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El héroe romántico en la actualidad

Fernández Pallone, Andrés Eduardo

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº59

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº59

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2013 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2013

Año X, Vol. 59, Mayo 2014, Buenos Aires, Argentina | 124 páginas

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Introducción

Este ensayo versará sobre una figura representada en las distintas expresiones artísticas de todos los tiempos que es tan inherente al arte como lo es a la misma esencia humana: el héroe. Y como existen tantos héroes como obras de arte, vamos a centrarnos en el romanticismo. ¿Cómo es el héroe romántico y qué vigencia tienen sus valores en la actualidad? A comienzos del siglo XIX el arte romántico comenzó a aflorar en Europa manifestándose de manera muy diversa en los distintos países a causa de las coyunturas políticas y económicas del momento. Los artistas románticos tomaron una iconografía basada en la literatura como nueva fuente de inspiración haciendo sus primeros atisbos en la búsqueda de transmitir un sentimiento en lugar de representar una realidad.

“El Romanticismo no está precisamente en la elección de los temas, ni en la verdad exacta, sino en la manera de sentir”, como describe Charles Baudelaire en 1846.

El héroe romántico, a menudo representado en las obras de Lord Byron (al punto de que en muchos contextos se habla del “héroe byroniano”) o en el famoso Fausto de Goethe y, a nivel local, en La cautiva y El matadero de Esteban Echeverría y, por qué no, en el gran Martín Fierro de José Hernández, encierra una gran ambigüedad. Es inteligente, sofisticado y carismático, pero es también misterioso, autocrítico, arrogante y exigente. Desea liderar y transmitir un mensaje de libertad, pero también tiene atributos no habituales en un héroe, pues vive al margen de la sociedad por desafiar las convenciones, las instituciones y las normas sociales.

Indagando en el concepto de héroe en el arte (y, al fin de cuentas, en la realidad; pues el arte no hace más que reflejar las vivencias humanas) vemos que el héroe romántico es un estereotipo que hoy en día no tiene demasiado lugar en el imaginario social. Si bien pueden establecerse similitudes y diferencias con nuestro propio accionar, no hay una definición de héroe que coincida con estas características en general.

Ahora bien, caemos en la gran encrucijada que nos plantea esta palabra colocada en un contexto actual: ¿qué es un héroe en el siglo XXI? A juzgar por los parámetros que definían al héroe romántico, nada es igual: ya no hay tierras que conquistar, batallas religiosas que ganar ni barreras sociales que transgredir para estar al lado de la mujer amada. Las distancias no existen, pues todos estamos unidos en algún punto del ciberespacio: el amor nos espera del otro lado de la PC, los amigos se reúnen en Facebook y los anuncios se hacen por Twitter; la virtud se mide en ceros a la derecha en el resumen de la cuenta bancaria y la belleza se compra en el gimnasio (eso para los que conservan cierto estoicismo, claro; la mayoría lo soluciona con descuentos en centros de estética que le facilita la mente brillante que inventó Groupon y aquellos con más recursos económicos acceden a un buen cirujano plástico).

¡Qué interesante se pone buscar un héroe contemporáneo! Con tanta solución disponible en las góndolas del supermercado (y más que nada en la vidriera virtual que ofrece la Web), el que tiene el poder de acceder a ello es el que está mejor posicionado. ¿Estaremos ante una cosificación del concepto de héroe? Puesto que la virtud es el poder, se trata de una característica extrínseca a la persona. El quid de la cuestión ahora es quién tiene en lugar de quién es.

Nos proponemos, entonces, explorar el concepto y las características del héroe romántico y su relación con la posmodernidad y nuestro concepto de héroe contemporáneo. ¿Cómo es el héroe romántico? ¿Cuáles son sus ideales y el por qué de su actuar? ¿Qué características comparten la posmodernidad y el romanticismo? Con todas estas preguntas pretendemos trabajar sin ambición de dar una respuesta cabal, sino como parte de un trabajo de indagación y reflexión basado en el análisis de obras literarias de la época del romanticismo y textos de teoría pertinentes a la coyuntura actual.

Desarrollo

El romanticismo surge en Inglaterra y Alemania, antes de extenderse por toda Europa, como una reacción ante el racionalismo.

La filosofía racionalista se desarrolló en Europa continental durante los siglos XVII y XVIII acentuando el papel de la razón en la adquisición del conocimiento y colocando la racionalización frente a cualquier otra instancia, como por ejemplo la fe.

Los historiadores han dividido este período en dos bloques antagónicos y; no obstante, contemporáneos: el racionalismo, por un lado, y el empirismo, por el otro, el cual resalta el papel de la experiencia sobre todo el sentido de la percepción.

