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Ejemplos del uso de los símbolos cristianos en la vida cotidiana en Serbia

Stefanović-Banović, Milesa

Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación Nº 52

Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación Nº 52

ISSN Impresión 1668-0227
ISSN Online: 1853-3523
DOI: https://doi.org/10.18682/cdc.vi52

Cincuenta años de soledad. Aspectos y reflexiones sobre el universo del video arte

Año XV, Mayo 2015, Buenos Aires, Argentina | 352 páginas

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Introducción

El regreso a la religión, después de varias décadas de secularización y racionalismo, ha
traído nuevas prácticas religiosas a la vida social y cultural en Serbia. En cierta medida
estas transformaciones suponían el regreso a las tradiciones religiosas presocialistas. Sin
embargo, se generaron nuevas pautas, tratando de encajar en el contexto de lo antiguo y
lo tradicional. Los fenómenos que han generado se vuelven notorios con mayor facilidad
en los ejemplos de la cultura material como forma más frecuente de la manifestación de
la religiosidad.
Los ejemplos de esta nueva percepción de la cultura material religiosa incluyen la comercialización
de las necesidades y los ritos religiosos, una exagerada expresión pública de la
religiosidad, al igual que un cambio general del foco de las prácticas religiosas desde lo
espiritual hacia lo material.
Este trabajo delibera acerca de si tales fenómenos en verdad son resultado de las necesidades
religiosas del hombre moderno, o no son más que una tendencia actual. El trabajo
también examina de qué manera estos fenómenos podrían influir en la conservación de
los valores tradicionales, pero también trata sobre el desarrollo cultural y espiritual general
de la sociedad.
Para el presente trabajo se realizó una encuesta, con el propósito de indicar cómo tratan
los ciudadanos este tema en su vida cotidiana.

La expresión contemporánea de la religiosidad en Serbia

La necesidad de expresar públicamente la afiliación a una religión o comunidad religiosa a
través de varias formas materiales es tan antigua como la sociedad humana. Se manifiesta
con más frecuencia en forma de visitas a los lugares sagrados, turismo religioso y prácticas
de peregrinación, y también llevando los símbolos religiosos en forma de adornos, joyas,
incluso teniendo objetos de uso común con estos símbolos, pero también tatuando los símbolos religiosos en la piel. En cada cultura y religión, estos fenómenos se manifiestan de una manera específica y en formas específicas. El cristianismo, sin duda, no es una excepción.
Durante la época de la Yugoslavia comunista, entre 1945 y 1990, la iglesia y la religiosidad
en general fueron sistemáticamente marginalizadas. En este período la educación religiosa
fue bastante descuidada. Después de la desintegración del Estado Federal, junto con el
despertar de la conciencia nacional, la religión experimentó una revitalización repentina y
masiva. Debido a la insuficiente educación religiosa, este fue el momento en que algunos
elementos, que ni siquiera se basaban en la tradición cristiana, obtuvieron una influencia
importante. En la búsqueda de la tradición olvidada, pero también a menudo inventada,
los elementos ortodoxos algunas veces perdían su función básica, religiosa, y sus propiedades
nacionales, mágicas y estéticas eran enfatizadas.
Este periodo de re-concientización nacional y religiosa se caracterizaba por la popularización
de la expresión pública de la religiosidad. Se manifiesta a través del énfasis de los
símbolos ortodoxos, visitas intensificadas a los monasterios y lugares sagrados donde se
otorgan numerosos regalos y se donan artefactos religiosos onerosos, gran número de
bodas, bautismos, funerales religiosos, etc.
El masivo regreso a la religión tuvo como resultado la hiperproducción de los objetos con
los símbolos religiosos e iconográficos (Blagojević 2011: 225). Los más frecuentes entre
ellos, y los que más se demandan, son las cruces, los rosarios, las joyas y los íconos. Además
de esto, la iconografía ortodoxa se utiliza también para los objetos de uso común, como encendedores, servilletas, manteles, imanes para heladeras, colgantes, ropa, gafas, botellas, etc.
Es importante mencionar que los fenómenos mencionados no son una característica excepcional de la gente serbia y los creyentes ortodoxos. También se pueden encontrar entre
otras naciones y religiones en el territorio de la ex Yugoslavia; sin embargo, esto supera el
ámbito de este trabajo.
Aunque la tendencia de la secularización de la sociedad serbia en el período (pos) transicional
implica una disminución de la euforia religiosa desde los noventa, todos los fenómenos
mencionados todavía están presentes, aunque en menor medida. Así, los íconos se
pueden encontrar en las cafeterías, casinos y discotecas, en las tarjetas de crédito y telefónicas, en las botellas de cerveza; los restaurantes, clubs deportivos y consultorios veterinarios que llevan nombres de diferentes santos, etc. (Pavićević, 2005: 194-195).
El uso de los símbolos ortodoxos al contrario de su esencia y tradición cristiana puede ser
más perceptible en los ejemplos de los individuos en la esfera de la vida pública. Las “estrellas” del espectáculo, deportes y medios de comunicación, con diferentes motivos, usan
estos símbolos en sus apariencias públicas y tienen gran influencia en la juventud, pero
también en el completo clima espiritual en el país. El poder adquisitivo de estas estrellas y
nuevas élites en Serbia tuvo como resultado un gran valor material de los artefactos religiosos
(las cruces y los íconos creados en oro, adornados con piedras preciosas etc.) [Ver
Figura 1 en Catálogo de Figuras en página 347].
Considerando valores y virtudes cristianos tradicionales, estos símbolos raras veces se
usan de una manera completamente inapropiada, hasta vulgar. En este trabajo analizaré
solamente casos visuales del uso de los símbolos religiosos por ciertas figuras públicas. Las
entrevistas con la gente de este ámbito y sus motivos seguramente podrían abordar un
tema antropológico separado e importante.

