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Metodología para elaborar una lectura socio-espacial en la ciudad

Herran Cuartas, Coppelia

Actas de Diseño Nº17

Actas de Diseño Nº17

ISSN Impresión 1850-2032
ISSN Online: 2591-3735
DOI: https://doi.org/https://doi.org/10.18682/add.vi17

IX Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo” V Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño Comunicaciones Académicas

Año IX, Vol. 17, Julio 2014, Buenos Aires, Argentina | 256 páginas

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Introducción

Partiendo de la idea de que algunos aspectos del espacio no son visibles hasta que no se observa el comportamiento humano, se propone una metodología que sirva para que los estudiantes que cursan la materia de proxémica puedan realizar una lectura socio espacial, fortaleciendo el análisis que se hace en procesos de investigación de tipo cualitativo, dentro de la disciplina del diseño industrial. Esperando que con el empleo de esta metodología, se pueda conocer las relaciones que surgen entre los sujetos y el espacio geográfico a través de los usos, prácticas y apropiaciones de éste, considero que los estudiantes tendrán la capacidad de identificar las necesidades que tienen los individuos y/o grupos, con relación al establecimiento de distancias determinadas, entre las áreas o espacios de dominio que sirven como escenario comunicativo. Al incluir análisis socio-espaciales en la lectura de contextos, los estudiantes podrán ser más asertivos a la hora de proponer soluciones, si tienen en cuenta las diferentes situaciones que surgen cuando las personas hacen uso de un espacio particular. Siendo consiente de la importancia que tiene la lectura de contexto en nuestra disciplina, se plantea trabajar con una teoría tomada de las Ciencias Sociales llamado la trialéctica del espacio, la cual de acuerdo a su autor Henry Lefevbre, propone revisar el espacio teniendo en cuenta tres aspectos: el espacio concebido, el espacio percibido y el espacio vivido. Apoyada también en el método etnográfico y una serie de variables empleadas en el trabajo de campo, se realiza con los estudiantes una lectura socio espacial, poniendo en práctica cada una de las herramientas que ayuden en la recolección de información y posterior análisis del lugar investigado. Pensando en dónde es posible aplicar este tipo de lecturas, empezare diciendo que los espacios en los que se puede desarrollar, es en todas partes. De esta forma la casa, el barrio, el espacio público y la ciudad en general, sirven de escenario para que los estudiantes puedan llevar a cabo, lecturas socio espaciales en cualquier parte de nuestra ciudad. Considerando que son los aspectos sociales los que finalmente terminan configurando los lugares aparte de los elementos físicos, se trabajan algunos conceptos propuestos por el antropólogo Edward T. Hall, quien define el término “proxemísitico” para expresar las observaciones, interrelaciones y teorías referentes al uso que hace el sujeto en el espacio, como consecuencia de la cultura a la que pertenece y la realidad que lo rodea. (Hall, 1963, 15). Definida como la “…disciplina que atiende al uso y la percepción del espacio social y personal a la manera de una ecología del pequeño grupo: relaciones formales e informales, creación de jerarquías, marcas de sometimiento y dominio, establecimiento de canales de comunicación” (Delgado, 1999, 30), la proxémica estudia las interacciones del sujeto y el objeto con y en el espacio, centrándose en las maneras de disponer, de utilizar y/o de adaptar dicha área y sus componentes a las metas de comunicación.

Visto desde la perspectiva del diseño, esta materia ayuda a identificar las diferentes transformaciones que experimentan los sujetos, los objetos y el espacio físico a través de prácticas y hábitos, en donde se generan diferentes dinámicas culturales. Un ejemplo de esto se puede ver con una situación de la vida cotidiana, que analizada desde esta asignatura nos puede ayudar a ver de qué forma los gestos, los objetos y el espacio (signos), influyen en el comportamiento de una persona en una actividad cotidiana, como es el caso de una entrevista de trabajo. Recordemos aquí los tres comportamientos significativos que pueden ocurrir en una entrevista, cuando un alto ejecutivo recibe a un visitante:

• El ejecutivo permanece sentado en su mesa y deja que el visitante se acerque. No lo invita a sentarse.

• El ejecutivo se levanta, estrecha la mano de su visitante, lo invita a sentarse frente a él y se vuelve a sentar tras su mesa.

• El ejecutivo se levanta y hace sentar a su visitante en un sillón colocado junto a una mesa baja. El ejecutivo mismo toma asiento en otro sillón cerca del primero. Esta calurosa acogida entraña, naturalmente, el ofrecimiento de cigarrillos, té, café, o cualquier otra bebida.

Estos tres comportamientos manifiestan claramente el clima de la entrevista, sin que se haya pronunciado una sola palabra. (Gómez 1994, 82)

De acuerdo a lo anterior se puede ver que la forma como usamos el espacio físico al igual que las proximidades entre los sujetos, el tono de voz, el tiempo de espera, la ubicación de cada persona en el espacio, y todos los elementos que componen determinada situación en la que se relacionan sujeto - espacio - objetos, actúan como signos de un determinado lenguaje; el cual puede ser estudiado tanto por la semiótica cómo por la proxémica. Combinando aproximaciones y distanciamientos con respecto a los otros, al tiempo que se desarrollan códigos de ubicación, ritos y formas de convivencia los estudiantes pueden compatibilizar la percepción espacial, junto con los requerimientos proxemísticos que establecen las personas dentro de una infraestructura física, además de las materialidades que componen su entorno.

