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Infografía Didáctica: producción interdisciplinaria de infografías didácticas para la diversidad cultural

Reinhardt, Nancy Viviana

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº31

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº31

ISSN Impresión 1668-0227
ISSN Online: 1853-3523
DOI: https://doi.org/

Maestría en Diseño de la Universidad de Palermo [Catálogo de Tesis. 1ª Edición. Ciclo 2004-2007]

Año X, Vol. 31, Abril 2010, Buenos Aires, Argentina | 204 páginas

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Objetivo

Determinar el rol del diseñador gráfico ena el proceso de producción interdisciplinaria de infografías didácticas adaptadas a las necesidades del público escolar contemporáneo de la ciudad de Buenos Aires, contemplando su importancia como herramienta de representación del pensamiento en la diversidad cultural de la sociedad latinoamericana.

Objetivos específicos de la investigación

1. Proponer una definición de infografía didáctica.

2. Destacar de la importancia de la infografía como herramienta educativa para la cultura contemporánea y la diversidad.

3. Identificar el rol del diseñador gráfico en la producción de infografías didácticas dentro de un marco interdisciplinario de trabajo.

Síntesis del proyecto

El proyecto aborda la problemática del diseño de información gráfica desde la perspectiva de la pedagogía y su función en la transmisión de conocimientos en una sociedad fuertemente influenciada por una cultura de la diversidad propia de estas últimas décadas y su incidencia en los actuales modos de percepción del niño. La investigación considera a la infografía un recurso didáctico propicio para el aprendizaje significativo y el desarrollo cognitivo en el niño, y sostiene que la implementación de un sistema interdisciplinario de producción de infografías debe instalarse como base operativa para el diseño de infografías didácticas adaptadas a las necesidades de aprendizaje del niño en etapa escolar, que vive y se desarrolla en una cultura de la diversidad.

El objetivo es brindar un sustento teórico a la disciplina del diseño en cuanto a las funciones pedagógicas de la información gráfica y a la vez trazar principios teóricos de orientación al diseñador gráfico en la construcción interdisciplinaria de infografías didácticas adaptadas al público escolar, contemplando su importancia como herramienta de representación del pensamiento de la sociedad actual.

Se despliega en el trabajo un relevamiento teórico de los antecedentes relacionados al tema y un enfoque desde la pedagogía, la psicología y la semiología, para analizar a la luz de estas disciplinas los rasgos relevantes de la etapa de producción y de recepción de un corpus de estudio conformado por una muestra de infografías didácticas de temas escolares sometidas al ejercicio de interpretación de varios alumnos de escuelas públicas y privadas de Buenos Aires y una serie de encuestas realizadas a docentes y editoriales de textos escolares de la misma ciudad.

El estudio concluye con la elaboración de una definición de infografía didáctica y una delimitación del rol del diseñador gráfico en la producción interdisciplinaria de infografías didácticas.

Hipótesis

La producción interdisciplinaria de infografías didácticas, se adaptan a las necesidades actuales de aprendizaje escolar, de la diversidad cultural local.

Introducción

El planteo de esta investigación propone el estudio de la infografía como herramienta didáctica útil en el proceso de enseñanza en la escuela, para los primeros niveles educativos, pero concentrándose en la problemática de la construcción de un sistema de producción interdisciplinario de infografías que aporte resultados significativos al aprendizaje de contenidos, sin dejar de prestar constante atención a las necesidades del usuario, los contenidos a transmitir y el contexto en el que se relacionan estos elementos que forman parte del proceso comunicativo en el que se enmarca todo acto de transmisión de conocimientos.

La determinación del rol del diseñador gráfico en la producción de infografías didácticas dentro de un marco de trabajo interdisciplinario es un objetivo al que no se puede arribar sin dar a conocer primero lo que se entiende por infografía didáctica, por ello se agrega esta intención cómo un objetivo más del trabajo que se hará evidente por completo en la conclusión pero, que se irá construyendo a lo largo del estudio.

Cuando hablamos de infografías didácticas para la diversidad cultural nos estamos refiriendo a las diversas necesidades de aprendizaje que existen en la realidad escolar actual y propia de nuestra cultura latinoamericana desde lo social e individual, incluyendo factores psicológicos, ambientales y de relación. Estas necesidades propias de cada individuo que lo caracterizan y lo diferencian del resto también lo hacen parte de un conjunto rico y complejo, digno de ser tenido en cuenta en el análisis de un proceso de construcción de herramientas especialmente diseñadas y adaptadas a sus exigencias.

Dedicaremos gran parte de este estudio a enfatizar los aportes de la pedagogía, del diseño y la comunicación en la producción de infografías didácticas viéndolas como un objeto, producto del proceso de diseño, más específicamente del diseño de la información que se nutre de la interdisciplinariedad propia y necesaria de todo acto de diseño ya que adopta para la construcción de sus teorías y proyectos, ideas y conceptos de otras disciplinas como la psicología cognitiva, las teorías del aprendizaje, la semiótica y otras más específicas como la arquitectura de la información.

Pero no sólo se ciñe a un carácter interdisciplinar, sino que se vale de otros parámetros propios de la cultura de la mundialización en la que nos movemos, como la variedad, la diversidad y la multiculturalidad. Entendiéndose como variedad “la existencia de componentes diferentes entre sí, pero que poseen elementos comunes…” (Pimentel, 2004: p.113) Por ejemplo el texto, la imagen y la forma propios de una infografía, que son elementos diferentes pero se asocian en una idea común y a la vez cada elemento gráfico, icónico o textual responde a un mismo estilo visual o lingüístico. La diversidad nos indica “la existencia de un conjunto amplísimo de conocimientos científicos que obligan a tener una visión conceptual y una capacidad técnica actualizable, permanentes” (Pimentel, 2004: p.113) y necesarias a la hora de abordar la problemática de la producción de infografías.

La multiculturalidad se refiere a que la mayor parte de la producción y consumo de la cultura globalizada se organizan en

“escenarios que no controlamos, y a menudo ni siquiera entendemos […pero] los actores sociales pueden abrir nuevas interconexiones entre culturas y circuitos que potencien las iniciativas sociales” (García Canclini, 2002). Y quienes hayan trabajado en las aulas bien pueden darse cuenta de este fenómeno en las diferencias culturales propias impuestas desde el hogar y el entorno que cada sujeto que aprende lleva al ambiente escolar.