La metodología de la encuesta

La encuesta realizada con el fin de este trabajo tuvo como objetivo indicar cómo tratan
los ciudadanos la cultura material religiosa en su vida cotidiana. Los cuestionarios fueron
organizados en parte en forma de entrevistas, y por otra parte se encontraban disponibles
para todos los interesados en una página web.
Se puede decir que la muestra fue escogida al azar, es decir los entrevistados fueron seleccionados sin ningún criterio particular; en lugar de eso, el cuestionario estuvo abierto y
disponible para cualquiera que estuviera interesado. En total, fueron 57 personas las que
participaron de la encuesta. Fue realizada en Belgrado, Novi Sad, Šid, Zaječar y Kragujevac.
El principal criterio en la selección regional fue la viabilidad técnica, aunque la intención
era que el número de encuestados fuera aproximadamente proporcional a la población de
cada área. Así que 39 personas fueron encuestadas en Belgrado (68% de los encuestados),
7 en Novi Sad (12%), 4 en Šid (7%), 4 en Kragujevac (6%) y 3 en Zaječar (5%).2
Estas ciudades fueron seleccionadas para representar diferentes regiones de Serbia: la Ciudad
de Belgrado, Novi Sad en la provincia norteña Voivodina, Šid en la region del oeste
Srem, Zaječar en este de Serbia, y Kragujevac en la region de Šumadija, en Serbia Central.
Debido a la viabilidad técnica, algunas regiones de Serbia no pudieron incluirse en la encuesta.
Además, la encuesta se centró sólo en áreas urbanas.
Los encuestados nacieron entre 1951 y 1990, de los cuales 28 eran hombres y 29 mujeres.
No hubo ningún criterio particular en la selección de la edad, pero el método de la realización
de la encuesta, expuesto en el texto que sigue, suponía que la mayoría de los encuestados
fueran técnicamente alfabetizados e interesados en el tema de la investigación.
Las entrevistas directas fueron realizadas con 15 individuos, seleccionados de un gran
círculo de conocidos. Aunque la muestra no se puede considerar representativa, los resultados
no muestran ninguna correlación de actitudes dentro de este grupo de encuestados.
La otra, mayor cantidad de datos se obtuvo a través de una encuesta abierta, por internet,
la cual fue completada por 42 encuestados. Se pedía a cada uno de los encuestados que
enviara la encuesta a cualquier persona que pudiera estar interesada en este tema. Este método ha creado un modelo de distribución viral, que permite el crecimiento exponencial
del número de informantes con la difusión de la encuesta. Así, cualquier correlación social
entre los informantes se debilita con nuevos envíos.
Esta metodología de encuesta, hay que admitir que dio lugar a un cierto error sistemático,
que se refleja en la estructura de la edad y formación de los encuestados. La mayoría de
los encuestados, el 77% no tenía aún 30 años, y el 62% contaba con educación superior.
Sin embargo, ninguna segregación significante de las actitudes se puede notar a base de la
estructura educacional.
Entre los encuestados, cinco de ellos tenían educación teológica, cuyas actitudes, como
es lógico, muestran un modelo determinado por su interés y conocimiento de la teología
ortodoxa. La comparación de las respuestas de este grupo con los de otros grupos puede
ayudar en el análisis acerca del efecto que tiene la postura oficial de la Iglesia sobre la formación de las actitudes laicas.
Hasta 49 encuestados declararon que eran religiosos. Entre ellos había 47 ortodoxos, un
católico romano y uno que se declaró creyente “cristiano”. El número de los creyentes activos
era 26, mientras 23 encuestados eran creyentes inactivos (tradicionales). 3
Según las recomendaciones de Bourdieu (Bourdieu 2004: 88-114) con respecto a la objetivación del método científico, me gustaría destacar que soy completamente consciente de
la posible influencia de las normas culturales, estéticas y otras, y de las actitudes religiosas
de mi entorno social, sobre la objetividad de la investigación. Los resultados obtenidos
han sido analizados sin conclusiones que podrían ser afectadas por estas normas sociales,
sino únicamente en el sentido de la observación del uso contemporáneo de los artefactos
cristianos al contrario de su uso tradicional, y a menudo con la esencia cristiana también.