Retomando la idea que definió en su momento el antropólogo Franz Boas, en la que el espacio adquiere un carácter simbólico cuando los seres humanos expresan sensaciones y emociones a través de sus gestos y movimientos a través del cuerpo, se considera en este artículo pensando en el cuerpo como el medio que le permite al individuo percibir, captar y expresar sensaciones (Morales, 1998: 86). De esta forma las diferentes formas sígnicas que se establecen en el lenguaje, como son las expresiones no verbales, las expresiones corporales, los sentimientos y cualquier tipo de actitud cultural, se tienen en cuenta también dentro de esta propuesta metodológica, para enriquecer las lecturas socio-espaciales que se lleven a cabo en la ciudad.

Por último pero no menos importante, lo que se busca con esta propuesta, es que los estudiantes puedan conocer las relaciones que surgen entre los sujetos y el espacio geográfico a través de los usos, prácticas y apropiaciones de éste, llegando a identificar incluso, las necesidades que tienen los individuos y/o grupos con relación al establecimiento de distancias determinadas entre las áreas o espacios de dominio que sirven como escenario comunicativo, considerando las diferentes situaciones que surgen, cuando las personas hacen uso de éstos. 

La proxémica aplicada al estudio del espacio

Partiendo de la selección de un contexto particular se mira dentro del aula de clase, la ciudad ligada a procesos de construcción y transformación en los barrios, calles y  edificios que han permitido en su momento, ejercer funciones de marcas o referencias simbólicas de la ciudad, donde el individuo se ve expuesto a interactuar con las demás personas, de forma consciente o inconscientemente. Un ejemplo de esto se puede evidenciar en espacios públicos como parques, buses o filas de cafeterías y bancos donde las interacciones que aparecen son de carácter táctil, visual, olfativo, verbal y/o auditivo, generando en los individuos, conceptos positivos o negativos de lo que es su entorno inmediato. Teniendo en cuenta que éste no se encuentra delimitado por estructuras fijas ni estáticas como paredes o cubículos, sino que se delimita con la percepción y el uso que cada persona hace de un área, se logra conocer de qué manera las personas se sienten influenciadas por alguna característica particular del lugar en donde se encuentran. Un ejemplo de esto lo trabaja Héctor Gómez, quien define que la proxémica ha tenido una gran influencia en el estudio de las relaciones humanas en el campo laboral y el espacio público, considerando los efectos que resultan de las relaciones interpersonales y el ambiente de trabajo. A esta preocupación también se adhieren psicólogos, antropólogos, sociólogos y arquitectos, constituyendo así el origen de esta nueva disciplina: la proxémica.

El hecho entonces de tener en cuenta la motivación que puede resultar en un individuo, su comportamiento en grupos o su relación con diferentes factores que tengan que ver con su ambiente de trabajo en un espacio determinado, constituyó un paso determinante en la conformación de esta disciplina, la cual fue tema de preocupación hasta hace poco solo de los estudiosos de la administración (Gómez, 1994, 82). Es importante en este punto resaltar que como estudio de las relaciones reales y simbólicas del espacio con el hombre, la proxémica se constituye como un instrumento investigativo que tiene mucho que aportar a la interpretación analítica de problemas del espacio y lectura de contextos, además de la formulación de soluciones para el mismo. Partiendo de la idea de que algunos aspectos del espacio no son visibles hasta que no se observa el comportamiento humano, se vuelve solo comprensible para los estudiantes, cuando se les muestra situaciones como las que presentan los árabes, cuando se establecen en nuevos lugares fuera de su pais y se sienten oprimidos por los espacios físicos que actualmente habitan, con techos demasiado bajos o cuartos demasiados pequeños, con la privacidad restringida en el exterior y sin la posibilidad de acceder a ningún tipo de paisajes (Hall, 2003, 189).

Conceptos relacionados con la distancia y el espacio

Antes de realizar cualquier lectura en el espacio, se socializa con los estudiantes las diferentes distancias que el mismo establece, como mecanismo de defensa y supervivencia, al tiempo que se conocen los espacios más comunes donde se pueden hacer este tipo de lecturas.

Lugares como la casa, el barrio y la ciudad (incluido el espacio público), son los escenarios trabajados con los estudiantes, para que tengan un conocimiento previo, de los sitios que se piensan investigar.