El diseño de información (en el que se encuadra la producción infográfica) se presenta como una disciplina relativamente nueva. En los ’90 empieza a reclamar su autonomía, al separarse de las ciencias de la información, la documentación, la comunicación, el diseño gráfico y la arquitectura para desarrollarse en forma transversal a todas ellas y dar respuesta a las problemáticas relativas a la “Era de la Información”, como la hiperinformación, el rápido desarrollo de lenguajes icónicos, la velocidad de transmisión y difusión de datos, la multiplicación de fuentes y medios de información y numerosas fórmulas de interactividad. Todas requieren de profesionales del diseño de la información que organicen, seleccionen y presenten los datos relevantes de una manera comprensible.

La relación existente entre el diseño de información y la educación puede resultar decisiva en la educación de las próximas décadas, al menos en los países desarrollados. Rune Petterson, analista del diseño de la información de la Universidad de Mälardalen en Suecia 1998, explicó la relación entre diseño de información y aprendizaje.

Planteó que nuestras posibilidades de aprender pueden ser afectadas por diversos factores, entre los que se cuenta la presentación de la información. Este autor rastrea las raíces del diseño de información en el diseño instruccional como planificación de un recorrido hacia objetivos de aprendizaje y como principios basados en la psicología cognitiva acerca de los modos en los que se deben presentar las instrucciones para que sean comprendidas y aprendidas. Señala también que en el diseño de la información, el receptor “debe ser capaz de comprender el mensaje de modo de poder usar la información en una situación práctica.

En muchas ocasiones esto podrá, por supuesto, también resultar en aprendizaje” (Rune Petterson, 1998).

Lo que se perfila en el diseño de información es el refuerzo de un modelo cognitivo particular, en el cual se privilegia la imagen y cierto tipo de inteligencia espacial, en términos de Howard Gardner. Por eso, la medida de la efectividad de sus productos no puede ser un parámetro universal.

Sin embargo en este estudio se propone el uso de infografías didácticas como recurso complementario acompañando a los demás registros de enseñanza a fin de atender la diversidad y la multiculturalidad propias de la realidad social de la escuela. Diversas culturas cuentan con un desarrollo de la inteligencia espacial o una educación estética y visual diferente, incluso, las diferencias entre individuos al interior de una misma cultura en su grado de alfabetización y otras variables.

Actualmente el diseño de información representa una disciplina en construcción que tiende a la estandarización

de sus lineamientos generales y la identificación de sus principales inquietudes. Junto a las ciencias de la comunicación, la educación y las nuevas tecnologías promete ser una teoría de gran relevancia en la era de la hiperinformación y sus productos pueden ser de mucha ayuda para los usuarios a nivel social y nivel cotidianos, siempre que acepte como una responsabilidad el desafío de conocer e identificar las exigencias de su público.

Richard Wurman, autor de Understanding USA (1996) e inventor del concepto “Arquitectura de la Información”, explica la importancia del desarrollo de esta disciplina, junto con el de las nuevas tecnologías en relación a las posibilidades que representan para la educación: “El negocio de [Norte] América, en el próximo siglo sin duda será el negocio de la educación, dirigido a niños de todas las edades [...] a través de sistemas paralelos de aprendizaje, a través de sistemas paralelos de medios, conversaciones en tiempo real, nuevas ideas de libros, televisión inteligente y mecanismos de búsqueda inteligentes, a través de máquinas computadoras/TV inteligentes, entretenimiento informándonos a la vez que nosotros reconoceremos el placer de ser entretenidos en el entendimiento, el aprendizaje y por ende en la sabiduría. [...] Ahora está bien claro que el negocio de la tecnología, la industria del entretenimiento y las profesiones de diseño están atando el mismo nudo” (Wurman, 1999). Y ese “nudo” del que habla el autor es el de la educación.

Para Wurman, la relación entre diseño de la información y nuevas tecnologías resultará en un nuevo modo de mostrar información que proviene de otros lenguajes, y además aportará al proceso a través del cual podemos conocer y comprender. Aunque cabe destacar que este futuro promisorio se encuentra algo distanciado para quienes estamos insertos en una realidad de desarrollo tecnológico muy diferente a la de Norte América.

Sin embargo, Wurman no imaginó el efecto que tendría su definición que derivaría en una nueva profesión a comienzos del siglo XXI. Él veía a la arquitectura de la información como una nueva disciplina que se propone “hacer claro lo complejo”, mediante el ordenamiento de los patrones de información y la creación de estructuras o mapas de información en donde las personas puedan encontrar sus propios caminos al conocimiento (Wurman, 1996).

Otro investigador, llamado Edwuard Tufte, complementa la visión de Wurman desde el punto de vista del diseño, definiendo a éste como el responsable de la presentación de la información para facilitar el entendimiento del usuario (Tufte, 1990).

Luego, Morville y Rosenfeld (1998), analizan la Arquitectura de la información como proceso, punto que desarrollaremos en el capítulo II, y luego Toub (2000) la define como el “arte y la ciencia de estructurar y organizar la información de una manera eficaz que satisfaga las necesidades de información de los usuarios de un sistema de información dado.”

La mirada particular a cada uno de estos conceptos abre la posibilidad a distintas opiniones y discusiones; sin embargo, podemos derivar de la teoría de la arquitectura de la información fundamentos válidos para descubrir la forma de hacer más comprensible la relación hombre-información y convertirla en soporte sobre el cual construir nuevos conocimientos es lo que nos dará las pautas necesarias en el abordaje de la problemática del desarrollo de sistemas infográficos didácticos.

