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Los comienzos de mi familia, desde Italia hasta Argentina

Cardinali, Constanza Lucía

(Segundo Premio)

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº57

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº57

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2013 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2013

Año X, Vol. 57, Noviembre 2013, Buenos Aires, Argentina | 134 páginas

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Introducción

En mi trabajo decidí redactar la historia de cómo comienza mi familia en Italia con el matrimonio de mi bisabuelo Odoardo Cardinali y mi bisabuela Ángela Rinolfi, los obstáculos que ambos debieron superar para poder estar juntos y la emigración que realizaron hacia Argentina en búsqueda de un futuro mejor; él en 1900 y ella recién diez años después con los tres hijos que habían tenido. Continuando esto, se hace hincapié en el nacimiento del único hijo nacido en Argentina, mi abuelo Luis Cardinali, de qué manera él conoció a Irene, mi abuela, luego de pasar una triste historia con su primera esposa, y la llegada de sus dos hijos, Susana y Marcelo. Por último, la historia toma un giro inesperado con la mudanza de Marcelo Cardinali al interior del país, donde conoce a Patricia Tártalo, mujer con la cual se casa y tiene tres hijos: Bruno, Constanza y Franco, quienes serían en la actualidad, mis hermanos y yo.

Investigación exploratoria

Para la redacción de la historia familiar fue necesario realizar una investigación exploratoria para la obtención de datos relevantes.

En primer lugar recolecté datos personales de mis bisabuelos en archivos que había guardados en mi casa, como pasaportes, documentos personas, cartas, fotos, etc. Esto sirvió para conocer el lugar donde nacieron ambos, en qué lugar de Italia se ubicaba el mismo y en qué época viajaron hacia Argentina.

Por otro lado, el relato de mi padre fue indispensable para conocer la historia completa, ya que él sabía con detalles qué había sucedido en cada momento, conocía la historia de sus abuelos tanto como la de sus padres y por supuesto la propia.

En último lugar, para contextualizarme con algunas fechas y épocas, procedí a buscar información en libros online, donde pude entender el porqué de la emigración de mi bisabuelo y de la elección de Argentina como destino.

Desarrollo

Mi bisabuelo Odoardo Cardinali nació en Italia, más específicamente en Pesaro, un pueblo situado en el centro este del país, sobre el Mar Mediterráneo.

En el año 1889 Odoardo conoce a su único amor, Ángela Rinolfi, una hermosa mujer perteneciente a la clase más alta de Italia; su familia era muy adinerada y prestigiosa. Cuando ella da a conocer su interés por mi bisabuelo, sus padres no pueden evitar el disgusto de la noticia y el rechazo, ya que él era un hombre que prefería despojarse de todo lujo, sólo le importaba la música, el amor y la tranquilidad de sentarse a pensar y meditar a orillas del mar o a lo alto de las colinas de su preciado pueblo que tanto añoraba.

A pesar de las oposiciones y los prejuicios, Odoardo y Ángela se casaron en el año 1890, fue una ceremonia simple y sin pretensiones pero no por eso menos hermosa. Ellos vivieron muy felices durante diez años; durante los mismos tuvieron a tres hermosos y sanos hijos, Aldo, Anita y Elsa, quienes crecían con una infancia feliz ya que no tenían noción de lo que estaba sucediendo en su país de origen; sólo les importaba correr, reír y jugar. Pero la felicidad se vio opacada en 1900 cuando la feliz pareja tuvo que separarse, mi bisabuelo preparó un bolso que tenía nada más que unas pocas prendas, se despidió de su familia con el más profundo de los dolores y emprendió viaje en un pequeño barco hacia Argentina en busca de un futuro mejor para él y su familia, ya que este país se encontraba en constante crecimiento y prometía prosperidad.

Los motivos por los cuales tomó esta drástica decisión fueron tres: económicos, ya que Italia se veía arrasada por una gran hambruna y falta de trabajos bien pagos; demográficos, ya que el país se encontraba desbordado por una gran cantidad de nacimientos debido a la influencia de la Iglesia Católica; y personales, él podía vivir tranquilamente con la familia de Ángela que tenía mucho dinero y trabajo que ofrecer, pero mi bisabuelo se negó a depender de sus suegros en cuanto a lo económico y a verse atado a los deseos y órdenes de los mismos, defendía con mucho entusiasmo sus valores y formas de pensar.