Recordando que el hombre siente la distancia de la misma forma que los animales, se observa cómo su percepción espacial está directamente relacionada con la acción de lo que puede hacerse en un lugar determinado, dando como resultado la aparición de algunos cambios en el comportamiento, muchas veces asociados con la distancia que se establece entre los mismos. Descubrir la manera en que los seres humanos tienen definido un espacio para vivir y sobrevivir, permite entender la diferencia que resulta de las variaciones que aparecen en la organización cultural de cada sociedad. De acuerdo a esto, se hace un énfasis con los estudiantes en el estudio del espacio, en el que el ser humano busca una forma de organización fija determinada, por el modo social en el que satisface sus necesidades materiales como es comer, beber y dormir entre otras. Dentro de las diferentes observaciones proxémicas que se han hecho, se toma como referencia las características que para Edward T. Hall tienen algunos espacios. Según el autor existen aspectos fijos, semifijos e informales relacionados con el espacio y con las formas básicas que tiene el hombre para organizar sus actividades individuales o grupales, en donde están presentes las materialidades. Los edificios por ejemplo pueden ser una manifestación de esto, al igual que el interior de la casa occidental que se encuentra organizada espacialmente con funciones especiales como pueden ser la preparación de alimentos, la socialización, descanso o el aseo personal. Para el espacio semifijo Hall establece que pueden estar presentes dos categorías denominadas como: espacios sociófugos y sociópetos. Buscando comprender la relación que existe entre la disposición del espacio y el comportamiento humano, cita al médico Humphry Osmond y un estudio en el que descubrió cuando dirigió un gran centro sanitario y de investigaciones en Saskatchewan, la forma en que algunos espacios cómo las salas de espera de las estaciones de ferrocarril o las mismas clínicas, tienden a mantener apartadas a las personas. Denominados como espacios sociófugos, el Doctor Osmond encontró que opuestos a estos espacios, también estaban los espacios sociopetos, los cuales respondían a sitios parecidos a los reservados de los bares según la moda antigua, o las mesas de un café francés sobre la acera, que tienden a unir a un numero determinado de personas. De acuerdo a esto último el doctor Osmond afirmó que no hay una verdad absoluta con la lectura del espacio, debido a que estas condiciones pueden variar y tornarse en espacios sociópetas o sociófugos, según la cultura en la que se encuentre, pero que su disposición siempre tendrá un profundo efecto sobre el comportamiento humano. Como última gran clasificación espacial se encuentra el espacio informal que es de acuerdo al autor, es el espacio más significativo para el individuo y solo incluye las distancias mantenidas en los encuentros con otros, de manera inconsciente (Hall, 1963, 139). Citadas a continuación, se encuentran las sub-categorías propuestas por Hall y ampliadas por Morales, que definen las distancias del hombre o las burbujas proxémicas de la siguiente manera:

• Distancia íntima:

Es la menor cantidad de espacio (físico y psíquico) requerido por un ser humano para vivir en armonía. Cuando se viola por terceras personas genera tensión y actitudes violentas. Un ejemplo de esto puede ser el contacto está muy relacionado con el estatus manifestado en la situación del supuesto en el que “cualquiera” puede tocar a un niño, y un médico podrá tocar a la enfermera y ésta al paciente, pero será distinto si la enfermera o el paciente tocaran al médico. De igual forma existen diferencias entre personas conocidas, dependiendo de si alguien tiene costumbre o no de tocar a los demás. Cuando hablamos de invadir esa distancia íntima no solo con la presencia sino con el tacto o comunicación táctil, es recomendable establecer las diferencias entre culturas. Por ejemplo, los brasileros y los colombianos somos altamente afectivos y lo expresamos con la proximidad y el tacto, mientras que en otras culturas como la inglesa, norteamericana o alemana, son en extremo frías y gustan poco del contacto corporal.

Para la distancia íntima, la presencia de otra persona es inconfundible y a veces puede ser molesta por la gran afluencia de datos sensoriales: la visión a menudo se puede deformar por cuenta de la proximidad, el olfato, el calor del cuerpo de la otra persona, el sonido, el olor y la sensación de aliento, combinándose como un todo, para señalar la inconfundible relación con el otro cuerpo.

• Distancia personal:

Es el término que empleó Hediger para designar la distancia que separa constantemente los miembros de las especies de no contacto. Puede ser considerada como una especie de esfera o burbuja protectora que mantiene un animal entre sí, y los demás. (Distancia de 45 a 1.20 mts).

Se puede considerar como una burbuja cerrada dentro de la cual pueden interactuar solamente ciertas personas, según determinados requisitos como son todas las instituciones de orden privado, residencias familiares, entre otras. Para muchos es normal que en las casas de familia sus integrantes tengan formas propias de comportarse, pero si llega un tercero como amigo de uno de los miembros de la familia pero desconocido por los demás, estos asumen un tipo de comportamiento diferente, casi de forma inconsciente. En Medellín por ejemplo, la familia proyecta su burbuja normalmente hasta la acera de su casa y en otros casos, hasta la mitad de la calle.

• Distancia social: Se considera como la línea que pasa entre la fase lejana de la distancia personal y la fase cercana de la distancia social, señalada como el “límite de dominación”. No se advierten los detalles visuales íntimos del rostro y nadie toca ni espera tocar a otra persona, a menos que se haga un esfuerzo especial. Las que ostentan el rango de privadas pero con posibilidad de permitir el acercamiento y acceso a determinado público, se puede ver con el caso de poder acceder a un almacén, dentro de un centro comercial.