A modo de presentar una visión general del contexto en el que se enmarca la temática seleccionada, desde el punto de vista sociocultural, se analizan en el primer capítulo dos visiones distintas de la cuestión comunicativa. Por un lado, la problemática de la comunicación masiva y su influencia en los modos de percepción de la sociedad y el individuo, viendo este fenómeno como un factor desencadenante de una suerte de amenaza al pensamiento racional del individuo. Luego, como contrapartida a esta crítica, se analiza el proceso de comunicación en la construcción del hombre como ser social presentando la posibilidad de una comunicación alternativa como transformadora de la cultura y se propone la construcción de nuevos lenguajes (como la infografía) en el ámbito escolar en función de la consolidación de hábitos de lectura perdidos, a fin de propiciar el desarrollo de procesos mentales de un modo equilibrado y natural. El capítulo concluye con una sintética caracterización de aspectos ligados al aprendizaje y la transmisión de saberes, como cierre del análisis del estado de situación.

Capítulo I: Comunicación y educación en la sociedad de la información

La relación entre comunicación y educación, en la sociedad de la información, es un territorio de preocupación general. Constituye, sin duda, uno de los campos decisivos de la transformación de la cultura y de la educación en nuestros días, y una de las áreas en las que realmente la humanidad se juega su auténtico progreso, o retroceso, en los años venideros. (Pérez Tornero, 2000: p. 13). Comunicar no es sólo producir y distribuir la información, sino que está en juego una relación entre un emisor, un mensaje y un receptor, en la cual hay que ser sensible más que nada a las condiciones en que el receptor acepta, rechaza o modifica esta información en función de su ideología cultural, política o filosófica. En la comunicación se incluye la problemática del receptor y ella es diferente de la información y de la transmisión.

En ocasiones, en el ámbito de la educación, se habla de transmitir los conocimientos, sin embargo, hoy se tiene en cuenta mucho más que ayer, las condiciones de recepción de los alumnos. La educación, siempre vinculada a la pedagogía y la didáctica ha sido víctima de reproches por su falta de modernización, sin embargo los primeros comunicadores son los docentes y “desde siempre, enseñar es comunicar, es decir, reflexionar sobre las modalidades que permiten al receptor, el alumno, comprender lo que se le dice, y al maestro, a su vez, tener en cuenta las reacciones de su alumno” (Wolton, 2006: p. 27) Hoy en día la información predomina con respecto a la comunicación por ello decimos que estamos instalados en una sociedad de la información.

Frente a la realidad ineludible de la mundialización, se suscitan grandes debates a cerca de la influencia que ejerce este fenómeno en la sociedad.

Las comunicaciones en red ponen de manifiesto que la mundialización afecta íntimamente la cuestión intercultural. Nuestro siglo, puso en contacto a culturas muy distintas. Así es como nos encontramos inmersos en una sociedad de la información que se hace cada vez más evidente e irreversible y donde las minorías pregonan también su existencia y reclaman más que nunca el reconocimiento de su entidad. No es lo mismo decir sociedad de la información o sociedad de la comunicación. El hecho de que los intercambios de información sean cada vez más eficaces, no garantiza que haya mejor comunicación. Además actualmente se piensa que tampoco la información existe por sí misma, sino que es producto del imaginario de quien emite y de quien recibe esa información. Es una construcción cultural.

La sociedad de la información ilustra un conjunto de historias, representaciones e ideologías diversas. En la teoría de la democracia, el libre acceso a la información debería ser la condición para poder actuar sobre el mundo. Pero si no se tiene el conocimiento suficiente para decodificar toda esa información e integrarla a su propio sistema de conocimientos, esa información se vuelve discutible por lo tanto no sirve para actuar sobre el mundo. Entonces nos encontramos ante una disfunción del esquema de la sociedad de la información ya que ésta no solamente no crea directamente la comunicación, sino que tampoco permite directamente la capacidad de acción.

Esto es evidente sobre todo en el ámbito educativo, ya que la educación es el primer mercado en el mundo. Se sueña con el día en que finalmente los docentes acepten la “superioridad didáctica de las herramientas informáticas”. Sólo basta convencer a los responsables de que una computadora es más individualizada, interactiva y pedagógica que un docente, para transformar la escuela en un gigantezco juego de red. A demás hoy se invierten más recursos para equipar tecnológicamente una escuela que para capacitar a los docentes, favorecer la relación entre profesores y alumnos o experimentar y evaluar experiencias. Todas las contrariedades y ambigüedades del sistema de información son mucho más evidentes en el sector educativo.

Los grandes empresarios de la sociedad de la información, prometen un mundo mejor a partir del implante de la informática en la escuela y en otros sectores, a fin de poder vender sus programas servicios y herramientas. Pero en realidad, cuanta más facilidades técnicas hay, más se necesita una reflexión profunda sobre la problemática de la recepción. Se confunden los progresos técnicos en el intercambio de información e incorporación de imágenes y sonidos con la revolución de la comunicación. Olvidamos que transmitir no es comunicar.

Con la aparición de Internet y la televisión, se suscita, una cultura de la imagen creada por la primacía de lo visible, portadora de mensajes “candentes” que agitan nuestros sentidos. La sociedad de la información es mas bien una sociedad de la imagen, con la hipótesis de que la imagen crea comunicación. Esto es, en parte verdad pero la imagen es un objeto teórico complicado. Admitir que un niño se comunica frente a la imagen sintetizada de un ordenador es algo difícil de aprehender. Más bien nos habla de la falta de reflexión teórica sobre la información y la comunicación en la sociedad.

Existen diferentes posturas a partir de investigaciones en comunicación, algunas más optimistas que otras, especialmente desde McLuhan en adelante, sobre los efectos de la comunicación y los medios, en el receptor.

En algunos casos crece la terrible sospecha de que la capacidad racional del ser humano está siendo atacada profundamente, ya que su racionalidad presupone una destreza lógica y un pensamiento abstracto que se desarrolla deductivamente y que nuestra racionalidad es una potencialidad y una condición necesaria e imprescindible, difícil de lograr y fácil de perder.

Según esta postura, el clima cultural más apoyado por los medios de comunicación consiste en atacar al modelo del hombre racional y propone el modelo del hombre del postpensamiento, que conlleva a una pérdida de pensamiento, una caída banal en la capacidad de articular ideas claras y diferentes, un ser sin capacidad de reflexión abstracta y analítica, que cada vez balbucea más ante la demostración lógica y la deducción racional, pero a la vez fortalecido en el sentido del ver.