A modo de reacción ante el imperio de la razón, surge el romanticismo, que hace hincapié en la importancia del hombre y su libertad y en el quiebre de los principios de autoridad monárquicos y religiosos. Asimismo, el romanticismo supone una determinada actitud ante la vida.

En Alemania, la corriente romántica se presentó como una oposición a la dominación imperial francesa. Se trató de un movimiento antiacadémico y patriótico que se inspiraba en el pasado germánico mítico y se interesaba por las tradiciones folklóricas y las leyendas populares.

En Europa, hubo dos hechos que imprimieron su sello al siglo XIX y están intrínsecamente relacionados con el advenimiento del romanticismo: la revolución política y la revolución industrial.

Los pueblos pugnaban por regímenes más liberales, deseaban alcanzar la independencia y la unidad nacional. La revolución industrial engendró rápidas y profundas transformaciones en los niveles económico y social. La clase media se fortaleció y hubo un mayor desarrollo en rasgos generales, aunque también la mala distribución del progreso económico acentuó las diferencias sociales. (Larousse, 2004) El contexto en el cual surge el romanticismo, nos deja entrever las características del héroe romántico, que justamente nació como reflejo de esta búsqueda de identidad personal y nacional. Se trata de un personaje que va en contra de la corriente, teniendo como premisa la lucha por la libertad y el deseo de explorar más allá de los límites convencionales.

En la literatura romántica, el héroe suele estar en descontento con lo que le rodea y se refugia en su propio yo, indaga en su intimidad y en sus sentimientos, en sus emociones.

No acepta normas que coarten su libertad y da rienda suelta a su curiosidad y a su imaginación, por lo que no les basta la sola razón para explicar la complejidad de la vida. El héroe romántico es individualista y subjetivo, busca la originalidad y resalta su identidad nacional, defiende la libertad contra viento y marea mostrando así su rebeldía ante cualquier norma o limitación, tiene sus sentimientos e imaginación a flor de piel y tiene una fascinación por lo misterioso, lo oculto, lo inexplicable de la naturaleza humana.

A modo ilustrativo para terminar de definir al héroe romántico podemos mencionar su aparición en diversas obras literarias.

El héroe por excelencia en el romanticismo alemán es el Fausto de Goethe, cuya primera parte se publicó en 1808 y cuya versión completa apareció en 1832, el año de la muerte de su autor. El doctor Fausto es un individuo altamente ambicioso e insatisfecho dispuesto a vender su alma al diablo a cambio de conocimiento ilimitado, juventud y placeres mundanos.

Este hombre que se pasa la vida corriendo en pos de nuevas metas movido por anhelos cambiantes es un personaje de ficción que se ha mantenido y recreado a lo largo de los siglos. En Fausto vemos su lucha permanente por alcanzar ideales irracionalmente apostando a la idealización permanente y la fuerza de la emoción, tal como sostiene el héroe mismo en uno de sus tantos diálogos con Mistófeles:

Pero mi salvación no está en lo estático, el estremecerse es lo más noble que hay en el hombre. Por muy caro que le haga pagar el sentimiento el mundo, es en la emoción donde el hombre alcanza a intuir lo inconmensurable.

(Goethe, 1832, p. 238)

Tal fue el alcance del Fausto que Estanislao del Campo lo tomó de base para su obra Fausto, Impresiones del gaucho Anastacio el Pollo en la representación de la Ópera donde el héroe romántico es representado no de manera directa, sino a través de los ojos de un gaucho que hace las veces de narrador testigo. Más que interesante es la interpretación de este héroe en los ojos del gaucho (“El Pollo”) que relata a su amigo Laguna lo que vio durante la representación de la ópera Fausto demostrando su ignorancia e ingenuidad dado que no puede distinguir entre lo real y lo representado y cree que lo sucedido en las tablas es tan real como la vida misma.

Por otro lado, ambos personajes aprovechan la larga conversación para entremezclar sus propias interpretaciones de la realidad con el argumento del poema, presentando así otro tipo de héroe en una obra.

Otras características del héroe romántico se plasman en Gregor Samsa, en protagonista de La Metamorfosis de Franz Kafka. Gregor es un comerciante de telas que vive con su familia a la que él mantiene con su sueldo hasta el día en que amanece convertido en un enorme insecto. Su familia, encabezada por un padre autoritario e intolerante, lo rechaza por lo que Gregor pasa a ser un incomprendido, un inadaptado social que nos remite de alguna manera al prototipo de héroe romántico.

Podría decirse que Willy Loman, el protagonista de Muerte de un Viajante de Arthur Miller, es un antihéroe y, como tal, reúne las características más patéticas del héroe romántico.

Willy, un viajante de unos 60 años, está obsesionado por alcanzar el éxito con devoción fanática que impone a sus hijos.