• Distancia pública: Es la transición de la distancia personal a la distancia pública que está totalmente fuera del campo de la participación, o la relación en la que se producen importantes cambios sensoriales (entre 3.5 a 7.5 m). Esta misma clasificación es retomada por Manuel Morales y es renombrada como “burbujas espaciales” (Morales, 1998,89).Las que son abiertas a todo tipo de personas, como las personas que asisten al parque Berrío en Medellín. Según José Luis Pardo, la sola disposición de los objetos puede provocar cualquier tipo de sucesos en un espacio determinado. A través del uso los espacios los seres humanos pueden reafirmar su naturaleza, o configurar los lugares con funciones diferentes a las previstas. Más que espacios para usar o dispuestos para ser usados, podemos decir que es el uso el que genera la condición de lugar, dando una idea de lo que allí sucedió y sucederá, convirtiéndolo a su vez en un espacio anónimo, como si fuera alguna especie de máquina que sirve para hacer algo: máquinas para habitar, máquinas para transitar, máquinas para amar, descansar o entretenerse. Según esto, el uso delimita, designa y define toponímicamente1 los espacios de la existencia humana en la vida cotidiana, siendo las marcas que el uso deja en cada lugar las que definen las diferencias entre lo público y lo privado, al tiempo que delimitan los territorios que se establecen en la calle o en la casa (Sanín, 2007, 130).

Después de conocer las principales distancias del hombre, se trabaja con los estudiantes algunos de los espacios en los que se pueden evidenciar las configuraciones espaciales privadas, públicas o semipúblicas como pueden ser la casa, el barrio y la ciudad, donde el hombre usa y resignifica cada lugar, construyendo su identidad al tiempo que realiza todas las actividades que conforman su cotidianidad2.

La casa de acuerdo a José Luis García, constituye un vínculo importante para el sujeto frente a la construcción de sus relaciones con el otro y el entorno, y desde allí su presencia frente al mundo. Para este autor la casa no sólo tiene un carácter de protección como ha sido tradicionalmente concebida, sino como un elemento que permite ordenar las relaciones con los demás seres de su misma especie. No solo se habla de la casa como una construcción de ladrillos, sino también de sueños y recuerdos cargándola de afectividades como un objeto estético para que el hombre sea, exista y pueda habitar. De esta forma la casa queda definida no por su forma, técnicas o materiales de construcción empleados, sino por la capacidad y cualificación de interacciones que ésta encierra. “Territorialmente la casa no es un lugar físico acotado, sino una elaboración cultural o, lo que es lo mismo, una cualificación concreta del espacio” (García, 1976, 73), quedando entendida como un asunto cualitativo y no cuantitativo en términos de metros cuadrados. La relación de interior y exterior que existe en la casa se complementa desde un punto de vista empírico, es decir la casa se visualiza como una necesidad física, social y cultural para asegurar su conexión proxémica3 con el resto de la calle, el vecindario y de allí a la ciudad. Según Silverstone, la casa se comporta como una unidad social y cultural en donde las actividades de sus integrantes “se definen y están constituidas por una serie de cogniciones, evaluaciones y estéticas que a su vez, se definen y están constituidas por las historias, las biografías y la política de la casa y de sus miembros” (1996,88), presentando algunas situaciones que de alguna manera se ven reflejadas en el exterior. Desde este punto de vista, nos interesa fundamentalmente entender con los estudiantes, que la casa puede ser vista como una expresión estética, donde sus habitantes (la familia) manifiestan su autonomía, identidad e intimidad que exhiben de manera particular, creando diferentes situaciones en cada casa a partir de sus propios espacios privados, culturales y sociales (Cuervo, 2010, 76).

Por otro lado el barrio como entorno físico-social más próximo a los ciudadanos, se constituye en la unidad básica del tejido sociocultural de la ciudad. Es un escenario en el que se tejen y articulan las múltiples experiencias de la vida cotidiana entre los vecinos y residentes del lugar produciendo una especie de arraigo, identidad y sentido de pertenencia social, entre los que allí habitan. De acuerdo a esto, los actores sociales tienden cada vez más a marcar locaciones o localidades, a fijar ejes de circulación, que permiten re-crear y re-conocer el ámbito de validez de un universo domesticado, donde puedan operar relaciones y normas conocidas, en donde la importancia del territorio se agrega a la exigencia del hábitat de una vivienda como lugar fijo, principio y fin de los itinerarios cotidianos. (Gravano, 2003) Para ampliar el concepto de barrio también se tiene en cuenta a Henry Lefebvre, para quien el significado de éste tiene que ver más con “una puerta de entrada y salida entre los espacios calificados del espacio cuantificado”, convirtiéndose en un trozo de ciudad que atraviesa un limite donde se reconoce el espacio privado del espacio público (De Certeau, Giard y Mayol 1999, 9). De acuerdo a estos autores, el barrio de alguna manera se considera como una privatización progresiva del espacio público, donde aparece una relación con el otro como ser social que exige un tratamiento especial, teniendo en cuenta que la práctica del barrio es desde la infancia, una técnica de reconocimiento del espacio social (1999, 11).

La ciudad también puede ser comprendida como el espacio de interacción social donde confluyen diversos intereses de forma armónica y al mismo tiempo, de forma conflictiva. En ella se puede expresar el grado de organización de una sociedad y apartarse del modelo en el que se piensa que la ciudad, es solo una infraestructura física donde los ciudadanos habitan, trabajan y se movilizan (Thowison 2009, 112).