El politólogo y ensayista italiano Giovanni Sartori, profesor de las Universidades de Florencia y Columbia, en su obra Homo Videns. La Sociedad Teledirigida, nos advierte que un mundo concentrado sólo en el hecho de ver es un mundo estúpido. El homo sapiens, un ser caracterizado por la reflexión, por su capacidad para generar abstracciones, se está convirtiendo en un homo videns, una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende. Habla también de un ser que se vuelve cada vez más solitario, producto de una comunicación cada vez menos personal. Sartori, declara que este proceso comienza en la infancia, con la televisión como primera escuela; en donde se educa en base a imágenes y la función simbólica de la palabra queda relegada a la representación visual.

El niño aprende de la televisión antes que de los libros, se forma viendo y ya no lee, atrofiando así su capacidad para comprender, pues su mente crece ajena al concepto que se forma y desarrolla con la cultura escrita y el lenguaje verbal, y cuando es adulto, responde a estímulos casi exclusivamente audiovisuales.

¿Significa entonces, que estamos sometidos como sociedad y como individuos a una amenaza de la condición misma del ser humano, como ser racional y social? ¿O es que por el contrario, estamos transformando nuestra forma de pensar y de aprehender el mundo? No debemos olvidar que la comunicación es una actividad social como tantas otras, marcada por las diferencias y luchas de poder pero no es totalitaria y uno de los logros de setenta años de investigación, han mostrado que en la comunicación, el receptor no es un individuo que se pueda manipular fácilmente. Aquel receptor que acepta y recibe todo lo que se le dice es en parte la fantasía de muchos, pero existen desfases en la comunicación, producto de una resistencia del receptor, quien es a la vez libre al repensar, negociar, aceptar o rechazar la información recibida.

Actualmente el individuo joven maneja todo tipo de información mediante textos, sonidos, imágenes y datos. Los dispositivos electrónicos generan situaciones en las que el receptor esta activo, lee, escucha, mira, utiliza el ordenador. Ya no puede ser valorizado como receptor, sino como actor. Esto pone en tela de juicio el estereotipo del receptor pasivo, manipulable que necesita una rehabilitación de sus capacidades críticas y reflexivas. Lo que pasa, dice Wolton 2006, es que estamos tan fascinados por los avances técnicos, los servicios informáticos y de comunicación, ofrecidos actualmente, que no nos damos cuenta, que todo esto es posible gracias a que el receptor es inteligente y que es un factor central en toda esta revolución.

Esta nueva idea del receptor central en las teorías de la comunicación, es importante desde el punto de vista de la mundialización ya que de esta forma se pone en evidencia la heterogeneidad y la inteligencia de los receptores de distintas partes y estos serán los reguladores de una reflexión crítica de los límites del concepto de la sociedad de la información y de los productos de la cultura. “Es posible adivinar que esa inteligencia de los receptores será un factor de resistencia. El receptor de los países menos avanzados es el contestatario de mañana. Hoy quiere menos desigualdad; mañana querrá, con razón, mayor respeto a la diversidad…” (Wolton, 2006: p. 35).

Pero para pensar en una sociedad abierta es necesario admitir los límites da la comunicación y repensar la convivencia cultural. Existe cada vez una mayor distancia entre las diferencias culturales que ahora es evidente y por eso crece la dificultad de establecer comunicaciones entre culturas y la sociedad. Se percibe cierta fragilidad en los valores de la comunicación y una incertidumbre en la relación entre comunicación sociedad y cultura. Aquí se revela la fragilidad de la comunicación frente a su triunfo aparente que todo el mundo percibe olvidando que lo esencial de la comunicación no se refiere a las técnicas sino a la filosofía de la comunicación y las relaciones sociales.

El modelo de comunicación dialógica, horizontal o participativa, plantea que la comunicación conforma un proceso donde “dos o más seres o comunidades humanas intercambian y comparten experiencias, conocimientos y sentimientos, aunque sea a distancia y a través de medios artificiales” (Kaplún, 1985:68).

Una concepción tal de la comunicación abre el camino a una relación propicia entre los sujetos actuantes en el ámbito educativo posibilitando una cercanía y un vínculo que rompe los esquemas tradicionales de la educación. Justamente allí donde está nuestro público objetivo, el sector más vulnerable y maleable de la sociedad, es donde debemos comenzar a trabajar empezando por la toma de conciencia y promoviendo el espíritu crítico, que consolide hábitos que promuevan el pensamiento, la reflexión, la libertad, y el desarrollo de las capacidades del individuo en forma integral, respetando sus diferencias sociales, culturales, psicológicas, sin negarnos al avance tecnológico y pensando que todas las transformaciones sociales y del individuo en cuanto a su nueva forma de pensar y ver el mundo puedan ser positivas si son bien encausadas.

No debemos trabajar para rescatar a la sociedad o al individuo de una cultura superficial, rica en imágenes y pobre en contenidos. Más bien debemos, como dicen Wolton 2006, salvar la comunicación. Es el momento mas propicio para enseñar valores: la libertad de expresión, el análisis crítico, el pensamiento propio, el respeto a la diversidad; rescatar del flujo de información visual, la sensualidad inherente en la imagen, para abordar un método más natural y adaptado a los intereses del receptor joven.

No tenemos por qué limitarnos a una educación meramente lógico-racional negando que existen otras capacidades mentales que son necesarios desarrollar, como ser el sentido artístico, emotivo, creativo, perceptivo y relacional; que permiten un desarrollo integral del ser. Hablo de utilizar recursos que exploten tanto la riqueza del lenguaje como las posibilidades educativas de la imagen, a fin de activar la mayor cantidad de funciones a nivel mental.

Creo que defender la lectura escrita como principio para recuperar la capacidad racional del ser no implica desterrar la imagen: hay que saber encontrar el equilibrio, ese punto medio que nos puede llevar a incorporar el conocimiento de una forma más natural y menos impuesta por las exigencias del deber, para llegar a ser más humanos.

