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Docente: Andrea De Felice

De Felice, Andrea [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº60

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº60

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2013 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2013

Año X, Vol. 60, Junio 2014, Buenos Aires, Argentina | 124 páginas

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Abstract del docente

Uno de los objetivos fundamentales de COE es que los estudiantes mejoren la redacción y logren un estilo personal de escritura. En este aspecto, el Trabajo Práctico Final propone reconstruir un relato familiar a través de una historia interesante y de carácter publicable. Además, desde el punto de vista de la investigación, busca motivar al alumno para recuperar la memoria e indagar en el pasado de su entorno cercano. Se pretende que este relato sirva para bucear en las propias raíces y para conectarse con la familia eligiendo una determinada situación o un personaje significativo. Estos discursos, que suelen ser polifónicos, permiten revalorizar las voces de la vejez, darles participación, escuchar al otro, y capitalizar las experiencias de las generaciones pasadas que, de alguna manera, tienen incidencia en su ser de hoy, en la construcción de la subjetividad. Se trata incluso de tomar conciencia de su historia como individuos, de analizar la cadena de vínculos que transitaron ese andar antropológico tan particular, donde intervienen vivencias, creencias, formas de actuar y trayectorias muy ligadas a la identidad. Además, estas experiencias pueden entrelazarse con lugares, históricos y relacionales, donde esas prácticas cotidianas y familiares han tenido anclaje y su valor simbólico es destacado en la biografía personal. A través de este relato familiar se inicia una búsqueda, no sólo para reconstruir la identidad personal, sino para indagar en el origen de uno mismo y hasta en la propia vocación. Para muchos, puede transformarse en un viaje de descubrimiento interior que se intercala con sus prácticas cotidianas pero que abre el abanico para resignificar los vínculos y experiencias que remiten a historias de vida y trayectorias individuales capaces de trascender en el tiempo.

Producción de los estudiantes

Un amor en pie de guerra

Paula Evangelina Lalli   La desgarradora guerra que marcó su ser, que le quitó inescrupulosamente a su padre. Aquella que dejó sangre y horror en su recuerdo, no pudo llevarse su vida ni arrancarle el corazón. Y Sabina vivió. Vivió para enamorarse de Alberto y amarlo hasta el cansancio. Un amor que también causó dolor, tanto como la bofetada que recibió de su propia madre cuando declaró sus sentimientos. No podían estar juntos, un largo viaje en barco la esperaba. La depresión postguerra la empujaba a otro lugar. Pero el golpe no fue suficiente para truncar el amor. Sabina y Alberto se casaron, sin poder siquiera compartir el mismo hogar. La dureza de los prejuicios y costumbres de entonces hizo lo suyo ¿Cómo iban a vivir bajo el mismo techo si en breve se separarían para siempre? Y Argentina estiró sus brazos para acogerla. Sabina, su madre y sus hermanos dejaban Casalbordino. Ella en el barco, Alberto en el puerto agitando su pañuelo jurando ir a buscarla. Cómo no entender a mi nona Sabina cuando decía: “La vida es una milonga y hay que saberla bailar”. (Ver trabajo completo en p. 95)    El retrato de mi abuelo

María Luz De Luca Fernández   Guardado por varias generaciones, el fiel retrato de Justo Fernández, mi abuelo, desafío el paso del tiempo, dejando sobre sí mismo un amarillento resplandor. Hijo de Muriel y Santiago Fernández, a temprana edad dejó su hogar en Europa para forjar un futuro mejor. Ilusionado, llegó a estas tierras, con sed de trabajo y progreso. Desde entonces, su retrato se ha convertido en una tradición familiar, donde cada hijo varón asumía la responsabilidad de cuidarlo, hasta que por motivos en los que la naturaleza solamente entiende, pasaban al hermano que sucedía al anterior. Al observar hoy su retrato, desquebrajado en un extremo y con ansias de ser traspasado a formato digital para que perdure eternamente; llena de intriga la mirada de sus ojos. Esos dulces pero a la vez fuertes ojos, una mirada penetrante pero provista de una visión de futuro ¿Cuáles habrían sido sus sueños? ¿Habrá llegado a cumplir sus expectativas en estas tierras? ¿Alguna vez imaginó dejar un legado como Los Fernández? 

  La dueña de mi amor

Sofía Biondi Zarandón   Corría el 20 de enero del año 1997 y estábamos a punto de recibir la noticia que cambiaría totalmente el rumbo de mi familia. Mi hermana mayor, de tan sólo quince años en ese entonces, iba a ser mamá. Haría abuelos a mi padres, pero lo más extraño era que nos iba a hacer tío a mí con tan sólo diez años y a mi hermano menor, de ocho. Fue en ese entonces que mi familia dio un giro de 180º. No estábamos bien posicionados económicamente. Nuestro padre se encontraba sin trabajo y los ingresos de mi madre alcanzaban sólo para el día a día. Como era de esperarse en un primer momento, la noticia no cayó para nada bien y mis padres se arrojaban responsabilidades. Mi padre nos abandonó y mi madre no tuvo otra opción que asumir los cargos. Desde un primer momento fue Julieta. Nunca imaginé que esa personita que crecía en el vientre de mi hermana se iba a adueñar de todo mi amor. Jamás pensé que ese corazoncito que apenas comenzaba a latir iba a cambiar mi vida para siempre.

