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Monumentos conmemorativos del noroeste argentino

Málaga, Pamela; Rodriguez, Myriam Teresa; Uribio, Maria Alejandra

Actas de Diseño Nº 32

Actas de Diseño Nº 32

ISSN Impresión 1850-2032
ISSN Online: 2591-3735
DOI: https://doi.org/https://doi.org/10.18682/add.vi32

XIV Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo” X Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño Comunicaciones Académicas

Marzo 2020, Año 14, Vol. 32, Buenos Aires, Argentina | 260 páginas

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Monumentos conmemorativos del noroeste argentino Pamela Málaga, Myriam Teresa Rodriguez y Maria Alejandra Uribio (*)

Resumen: Conocer lo que somos, dónde vivimos y de dónde venimos requiere una serie de saberes, desde distintas circunstancias. Para ello nada mejor que recurrir en la docencia a las fortalezas que nos trasmiten los monumentos públicos, mudos testigos de épocas y tendencias. En el devenir del tiempo se suceden etapas diferentes, que dependen de sus protagonistas y las influencias propias de la naturaleza, de los intereses de quienes ejercen un liderazgo político y de corrientes externas que se introducen para enriquecer o torcer el cauce de los emblemas imperantes. Sumamente interesante resulta el estudio de las diversas modificaciones.

Palabras clave: Identidad - fortalezas - docencia - monumentos públicos - historia.

[Resúmenes en inglés y portugués y currículum en p. 249]

Actas de Diseño (2020, diciembre), Vol. 32, pp. 246-249. ISSSN 1850-2032. Fecha de recepción: julio 2015 Fecha de aceptación: julio 2016 Versión final: diciembre 2020

Cuando viajamos a lugares desconocidos o simplemente cuando recorremos en lo cotidiano nuestros lugares cercanos, podemos ver símbolos o signos de nuestro pasado o del presente que nos ubican en el espacio terrenal y humano. Hoy también la tecnología nos acerca y nos maravilla con creaciones del hombre que por diversos motivos de otra forma no podríamos acceder. Cuánto hay de maravilloso y singular en cada una de esas expresiones artísticas, muchas de ellas muy lejanas en el tiempo y en el espacio.

En la urbanidad de cada lugar descubrimos no solo la personalidad y visión del autor de un monumento, sino también la idiosincrasia de quienes los colocaron y algo mucho más rico que es la parte de la historia que representa. Sea o ni una réplica del original, su significación es la misma. La admiración por lo bello, por lo excelso, el homenaje a un héroe, epopeya, etc. La deliberada marcación de un acontecimiento importante o el humilde aporte de un soñador sensible y habilidoso: todo ello nos señala en lo profundo de nuestro ser una afirmación espiritual que indica una existencia creativa. En el devenir del tiempo en un territorio habitado se suceden etapas diferentes, que dependen de sus protagonistas y las influencias propias de la naturaleza, de los intereses de quienes ejercen un liderazgo político y de corrientes externas que se introducen para enriquecer o torcer el cause de los emblemas imperantes. En nuestra Patria encontramos aún primitivas manifestaciones escultóricas o arquitectónicas como los menhires, las atalayas, las pircas de piedras, las Ruinas de Quilmes en Tucumán y de Tilcara en Jujuy. Más adelante en el tiempo, con la colonización, hay transformaciones españolizantes que en el noroeste son tan avanzadas como en las zonas cercanas a los lugares de navegación. Poco a poco, impresionantes construcciones en adobe y madera van surgiendo, y las encontramos sobre todo en templos católicos, por la influencia de los evangelizadores y en algunas casas señoriales. Y, a partir de mediados del siglo XIX, comienzan a emplearse materiales de una mayor riqueza estructural, como el mármol y el bronce, que en muchos casos eran trabajados en Europa y luego traídos a la Argentina.

Campanarios de bronce y madera repicaban en las iglesias; altares y columnas de mármol fueron reemplazando a los de maderas; y las mayólicas adornaban las casas más imponentes.

Posteriormente el auge del monumento público que representaba epopeyas, momentos que marcaban hitos en el acontecer del país, figuras dignas de imitar y que lucharon por el bienestar y crecimiento de nuestra patria. Monumentos de una gran creatividad y de diseño refinado conviven en Salta, por ejemplo la Batalla y el Triunfo del General Manuel Belgrano en 1812. Simultáneamente múltiples pequeñas obras que destacan algún personaje de la historia patria o de algún lugareño que ,con su proceder fuera de lo común, es recordado casi con veneración, como lo es por ejemplo el “Loco Ávila” en la pequeña ciudad de Andalgalá, en Catamarca. Un personaje típico: Antonio del Sr. Acosta, el “Loco Ávila” Habitaba en el campo siempre, no aceptando nunca vivir bajo techo. Se sentía prisionero de no gozar de la libertar necesaria como él la consideraba, al estar en permanente contacto con la naturaleza. Allá se dedicaba a la caza de los animales de la zona, principalmente al zorro, cuyo cuero luego comercializaba o canjeaba por víveres. También se ganaba unos pesos informando a los comerciantes del medio las cargas que llegaban por ferrocarril o acercando algunas encomiendas a su destinatario… Pernoctaba bajo un robusto árbol cuyo follaje era cubierto con pedazos de lana, cartones, papeles y algunos plásticos, rodeado de vagabundos perros de silente compañía.