El diseño de información en función de la educación Bajo las circunstancias en la que se mueve nuestra cultura hoy, que ha cambiado su sistema de valores sociales, reduciéndose por ejemplo, la comunicación a un asunto de moda o de manipulación, la democracia a la demagogia, el conocimiento al “listo para pensar”, la información al escándalo, lo humanitario al comercio de caridad… (Wolton, 2006: p.21) cabe preguntarse hasta qué punto es posible relacionar pedagogía y diseño, dos temas centrales que se abordan en el proyecto de investigación propuesto ya que la pedagogía es una disciplina que se preocupa por hacer que el individuo aprenda a pensar, mientras que el diseño, bajo la forma en que se concibe actualmente, aparece como un aliado del mercado, que más bien se ocupa de anular toda posibilidad de pensamiento y elección en la persona.

No obstante sabemos que, bien entendido el acto del diseño, puede aportar soluciones significativas a una problemática social dada y esa es la esencia misma del diseño: encontrar soluciones. Pero muchos interrogantes se van suscitando a medida que se recorre el camino de esta búsqueda. La hipótesis que se pretende corroborar es que el trabajo interdisciplinario en el diseño de información gráfica permite la producción de infografías didácticas adaptadas a las necesidades sociales e individuales del niño actual que vive y se desarrolla en una cultura de la diversidad. La infografía (vista como un producto del diseño) es un recurso didáctico propicio para el aprendizaje significativo y el desarrollo cognitivo natural e integral del niño en la escuela, ya que ésta se adapta a sus características psicológicas y sociales, favoreciendo el aprendizaje y la introducción de nuevos lenguajes que dan lugar a nuevas prácticas educativas, proponiendo un nuevo concepto de competencia educativa.

Sin embargo cabe preguntarse: ¿no será contraproducente el hecho de utilizar en las escuelas materiales didácticos diseñados para un público escolar específico, en donde la información se encuentra procesada y presentada de la manera más fácil y sintética como lo son las infografías, evitándole al niño todo tipo de esfuerzo para llegar a la comprensión de un tema? ¿Estaríamos legitimando así la actitud facilista y cómoda de una sociedad que ya no quiere pensar? O, por el contrario, ¿podría tratarse esto de una forma de mercantilizar el saber, para que sea mejor aceptado en el público escolar con déficit de atención y entrar en el círculo de la competencia despiadada entre el conocimiento y el entretenimiento?

Tal vez debamos despojarnos de todo prejuicio ético y “salvar” nuestra cultura transformando a la escuela en una especie de mercado “optimizando el producto,” o sea la educación, en capital intelectual (como lo llama Pérez Tornero), pero disfrazada de entretenimiento para poder competir con otros centros productores de entretenimiento o de conocimiento científico y social, como lo son los medios de comunicación y otras fuentes de saber dispersas.

Pero más allá de todos estos interrogantes que debemos tener en cuenta, existe otra realidad que es ineludible y es el defasaje entre la demanda del entorno social y lo que los centros educativos están en condiciones de ofrecer. Pensadores contemporáneos, como McLuhan o Jean Baudrillard que diferían en muchos aspectos, estaban de acuerdo en que los efectos de la tecnología y la instalación de nuevos medios en la sociedad alteran las relaciones sensoriales y los modelos de percepción continua e inconsciente y, en general, la cultura de la sociedad.

Por tal motivo existe la necesidad de incursionar en el estudio de nuevas posibilidades observando los condicionamientos presentes y aportar soluciones desde el diseño, produciendo piezas didácticas adaptadas a las demandas del público. Pero también es necesario considerar que es imposible y contradictorio elaborar un modelo de piezas gráficas didácticas o un documento que explique cómo deben ser estos objetos de diseño ya que en todos los ámbitos y especialmente en la enseñanza, las situaciones de aprendizaje son siempre nuevas. Zimmermman expresa en su texto Del diseño: “Cuando un diseñador aborda un proyecto para dar una solución satisfactoria a un problema…debe en primer lugar conocer bien el problema, su situación, sus características…

Un diseñador que no conozca la naturaleza y las propiedades de lo que tiene entre manos, no puede proyectar, porque el material de fabricación o de implementación de un objeto físico o un objeto sígnico es uno de los primeros condicionantes para la realización del proyecto” (Zimmermman, 1994: p.105-106). Y luego hace la aclaración que aquel material al que se refiere como principal condicionante es el habla, las palabras escritas y habladas, el lenguaje con el que nos comunicamos y a partir del cual le damos significado a las cosas y estrechamos vínculos en la sociedad, conformando culturas.

Así que no podemos basarnos en métodos y recetas, más bien en el conocimiento profundo de las situaciones culturales que definen y condicionan la circunstancia en la que necesitamos intervenir para abordar un problema.

Tampoco se pretende demostrar que un recurso específico como podría ser una infografía es la solución absoluta y única para el problema social y pedagógico en cuestión: sólo se trata de indagar en las posibilidades didácticas que este recurso ofrece y ver en qué situaciones su intervención aportaría beneficios significativos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como también conocer las implicancias gnoseológicas del acto del ver para aportar a la construcción de modos de expresión visual efectivos y adaptados al público infantil, escolar.

Apuntamos a este sector de la sociedad ya que es el más vulnerable a los efectos del medio circundante debido a su natural estado de formación. Jesús Martín Barbero dice que la escuela “Se niega a aceptar el descentramiento cultural que atraviesa el que ha sido hasta ahora su eje intelectual y pedagógico: el libro” (Barbero, 1999: p.14) resistiéndose a los nuevos lenguajes audiovisuales e informáticos, esto tiende a alejar la enseñanza de una sociedad mediatizada en la que nos encontramos inmersos.

No se trata de negar la importancia de la alfabetización y la lectoescritura: esto es indiscutible, pero ya no alcanza para capacitar a los estudiantes y posibilitar su introducción en el mundo laboral y social actual. Es necesario promover una nueva alfabetización ya que los niños desde antes de ingresar a la escuela asimilan claves del lenguaje audiovisual e informático de un modo práctico e intuitivo; debemos aprovechar entonces esta capacidad de exploración y ensayo que traen y aumentar también sus capacidades de un modo informal, autónomo y natural; de este modo estaremos más cerca de propiciar un desarrollo cognitivo, equilibrado y natural en el niño, en otras palabras: un desarrollo que atienda la mayor cantidad de facetas de la inteligencia y adaptado a las capacidades perceptivas que el infante a desarrollado por influencia del medio.