Los resultados de la encuesta

La mayoría de los encuestados (52%) cree que los símbolos religiosos y los nacionales no
se podrían equiparar, y las respuestas varían desde moderadas, ej. “en nuestro país muchas
cosas se equiparan con la Iglesia, pero yo creo que esos son dos asuntos diferentes; hay
serbios católicos y musulmanes también”, hasta las más extremas, ej. “la equiparación de
la religión y la nación es devastadora, es una actitud completamente simplificada sobre la
religiosidad, su reducción a la tradición e ideología”. Un 9 % de los encuestados cree que
los símbolos religiosos en la mayoría de los casos no representan símbolos nacionales,
pero que algunos de ellos, como los santos serbios, los santos patronos de las familias4, o
la cruz en el escudo de armas nacional y la corona se pueden considerar al mismo tiempo
tanto símbolos ortodoxos como nacionales. El escudo de armas del Estado (un escudo con
una cruz) y la bandera, en la que también está representado, son los ejemplos citados con
mayor frecuencia.
La mayoría de los encuestados (81%) afirmó que había llevado algún tipo de símbolo
religioso. En la mayoría de los casos se trataba de los rosarios (39%) y joyas con una cruz
o un ícono (24%). Un encuestado dijo que tenía “poderes de un lugar sagrado” por sí
mismo, mientras que el otro llevaba “tres cruces de tres lugares sagrados”. Uno dijo que
tenía un tatuaje porque eso “es cool, y atractivo también”. Lo que resulta interesante es que
tres de los encuestados, que se habían declarado ateos, dijeron que llevaban algún símbolo
ortodoxo u otro.
Las razones por las que llevan cruces, rosarios y joyas con los símbolos religiosos, se pueden
dividir en dos grupos. El primer grupo abarca los motivos de naturaleza religiosa,
mientras que el otro abarca aquellos que no son completamente de carácter religioso, o no
tienen nada de carácter religioso.
Los motivos impulsados por la religión son bastante diferentes: “por la fe” o “por la religiosidad” (7); “la cruz es la salvación”; “por mi fe en la Iglesia”; “para dirigirse a Dios” (3);
“para la oración” (5); “para el Señor y la madre de Dios (Theotokos)”; “para recordar la
bondad y los sufrimientos de Cristo”; porque “me recuerda siempre cómo debería vivir la
vida”; o porque estos objetos “facilitan la salvación”.
Los encuestados cuyos motivos no eran estrictamente religiosos se pueden dividir asimismo
en tres subgrupos. El primero abarca aquellos cuyos motivos para llevar símbolos
ortodoxos son más de naturaleza simbólica que espiritual. Así, su motivación no es por
razones personales, espirituales, sino mas bien resulta del deseo de promover ciertos símbolos (valores) religiosos en público. Las respuestas más características de este grupo son:
“yo creo en lo que soy”; “porque quiero a mi gente”; “por la identidad”; “la señal del pueblo
serbio”; “cualquiera que sea creyente debería llevarlo”; y “la cruz representa el poder
y el símbolo”.
El segundo subgrupo abarca los encuestados que están conscientes del sentido religioso
de estos símbolos. Sin embargo, su relación con estos objetos tiene un carácter mágico en
cierto modo. Ellos creen en el poder de la cruz, y creen que el santo de un ícono, al oír
la oración, ejercerá el poder sobre los desarrollos naturales y las tendencias sociales, en
beneficio del que reza (Blagojević 2011: 230). Los símbolos religiosos dan “la sensación de
seguridad” (7), “tienen poder”, “dan fuerza” (2), traen suerte, protegen del mal, mientras
que tres encuestados llevan colgantes con los íconos de los santos por protección (4). Un
encuestado dice que lleva un símbolo religioso porque “fue consagrado como regalo de
la Iglesia”.
El tercer subgrupo abarca las respuestas de los encuestados cuyos motivos no son de carácter
religioso, sino solamente de carácter emocional o estético: “es un regalo de mi novia, la
fe en el amor”; “me gusta, y me gusta llevar algo mío”; “pienso que se ve bonito”; y “porque
es cool”.
Se sabe que en las culturas antiguas y tradicionales la decoración del cuerpo se practicaba
desde hace miles de años por razones sociales, religiosas, estéticas, por costumbre y por
salud. En la cultura serbia también nos encontramos con esto. Se cree que la decoración
del cuerpo proporciona la protección de los ojos malvados y hechiceros. En la actualidad,
el intensificado uso de los objetos religiosos ha coincidido con la tendencia global de la
decoración del cuerpo, con tatuajes, piercing, etc. Sin embargo, algunos autores creen que
la decoración del cuerpo en la cultura moderna tiene su origen en las subculturas basadas
en las tendencias contradictorias de individualización y afiliación. Por otra parte, esta
manera de manifestar la identidad religiosa es completamente contraria al Cristianismo.

Si existen unos inconscientes contenidos mágico-religiosos escondidos en
el simbolismo mitológico como un factor estético, entonces los símbolos
religiosos manifestados como medio de la decoración del cuerpo muestran
como el paganismo se manifiesta incluso a través de los contenidos cristianos
(Jovanović, 2009: 27-40).

