte lo femenino, aunque sea de una manera inconsciente (como en el film Hable Con Ella). El filme Mujeres al borde de un ataque de nervios es un ejemplo interesante de ese mundo femenino.

Mujeres al borde de un ataque de nervios (1987) es un film donde las mujeres son el centro del universo y todo gira alrededor de sus vidas. Esta película que fue creada a finales de la década de 1980, es una adaptación del monólogo de Jean Cocteau La voz humana y de la obra fílmica de 1948 L’amore de Roberto Rosselini. A Almodóvar le gusta sacar sus ideas de obras ya existentes, es como una forma de rendir tributo a esos grandes cineastas. “La obra de Pedro Almodóvar comporta, como es bien sabido, numerosas referencias cinematográficas. Estas citas, al igual que las canciones y las bandas sonoras, constituyen algo así como préstamos o incluso robos, tal como afirma él mismo” (Méjean, J. 2007, p. 27). Aunque ambas obras (la de Rosselini y Almodóvar) relatan relaciones angustiosas siendo de intermediario el teléfono, en Mujeres al borde de un ataque de nervios, presenta la ironía del teléfono como ente incomunicador, donde nunca se logra la comunicación.

La comunicación se convierte en una lineal y no circular, pues no hay intercambio entre emisor y receptor. El trabajo de Pedro Almodóvar en la Telefónica no fue en vano, él mejor que nadie puede entender los problemas de comunicación que pueden traer el teléfono y así lo representó en su film. “En el cine de Almodóvar, el teléfono evoca más bien el fracaso de la comunicación” (Méjean, J. 2007, p. 148). Almodóvar presenta la paradoja del teléfono en este film, ya que siendo su función la de crear la comunicación y la unión, la misma crea todo lo contrario. También el teléfono sirve como un ente delatador, pues Pepa a través de una llamada puede conocer la infidelidad de Iván. La espera de una llamada deseada, puede ser algo tormentoso y cruel, cosa que Pepa no podía aguantar, pero fue gracias a esa espera que Pepa tuvo la oportunidad de salvar la vida de Candela del suicidio cuando tomó su llamada.

La imagen es de suma importancia para Pedro Almodóvar, pues él entiende el poder de la misma. Jean Claude Carriére en su libro La película que no se ve, manifiesta el poder que ejerce la imagen sobre los televidentes. La imagen tiene más fuerza que las palabras escritas y orales, por eso existe el síndrome de Santo Tomás, donde el público no cree nada, a menos que lo vea. Pertenecemos a una sociedad de la imagen (como menciona Giovanni Sartori en su libro Homo Videns, La sociedad teledirigida) donde la palabra está destronada por la imagen, cosa que Almodóvar entiende muy bien.

“El sentido por el detalle, pero también el trabajo de las sombras y las luces han convertido a Pedro Almodóvar, cercano a un pintor como David Lynch, Federico Fellini, Tim Burton, Josef von Sternberg y Alfred Hitchcok” (Méjean, J. 2007, p. 137). Por eso el uso de una imagen llamativa y bastante creativa, donde el color toma protagonismo al igual que la decoración, dándole un toque personal. En el caso de Mujeres al borde de un ataque de nervios, el color es de suma importancia, siendo el rojo el más destacado. El color rojo tiene varios significados, para los orientales el rojo es el color de los condenados a muerte, mientras que en occidente es el color de la pasión, la sangre y el amor. En cierta manera el rojo manifiesta todos esos significados en el film, pues identifica el amor, la pasión, la sangre dispuesta a sacrificarse por el amado y a la vez el amor como una condena de muerte. El color intenso se manifiesta como un estilo almodovariano, que está presente en todas las imágenes, donde hay un contraste intenso entre luz y sombra. Los decorados en el film quieren recordar a un piso madrileño de clase media alta, donde lo femenino resalte con la decoración y le de un aspecto de coquetería.