Para vivir de acuerdo con su teoría de agradarle a la gente se ve obligado a contar muchas mentiras que acaban cobrando realidad en su mente y toda su vida, aparentemente feliz, se comienza a desmoronar.

Esta obra de Miller se ha concebido como una crítica temprana a la sociedad de consumo implícita en el “sueño americano” que Willy intenta inculcar a sus hijos a través de valores sumamente idealistas que demuestran no llevarlo a buen puerto.

Sin ir más lejos, si indagamos en la literatura nacional, el gaucho Martín Fierro de José Hernández comparte muchas de las características de los héroes románticos. Él pena por su historia en la que pasa de tener una vida normal con esposa e hijos a ser un perseguido de la justicia, vive al margen y desafía a la autoridad clamando por justicia, y hasta no teme hacer justicia por mano propia cuando considera que la situación así lo amerita. Como versa el Martín Fierre: “Y atiendan la relación, que hace un gaucho perseguido, que padre y marido ha sido, empeñoso y diligente, y sin embargo la gente lo tiene por un bandido”. (Hernández, 1992) El contexto en el que estaban inmersos los héroes románticos nada tiene que ver con la actualidad, por lo que a simple vista es dable pensar que los ideales que perseguían esos héroes lejos están de los valores de hoy. Los estímulos de la actualidad son definitivamente distintos a los que rodeaban a los protagonistas de las obras literarias que estuvimos considerando.

No obstante, los personajes de las obras que estuvimos nombrando poseen varias características que conservan su validez en el mundo actual.

Fausto encarna como pocos personajes literarios al hombre moderno que tiene muchos de los problemas que hemos heredado.

Su individualismo, su ambición por saber cada vez más, su insatisfacción permanente, su voluntad de progresar incluso a costa de terceros y sus culpas, todos estos aspectos marcan la evolución del hombre y de la ciencia y permanecen vigentes en el siglo XXI. La evolución de la tecnología y el acceso cuasi-indiscriminado a la información nos dotan de cierta omnipotencia y la capacidad de estar omnipresentes, aunque sea de manera virtual.

Gregor Samsa, por otro lado, es un incomprendido que vive en soledad pues lo aísla su propia familia. El hombre contemporáneo, especialmente en los países más desarrollados, vive solo en medio del tumulto. Es el caso de Gregor, donde la sociedad es su familia que lo rechaza. El autor refleja la intolerancia ante un ser diferente y el rechazo a lo individual, a lo ajeno, a lo que sobresale de lo estereotipado. De la misma manera, la sociedad actual marca pautas de conducta, comportamientos y actitudes que suelen generar rechazo de quienes no se ajustan a lo preestablecido.

Los héroes de la actualidad están más expuestos en los videojuegos o las películas del cine. Podríamos disertar extensamente al respecto pero no es el objetivo de este trabajo. A modo meramente ilustrativo podemos mencionar los detectives y agentes de espionaje como héroes indiscutibles que nunca pierden vigencia. En los comienzos de la era audiovisual vimos al Superagente 86 (Get Smart, título original) hacer de las suyas y ganarse el corazón de la gente con una actitud bastante opuesta a lo que podíamos considerar como héroe romántico: caracterizado por su torpeza aunque, no obstante, astuto, lograba resolver todos sus casos por lo que podríamos considerar más un golpe de suerte que sus dotes de héroe.

Como contraposición podemos nombrar la figura más actual (y constantemente vigente a través de distintos personajes) de James Bond (007) que representa un agente encubierto extremadamente virtuoso en términos de inteligencia y aspecto físico (pues Hollywood nunca escatimó en la búsqueda de actores que atraigan a la platea femenina) y con total determinación respecto de alcanzar las metas propuestas, lo cual estaría un poco más en línea con la descripción de héroe romántico que hicimos en este trabajo.

Conclusiones

El héroe romántico representa los ideales de una época donde primaba la búsqueda de emoción y la defensa de los ideales haciendo hincapié en el sentimiento, sin mayor conexión con la razón por ser una reacción al movimiento racionalista que lo inspiró.

De igual manera, en la actualidad estamos experimentando un vuelco hacia lo individual, hacia la búsqueda interior por no encontrar suficiente sosiego en la innumerable cantidad de estímulos externos provenientes del vertiginoso avance tecnológico y desarrollo económico de los países del primer mundo, que es justamente (y no casualmente) donde más se percibe esa tendencia general a la individualidad.

Bibliografía

Goethe, J. W. (1987). Fausto. Madrid: Alba.

Hernández, J. (1992). Martín Fierro. Buenos Aires: El Ateneo.

Larousse-Sejer. (2004). Historia visual del arte. De los orígenes al arte actual contemporáneo. Buenos Aires: Larousse.


El héroe romántico en la actualidad fue publicado de la página 115 a página117 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº59

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