Por lo tanto, el modo en el que los encuestados valoran los símbolos religiosos –en caso
de que se basen principalmente en motivos estéticos, espirituales u otros– nos interesa en
esta investigación [Ver Figura 2 en Catálogo de Figuras en página 347].
Cuando fueron preguntados acerca de si era importante que los objetos religiosos que llevaban tuvieran un valor estético, es decir si intentaban ajustarlos con la ropa que llevaban
puesta, 17% de los encuestados respondió afirmativamente, mientras que 39% dice que
los valores estéticos no tienen ninguna importancia para ellos. Más detalladamente: “cada
símbolo cristiano también tiene un valor estético por sí mismo”; “solamente es necesario
que me guste”; “es muy fácil ajustar estos detalles con la ropa”; “el valor estético (es importante) en cierto modo, yo no los combino con otras partes de la ropa”; “sí, tengo rosarios
en varios colores, y normalmente trato de combinarlos bien con lo que llevo puesto” [Ver
Figura 3 en Catálogo de Figuras en página 347].
Una forma de comercialización de los símbolos religiosos se puede notar en el ejemplo de
los vehículos. Hasta un 33% de los encuestados tiene algún símbolo cristiano en su auto,
mientras que los demás o no tienen estos símbolos en sus autos, o ni siquiera tienen un
auto. Los motivos para tener símbolos religiosos en los vehículos son similares a los que
hemos mencionado para el resto de los objetos portables. Los encuestados que tienen símbolos religiosos en sus vehículos los tienen principalmente porque les dan una sensación
de seguridad y protección de Dios. Un encuestado respondió: “Me gusta tener un símbolo
religioso en un lugar donde lo pueda ver siempre (casa, coche, etc.) y es importante para
mí”, mientras el otro dijo: “porque respeto a mi familia, que es muy religiosa, y por la espiritualidad como un aspecto muy importante del ser humano”. Otra respuesta interesante
es: “(en mi auto) tengo un rosario con una cruz para que me recuerde a la oración y a
buenos modales en tráfico”. Sólo tres encuestados no exponen públicamente los símbolos
religiosos: “tengo un ícono de un santo, no en un lugar visible, sino en mi carné de conducir,
por las mismas razones por las que tengo un ícono en casa”.
Los objetos religiosos en los vehículos en la mayoría de los casos cuelgan del espejo retrovisor.
En 18 casos respectivos se trataba de una cruz o un ícono, en seis casos de rosarios,
mientras que en cuatro casos había oraciones para los conductores y pasajeros. Hubo dos
respuestas particulares: “un colgante, porque es un regalo” y “una alfombrita, porque ya
estaba en el auto”. Los encuestados frecuentemente decían que tenían varios objetos religiosos en sus coches. En la mayoría de los casos se trataba de una cruz y un ícono (9%),
mientras que otros casos respectivamente incluían una cruz y un rosario, un rosario y un
ícono, al igual que estos tres objetos religiosos juntos.
El modo de valorar las piezas religiosas –es decir, su calificación como nacionales, estéticas
o religiosas– se puede buscar en la respuesta de los encuestados a la pregunta sobre el valor
material de los objetos con simbolismo religioso.
Casi todos los encuestados, excepto ocho, afirmaron que asignaban la misma importancia
a todos los objetos religiosos, independientemente de su valor material. Algunos encuestados
claramente distinguían el valor estético del religioso, y una parte de ellos asigna a los
objetos religiosos principalmente la importancia espiritual: “valoro su atractivo estético,
independientemente del material del que están hechos”; “creo que lo que importa en un