En la Argentina y en la mayoría de los países americanos, nacidos como patria independiente sobre todo políticamente en el siglo XIX, a pesar de algunas diferencias en costumbres, religión, idiomas, etc., se comparten las enseñanzas que nos dejaron los colonizadores y el hecho de que la plus valía de los habitantes primitivos fue desdibujándose hasta llegar a lo increíblemente vergonzante.

Las tendencias políticas, los avatares de las contiendas intestinas, no hicieron más que frenar el crecimiento cultural, dejado de lado por intereses económicos y de supervivencia material. La occidentalización marginó lo autónomo por lo foráneo. Sin embargo, el espíritu del hombre por influencias exteriores y sin ellas no dejó de lado su amor por la naturaleza, por su suelo y por su capacidad de manifestarse creativamente. No fueron muchos en sus comienzos pero bellos retratos, monumentos públicos (como los de Lola Mora), obras de temática religiosa, en ocasiones señalaron la escasez de posibilidades, comparadas con las ricas creaciones de la Europa milenaria.

Los comienzos suelen ser duros, difíciles, pero las voluntades lo superan. En efecto a mediados del siglo con la formación de organizaciones como academias; el panorama fue cambiando. La llegada del inmigrante trajo nuevos aires a las expresiones costumbristas, populares y a las que negó la colonia.

Las esculturas se alejan del barroco de las colonias y se perfecciona una estatuaria que señala conmemoraciones y se vinculan a la ornamentación de las ciudades y de los monumentos fúnebres. El mayor problema en esta época se vincula con los altos costos de los materiales que limitaban el accionar de los artistas, que en muchos casos solo accedían al proyecto. Cabe destacar que la mayoría de los artistas eran justamente inmigrantes que parecían sacudir la idiosincrasia pasmosa del criollo. El retrato y la pintura eran requeridos por las personalidades que querían perpetuarse en el tiempo. El mármol y el bronce fueron elegidos para las obras por su durabilidad.

Finalmente, la escultura monumental, contribuye a las “urbanización” y señala un adelanto cultural. Los próceres y aquellos personajes, dignos de ser imitados, pasaron a ser patrimonio público. Algunos más abarcativos, como son San Martín y Belgrano, y otros más acotados, como por ejemplo “Güemes en Salta”, cuyo monumento se levanta majestuoso al pie de la montaña. Surge también la traza de parques, avenidas, alamedas, que se ornamentan con una estatuaria de próceres y de réplicas de esculturas foráneas que señalan un enriquecimiento histórico incalculable; aunque no todos por ser réplicas responden a los valores originales, por falta de capacidad y de insumos adecuados. De todos modos, las creaciones o réplicas del pasado, como también los temas escenificados, fueron generadores de una identidad visible de los espacios habitados.

El presente requiere de los hechos del pasado y de su tradición, como punto de partida. En algunos casos, como críticas, y en otros como nuevas tendencias, conforme a que la sociedad está en constante mutación. Es así que al finalizar el siglo XIX se termina una etapa de producción e industrialización del monumento conmemorativo, etapa que algunos califican entre otros términos de “estatuomanía”.

En el siglo XX esa tendencia disminuye. Sin embargo, gobiernos e instituciones alientan este quehacer y la participación ciudadana. Las iconografías de nuestra historia patria señalan hechos históricos, héroes y símbolos que sirven para orientar ese desenvolvimiento en el transcurso del devenir de los años.

Quizás hoy, cuando hablamos de impulsos gubernamentales, podemos señalar como ejemplo de una tendencia, en un distrito municipal del interior de la provincia de Tucumán, donde en la vía pública céntrica el gobierno municipal instaló galerías temáticas, con una profusa estatuaria religiosa, indigenista, costumbrista y réplicas de monumentos históricos.

