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La investigación en la universidad y su proyección en la gestión urbana de gobierno

Incatasciato, Adriana; Girelli, María Inés; Mariconde, María Marta; Zucaría, Ana Victoria

El diseño cromático en los nuevos barrios sociales de Córdoba

Actas de Diseño Nº7

Actas de Diseño Nº7

ISSN Impresión 1850-2032
ISSN Online: 2591-3735
DOI: https://doi.org/https://doi.org/10.18682/add.vi7

IV Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas Julio 2009, Buenos Aires, Argentina

Año IV, Vol. 7, Julio 2009, Buenos Aires, Argentina. | 263 páginas

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La temática que aborda esta ponencia es parte de la investigación planteada por este equipo con subsidio de la SECyT-UNC para los años 2006-2007, con el título: “El color en la vivienda social de Córdoba. Fortalecimiento de la imagen e identidad urbanas”. La actual situación de desequilibrio de las ciudades es necesaria enfrentarla con una actitud reflexiva. Córdoba, por supuesto que no escapa a este perfil. La ciudad ha sufrido sucesivas transformaciones a través de su historia, originadas a su vez por sucesivos modelos de sociedad socio-político-económico, llegando hoy a esta situación de ruptura, dispersión y marginalidad, que es inevitable en esta crisis no solo nacional sino por formar parte del proceso de globalización mundial.

Según las palabras de la Arq. Berta de La Rúa, la Universidad es un centro de producción de conocimiento; es la que debe enfocar sus esfuerzos hacia la contemplación y resolución de los problemas de la sociedad. Se trata de la formación de personas que posean las herramientas intelectuales que le permitan comprender, operar, resolver situaciones problemáticas que involucren a la realidad.

Esto implica no solo la transmisión y asimilación del conocimiento, histórico y socialmente construido, sino a partir de la apropiación de la metodología de la investigación científica, la producción de nuevos conocimientos y su extensión en servicios a la comunidad.

Los hacedores de ciudad actúan inconscientemente en ella, sin detenerse a considerar que se evidencia un nuevo paisaje urbano que necesita imperiosamente ser estudiado, con herramientas fundamentadas y sustentables, para poder reflexionar con una actitud crítica acerca de sus transformaciones, y de allí poder gestionar. Son ellos quienes deben manejar aquellas herramientas que contribuyen a la construcción identitaria de su imagen, con un compromiso social e ideológico, convirtiéndose en una ciudad única, memorable, con identidad e inserción en el marco local y regional.

La imagen de la ciudad actual

La dificultad en la lectura de la ciudad de hoy, implica una construcción cada vez más compleja, por lo que es lógico que cualquier instrumento urbanístico que no asuma esta complejidad está condenado al fracaso.

Los nuevos paradigmas referidos al consumo, las comunicaciones, lo ambiental y a los requerimientos del sector financiero inmobiliario se traducen en nuevas tipologías acordes a las nuevas prácticas que se desprenden de la globalización: centro de espectáculos y entretenimientos, hotelería internacional, hipermercados y centros de compras, complejos de oficinas y edificios inteligentes; barrios privados de viviendas aisladas o torres residenciales con infraestructura; parques temáticos recreativos, productivos o industriales, además de redes de autopistas para la conectividad de los bordes y de estos con el área metropolitana.

Áreas intersticiales o vacantes a consolidar, nuevos sectores a potenciar, sectores degradados a recuperar, con componentes de valor patrimonial, constituyen problemáticas urbanas que deben anticiparse a cualquier intervención y son objetivos prioritarios para las acciones de gobierno.

El enfoque sobre la imagen morfológica-expresiva deviene en un instrumento de lectura y control del desarrollo de la ciudad, para aquellas intervenciones que alteran la consolidación del tejido.

Estas nuevas prácticas sociales desempeñadas en estos ámbitos urbanos abiertos y tipologías arquitectónicas, evidentemente están apuntados a clases sociales media y alta, configurando un nuevo hábitat y generando una forma de urbanización que difiere de los patrones urbanos tradicionales de crecimiento e integración espacial.

Por el otro lado para las clases sociales pobres, se profundiza el fenómeno de la exclusión y consecuentemente de fragmentación socio-territorial, donde barrios y municipios enteros no se han enterado de la globalización, ni han obtenido los mínimos beneficios de ella.