ícono no es su valor material, pero esto no significa que yo no respeto y aprecio algunos
objetos religiosos más valiosos; con esto me refiero a los íconos hechos a mano”; “claro
que me gustan los íconos hechos a mano, pero siento el mismo arrebatamiento religioso
ante aquellos hechos con medios bastante modestos”; “los íconos hechos a mano son más
bonitos, pero eso no necesariamente los hace más valiosos”. En el segundo grupo se ha
notado mayor aprecio por los objetos hechos a mano, como objetos con un valor adicional
por el labor y el tiempo invertidos en su manufactura: “valoro más los íconos hechos a
mano porque sé que alguien ha invertido su tiempo y esfuerzo en hacerlos, al igual que su
talento y determinación”; “los productos hechos a mano se manufacturan durante el ayuno,
y tienen un valor mayor”; “lo aprecio cuando alguien lo hace desde su alma”. También
está presente la conciencia del hecho de que la compra de los objetos religiosos representa
al mismo tiempo una donación a la Iglesia: “doy prioridad a los artefactos hechos a mano,
manufacturados por los sacerdotes, monjes, u otras personas espirituales (…) comprándolos,
nosotros apoyamos la existencia de instalaciones religiosas y del espíritu de la fe
entre la gente”.
En la vida cotidiana serbia existen muchos ejemplos en los que los objetos preciosos son
usados para la identificación social. Este modo de identificación ha creado, a lo largo del
tiempo, unos modelos estereotípicos de la percepción colectiva. Por ejemplo, se supone
que los individuos que llevan unas joyas caras con los símbolos religiosos, como grandes
cruces de oro o de diamantes en valiosas cadenas de oro, se asocian con los círculos criminales o de música folk.
Uno de muchos ejemplos que ilustran los productos hechos al gusto de la “nueva elite”,
pero aceptados generalmente, podría ser la colección recién lanzada de rosarios hechos
de metales y piedras preciosos (www.facebook.com/BeUniqueBePure). La aparición de las
joyas en el mercado apela al sentimiento religioso del consumidor en diferentes maneras.
Su nombre, “Sé único - sé puro”, implica la purificación espiritual que se conseguirá con la
simple posesión de alguna pieza de la colección. Esto se enfatiza con el presunto “apoyo de
la Iglesia Ortodoxa Serbia” a través del certificado obtenido de la Iglesia. El motivo nacional
también está presente porque las joyas se califican como “tradicionales serbias”. Además,
como una de sus principales promotoras fue seleccionada una famosa cantante de música
folk, cuyo nombre a menudo se menciona en el contexto nacional y a veces en el criminal.
Cierto número de encuestados criticó el abuso de los símbolos religiosos y su uso total
mente opuesto al espíritu del cristianismo: “el cristianismo nos enseña que la modestia
es una virtud, y por eso yo valoro más los íconos de papel, o los cruces e íconos hechos a
mano; los objetos grandes hechos de oro son, en mi opinión, demasiado adornados y de
mal gusto, por lo que ni los prefiero ni me gustan”; “los primeros íconos (de papel) son
de mayor valor”; “yo valoro todo de la misma manera, sólo que de ver las cruces gigantes
en algunos coches se me pone la piel de gallina, es muy lamentable que alguien piense que
espiritualmente está en una mejor posición porque tiene una cruz gigante”; “yo no (los
valoro de la misma manera), porque tales objetos son frecuentemente abusados por fines
comerciales”. Un encuestado destaca la naturaleza poco práctica de los íconos hechos de
materiales más baratos: “no, yo no (los) valoro, yo incluso prohibiría esos pequeños íconos
de papel, porque no son prácticos”. Otro encuestado resalta la dimensión subjetiva de los