Al arribar en Argentina quedó maravillado por la Ciudad de Buenos Aires, se sintió libre nuevamente pero no estaría verdaderamente completo sin la presencia de su alma gemela y sus amados hijos, realmente los necesitaba a su lado. Luego de asentarse en un conventillo (de los primeros que había), buscó trabajo. Tuvo la oportunidad de ser parte de la banda municipal, ya que él era muy bueno tocando el trombón, instrumento de viento; pero el plan no resultó, ya que se negó rotundamente a usar cualquier tipo de uniforme que lo identificara con un grupo determinado, era un hombre obstinado.

Fue entonces cuando decidió trabajar en su otro oficio, el de sastre. Trabajó día tras día sin parar, el descanso y la relajación que tanto lo caracterizaban en su vida dejaron de existir, él tenía en la cabeza que debía traer a su familia desde Italia para que todos puedan estar otra vez juntos, ya que se imaginaba el sufrimiento que debían estar padeciendo aquellos en el viejo continente.

Recién después de diez duros años, Odoardo juntó el dinero suficiente y envío una carta a su esposa anunciándole que ya podían emprender el viaje hacia el continente americano para encontrarse con él en la Cuidad de Buenos Aires. A pesar de esto todavía existía un problema, Ángela debía comunicarle a su familia que iba a dejar sus tierras de origen para encontrarse con su esposo, lo cual su familia consideraba una grave ofensa. Ella juntó valor y solicitó una reunión con su padre para darle la noticia, pero como era de esperarse, la respuesta no fue para nada positiva. Él se enojó mucho e informó a su hija de manera agresiva y sin compasión que a partir de ese momento ya no pertenecía más a la familia Rinolfi porque estaba deshonrando a la misma con sus acciones y pensamientos.

Fue de esta manera que la echó a la calle junto a sus hijos luego de darles a los cuatro una paliza para que nunca olviden que lo que estaban cometiendo era un grave error.

En el año 1910 Ángela y sus hijos Aldo, Anita y Elsa dejaron Italia para emprender el viaje hacia Argentina con unos pequeños ahorros que habían juntado durante esa década. En la carta que Odoardo había mandado anteriormente estaba explicado en qué lugar de la capital vivía, especificando la dirección y dando detalles de su futura casa; y también decía de qué manera debían llegar partiendo desde el puerto de Buenos Aires. Él había comprado una sencilla pero hermosa casa para que todos pudieran vivir cómodos y felices.

Luego de un largo día de trabajo en el taller de sastrería, mi bisabuelo volvió a su casa muy cansado y al llegar se encontró con la imagen más bella que jamás había visto, su esposa y sus tres hijos lo esperaban con mucha ansiedad y una gran sonrisa, se encontraban en el lugar que a partir de ese momento se convertiría en su verdadero hogar. Vio a Ángela Rinolfi tan espléndida como aquel día en que la conoció en el año 1889 y se sintió feliz pero a la vez abrumado por ver a sus tres hijos tan crecidos; se dio cuenta de que se había perdido muchos años junto a su familia pero entendió que fue un sacrificio que valió la pena, ahora sus hijos podían tener un futuro mejor y lleno de oportunidades en un país que crecía día a día y se convertía en potencia. El reencuentro fue conmovedor, los niños corrieron a los brazos de su padre para abrazarlo y nunca más dejarlo ir.

Todo iba bien para la familia Cardinali, Odoardo seguía trabajando incansablemente para que su familia tenga lo mejor, Ángela embellecía su casa día a día y los tres niños recibían una excelente educación en buenos colegios de la cuidad.

Pero la felicidad iba a seguir creciendo, en el año 1912 llega al mundo su cuarto hijo, Luis, el menor de los cuatro y el único argentino de la familia. Él creció, al igual que sus hermanos tuvo una buena educación tanto en su hogar como en los colegios a los cuales acudió.

Esta es la instancia en la cual la historia toma rumbo hacia la vida de Luis Cardinali. Él crece, y años después de cumplir la mayoría de edad se casa con María Gandolfi, pero su matrimonio no duraría mucho ya que luego de una embarazo complicado ella fallece dando a luz a su primer hijo y el bebé no sobrevivió. Pasaron muchos años hasta que Luis superara tan dolorosa pérdida pero finalmente llegó a su vida una mujer que iba a cambiar toda su historia, aquella mujer que lo iba a amar y cuidar el resto de su vida sin condicionamientos. Es así que rápidamente se casó con Irene Ferreyra y tuvieron una hermosa hija a la cual llamaron Susana pero no todo terminaría ahí, ocho años después del nacimiento de su primera hija, vino al mundo Marcelo, quien fue una gran sorpresa, ya que Irene se enteró de su embarazo recién a los cuatro meses; ella creía que sólo tenía un simple empacho.