El sonido es esencial para el filme, siendo la música un punto importante de la trama. Las canciones las elige Pedro Almodóvar con el corazón, tienen que hablar de los personajes e infiltrarse en el universo del film. Las canciones de Soy Infeliz de Lola Beltrán y Puro Teatro de La Lupe le brindan dramatismo a la obra, dándole la sensación de angustia que sufren las protagonistas de la película. Las canciones presentan el desamor femenino, el dolor de la separación y de un amor no correspondido, donde sólo hay cabida para el despecho. La música tiene la característica de lograr que el oyente pueda identificarse con el sentimiento que se desea expresar. Siendo cada canción una forma de expresar el dolor al otro. Es como menciona Barthes es el dolor que provoca el otro, lo que más duele y ambas canciones lo saben reflejar muy bien.

El uso de la falsa publicidad, es otro elemento presente a través de las obras del cineasta. En el caso de Mujeres al borde de un ataque de nervios, la falsa publicidad es evidente con el comercial del detergente Ecce Omo en el cual Pepa interpreta a un ama de casa encantada del producto, pues eliminaba las manchas de sangre de la ropa de su hijo, un asesino en serie. Lo irónico del asunto es que Ecce Omo (Ecce Homo) significa el sufrimiento de cristo luego de la decisión de Poncio Pilatos de crucificarlo, y el anuncio no puede ir más en contra del buen comportamiento cristiano, porque no es posible.

Aunque Almodóvar indica que no tiene nada en contra de la religión, es evidente que le gusta ser controversial, y tales temas logran ese propósito. La publicidad está muy presente en la obra de Almodóvar, incluso le han otorgado el título “del más grande de los publicistas españoles”, en tono de broma. Pero no sólo la publicidad es parte fundamental de la obra, también la referencia o culto a otras obras. De cierta manera a Pedro Almodóvar le gusta brindar tributo en sus películas a los filmes que le han influenciado en cierta manera su carrera.

“Sin pretender multiplicar los ejemplos hasta el infinito, es preciso subrayar que Pedro Almodóvar también siente fascinación por las historias fantásticas (ciertas o inventadas) del cine, y que cuando las recupera, las magnifica”.

(Méjean, J. 2007, p. 35) En el caso de esta película se hace referencia a Johnny Guitar (1954) de Nicholas Ray, cuando Pepa e Iván doblan las voces de la película en el estudio. La referencia de Johnny Guitar (1954) sirve para demostrar la imposibilidad del dialogo amoroso. Es el trabajo de Pepa e Iván que constaba en doblar películas en un estudio, que trae el tema de lo religioso de una manera sutil. La religión para Almodóvar siempre ha constituido una manera de burla, y aunque es una escena pequeña la de la boda que hay en la película dentro de la película, demuestra ese sentido de sátira.

Pues el padrino en vez de entregarle el anillo al novio, le entrega un condón. De alguna forma el condón es una forma de resaltar lo sexual, antes que el amor que promueve la Iglesia. También una contraparte a la represión sexual, que de alguna manera lleva la religión cristiana, donde el sexo se ve como una tentación. Aunque de cierta manera también el matrimonio es la vía (única y permitida por la religión) de tener relaciones sexuales, de una manera aceptada, y el condón simboliza esa realidad. Cosa no extraña en el mundo almodovariano, donde los excesos son parte fundamental de los personajes.

Los personajes almodovarianos tienen la peculiaridad de ser llevados hasta los extremos, donde lo excesos son parte de su cotidianidad. Las mujeres de Almodóvar aparecen representadas la mayoría de las veces como una víctima, que poseen un sinfín de recursos, que tienen que utilizarlos en las distintas tormentas de su vida. Pedro juega el papel de Dios con sus personajes, donde él toma la última decisión de sus vidas. “Maldiciones, desgracias, desengaños, culpabilidad y masoquismo, todos los personajes de Pedro Almodóvar atraviesan tormentas y conocen muy pocas veces la felicidad” (Méjean, J. 2007, p. 95).