Para Manuel José Morales en cambio, la ciudad se define como un organismo que está en constante evolución y cambio donde se transforman sus barrios, calles, significados, habitantes, periferias, centros y subcentros. Entendiendo la ciudad como un organismo viviente, se toma en cuenta que su constitución estructural está determinada por elementos espacio temporales con grupos, colectividades y guetos que dan vida a sus diferentes configuraciones topográficas; como un organismo viviente que está en un continuo proceso de transformación, razón por la cual se puede decir que nace, crece, se reproduce y muere. En este ciclo también se evidencian procesos de construcción y deconstrucción de la ciudad, en donde aparecen diferentes proyectos viales urbanísticos y paisajísticos, al tiempo que desaparecen calles, barrios, edificios y fronteras que ejercen funciones como referentes simbólicos de la ciudad. De acuerdo a esto las calles, aceras, plazoletas, canchas de juego y demás espacios abiertos se convierten en escenarios donde se expresa el juego, el trabajo, la diversión, la reunión, el encuentro, las peleas y las reconciliaciones como múltiples actividades que acontecen en la cotidianeidad de sus ciudadanos, impregnando de un gran dinamismo y vivacidad el espacio público de la ciudad. Según la Antropóloga Marta Cedeño Pérez la dimensión, densidad y heterogeneidad de la ciudad, hace que esta sea vista como una composición espacial definida por el asentamiento de un amplio conjunto de construcciones estables, en el que reside una colonia humana conformada por desconocidos entre sí. (Cedeño, 2009, 10) Para abordar el espacio público se tiene en cuenta el territorio sobre el cual se desarrolla una ciudad y su espacio público, el cual puede ser definido como un lugar de libre acceso y circulación de propiedad y dominio público. Entre todas las materialidades que la componen, se encuentran los inmuebles públicos y los elementos naturales y arquitectónicos compuestos por calles, plazas, carreteras, parques, bibliotecas públicas, vías peatonales, andenes, banquetas, controles ambientales de vías arteriales, subsuelos, fachadas, alamedas y antejardines. En otras definiciones de lo público, también se consideran aquellos espacios urbanos que son jurídicamente de propiedad estatal de uso colectivo y no privado, teniendo en cuenta que si son para esta clase de usos, significa que están abiertos a particulares aunque no les pertenezca.

Su función es la de producir, articular o generar procesos colectivos de intercambio, identidad, diferenciación social, cultural, económica y política.

Proponiendo la lectura de los parques lineales en el espacio público, los estudiantes observan estos entornos como el resultado de las relaciones que establecen los ciudadanos, en áreas de apropiación colectiva para su uso y disfrute; ya que aparte de ser concebido como espacios de tránsito, son sometidos por transeúntes y habitantes a diferentes tipos de interpretación modificando su estructura, su función y su significado, mientras generan una superficie de entornos y escenas en las que se refleja lo que la gente hace y piensa en la calle (Sanín, 2007: 131). En este orden de ideas se puede decir que el espacio público conserva el carácter de espacio de uso colectivo por excelencia. De hecho, nadie podría negar la importancia del espacio público como posibilidad para producir identidad y cohesión social, teniendo en cuenta la recreación de imaginarios colectivos, mientras sirve como escenario de constitución y diferenciación de los diferentes usuarios de la ciudad (Nieto, 1996, 34).

La trialéctica del espacio como herramienta para una lectura socioespacial

Al retomar la teoría de Henry Lefebvre planteada en el documento la Trialéctica del ser (Soja, 1996: 5), se observa cómo el autor analiza la categoría de lugar desde la producción social del espacio habitado, abordándola no sólo desde lo concebido, sino también desde lo percibido y lo vivido (Echevarría y Rincón, 1999, 21), para la búsqueda de un saber y una comprensión más práctica, sobre la apropiación de un espacio en particular. Para establecer una relación entre el lugar y el espacio, se propone indagar con los estudiantes, cuáles fueron las premisas tenidas en cuenta para construir los parques lineales escogidos, dejando a un lado ideas preconcebidas de que la localización y el territorio físico, son los únicos elementos pensados en el plano sobre el cual se traza la cartografía cultural, para empezar a tener en cuenta que existen múltiples planos que nos permiten ver la conexión y la contigüidad, como parte integral en la representación del espacio. El objetivo de trabajar la temática de la espacialidad como lo hace el autor, es para darle un “sentido práctico a la espacialidad de la vida social” (Soja, 1996, 5) desde lo concebido, lo percibido y lo vivido. Reconociendo la diversidad de usuarios que existen con diferentes memorias, imaginarios, intereses, capitales, poderes y posiciones diferentes, se encuentra la lógica sobre los diferentes comportamientos que las personas expresan cuando utilizan este tipo de espacios.

Cuando se observa el espacio desde lo concebido con los estudiantes, se hace la pregunta sobre las premisas que fueron tenidas en cuenta a la hora de diseñar los parques lineales que se van a investigar, pensando que los espacios concebidos responden es a las convenciones sociales emitidas por los usuarios, y no necesariamente por lo que sus gestores un día pensaron. Para la dimensión de lo percibido en cambio, existe una reflexión sobre todos los aspectos físicos contenidos en ese lugar. Dentro de estos registros los estudiantes hacen la observación y registro detallado sobre todo lo tangible de cada lugar, junto con las diferentes maneras en que las personas marcan, habitan, transforman y se apropian del espacio, configurándolo y reorganizándolo de acuerdo a la forma en que ellos tienen para relacionarse entre sí, en cada parque.

Finalmente para indagar por el espacio vivido, los estudiantes comparan la intencionalidad de las propuestas materiales hechas, con la forma en que estos lugares realmente se viven, se usan, se apropian o se rechazan.