La infografía es un recurso utilizable tanto en libros como en formatos audiovisuales o informáticos, no se limita a un modo de expresión, se adapta tanto a un soporte tradicional impreso como al virtual, contiene imágenes y textos, por lo tanto no desplaza de ningún modo a la lectoescritura, sino que la incluye permitiendo mayor libertad en el modo de lectura y decodificación de su contenido que puede ser lineal o no lineal, ir de lo particular a lo general o viceversa, tiene unidad de sentido y puede incluirse en un texto más amplio también, su nivel de iconicidad puede variar de figurativa a abstracta, y su asimilación de contenidos se vuelve ágil y sencilla en relación a un texto solamente escrito.

Son numerosas las posibilidades que a primera vista se extraen de las características de la infografía, hasta ahora tan utilizada en el ámbito periodístico y también el pedagógico. Aún queda mucho por descubrir. Se han publicado textos y artículos refiriéndose mayormente a su aspecto informativo pero se podría teorizar mucho más de su valor pedagógico y proponer modos de acción para efectivizar la producción de las mismas de manera controlada por las pautas del diseño gráfico, así aportar desde el diseño a la disciplina pedagógica y de algún modo, a la educación en pos de una transformación de la cultura.

Características del aprendizaje en el niño

En el apartado anterior se menciona el hecho de propiciar un desarrollo cognitivo equilibrado y natural en el niño. Cuando hablamos de desarrollo cognitivo equilibrado estamos aludiendo a las diferentes capacidades intelectuales que el alumno, habiendo nacido o no con ellas, puede llegar a cultivar. Cuando hacemos referencia al desarrollo natural se piensa en aquellas capacidades con las cuales el alumno, de manera innata o aprendida, prefiere o se encuentra mejor calificado para seleccionar, procesar y asimilar la información del medio. Esto es lo que define los diferentes tipos de aprendizaje en una persona.

Consideraremos la teoría de las inteligencias múltiples como fundamento para arribar a una caracterización de los tipos de aprendizaje del niño.

El Dr. Howard Gardner, director del Proyecto Zero y profesor de psicología y ciencias de la educación en la Universidad Harvard ha propuesto su teoría de las Inteligencias Múltiples. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas. Este concepto amplía el campo de lo que se entiende por inteligencia y reconoce que la capacidad intelectual no es el único factor a considerar en la inteligencia. Así encontramos gente que triunfa en el campo académico, otros en las relaciones interpersonales o en los negocios; en la relación consigo mismo. Otros triunfan en los deportes, para todo ello se requiere un tipo distinto de inteligencia. No mejor ni peor, solo distinto.

A su vez, Gardner presenta a la inteligencia como una capacidad. Hasta hace muy poco tiempo la inteligencia se consideraba algo innato e inamovible; la educación no podía cambiar ese hecho, por lo tanto se consideraba que era un esfuerzo inútil educar a las personas con deficiencias mentales. Gardner no niega el componente genético pero sostiene que la inteligencia es una destreza que se puede desarrollar. El hombre posee potencialidades marcadas por la genética que se van a desarrollar de una manera o de otra dependiendo del medio ambiente, nuestras experiencias o la educación.

De acuerdo a cómo se define el tipo de inteligencia que cada uno tiene va a influir la forma en que la persona percibe los estímulos externos, selecciona la información del entorno, cómo la procesa y cómo la asimila o incorpora en su estructura de comportamiento. Es decir que de la inteligencia depende la forma en que las personas aprehendemos la realidad. Howard Gardner asocia los distintos tipos de problemas con los tipos de inteligencia. Hasta la fecha, Howard Gardner y su equipo de la universidad de Harvard identificaron ocho tipos: Inteligencia Lógica - matemática, la que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas.

Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia. Inteligencia Lingüística, la que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios.

Inteligencia Espacial, consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos, o los decoradores. Inteligencia Musical es, naturalmente la de los cantantes, compositores, músicos, bailarines. Inteligencia Corporal - kinestésica, o la capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.

Inteligencia Intrapersonal, es la que nos permite entendernos a nosotros mismos. No está asociada a ninguna actividad concreta. Inteligencia Interpersonal, la que nos permite entender a los demás, y la solemos encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas. La inteligencia intrapersonal y la interpersonal conforman la inteligencia emocional y juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria. Inteligencia Naturalista, la que utilizamos cuando observamos y estudiamos la naturaleza. Es la que demuestran los biólogos o los herbolarios.

La mayoría de los individuos posee todo el espectro de inteligencias mencionadas. Cada una desarrollada en un modo y nivel diferente, producto de la dotación biológica de cada uno, de su interacción con el entorno y de la cultura imperante en su momento histórico. Cada persona las combina y las usa en diferentes grados, de manera única y particular.

Al igual que con los estilos de aprendizaje, no hay tipos puros, y si los hubiera les resultaría imposible funcionar. Un arquitecto necesita valerse de la inteligencia espacial además de las otras para poder presentar su proyecto y venderlo, como ser la inteligencia interpersonal. Esto da cuenta de que todas las inteligencias son importantes. Pero el sistema escolar tradicional se ocupa casi centralmente del desarrollo de la inteligencia lógico - matemática y la inteligencia lingüística al punto de negar las otras.

Entonces, si sabemos que existen distintos tipos de aprendizaje, de inteligencia y estilos de enseñanza, deberíamos favorecer otros tipos de enseñanza adaptados a estas diferencias. Al principio de este capítulo destacábamos la importancia de la incorporación de nuevos lenguajes a las escuela. Es notable la coincidencia de que mientras que se mantiene como estandarte en la educación el uso del libro y la lectura lineal, reinó la educación del tipo lógico-racional. Cuando la revolución informática estalla en la sociedad, se instala un arsenal de interfaces visuales (monitores, pantallas, teclados, teléfonos celulares) entre la persona y el mundo. Los niños con su estructura mental flexible rápidamente los adoptaron incorporando a su repertorio nuevas formas de lectura e interpretación de signos, formas, sonidos, palabras e imágenes.