En la película Mujeres al borde de un ataque de nervios, las mujeres son llevadas a extremos por el amor, incluso hasta la locura. Pues el amor es el centro de su existencia, parte fundamental del universo almodovariano.

La película tiene como tema central la necesidad constante de las mujeres por ser amadas, aceptadas y entendidas.

La historia gira alrededor de Pepa (Carmen Maura) que fue dejada por teléfono por su amante Iván (Fernando Guillén) y ésta busca la manera de comunicarse con él, para anunciarle que está embarazada. La trama del filme gira entorno a la espera de la llamada del amado (que no ama de la misma manera), mientras que las cosas se complican cuando el resto de las mujeres entran en crisis por distintas razones que se entremezclan. El único factor repetitivo de angustia en todos los casos son: los hombres.

Las mujeres en el film Mujeres al borde de un ataque de nervios viven en un lugar ideal, donde todo parece ser perfecto excepto sus relaciones con los hombres. “Mujeres en un ataque de nervios muestra una ciudad ideal, en la que toda va bien, todo es amable. El único problema de este paraíso terrestre es que los hombres siguen abandonando a las mujeres” (Méjean, J. 2007, p. 41). Las mujeres buscan una manera de entender a los hombres y en cierta manera retenerlos, pues no pueden ver la vida sin amor.

Es por esa razón que las mujeres pueden cometer locuras, para mantener a su ser amado al lado de ellas. Todo filme de Almodóvar gira alrededor del amor. Aunque nos muestra más el lado doloroso del amor, pues el que ama, sufre y todos sus personajes sufren por amor.

El amor hace daño, hiere, provoca la muerte y nadie puede afirmar lo contrario ni ayudarnos en los momentos difíciles. Las mujeres de Pedro Almodóvar saben bien lo que esto supone, su vida no es sino una lucha sempiterna para encontrar el amor o, por lo menos, para conservarlo. (Méjean, J. 2007, p. 41)

Las mujeres en esta película no se sienten lo suficiente queridas y parecen sufrir mucho más que los hombres. Es como menciona Gilles Lipovetsky en su libro La tercera Mujer (1999) los hombres y las mujeres tienen miradas distintas hacia el amor y la seducción.

Gilles Lipovetsky es un sociólogo francés nacido en el 1944. Es Profesor agregado de filosofía en la Universidad de Grenoble y Miembro del Consejo de análisis de la Sociedad. En sus principales obras (en particular, La era del vacío), analiza lo que se ha considerado la sociedad post moderna, con temas recurrentes como el consumo, el individualismo contemporáneo, la cultura de masas, el hedonismo, la moda y lo efímero, los mass media, el culto al ocio, la cultura como mercancía, el ecologismo como disfraz y pose social, etcétera. En su libro La tercera mujer (1999) Gilles Lipovetsky describe las diversas perspectivas que hay entre los géneros, en temas tan universales como lo es, el amor. El libro de Lipovetsky brinda una visión interesante para analizar al mundo femenino que se encuentra representado en el filme de Pedro Almodóvar, Mujeres al borde de un ataque de nervios. El amor como lo conocemos nació en el siglo XII, convirtiéndose en alimento de pasiones y sueños, impuso la idea del amor fiel y exclusivo. Es ahí donde nace el amor burgués.

“Desde el siglo XII, el amor nunca ha dejado de ser celebrado, cantado e idealizado, ha inflamado el deseo y los corazones, ha remodelado las maneras de ser y de obrar de hombres y mujeres, alimentando sus más locos sueños” (Lipovetsky, G. 1999, p. 15).