Conociendo el significado del espacio pensado desde cada uno de los sujetos (diseñadores y usuarios), y de esta manera reflexionar sobre las decisiones que se han tomado en nuestro medio, con respecto al diseño de los parques lineales, al tiempo que se cuestionan los diseños y planificaciones futuras de este tipo de espacios públicos.

Métodos empleados para realizar un análisis socio-espacial

Para entender qué pasa socialmente con la modificación de cualquier espacio, se les pide a los estudiantes que analicen un parque lineal, empleando la trialéctica del espacio como parte del estudio etnográfico que deben desarrollar. Escogiendo algunos parques lineales de la ciudad de Medellín, los alumnos realizan una investigación de carácter cualitativo durante todo el semestre, desplazándose a los parques y permaneciendo en éstos por largos periodos de tiempo, a diferentes horas del día y diferentes días de la semana, mientras incluyen el método etnográfico al análisis socio espacial. Conocido en las ciencias sociales como etnografía, este término responde a la descripción (grafé) del estilo de vida de un grupo de personas, habituadas a vivir juntas (ethos). Por lo tanto el “ethos” se convierte en la unidad de análisis para el investigador que puede estar contenida en una nación, un grupo lingüístico, una región o una comunidad a nivel macro o micro, con cualquier grupo humano que constituya una entidad y cuyas relaciones estén reguladas por la costumbre, o por ciertos derechos y obligaciones recíprocas (Galeano, 2003, 56). De esta forma la etnografía se convierte entonces en un argumento para conocer de cerca cualquier problema teórico-social y cultural, suscitado en torno a cómo es para los nativos de una aldea, un barrio en condiciones de pobreza, un laboratorio o una oficina, vivir y pensar del modo en que lo hacen.

Entender la etnografía como un método de investigación social, es tener en cuenta al investigador como el etnógrafo que participa de la vida cotidiana de personas durante un tiempo relativamente extenso viendo lo que pasa, escuchando lo que se dice, preguntando cosas; o sea recogiendo todo tipo de datos accesibles para poder ampliar la información, sobre los temas elegidos para estudiar. Este método no es diferente a otras formas de actividad práctica cotidiana, sino que tiene en cuenta la implicación que da cuenta de la participación en ese mundo social, mientras se reflexiona sobre los efectos de esa participación.

Debido a que actuamos en un mundo social y somos capaces de vernos a nosotros y nuestras acciones como objetos de ese mundo, podemos incluir nuestro propio papel dentro del foco de investigación y explotar sistemáticamente nuestra participación como investigadores en el mundo que estamos estudiando, teniendo en cuenta que en “la actualidad el trabajo etnográfico está siendo ampliamente utilizado por múltiples disciplinas para el estudio de temáticas diversas” (Galeano, 2003, 57).

Por esta razón se toma prestada para nuestra asignatura la etnografía, como una de las posibilidades en el gran catálogo de métodos de investigación social, donde se enfoca la mirada y el sentido en el lugar, propuesto para investigar.

Con la intención de observar el trabajo con la propia mirada, se ajustan los escenarios a observar, para en un segundo momento registrar y finalmente acceder a la organización de la información, presentándose así los tres pasos correspondientes a los tres momentos de conocimiento de la etnografía que son explorar, describir y significar.

• Intenciones del oficio etnográfico: observar,registrar y organizar la información.

• Momentos de conocimiento en el oficio etnográfico: explorar, describir, interpretar.

Para llevar a cabo el proceso etnográfico tambien se necesita formular un recorrido contenido en un proyecto de investigación, de la siguiente forma:

1. Planteamiento del problema y justificación: Se plantea el campo de interés a explorar durante el ejercicio del trabajo de campo, puede obedecer a diferentes factores: personales, facilidad, a los campos disciplinares.

2. Contexto teórico inicial: Un rastreo básico de que se ha realizado sobre el tema.

3. Objetivos: Delimitación de las metas.

4. La Demarcación de campo: Elección de una comunidad, delimitada y observable.

Al emplear el método etnográfico, los estudiantes pueden en su recolección de datos dentro del trabajo de campo, fundamentar y hacer presentes las diferentes formas de leer el contexto, acercándonos a la experiencia de conocimiento del otro. Ahora bien, si se emplean otras herramientas que utiliza la etnografía como son las historias de vida, diarios de campo, entrevistas y registro fotográfico entre otros, los estudiantes podrán al final de la lectura socio espacial, realizar una interpretación responsable como resultado de toda la información recopilada. Como se dijo en párrafos anteriores, se escogieron algunos parques lineales con los estudiantes, para que elaboraran diferentes lecturas socio espaciales, identificando aspectos relacionados con la transformación, interpretación y apropiación de este tipo de lugares públicos de la ciudad. Buscando fortalecer el proceso de recolección, se emplearon algunas variables propuestas por la doctora en Antropología Martha Cedeño Pérez, para conocer el espacio físico, ubicado en el ámbito de lo público. Para esto los estudiantes integraron las siguientes variables, durante el trabajo de campo.

Variables de análisis

• Tiempo: Se considera el ambiente físico, por los momentos en que ocupan y desocupan estos espacios.

• Mobiliario Se tiene en cuenta la presencia de objetos, materiales usados, poseídos y/o transformados dentro del lugar.