El siglo XX se acerca a las creaciones independientes donde la arquitectura juega un papel esencial. Es necesario reiterar que nuestros espacios públicos urbanos y los cementerios hoy unen a la historia con la historia del arte puesto que son los grandes museos del género. Lola Mora fue una transgresora en una época liderada por los hombres (1866-1936). Fue la primera escultura argentina y sudamericana que con su genialidad no solo incursionó en la escultura sino en distintas áreas: diseñó el trazado de calles en Jujuy, participó en el tendido de rieles que unen Salta con Antofagasta para el recorrido del maravilloso “Tren de las nubes”, entre otras obras. Dejó sus obras y su talento en muchos lugares del país: fue autora del 1° proyecto subterráneo y galería subfluvial en la Ciudad de Buenos Aires, también en la ciudad, en la Costanera Sur, realizó la Fuente de las Nereidades, en el noroeste argentino y sobretodo en Tucumán, plasmó su capacidad creativa. Hoy día se discute si fue tucumana o salteña, aunque se asegura que nació en una pequeña localidad de Salta (La Tala) que se encuentra en los límites con Tucumán. Así encontramos también en Jujuy las estatuas “La Justicia”, “El progreso”, “La Paz” y “La Libertad”, que están alrededor de la Casa de Gobierno. En la provincia de Salta en el Parque San Martín, la escultura del Dr. Fernando de Zuviría, Presidente de la Convención Constituyente de Santa Fe; las esculturas de bronce componentes del monumento conmemorativo del triunfo de San Martín, el 20 de Febrero de 1812, que fueron trabajadas por ella en Europa y traídas al país.

En Tucumán su obra fue monumental: los bajos relieves en la casa donde se declaró la Independencia del País. La hermosa escultura de la Libertad en la Plaza Central de San Miguel de Tucumán. La fecha de su natalicio fue instituida como el Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas (17 de noviembre), justo homenaje a una pionera que con sus obras trascendió los límites de su Patria. Nos detuvimos en destacar su persona por la trascendencia de sus obras, en una época que le era adversa por ser mujer. Retomando el recorrido acerca de los monumentos: en la Provincia de Jujuy, en Uquía, localidad ubicada en el departamento de Humahuaca, se levanta una Iglesia en honor de la Santa Cruz y bajo la advocación de San Francisco de Paula. Fue terminada de construir en el año 1691 por Domingo Vieyra de la Mota. La iglesia de Uquía fue declarada Monumento Histórico Nacional, el 14 de julio de 1941.

En todos los poblados de la quebrada, originados en las distintas parcialidades omaguacas anteriores a la conquista, al asentarse esta y transformarse los pueblos viejos en pueblos de indios encomendados, el primer edificio español construido fue la iglesia, la casa de Dios. Adoptó un emplazamiento destacado y predominante. Hoy, reestructurado el diseño de calles y viviendas, sigue ubicado en posición jerárquica: en lo alto, dando espaldas a las montañas, apoyada en ella y usándola como fondo contra el cual se recorta. A sus pies se desarrolla la población; Uquía es la excepción: su iglesia se adelanta y queda rodeada, por detrás y a los lados, por las viviendas. En la Provincia de Catamarca, encontramos la Capilla de nuestra Señora del Rosario de Haulfin. Hualfín es una localidad de la provincia Argentina de Catamarca, dentro del Departamento Belén. Es la segunda más antigua de Catamarca (1770). Fue construida por María Medina de Montalvo, a cuya finca rural servía de oratorio. Aunque ha sido objeto de sucesivas reparaciones, la Capilla nos muestra la persistencia de las tareas de los artesanos locales, tanto en la construcción de su retablo de adobe cuanto en el recurso ornamental de la pintura mural. En Santiago el Estero, como obra arquitectónica, podemos destacar el Colegio Absalon Rojas en la localidad de Mailen, edificado por José Rebosalán, concretando el anhelo surgido en 1869. Es un edificio funcional pero de un carácter ecléctico. Mantiene un esquema claustral, las aulas se estructuran alrededor de dos patios.

En Salta, la Asamblea General Constituyente de 1813 dispuso la erección de un monumento que conmemora la Batalla de Salta, en el mismo sitio que había tenido lugar el 20 de febrero de ese año, debido a la importancia de esa Victoria en defensa de los principios de independencia surgidos en la Revolución de Mayo de 1810. Tan solo un monumento de ladrillo, con una cruz de madera, señaló por mucho tiempo el sitio del triunfo. En 1897, ante el descuido de todo un pueblo, el Diario “El Cívico” sacudió los corazones de los salteños por medio de un artículo aparecido el 25 de Febrero.

Los Esfuerzos de una Comisión

En la realización del monumento, la comisión había dispuesto la formación de cuatro bajos relieves de bronce y cuatro estatuas del mismo material.

Los cuadros representarían los siguientes momentos:

1. Formación del Ejército del General Manuel Belgrano en el Río Las Piedras, en 1813 donde el año anterior se había librado batalla

2. El Juramento de la Bandera sobre las márgenes del Río Pasaje, con la leyenda: “Este será el color de la nueva divisa con que marcharán a la lid los nuevos campeones de la Patria”.