Con el nacimiento de Marcelo empieza la historia de mi familia, con mucho esfuerzo de sus padres él crece como un hombre de bien y con buenos estudios, se recibe de ingeniero en la Universidad de Buenos Aires y nunca pensó que iba a dejar la capital, consideraba que ese era su lugar en el mundo.

Luego de varios años de trabajar, envía un curriculum al interior del país, ya que la paga era mucho mejor, pero nunca se imaginó el cambio que esto provocaría.

Le costó mucho dejar a su madre sola, ya que ella había enviudado hacía varios años atrás y su hermana había emigrado hacia España con su esposo y sus dos hijos. Pero Marcelo debía ir en búsqueda de un futuro mejor y fue así que armó sus valijas y partió hacia la provincia de Corrientes, más específicamente a un pueblo llamado Ituzaingó, lugar con una belleza natural única pero muy solitario en aquella época. Era un pueblo con calles de tierra, donde la luz se cortaba a media noche y no había un solo lugar al cual se pudiera ir a comer o tomar algo.

En un repentino viaje a Posadas, la capital de la provincia de Misiones, Marcelo conoce en una noche de boliche y diversión a Patricia Tártalo, con quien contrae matrimonio siete meses después de ese día. Los años siguientes no fueron fáciles para ellos, su economía no era realmente muy buena, en su casa sólo tenía dos vasos, dos cuchillos, dos tenedores, dos cucharas, dos platos y un juego de sábanas pero con mucho esfuerzo y trabajo se estabilizaron y decidieron tener su primer hijo, quien se hizo esperar mucho. El 6 de diciembre del año 1990 nace Bruno en un parto un tanto complicado, tanto él como Patricia casi mueren ese día, pero al final y gracias a fabulosos médicos todo salió bien. Bruno crece sano, fuerte y muy travieso, a los tres años de edad le pide a su madre un hermanito a control remoto. Patricia y Marcelo habían intentado tener otros hijos pero los embarazos no pasaban de los tres meses, de todas formas siguieron intentando y nací yo, un 27 de diciembre del año 1993, en un parto natural y sin complicaciones. Éramos una familia muy feliz compuesta por cuatro personas, Bruno tenía la hermanita que tanto quería, y tanto Patricia como Marcelo lograron concebir su segundo hijo tan buscado.

Mi mamá ya se encontraba más relajada y pensaba que no podía tener más hijos, pero la vida tiene muchas vueltas y poco tiempo después de mi nacimiento, ella se entera que está embarazada de su tercer hijo, quien fue una enorme sorpresa y finalmente el 28 de abril del año 1995 nace Franco, el más pequeño de los tres. Tengo que reconocer que yo no estaba muy contenta, ya que al ser tan sólo un bebé, quería que la atención tanto de mi madre como de mi padre estuviera puesta en mí que estaba creciendo; esos celos pasaron con los años. Para ese entonces ya éramos una familia muy feliz compuesta por cinco personas, y lo hacíamos todo juntos, pero los hijos crecen y como dicen mis padres, “tienen que volar”. En la actualidad, vivimos Bruno, Franco y yo en la Ciudad de Buenos Aires, ya que estamos estudiando en universidades aquí. Patricia y Marcelo viven en Corrientes, aunque vienen a visitarnos muy seguido y nosotros también los visitamos a ellos. Realmente los extrañamos.

Para cerrar esta historia, sólo me queda decir que espero que la historia de mi familia continúe por muchos años más y que después puedan contarla mis hijos, los hijos de mis hijos y así sucesivamente hasta sólo Dios sabe cuándo.

Conclusión

El desarrollo del trabajo práctico final resultó muy positivo, ya que pude aplicar todos los conocimientos adquiridos en las clases dadas en el cuatrimestre, obteniendo como resultado una historia correctamente redactada que resulta interesante de leer y seguir, lo cual me permitió concluir que mi compresión de la materia fue verdaderamente buena. A su vez, el hecho de encarar una historia familiar, hizo que el interés aumentara y la investigación se torne en algo personal, donde entran en juego los sentimientos. Me permitió conocer más acerca de mi familia; aunque conocía una pequeña parte de la historia, con este trabajo logré interiorizarme por completo sobre la misma a través de los relatos y documentos que mi padre me otorgó. Para finalizar, puedo concluir que fue muy importante poder conocer los orígenes de mi familia, los obstáculos que tuvieron que pasar mis antepasados y el esfuerzo que realizaron para que hoy seamos una gran familia unida.

Ahora que conozco la historia y lo sentimental de ella, la valoro aún mucho más.


Los comienzos de mi familia, desde Italia hasta Argentina fue publicado de la página 85 a página87 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº57

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