El ideal de la vida se basa en amar y ser amado, pero lamentablemente el amor es idealizado, hasta el punto que se vuelve utópico. Las mujeres han sido influenciadas por esta utopía, donde el amor es el centro del todo. Bien decía Nietzsche que el amor “significa dos cosas distintas para el hombre y para la mujer” (Lipovetsky, G. 1999, p. 17). Para la mujer, el amor es una entrega total en cuerpo y alma, mientras que el hombre quiere poseer a la mujer, tomarla, para enriquecerse y acrecentar su potencia de existir. Detalle que se puede ver en el film sin mucho esfuerzo, las mujeres hacen cualquier cosa por amor, desde volverse desquiciadas, cómplices de atentados terroristas, inquisitivas, incluso en asesinas si el amor lo requiere. Mientras que Iván (el Don Juan del filme) encontraba en cada una de ellas una manera de lograr poder y aumentar su ego. Carlos (Antonio Banderas) el hijo de Iván, parece ser más sensible a los problemas femeninos, aunque al final termina abandonando a su novia, para irse con Candela. Dejando al espectador con la idea, que el problema del abandono femenino es algo que no tiene remedio. No estoy diciendo que todos los hombres son iguales (ivanes), pero si hay unas diferencias marcadas en la visión del hombre y la mujer según Lipovetsky. Pues para el hombre, el amor no es la razón de existir, mientras que la mujer vive para el amor.

En el hombre, el amor se da como una vocación, una mística, un ideal de vida capaz de absorber la totalidad de la existencia; es más un ideal contingente que una razón exclusiva de vivir. Muy diferente es la actitud de la mujer enamorada, la cual sólo vive para el amor. (Lipovetsky, G. 1999, p. 17)

Según Lipovetsky en la mujer se confirma una necesidad de amar más devoradora y dependiente que el hombre.

Esto se debe a una educación de generación en generación en donde la mujer fue enseñada a amar y darse por completo a su amado. Las protagonistas del filme de Almodóvar sienten una necesidad constante de amor, son dependientes de ellos y aunque han logrado todos sus anhelos, no han logrado el más importante, mantener una relación. El amor se da sólo de una dirección en el filme, ellas son las únicas que saben amar, mientras que ellos sólo saben ser amados, creando una paradoja de inconformismo entre los personajes femeninos. Las mujeres constantemente se quejan del trato de los hombres hacia ellas, es que las mujeres son más sensibles que los hombres según Lipovetsky.

Balzac proclama lo siguiente: “que la vida de la mujer es el amor”. La educación de la fémina se basa en transmitir el mensaje de que la misión de su vida se constituye de las siguientes tres cosas: amar, amar a uno solo, y amar por siempre. Además de entregar su existencia entorno a los hombres, siendo éstos el centro de su existencia.

Toda la educación de las mujeres debe girar en torno a los hombres. Gustarles, serles de utilidad, propiciar que las amen y honren, educarlos cuando son jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarles, consolarlos, hacer que la vida les resulte agradable y grata, tales son los deberes de las mujeres en todos los tiempos.

(Lipovetsky, G. 1999, p. 19)

Pepa, Lucía, Candela, como el resto del elenco femenino del filme son típicos personajes almodovarianos. Estos se caracterizan por ser una representación del autor y creer en el amor. Ellas no pueden vivir sin los hombres, aun cuando la vida con ellos, pueda ser una desgracia. Un ejemplo podría ser Pepa (Carmen Maura), aun sabiendo que Iván ya no la amaba y que había una alta posibilidad que estuviera con otra mujer, ella no dejaba de buscarlo, porque todavía se sentía atada a él, su vida giraba en torno a ese amor no correspondido. Incluso Candela también fue cómplice por amor, al dar alojamiento a unos terroristas chiítas, pues el amor la cegó. Lamentablemente los deseos masculinos y los femeninos son diferentes, es algo que hay que aceptar. Pero en un universo como en Mujeres al borde de un ataque de nervios, es más fácil entender una moto que un hombre. Pepa mencionaba lo siguiente en el film: “podemos conocer una moto a fondo, a un hombre, nunca”. Es la impotencia de lo desconocido, de aquello que no se tiene explicación, lo que molesta a los personajes femeninos de la obra. El ser humano siempre anda en busca de su otra mitad, de ese otro capaz de llenar el vacío de soledad que puedan tener.