El flujo de información ya no se despliega en forma lineal, sistemática y ordenada frente a sus ojos. Ahora se abre frente a ellos un mapa con nuevas dimensiones que recorrer, este ejercicio modifica la forma en que el niño se relaciona con la información, ya no la recibe de la misma manera ahora su lectura es no lineal, es intertextual, y su estructura mental se modifica, se vuelve más intuitiva, más relacional, espacial, deductiva, conceptual, análoga. Estas interfases proporcionan los elementos necesarios para producir una nueva forma de pensamiento. Como forma de aprovechamiento de esta sobre-estimulación visual que promueve un cambio tan interesante y rico en los procesos mentales que se adaptan a las diferentes formas de aprehender el mundo, el incorporar formas de transmisión de contenidos en la escuela que se asemejen a los formatos y soportes propuestos por la tecnología, es una ventaja en la educación, para propiciar a las inteligencias múltiples de los estudiantes y se equipara a las formas de entretenimiento actual actualizando los recursos de enseñanza.

Pero, no necesariamente estos recursos necesitan depender de cables, luces y tecnología complicada de manejar. La infografía, por ejemplo, prescinde de todo esto y sin embargo proporciona los elementos necesarios para salir de la estructura tradicional en la que se encajona el texto de un cometido impreso en un libro, una lámina o un monitor. Un mismo contenido, mediante el uso de infografías, podría presentarse de formas muy diversas que permitan al alumno asimilarlo partiendo de sus capacidades y aprovechando sus puntos fuertes. Transmisión del saber versus enseñanza Preparar personas para vivir en un mundo cada vez más complejo no significa proveerles los más avanzados métodos de enseñanza, ni proporcionarles toda la información y los contenidos necesarios, tampoco incorporar la última tecnología. Para transmitir un contenido, es necesario penetrar en la mente del ser humano y para que ese contenido se transforme en saber, es necesario que se produzca un cambio en su mente que se reflejará en su conducta.

Paulo Freire, en su libro Pedagogía de la autonomía dice que “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción” (Freire 2004). La producción de infografías didácticas también trasciende los límites de la mera transmisión de contenidos se trata de crear nuevas estructuras de pensamiento que preparen a la persona para las complejas situaciones en la que le toca actuar a lo largo de la vida.

Las mentes activas, inquietas y curiosas son las que naturalmente se acercan al conocimiento. Freire dice que la curiosidad ya es conocimiento. El educando debe ser tratado como sujeto y no objeto de la educación. “…en las condiciones del verdadero aprendizaje los educandos se van transformando en sujetos reales de la construcción y de la reconstrucción del saber enseñado, al lado del educador, igualmente sujeto al proceso.” (Freire, 2004). Este estudio sostiene que los modos de interpretación y lectura que posibilita la infografía, a diferencia de la lectura lineal tradicional, comprometría mayor cantidad de procesos cognitivos y colaboraría en el desarrollo de formas de pensamiento más complejas y mejor adaptadas a los tiempos actuales.

Capítulo II: La infografía didáctica

1) Hacia una conceptualización de la infografía

Antecedentes de la infografía

Se empieza a considerar como antecedente de la infografía el momento en que el hombre combina por primera vez la escritura y la imagen. Esto se remonta a nuestro antepasado histórico, cuando el hombre empezó a emplear los signos de una primera escritura, y en su ciencia y habilidad apoyó esta incipiente forma de comunicación con otra que ya dominaba, la imagen. De ese modo, aquella escritura primera se vio complementada y reforzada con dibujos conectados entre sí, para que la información pudiera ser interpretada por los más cultos que tenían acceso a los signos del lenguaje y por quienes estaban en una etapa cultural anterior, del sólo dibujo.

Un ejemplo histórico clásico del antecedente de la infografía es el Código de Hammurabi, que presenta en forma de figuras esculpidas con relieves, imágenes del rey babilonio que escucha al dios Shamash y un texto que acaba de explicar el significado de tal figura y habla de justicia y libertad.

Los mensajes antiguos que se hallaron en las paredes de los templos egipcios y las láminas de tantos papiros dibujados en el viejo Egipto y de otros pueblos históricos están construidos por este binomio de texto e imagen que constan de una serie de signos con significado literario y otra serie de dibujos que están diciendo lo mismo, pero en un formato diferente y más visual. Los jeroglíficos, con sus dos lecturas paralelas, son una especie de palimpsesto que enseña sus dos superficies.

Pero hay antecedentes más antiguos donde dibujos simples sobre una piedra o fragmento de barro mesopotámico, nos indican que el inicio y desarrollo de las primeras formas de información humanas sin sonido ocurrió en numerosos lugares al mismo tiempo o en diferentes etapas, pero sin tener comunicación entre sí. Así es como nace la infografía, sin ser un producto de la era informática, sino producto del deseo de comunicarse propio de la especie humana.

Otros antecedentes de la infografía se encuentran en el uso de las miniaturas de los antiguos códices, también en las escenas de los vitreaux de las catedrales o La fragua de Vulcano que pintó Velásquez, que aunque no todos aparecían acompañados de la presencia de signos escritos, cumplían la función que hoy tienen las infografías: explicar visualmente un mensaje, un suceso.

También un plano de arcilla de la ciudad de Nippur del siglo XXXV antes de Cristo, da crédito a los precedentes de la infografía previos a la era de la informática; o los diagramas antiguos que tenían forma de árbol y relacionaban, por ejemplo, genealogías o jerarquías de las virtudes y los vicios.

Luego, a partir de los inventos tecnológicos relacionados con la comunicación visual, como el grabado, la fotomecánica, el telégrafo, el cable y la antena, aparece la infografía en la prensa en publicaciones como la de Benjamín Franklin a mediados del siglo XVIII, en mayo de 1754, en la Gazette de Pensylvania que difundió la imagen de una culebra dividida en ocho partes, cada una de las cuales llevaba las iniciales de una de las colonias, formando la leyenda “Unión o muerte” (Figura 1).

Con esta imagen se buscaba organizar las colonias norteamericanas contra los indios y los franceses. Algunos especialistas ven en este trabajo también un antecedente de la infografía (Horn y Monmonier en Serra). Otros autores citan como primer mapa publicado en prensa uno que apareció en 1740, el 29 de marzo, en el Daily Post de Londres, y primer gráfico informativo al que apareció en la portada el 7 de abril d e1806 en The Times, de Londres, mostrando el plano de la casa en donde había sido asesinado Isaac Blight (Evans y Taylor)(Figura 2).