artefactos religiosos: “cada objeto tiene su propio valor, pero también un valor subjetivo,
según lo que significa para mí y a lo que lo asocio; por ejemplo, puede ser algo que yo haya
recibido de alguien cercano y querido, o que haya conseguido de una manera que lo hace
importante”.
Durante los noventa los símbolos religiosos fueron comercializados, lo que contribuyó en
gran parte al surgimiento de la nueva cultura material. Como ya se ha mencionado, una
de sus principales características también era la separación de la esencia ortodoxa de los
símbolos religiosos de su uso. En casos extremos, este proceso tuvo como resultado los
símbolos ortodoxos puestos en los objetos de uso común, no religioso, como encendedores,
imanes para heladeras, abrebotellas, etc. Objetos relacionados con los santos patronos
de la familia (Kalezić, 2000) que no tienen absolutamente nada que ver con el rito religioso,
sino que son estrictamente de naturaleza utilitaria, son especialmente perceptibles.
Estos principalmente son vasos, botellas, servilletas, platos, manteles, candelabros, bolsas
de papel, y otros objetos que se consideran decoración “apropiada” para el día del santo
patrono de la familia.
Desde el punto de vista teológico, el ícono es una “forma visual de oración” y por lo tanto
sus propiedades materiales deberían ser irrelevantes comparadas con su fin religioso.5
Según la tradición cristiana, todos los íconos tienen el mismo valor espiritual y se consideran
representaciones de los santos.6 Por lo tanto, el hecho de que estos objetos sean de
naturaleza desechable o para un sólo uso, por lo que en la mayoría de los casos terminan
en los tachos de basura, es el mayor problema. Es importante mencionar que estos objetos
no se pueden comprar en las iglesias o en las tiendas eclesiásticas; sin embargo, es evidente
también que la Iglesia no tiene la suficiente fuerza o autoridad para prevenir la degradante
producción de estos objetos, que se han convertido en sinónimos de mal gusto, y que frecuentemente se ridiculizan [Ver Figura 4 en Catálogo de Figuras en página 347].
Hasta un 30% de los encuestados afirmó que utilizaba objetos de uso común con símbolos
religiosos, principalmente para la celebración del día del santo patrono de la familia, en
su propia casa o cuando visitan a alguien. Cuando organizan la celebración del día del
santo patrono de la familia, utilizan “servilletas, manteles, botellas, todo para la fiesta de
la familia”. Los objetos religiosos se usan “para que todo sea de la misma esencia/espíritu”,
e “intentamos celebrar ese día (del santo patrono de la familia) de manera que todo esté
dedicado al santo patrono de nuestra familia y nuestra casa”. Los objetos que con más
frecuencia se encuentran en los hogares son las botellas en las que se hallan representados
los santos patronos de las familias (6 casos), mientras que en un caso hubo también un
candelabro con la imagen del santo patrono. Unos nueve encuestados dijeron que cuando
visitaban a la gente en ocasiones de celebración del día del santo patrono, siempre llevaban
bolsas u otro tipo de envase con las imágenes del santo.
Aun así, la mayoría de los encuestados (54%) no usa otros objetos con iconografía ortodoxa.
Ellos dan razones de naturaleza estética y espiritual: “todo termina en la basura”;
“los íconos y las cruces y algunos símbolos apropiados, todo lo demás me parece una
vulgarización de los sentimientos religiosos”; “el sentimiento de lo sagrado está perdido”;
“creo que eso está pasando los limites, y que las imágenes no deberían usarse literalmente
para todo”; “lo encuentro kitsch”.