“Como si las personas estuvieran si cesar en búsqueda de otra cosa, de su mitad, de su ideal, de su vida perdida y jamás encontrada” (Méjean, J. 2007, p. 116). El amor se vuelve un ideal, en una salvación del “yo”, y se olvida la importancia del amar al otro.

Ellas sienten necesidad de ser amadas y están dispuestas a dar todo por sentirse queridas, incluso aunque las cataloguen de desquiciadas.

La historia se ha encargado de dejarle a las mujeres el papel de las nerviosas, desquiciadas, ninfómanas, celosas, obsesivas e incluso locas. Se han olvidado que esos síntomas también los hombres lo pueden padecer.

Criatura fuera de sí por la naturaleza, inestable, dominada por las fuerzas no controlables de la vida, y de la especie, la mujer está condenada a la histeria, al igual que se halla destinada a la pasión amorosa desposeída de sí. (Lipovetsky, G. 1999, p. 28)

En el filme de Almodóvar, las mujeres siguen el patrón de la locura. Pepa crea un gazpacho mágico, para dormir a Iván y de esa forma retenerlo con ella, aunque sea a través del sueño, mientras que lo busca sin cesar, pues para ella Iván es su obsesión. Candela por su parte es capaz de servir como cómplice de un atentado terrorista chiíta para mantener feliz aquel que ella amaba. Mientras que a Lucía, el amor la llevó a la locura y por Iván es capaz de convertirse en asesina. No hay mejor escena que lo represente, como la persecución en el “Mambo Taxi” a Lucía en moto. La locura se desbordaba en toda la escena y más cuando Lucía es presentada a través del aeropuerto pasando unas escaleras eléctricas, y su rostro se iba deformando hasta obtener un look medio excéntrico. Al final, Pepa se sacrifica por amor y salva a Iván de Lucía. Pepa lo da todo por amor, aunque no reciba absolutamente nada de Iván. La película termina con una visión de ese mundo femenino, tan difícil de entender para la mente masculina, donde lo único que les queda a las mujeres en ese universo son ellas mismas. Las mujeres sólo llegan a comprenderse y ellas se vuelven en su propio refugio del dolor causado por los hombres, según el film. Pero los hombres aunque han causado dolor en la vida de las mujeres, son necesarios para su existencia, pues no hay vida sin amor, y no hay amor sin ellos.

Los hombres ven a las mujeres como enigmáticas y contradictorias, imprevisibles y complicadas según Lipovetsky. Almodóvar en su filme Mujeres al borde de un ataque de nervios (1987) busca representar ese universo femenino, tan desconocido por el sexo masculino y llevarlo a la pantalla. Es a través de esta obra, que el cineasta manchego busca de cierta manera representar el sufrimiento femenino ante el desamor.

Notas

1. Joaquín Sabina escribió en el 1992 la canción “yo quiero ser una chica Almodóvar” en su disco Física y Química, que la letra se encuentra en el Apéndice 3.

Referencias bibliográficas

Películas: Almodóvar, P. (1987). Mujeres al borde de un ataque de nervios. España: Productora El Deseo.

Libros: Carriére, J. (1997). La película que no se ve. Ediciones Paidós.

Galende, E. (2001). Sexo y Amor. Anhelos e incertidumbres de la intimidad actual. Buenos Aires: Ediciones Paidós.

Lipovetsky, G. (1999). La tercera Mujer. Barcelona: Ediciones Anagrama.

Méjean, J. (2007). Pedro Almodóvar. Barcelona: Ediciones Manon Troppo.

Sartori, G. (1997). Homo Videns. La sociedad teledirigida. Madrid: Ediciones Taurus.


Mujeres al borde de un ataque de nervios. Almodóvar: sumergido en el mundo femenino fue publicado de la página 117 a página121 en Actas de Diseño Nº9.

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