El primero de abril de 1875 aparece el primer mapa meteorológico publicado en un periódico (The Times, Londres) gracias a las comunicaciones telegráficas. Luego con el comienzo de la era de la digitalización se facilita la edición y se generaliza el uso de la infografía. La infografía se expande en América, desde los Estados Unidos en la década de los años setenta con las investigaciones aeronáuticas y militares de la NASA.

Conceptos de infografía

Javier Delicado describe en la revista española Visual (1991) una forma de entender la infografía, como “la aplicación del grafismo a la comunicación”.

Luego, Félix Pacho Reyero, la define como “un tratamiento gráfico original y novedoso de la información mediante el ordenador”(Pacho Reyero, 1992). Otro autor, Antonio Piñuela Perea (1994), en un artículo publicado en la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa, considera que “la infografía es el proceso periodístico que genera gráficos e ilustraciones como un elemento informativo global e independiente de un periódico o revista.”

Y él mismo, da otra definición: “la infografía es la creación y/o manipulación de imágenes empleando el ordenador y cuyas aplicaciones pueden estar orientadas hacia múltiples campos”.

Según José Manuel de Pablos (1998), catedrático de Periodismo de la Universidad de La Laguna (Tenerife), la infografía, “es la presentación impresa (o en soporte digital puesto en pantalla en los modernos sistemas en línea) de un binomio Imagen + texto: bI+T. Cualquiera que sea el soporte donde se presente ese matrimonio informativo: papel, plástico, una pantalla... barro, pergamino, papiro, piedra.” José Luis Valero Sancho (2000), de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la universidad autónoma de Barcelona, la define como “una aportación informativa, elaborada en el periódico escrito, realizada con elementos icónicos y tipográficos, que permite o facilita la comprensión de los acontecimientos, acciones o cosas de actualidad o alguno de sus aspectos más significativos y acompaña o sustituye al texto informativo.”

Estos no son más que algunos conceptos expuestos con el fin de elaborar una crítica constructiva para arribar luego a un concepto más acabado de infografía didáctica. Times, Londres) gracias a las comunicaciones telegráficas. Luego con el comienzo de la era de la digitalización se facilita la edición y se generaliza el uso de la infografía.

La infografía se expande en América, desde los Estados Unidos en la década de los años setenta con las investigaciones aeronáuticas y militares de la NASA.

Conceptos de infografía

Javier Delicado describe en la revista española Visual (1991) una forma de entender la infografía, como “la aplicación del grafismo a la comunicación”. Luego, Félix Pacho Reyero, la define como “un tratamiento gráfico original y novedoso de la información mediante el ordenador”(Pacho Reyero, 1992).

Otro autor, Antonio Piñuela Perea (1994), en un artículo publicado en la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa, considera que “la infografía es el proceso periodístico que genera gráficos e ilustraciones como un elemento informativo global e independiente de un periódico o revista.” Y él mismo, da otra definición: “la infografía es la creación y/o manipulación de imágenes empleando el ordenador y cuyas aplicaciones pueden estar orientadas hacia múltiples campos”.

Según José Manuel de Pablos (1998), catedrático de Periodismo de la Universidad de La Laguna (Tenerife), la infografía, “es la presentación impresa (o en soporte digital puesto en pantalla en los modernos sistemas en línea) de un binomio Imagen + texto: bI+T. Cualquiera que sea el soporte donde se presente ese matrimonio informativo: papel, plástico, una pantalla... barro, pergamino, papiro, piedra.” José Luis Valero Sancho (2000), de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la universidad autónoma de Barcelona, la define como “una aportación informativa, elaborada en el periódico escrito, realizada con elementos icónicos y tipográficos, que permite o facilita la comprensión de los acontecimientos, acciones o cosas de actualidad o alguno de sus aspectos más significativos y acompaña o sustituye al texto informativo.”

Estos no son más que algunos conceptos expuestos con el fin de elaborar una crítica constructiva para arribar luego a un concepto más acabado de infografía didáctica. los vocablos “informática” y “grafismo”, pero la etimología del término responde a la unión de las palabras “información gráfica” y el término comienza a usarse en el periodismo anglosajón.

Otra constante que podemos dilucidar es la relación que se hace del término con el periodismo gráfico; sin embargo se sabe que la infografía también responde a otras áreas de aplicación como ser la ciencia, la cultura, la educación, el entretenimiento, la estadística y el ámbito empresarial entre otras; lo que deja constancia de una necesidad de repensar el concepto de infografía.

A esto se añade la creciente importancia que se le está dando en estos últimos años a todo lo concerniente al lenguaje visual y su fuerte incidencia en la percepción humana como un cambio de paradigma en el modo de pensar y aprehender el entorno, situación que amplía aun más el campo de acción del diseño de información y lo ubica en el plano de estudio de las ciencias cognitivas. Todo parece afirmar que la infografía debe ser tratada y conceptualizada como un producto de diseño.

Es un espacio de sentido que necesita ser pensado, proyectado, estudiado, para un público determinado y con un fin.

2) Infografía didáctica

Como venimos repitiendo a lo largo del texto, este trabajo se centra en el estudio de la infografía como una herramienta didáctica, e intenta encuadrar a la infografía dentro de la teoría cognitiva del aprendizaje y es aquí en donde se desprende la propuesta de una definición para el concepto de infografía didáctica basada en el marco de la psicología cognitiva y la pedagogía, más específicamente en la teorías cognitiva de los esquemas y el sistema de representación de modelos mentales.

Pero antes de aventurarnos a una definición de infografía didáctica, que será parte de la conclusión de este trabajo, consideramos el concepto de infografía general como producto derivado de un proceso del diseño de información y deberíamos explayarnos en los principios básicos de la teoría cognitiva, de los modelos mentales del aprendizaje y su relación con la infografía. Existen teorías que avalan la idea de que no aprehendemos el mundo directamente, sino que lo hacemos a partir de re


Infografía Didáctica: producción interdisciplinaria de infografías didácticas para la diversidad cultural fue publicado de la página 119 a página191 en Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº31

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