Conclusión

La comercialización de la religión es un fenómeno de naturaleza global. Aunque aparece
en formas específicas de una zona determinada, también muestra algunas propiedades
comunes a nivel global, de las cuales la más evidente y ubicua es el cambio cultural hacia
lo material.
Por ejemplo, en Japón, sobre el 70% de todos los matrimonios se ha llevado a cabo en
santuarios sintoístas. Estas bodas de estilo shinzenshiki representan la mayor fuente de ingresos de estos santuarios y por lo tanto se anuncian frecuentemente, con argumentos de
antigüedad y tradición auténtica (Antoni 2001). En Croacia, Medjugorje es otro ejemplo
de la peregrinacion como principal poder económico del área. Desde la primera aparición
de la Virgen María en 1981, a pesar de la actitud oficial reservada de la Iglesia católica, esta
zona ha sido visitada por millones de peregrinos, lo que ha afectado en gran medida la
economía de toda esa región (Vukonić, 1992). En Cuba, la herencia religiosa afro-cubana
ha sido reconocida como un asunto importante en sentido económico y político. Se han
creado instituciones especializadas para protegerla, y así se ha generado un enlace, que
antes no existía, entre la religión, la herencia y el turismo, con la comercialización que
en este enlace tiene un papel importante (Perez, 2010). La herencia religiosa y cultural
americana autóctona también ha sido reconocida como una oportunidad de negocio. Los
euro-americanos se han beneficiado de las publicaciones y talleres basados en la espiritualidad americana autóctona. La producción masiva de “los objetos sagrados americanos
autóctonos” fue vendida al mercado en gran parte no indio (Aldred, 2000). Uno de los
ejemplos más representativos viene de Nigeria, el país que tiene más iglesias per cápita en
el mundo. Debido a la pobreza, los pastores, a menudo muy mal pagos, están tentados de
utilizar su posición para su beneficio económico. Algunos de ellos organizan programas
con títulos atractivos, como “Fórmula de Dios para el éxito y la prosperidad”, usado para
reunir donaciones. Algunos utilizan pasajes de Biblia o salmos retorcidos para amenazar
a los creyentes, y ofrecen “oraciones especiales” como alivio, vendiendo velas especiales y
otro material necesario para estos ritos (Ogunkunle, 2011).
Aunque lejos de tales extremos, las prácticas religiosas en Serbia también encajan en la
tendencia global de comercialización y materialización. Los resultados de la encuesta indican
que el fenómeno de la Serbia (post)-transicional que surge con el desarrollo de la
nueva cultura material desde el año 1990, todavía existe.
Existe una extendida comercialización de los objetos religiosos que, según los resultados
de la investigación, no se puede relacionar con ningún grupo homogéneo en particular.
Los resultados confirman la heterogeneización de diferentes tipos de la religiosidad y relaciones con los símbolos religiosos, con solapamiento, mezcla y cambio de papeles entre los símbolos sagrados y seculares, que, por otra parte, es una propiedad común de la situación contemporánea.
Además, es evidente la falta de trabajo misionero de la Iglesia en este campo, lo que contribuye al abuso y divergencia del principal objetivo cristiano de estos símbolos religiosos.
Cuando digo esto, pienso en primer lugar, en los encuestados que afirmaron que sus
motivos para el uso de los símbolos religiosos eran estrictamente de naturaleza teológica.
Los acontecimientos en las prácticas religiosas que se han tratado en este trabajo no son
un nuevo fenómeno, ni en el nivel local ni en el global. El carácter de este fenómeno es más
de naturaleza cíclica que temporal. Cuándo ocurrirán, cómo y por cuánto tiempo se manifestarán, depende de varios factores, de los cuales las condiciones políticas y económicas
son unos de los más importantes. Las percepciones y manifestaciones de la religiosidad
son un reflejo del estado general de la sociedad.
Los resultados de la investigación muestran que las actitudes de los encuestados no están
correlacionadas ni con sus perfiles religiosos, ni con los educativos. Existe una evidente
necesidad de la expresión pública de la religiosidad, inspirada por motivos personales muy
diferentes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las tendencias modernas influyen en
esta motivación. No es posible trazar una línea clara entre lo individual y lo colectivo. Se
puede decir que las tradiciones cristianas diferentes o percibidas de diferentes maneras,
más que el propio Cristianismo, se han convertido en una parte inseparable de la sociedad
(pos) moderna de Serbia.