• Usuarios: Se clasifican de acuerdo al género, edad y la frecuencia de usos en los lugares, como visitantes, ocupantes y transeúntes.

• Actos y actividades: Se tienen en cuenta como aspectos que engloban prácticas y formas de hacer en el uso cotidiano.

• Comportamientos puntuales y colectivos: Impacto, magnitud de ocupación y actividad del espacio.

• Localización: Se analiza el espacio estudiado en relación a su entorno inmediato.

• Centralidad Externa: Manifestada en las formas de acceder desde cualquier parte del territorio.

• Centralidad Interna: Tiene que ver con las líneas indicadoras de puntos físicos donde confluyen senderos y espacios dirigidos a las prácticas cotidianas de los usuarios.

Para comprender el espacio físico que disponen u ocupan las personas en estos parques, se les pidió a los estudiantes que elaboraran mapas mentales o cognitivos en forma de cartografías sociales, conocidas también como las “representaciones gráficas que facilitan un entendimiento espacial de las cosas, conceptos, condiciones, procesos o eventos del mundo humano” correspondiente a diferentes esquemas de ordenamiento espacial de la vida social (Harley citado en Woodward y Lewis, 1998)4.

Dentro de las entrevistas realizadas en los diferentes parques, los estudiantes emplearon la cartografía social, pidiéndole a los entrevistados que dibujaran sobre una hoja en blanco, la forma en éstos se imaginaban que debía ser un parque lineal. Una vez se recogían los dibujos los estudiantes conseguían una valiosa información a través de los graficos, encontrando datos que posiblemente no hubiesen alcanzado a encontrar, dentro de las entrevistas regulares. A partir de los imaginarios5 que tenían las personas entrevistadas sobre lo que debían tener o no estos parques, aparecen diferentes formas de interpretar los lugares, según los conocimientos y necesidades previas de sus usuarios actuales.

Después de que los estudiantes encontraron diferentes elementos intangibles de carácter emocional relacionados con el espacio físico en las entrevistas y observaciones realizadas, se emplea un cuadro de clasificación diseñado por las autoras María Clara Echeverría y Análida Rincón, para ingresar esta información (resultado de las emociones y el imaginario de los entrevistados). Pensando que existen diferentes ámbitos desde los cuales se configura un territorio a partir de lo imaginario, donde se construye el sentido que le otorgan los individuos y grupos al espacio que habitan desde sus memorias, percepciones, deseos y prevenciones, temores y tensiones en los que se elaboran significados sociales y culturales sobre los mismos, estas autoras definen que desde el ámbito vivencial, se construye un sentido que surge en la vida cotidiana derivado de las actividades, usos y prácticas socioculturales individuales y colectivas, que acontecen en el espacio y el tiempo en el que se generan afluencias, ritmos, costumbres y hábitos, plasmados en las diferentes formas de habitar la ciudad (Echevarría, Rincón, 2000, 37). Clasificada en cuatro ámbitos, se ingresa la información de lo intangible y lo cualitativo, en el siguiente cuadro de muestra.

Ámbitos en los que se gesta la territorialidad y se configura el territorio • Organización e institucionalidad: Formal, informal, no formal, accidental, virtual, momentánea, política, social, cultural, roles, intereses, recursos, reglas de juego, controles, legitimidad y regulación.

• Imaginario: identidad, pertenencias, memorias, percepciones, imaginarios, deseos, temores, prevenciones, inclusiones y exclusiones.

• Vivencial: prácticas, costumbres, hábitos, usos, actividades, ritmos, confluencias, ritos, rituales y aglutinantes.

• Espacialidad: vínculos,centros, periferias, conexiones, límites, barreras, superposiciones, • Supresiones, agrupaciones e imposiciones6.

Como parte de la nueva propuesta metodológica, se propone emplear estos datos como herramienta metodológica, dentro de los estudios proxémicos realizados en nuestra facultad de Diseño Industrial, ya que permite clasificar todo lo relacionado con el espacio vivido, facilitando una visión más profunda en el análisis socioespacial. Ayudando en la visualizacion y el reconocimiento de los aspectos relacionados con lo emocional, se puede llegar entender el porqué de la forma en que las personas conocen y se reconocen, dentro de un espacio determinado.

Al igual que la etología, la materia de proxémica estudia el empleo del espacio por parte de un grupo social determinado, en vista de la satisfacción de sus necesidades básicas, sobrevivencia y comunicación, siguiendo unos patrones de conducta propios, de acuerdo al lugar al que pertenecen (Ardelean, 2000-20001, 10). Si se conjugan estas herramientas para leer el espacio, se puede al final del trabajo confrontar la información que determine sí los lugares intervenidos o transformados para el beneficio de una comunidad, han sido pensados teniendo presente la necesidad de reconocimiento y apropiación social previa de cada lugar.