El actual modelo registra transformaciones que apuntan a una nueva configuración urbana, donde aparece el interrogante de cuál es el rol del estado, en cuanto a políticas públicas efectivas en materia social y habitacional y quién hace y diseña el espacio público y privado de la ciudad.

En esta coyuntura, rescatar el plan y la acción pareciera imprescindible para operar en esta realidad particular como estrategia que instala la alternativa de repensar este momento urbanístico con una sustentabilidad posible.

Las periferias se presentan como áreas de “oportunidad”, donde el estado concentra su potencial para resolver problemas de la ciudad, pero por el otro lado no dispone de dinero para invertir en la obra pública, dando como resultados lecturas “incompletas” de la ciudad y con problemas de habitabilidad.

Entrando más al tema de nuestra ponencia, se considera que como investigadores del fenómeno urbano, se puede profundizar el estudio de esas periferias pobres, como uno de los puntos de accionar más importantes que la gestión pública necesita subsanar y trabajar para activar su integración local y regional a la forma urbana a partir de un enfoque morfológico-expresivo, que deviene en un instrumento de lectura y control de desarrollo de la ciudad.

El color como estructurador de la imagen

Se considera que dentro de este enfoque, el color –atributo ligado a la forma–, es un importante recurso en la estructuración de la imagen de áreas paradigmas, conformándose en un referente del entorno. Estas sintaxis cromáticas pueden apoyar a otras, tales como sintaxis por conformación geométrica o por significados, ayudando a la construcción de mapas cognitivos, esenciales para posibilitar la orientación en el ámbito urbano.

La sensación del color y el entorno cromático son presencia activa y parte unívoca del colectivo social y por ello de la construcción del ambiente. El color de todos los componentes que intervienen en el lenguaje del ambiente urbano, tales como envolventes arquitectónicas, mobiliario, señalética, publicidad, vegetación, poseen fuerza expresiva suficiente para construir o deconstruir la imagen urbana en general y de sus tipologías urbanas en particular: la calle, los cruces, la plaza, etc., con el color como forma y como signo para establecer enlaces.

El color verifica y sustenta su actuación en los materiales y con tecnologías innovadoras como recurso de fortalecimiento institucional siendo referente identificatorio y de apropiación del ciudadano y herramienta básica e indispensable para los operadores de la ciudad.

Antecedentes de color en conjuntos habitacionales

En la búsqueda de antecedentes acerca de la incorporación del color en la ciudad de Córdoba, en distintas etapas de su proceso de crecimiento y concretamente en los planes o conjuntos habitacionales, detectamos que a partir de las nuevas tecnologías de los años 60’-70’, se deben destacar algunas posturas de proyectistas cordobeses que trabajan intentando rescatar la memoria, rearmar el tejido, y proponer una nueva imagen para la ciudad de Córdoba; tal es el caso de los arquitectos José Ignacio Díaz, Miguel A. Roca, y el estudio COPSA, entre otros.

Hasta fines de esta década, aparecen las primeras propuestas arquitectónicas en la ciudad con el uso de estructuras metálicas, chapas, premoldeados, con el color incorporado, como por ejemplo el caso de establecimientos industriales, instituciones bancarias, galerías comerciales y en cuanto a complejos habitacionales el del Sindicato de Empleados Públicos (S.E.P), al sur de la ciudad y las torres sobre avenida Castro Barros frente al río Suquía.

El proyecto del SEP se construyó en dos etapas: la primera en 1978 con tipologías de outinord conformando una resolución ortogonal de planta baja y tres pisos, y la segunda en 1980, con tipologías que definen agrupaciones de dieciséis edificios con solución octogonal, con patios centrales, cada uno de diseño particular y una peatonal paisajística de trazado errático, con peatonales arboladas, con accesos a núcleos de escaleras, claramente definidos, y con la incorporación de paneles prefabricados, con el tratamiento de color en las carpinterías, logrando en su sintaxis general una expresión figurativa particular, de características distintas a las tradicionales que se venían construyendo en viviendas de planes y créditos del IPV, para distintos gremios de trabajadores de clase media.

En las torres del complejo habitacional de Santo Domingo (1971), es un conjunto organizado en 4 torres de 16 pisos y 10 bloques de 6 pisos, que configuran una sucesión de claustros abiertos al norte, y articulados entre sí y con la trama urbana por pasajes bajo los bloques.

El principio rotativo generacional de los edificios posibilita la existencia de una terraza como prolongación exterior de cada unidad, afirmando la unidad de cada vivienda y concretando la posibilidad de un patio suspendido.