Notas

1. Este trabajo es el resultado de la investigación en el proyecto número 177028: Strategije
identiteta: savremena kultura i religioznost (Estrategias de la identidad: la cultura y la religiosidad
contemporánea), financiado por el Ministerio de Ciencia de la República Serbia.
2. Según los resultados del censo serbio de 2011, el número de habitantes en las regiones
seleccionadas es: Belgrado 1,731,425; Novi Sad 359,951; Kragujevac 188,809; Šid 35,470;
Zaječar 126,845 (SORS 2011). Cuando se compara el número de habitantes de cada región
seleccionada con el número total de habitantes en todas las regiones seleccionadas,
se obtiene el siguiente porcentaje: Belgrado 70,89%, Novi Sad 14,74%, Kragujevac 7.73%,
Šid 1.45%, Zaječar 5.19%.
3. Bajo “creyentes activos” comprendo los encuestados que empezaron a participar en los
oficios de la iglesia o atendían los sermones regularmente, mientras que bajo la expresión
“creyentes inactivos” pienso en los que se declararon creyentes, pero participan en los oficios
de la iglesia o atienden los sermones sólo en contadas ocasiones, o nunca.
4. Slava es la tradición serbia ortodoxa que consiste en la celebración ritual y la veneración
del santo patrono de la propia familia. La familia celebra slava una vez al año en la fecha
o el día del santo patrono. La celebración incluye el ritual del pan consagrado y koljivo
(trigo cocido, normalmente bien molido, con nueces, pasas y miel añadidos) que realiza el
sacerdote en casa o en la iglesia, seguido con la comida para la familia, parientes y amigos.
5. “Desde el punto de vista ortodoxo, el ícono representa una forma visual de oración. El
papel del arte eclesiástico es establecer la viva presencia de Cristo y de los Santos dentro de
la Sagrada Comunión. Entonces, el papel de la pintura es de naturaleza ontológica, antes
que decorativa.” (Skliris, 2005: 170; Bigović, 2007: 7)
6. “Un ícono representa la personalidad - es una hipostasis de su original y tiene su nombre.
De ese modo el respeto que se muestra hacia el contenido del ícono se transfiere al
original.” (Đurić, 2010: 29).

Referencias Bibliográficas

Aldred, L. (2000). Plastic Shamans and Astroturf Sun Dances. New Age Commercialization
of Native American Spirituality. American Indian Quarterly. vol. 24, no. 3, p. 329. University
of Nebraska
Antoni, K. (2001). Religion and Commercialization: The Shinto wedding ritual (shinzenshiki)
as an “Invented tradition” in Japan. Japanese religions. vol. 26, p. 41-53. ISSN 0448-
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Ejemplos del uso de los símbolos cristianos en la vida cotidiana en Serbia fue publicado de la página 337 a página350 en Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación Nº 52

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