3. La capitulación del Gran Tristán, copia del cuadro existente en la Legislatura, con la leyenda: “Capitulación del General Pío Tristán, en Castañares el 20 de Febrero de 1813”.

4. Fisonomía del Campo Castañares y de la Batalla del 20 de Febrero de 1813, con la leyenda: “Batalla en Castañares el 20 de Febrero de 1813”.

Las estatuas representarían las figuras del General Manuel Belgrano, del Mayor General Eustaquio Díaz Vélez, del teniente Coronel Cornelio Zelaya y del Comandante Manuel Dorrego. La artista Lola Mora prestó gustosa sus servicios desinteresados para modelar la fundición de los bajos relieves y de las estatuas. Para ello viajaría a Roma, donde ejecutaría los trabajos con mayor facilidad y perfección. La comisión tan solo pagaría gastos de metal y fundición. El 28 de Febrero de 1901, la comisión eligió el boceto de Torcuato Tasso, por su interpretación más armónica del acontecimiento de 1813.

El Ing. Arquitecto Domingo Offredi fue encargado de ejecutar el boceto Tasso, preparando los planos de las diversas secciones que comprendían el monumento. El Ing.

Fernando Solá tuvo a su cargo el asesoramiento técnico. El 25 de Mayo de 1901 se inauguró la piedra fundamental sobre la cual se levantaría el futuro monumento. Fue un acto imponente y grandioso, donde se volcó la esperanza de concretar un viejo anhelo. La Ciudad fue embanderada los días 24, 25 y 26, quedando iluminada durante la noche de la inauguración. Dirigieron la palabra el Sr. Vicario General J. Toscano, el Ministro Dr. Julio Cornejo, el Mayor Ricardo Pereyra Rosas y el Sr. T. Bustamante (representante del gobierno de Jujuy).

Bibliografía

Fondo Nacional de las Artes. (2004). Monumentos Nacionales de la Argentina. Primera Edición.

Museo Provincial de Bellas Artes. (s.f.) Catálogo Arte Religioso en Tucumán. Fundación Banco Comercial del Norte y Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Departamento de Artes Visuales. Tucumán, Argentina.

Nicolini, A. (1981). Estudio de Arte Argentino. Jujuy y la Quebrada de Humahuaca. Academia Nacional de Bellas Artes.

Páez de la Torre, C., Terán, C. y Viola, C. R. (1993). Iglesias de Tucuman. Historia- Arquitectura- Arte. Fundación Banco de Boston Bs. As.

Viñuales, G. (1983). Estudios de Arte Argentino. Ciudad de Salta y su Región, II. Academia Nacional de Bellas Artes.

Abstract: Knowing what we are, where do we live, from where do we come, requires a series of knowledge, from different circumstances. For that, there is nothing better than to use in teaching the strengths that give us the public monuments, silent witnesses of old times and trends. In the course of time different stages occur, depending on their protagonists and the influences of nature, the interests of those who exercise political leadership and external currents that are introduced to enrich or distort the cause of the prevailing emblems. Most interesting is the study of the various modifications.

Keywords: Identity - strengths - teaching - public monuments - history.

Resumo: Conhecer o que somos, onde moramos e de onde vivemos requer uma serie de saberes, desde diferentes circunstancias. Para isso nada melhor que recorrer na docência às fortalezas que transmitem os monumentos públicos, mudos testemunhos de épocas e tendências. No devir do tempo se sucedem etapas diferentes, que dependem de seus protagonistas e as influencias próprias da natureza, dos interesses de quem exercem liderança política e de correntes externas que se introduzem para enriquecer ou torcer o caminho dos emblemas imperantes. É interessante o estudo das modificações.

Palavras chave: Identidade - fortalezas - docência - monumentos públicos - história.

(*) Maria Alejandra Uribio. Diseñadora de interiores y equipamiento (Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán - UNT). Especialista en diseño de muebles (Universidad Autónoma San Luis, Potosi, Mexico). Especialista en Docencia en nivel superior (Universidad Tecnológica Nacional Regional de Tucumán). Docente auxiliar de la cátedra de Legislación y Ética Profesional de la carrera de Diseño de Interiores de la Facultad de Artes Perteneciente a la UNT. Investigadora categoría IV. Myriam Teresa Rodriguez. Arquitecta, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT. Maestría en Gestión Ambiental - UNT. Docente auxiliar de la Cátedra de Confort Ambiental de la carrera de Diseño de Interiores de la Facultad de artes de la UNT. Investigadora categoría IV. Pamela Malaga. Licenciada en Artes Plástica - UNT. Docente adjunta de la Cátedra de Cultura y Diseño de la carrera de Diseño de Interiores de la Facultad de Artes perteneciente a la UNT. Investigadora categoría II. Directora del equipo de investigación.


Monumentos conmemorativos del noroeste argentino fue publicado de la página 246 a página249 en Actas de Diseño Nº 32

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