El sentido de identidad encuentra también una respuesta en la individualización de cada torre enfatizada con el tratamiento cromático de las mismas, dado por el manejo del ladrillo, como material que por primera vez se expresa a la vista, el énfasis en las estructuras con hormigón armado también a la vista sumado a la incorporación del color, identificando cada torre con un tono, utilizado en dos grados de saturación y valor en las carpinterías y perfilería metálica.

De esta manera, el Arq. Roca aporta en la cromatización del entorno y con sus palabras, utilizadas en reflexiones sobre propósitos y temas afirma que: “El color aparece como atributo individualizador de elementos, partes, todos y tributo a ellos, a sus diferencias y características formales, materiales, funcionales, simbólicas”.

A partir de este proyecto, se comienza a trabajar la potencialidad del ladrillo a la vista como principal material constructivo y primordialmente expresivo con la riqueza de su textura, variadas posibilidades de encastre, su color terracota característico, que a partir de los juegos de luces y sombras y la combinación con otros materiales logra semantizar a la forma arquitectónicaurbana.

De esta manera, aporta a la construcción de significados particulares a escala de la ciudad, desencadenantes de procesos de asociación, simbolización y pertenencia por parte de los habitantes de la ciudad y considerado fundamental en el diseño de la imagen.

Ejemplo de esta expresión, en cuanto a la resolución de viviendas individuales es el Complejo Universitas, también del Arq. Roca, (1971-1977), ubicado hacia el oeste de la ciudad, está compuesto por 25 viviendas individuales, agrupadas y relacionadas entre sí con el objetivo de obtener la mayor variedad en la morfología del conjunto, tendiendo a la individualización de cada unidad. La vivienda aparece como elemento constitutivo del tejido urbano, articulándose morfológicamente con el entorno.

Tienen la característica de ser construidos en ladrillo a la vista, con tratamientos de riqueza volumétrica particulares, interesantes para la época, acompañados por la expresión de la textura, resultante de los distintos modos de colocación del ladrillo aprovechando todas las cualidades inherentes al material, y el uso del color en las carpinterías de chapa doblada.

La vivienda social en Córdoba

El actual gobierno provincial definió la construcción de 12.000 viviendas con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para el plan de erradicación de distintas villas miserias de las márgenes del río y canales de la ciudad de Córdoba, hacia terrenos vacantes de la periferia de la ciudad. Se comenzaron a construir en el 2003, en el marco de los Programas Mi casa, Mi vida, operatoria Nuevos Barrios. La aparición de estos nuevos barrios o las llamadas “ciudades de color”, generaron un gran impacto por su presencia en distintas áreas vacantes de la ciudad, por lo que motiva la elección de estos casos o tipologías para seguir indagando la temática del color.

Para abordar el tema no puede dejar de involucrarse, aunque superficialmente, en la arista social de este proceso, analizando lo que significó el derecho a la vivienda, la hegemonía del mercado inmobiliario que expulsó hacia la periferia a los sectores sociales más postergados, consagrando formas de segregación espacial y social; la necesidad de consideración de una política de vivienda, como una política social, donde debe permitirse la integración de distintos actores con roles determinados, y la definición de algunos mecanismos que permitan optimizar el uso de recursos públicos; la necesidad de equidad en la distribución de los ingresos destinados a viviendas por parte del gobierno, mayor integración social y apropiación por parte de los beneficiarios.

A estas “ciudades” se las designó con ese nombre porque allí sus habitantes pueden satisfacer todas las necesidades en relación a sus prácticas sociales y vida de relaciones.

Tienen distintas implantaciones urbanas, la mayoría en la periferia, con habitantes provenientes de distintas villas de emergencia de zonas inundables. Sus nombres: “Ciudad de mis sueños” “Ciudad de los cuartetos”, “Ciudad de los niños”, “Ciudad Evita”, “Ciudad Villa Angelelli”, entre otras, alusivas a situaciones o personajes de la memoria del colectivo social.

Las más populosas resguardan a 565 viviendas y las menos a 250. Están dotadas de escuela, jardín de infantes, centro de salud, áreas de esparcimiento, comedores para niños y adultos, centro comercial, puesto policial, plazas públicas, además de infraestructura básica como red de agua domiciliaria, red eléctrica, alumbrado público, red cloacal y pavimento.