Reflexiones finales

Con la primera fase de recolección de datos para la lectura socio espacial, los estudiantes pudieron conocer e interpretar las necesidades de los diferentes usuarios, a partir de la aplicación de diferentes herramientas metodológicas. Elaborando un listado con las falencias detectadas, los alumnos lograron recoger información suficiente para elaborar un diagnostico con los aspectos físicos y sociales, relevantes de cada parque lineal investigado. Teniendo en cuenta los aspectos que promovían el uso o rechazo de estos lugares, se citan a continuación algunos de las falencias que ellos pensaron, debían ser tenidas en cuenta como parte de un diseño incluyente socialmente, en los diferentes espacios públicos de nuestra ciudad. Es importante aclarar en este apartado, que los asuntos que se enuncian a continuación son solo una parte de la lectura socio-espacial de uno de los siete parques investigados, en el transcurso del semestre 2 del 2011. A continuación quedan registradas por los estudiantes las falencias del parque lineal La Presidenta de la siguiente manera:

• La poca iluminación en este parque, genera inseguridad en los usuarios que prefieren evitar el uso de los senderos, que conectan el parque Lleras con la avenida El Poblado.

• Los senderos texturizados para personas con limitación visual, se interrumpe en los puentes de madera que pasan sobre la quebrada, generando un peligro a los usuarios que se encuentren en situación de discapacidad.

• El parque no cuenta con dispositivos para la hidratación, aunque se diferencia del resto de los parques lineales, cuenta con un gimnasio biosaludable, donado por una empresa del área de la salud.

• Se encontraron grandes áreas subutilizadas en las que la mayoría de las personas no se apropian, debido a la poca actividad que allí se presenta.

• Se considera muy poca presencia de mobiliario que sirva para prolongar la estadía en el lugar como son las sillas, bancas y mesas.

• Los estudiantes identificaron como problema la acumulación de basuras, debajo de todos los decks de madera.

• A pesar de estar bien dotado de árboles y plantas, estas mismas se encargan de restringir la visibilidad en algunas partes del parque, sobre todo en el sendero que lleva a la gruta de la virgen.

• No existe ningún tipo de mobiliario para niños o personas de la tercera edad, a pesar de que ambos usuarios frecuentan este parque lineal.

Como conclusión de este trabajo realizado con los estudiantes, queda comprender que el problema que enfrentamos hoy al diseñar y construir nuestras ciudades, debe empezar por conocer a quienes la conforman y la viven; no podemos construir todos los días materialidades sin comprender las necesidades reales de sus habitantes. Si aprovechamos los conocimientos que dan la experiencia de vivir cotidianamente en un lugar determinado, se puede potencializar la participación ciudadana en la construcción de ciudad, fortaleciendo de esta manera los sentidos de lugar y pertenencia, de las personas y su entorno.

Considerando que este tipo de proyectos nos acerca al compromiso social que debemos tener tanto estudiantes como profesionales del diseño, queda la propuesta como docentes y formadores en diseño, marcar un énfasis sobre las necesidades que tiene cada espacio de la sociedad.

Pensando en que la planeación debe servir mejorar la tensión entre la ciudad pensada, la ciudad vivida y la apropiada, hay que dirigir la mirada hacia los que van a habitar estos lugares y con esto orientar los próximos diseños, en pro de la calidad de vida de sus futuros usuarios.

Notas

1. La toponimia tiene que ver con el estudio del origen de los nombres propios de un lugar.

2. Es importante recordar que cada vez que empleamos la palabra espacio, nos referimos al aspecto físico del lugar o la distancia para hablar.

3. Las casas, en relación con el espacio exterior se basan en una cuestión de proximidad.

4. Cita es tomada de la página 163 en: Revista Regiones. Primer semestre del año 2004. ISSN 1692-939X.

5. El concepto de imaginario “constituye una categoría clave en la interpretación de la comunicación, en la sociedad moderna como producción de creencias e imágenes colectivas”. Daniel H. Cabrera. Imaginario social, comunicación e identidad colectiva.

6. Cuadro tomado de Medellín ciudad de territorialidades. Pag. 37.

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Abstract:

Looking to industrial design students to understand the importance of knowledge of the proxemic dynamics that result interactions between subject and space, it is proposed for the subject of Proxemics, employ a number of methods and tools from social sciences, so that students can apply them in any type social and spatial reading. Since the form of built space influences on social behavior, it is expected that with the implementation of this methodology, students can enrich the processes of spatial analyzes that have no place in design exercises.

Key Words:

Industrial Design - Student - Proxemics - Methodology - Context - Space.

Resumo:

Procurando que os estudantes de design industrial possam compreender a importância que tem o conhecimento das dinâmicas proxêmicas que resultam das interações entre o sujeito e o espaço, se propõe para a matéria de Proxêmica, usar uma série de métodos e ferramentas provenientes das ciências sociais, para que os estudantes possam aplicá-las em qualquer tipo de leitura sócio espacial. Tendo em conta que a forma do espaço construído influi sobre os comportamentos sociais, se espera que com a implementação desta metodologia os estudantes possam enriquecer os processos de análise espaciais envolvidos em exercícios de design.

Palavras chave:

Design industrial - Estudante - Proxêmica - Metodologia - Contexto - Espaço.

(*) Herran Cuartas Coppelia.

Diseñadora industrial de la Universidad Pontificia Bolivariana. Maestrando en Antropología de la Universidad de Antioquia. Actualmente se desempeña como docente investigadora para la línea Cultura Material, en la facultad de Arquitectura y diseño de la UPB.

(**) El presente escrito fue presentado como conferencia dentro del Tercer Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño (2012). Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo, Buenos Aires, Argentina.


Metodología para elaborar una lectura socio-espacial en la ciudad fue publicado de la página 67 a página75 en Actas de Diseño Nº17

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