Estas viviendas fueron armadas de manera fragmentaria, en lo que hace a la constitución del plan en cuanto a satisfacer las necesidades de los habitantes, valoraciones, opiniones, y las redes sociales que construyeron los vecinos, incluso en la definición de la tipología arquitectónica, bi y tridimensionalmente, materiales y en cuanto a la aplicación del color se refiere.

Se entiende que la gesta de todo proyecto arquitectónico tiene implícita una idea o esencia, un significado y una apariencia o imagen externa de su forma arquitectónica con sus atributos de color, textura y cesías.

A partir de la aproximación vivencial, se puede interpretar cómo es utilizado el color, tanto en las tipologías de las viviendas como en los equipamientos comunitarios, y de qué manera el código sintáctico y semántico que expresa tiene legibilidad o no y si de alguna manera existe algún criterio de intervención cromática.

Los colores que se utilizan para las volumetrías de las viviendas con terminación de revoques a la cal fina fratazada, son pregnantes, de marcada saturación, aunque en algunos casos de valor medio, en tonos base verde, rojo, amarillo, y azul. Las cubiertas están terminadas con sombrillas cerámicas, de color pardo rojizo.

Las carpinterías son metálicas y están manejadas con paletas acromáticas, en algunos casos son blancas, en otros de color gris medio y en otros casos en negro. Algunas tienen situaciones de detalles, como el destacar la línea del zócalo y de la losa en color blanco o enmarcar las aberturas en relieve, tanto puerta de ingreso como ventanas, con blanco o amarillo muy saturado sobre base verde en otros.

El criterio en el uso de estos colores detectados, no se expresa de forma legible ya que varía la expresión según las ciudades. En algunas, la aplicación del color en las viviendas se manifiesta de a pares, en la sintaxis de una cuadra, en otras todas las viviendas de ambas veredas están coloreadas con un mismo croma, y en otras las fachadas de una y de otra difieren, alternando los cromas utilizados en su definición, sin considerarse en ningún caso las orientaciones ni jerarquías en relación al espacio público.

Para los equipamientos comunitarios, expresados en tipologías arquitectónicas, en general, la paleta cromática es muy saturada. Para el caso de las escuelas se continúa con la ya utilizada en la primera gestión de este mismo gobierno. Los colores institucionales debían estar presentes y debían ser pregnantes; esa era la consigna del gobierno, en su gesta. Aparecen los amarillos y los rojos en las distintas expresiones volumétricas.

En los centros policiales, de salud, centros comerciales y comedores comunitarios también se continúa con la idea del “destacarse”.

En los espacios públicos, como los recreativos, aparece también la expresión cromática, con planos y volúmenes de material, que a su vez se complementan con los juegos de niños.

La forestación urbana y arbolado público, si bien es de reciente plantación, prevee la incorporación de su cromaticidad a mediano plazo, aunque de muy difícil mantenimiento y resguardo por parte de sus habitantes.

Algunas reflexiones

Se considera que mayores avances en la investigación posibilitará la comprensión de la problemática planteada y expuesta en esta ponencia.

Por un lado, el contacto con los operadores directos del programa nos permitirá interpretar sus intenciones en lo que respecta a los criterios de utilización del color en cada caso, lo que devendrá en una postura crítica al respecto, y como investigadores de la temática poder accionar evaluando y proponiendo otros caminos que posibiliten la elaboración de modelos operativos eficaces, formulando recomendaciones sustentables en lo que respecta al uso del color en materiales y tecnologías adecuadas, construyendo y fortaleciendo la imagen barrial.

Por otro lado, el contacto con los habitantes de estos barrios, y luego de haber conocido sus opiniones, valoraciones y vivencias, permitirá comprender y evaluar el rol del color como elemento expresivo y generador de apropiaciones e identificaciones en el colectivo social local y su inserción urbana.

Finalmente, es necesaria la concientización de los habitantes del valor y la importancia del color a partir del enfoque morfológico-expresivo, sus alcances e impacto en el diseño de la imagen y su sostenibilidad en el tiempo con el fin del arraigo social y su construcción identitaria como comunidad barrial integrada a la estructura urbana.

Adriana Incatasciato, María Inés Girelli, María Marta Mariconde

Ana Victoria Zucaría

. Instituto del Color, Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, UNC. Córdoba


La investigación en la universidad y su proyección en la gestión urbana de gobierno fue publicado de la página 111 a página113 en Actas de Diseño Nº7

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