Una nueva estrella en el cielo

Ana Carol Maciel   Era la mañana del 20 de diciembre de 1994 cuando, de un segundo a otro, dejó de ser un feto para nacer y conocer el mundo. Había llegado Jesús Norberto M. Este bebé de 3 kilos 300 gramos, a simple vista parecía estar en perfecto estado, su madre feliz lo recibió entre brazos y con lágrimas en los ojos le dio la bienvenida. El parto había durado poco, el tiempo normal como cualquier otro parto. Pasó varios días en neonatología, con buen color, buen peso. Recibía la visita de su mamá y su hermana de tres años todas las mañanas, ellas lo acompañaban todo el día y, cuando empezaba a caer el sol retomaban el regreso a su hogar, donde pedían a Dios que pronto Norberto pudiera ir a su casa con la familia. A los 15 días, su madre recibe un comunicado médico porque su hijo no iba a poder caminar, ni moverse, ni comer nunca por sus propios medios por un parto mal hecho por médicos sin experiencia. En ese momento no había consuelo ante la imprudencia, el desamor e innumerables calificativos.

21 ángeles

Diego Ramírez   Elegí una historia personal debido a que cuando conversé con mi familia acerca del trabajo práctico me sugirió que usara la historia de mi accidente debido a la increíble naturaleza de éste: es una de esas historias reales que superan la ficción. En el 2004 sufrí un terrible accidente de tránsito, un 28 de abril en el bus escolar que me transportaba desde el colegio a mi casa, junto a otros 40 niños. El micro se vio involucrado en un ridículo pero nefasto accidente; inexplicablemente una retroexcavadora de entre 30 y 50 toneladas perdió el control saliéndose del carril. Con una precisión milimétrica cayó a unos 20 metros abajo y derribó a un bus escolar en movimiento. Desafortunadamente ese era mi recorrido. Dejó un saldo de 21 niños muertos, entre ellos, cinco de mis grandes amigos. Esta es mi versión del suceso y uno de los pocos testimonios que hay de los involucrados, ya que la mayoría de sobrevivientes no recuerda nada de ese día.

Una huella imborrable

Antonella Picone Menchaca   Después de 21 días de travesía por mar, en barco repleto de inmigrantes italianos, junto a una familia que no era la suya, y con la tristeza de haber dejado atrás el pequeño pueblo de Italia, Amabile Picone, Il Nonno llegó a la ciudad de Caracas, sin nada más que su ropa. En un momento de transición política radical, empezó a trabajar como asistente en una firma contable y, al poco tiempo, decidió independizarse. Luego de una serie de inconvenientes, resolvió partir con su familia para empezar su verdadera historia personal. Amante del juego de azar, se hizo socio de un club italiano, donde conoció a sus amigos de mesa y de futuros negocios y fracasos. Con el pasar del tiempo, se fue alejando de su familia. A los 73 años, por una enfermedad mental que lo fue anulando, decidió retornar al hogar inicial, donde su esposa lo esperaba pacientemente y fue ella quien lo acompañó hasta el final de sus días.

La maravillosa historia de fe de un padre por su hijo

Jacqueline Dellarosa   La historia transcurre a partir de la internación de Guillermo, un joven de 14 años, que estuvo internado tres meses por peritonitis. A partir de ahí fue cuando Fermín, su padre, realizó una promesa increíble por su hijo a la Difunta Correa, una imagen que está en la provincia de San Juan. Prometió que si se curaba Guillermo, iba a ir agradecer a la Difunta en bicicleta. Fermín, un hombre con mucha fe, planeó hacer este viaje a fines del 2001, pero la vida le jugó una mala pasada. En diciembre de ese año, cortando una raíz de un árbol con una moledora industrial se cortó el tobillo. Estuvo internado cuatro meses y, para los médicos, tenía pocas probabilidades de volver a caminar. Pero la fe de él fue mucho más grande y pudo seguir adelante. Este hombre, sabía que tenía una promesa que cumplir y después de un largo año de rehabilitación tomó fuerza y emprendió esta gran experiencia en su bicicleta. Visitó muchos pueblos donde conoció historias y gente que lo ayudaron y alentaron a cumplir su objetivo.

Un papá para todos

Adrián González   Esta es la historia de Adalberto, un hombre que puso en su hombro toda una familia, cuando su pareja lo dejó y sus tres hijos, ya grandes como para decidir con quién de los dos estar, eligieron estar con él. Así fue como encaró todo el peso de la familia, consiguiendo un nuevo trabajo lejos de su ciudad natal, de sus amigos y de todo lo que tenía para comenzar una nueva vida. Siempre se hizo cargo de todo y nunca bajó los hombros ni se frustró si algo salía mal. Siempre apoyó a sus hijos en lo que quisieran ser de grandes, en sus sueños y aspiraciones. Y hoy por hoy, después de tantos años, sigue siendo el mismo padre que trabaja sin descanso para poder darle todo lo que se le puede dar a un hijo en una vida. Esta es la historia de un gran padre que nunca se quejó de nada ni de nadie y que siempre abre y va a abrir sus puertas a sus hijos ya mayores. Esta es la historia de mi papá.

Mi abuelo, Ricardo Humberto Picone

Constanza Tarallo   Esta es la historia de mi abuelo Ricardo, conocido como Pepe. Nació en Alta Gracia, Córdoba, y es hijo de inmigrantes italianos. Tuvo una infancia dura, aunque no por eso triste. A los 14 años debió comenzar a trabajar en el ferrocarril. Al igual que sus otras dos hermanas, debía traer dinero a su hogar por exigencia de sus padres. Desde temprana edad desarrolló una gran pasión por los autos: fue la que lo mantuvo fuerte para seguir luchando aún en los momentos más difíciles. Entró al servicio militar en Uspallata donde tuvo que soportar condiciones de vida muy desfavorables. A los 25 años se casó con la madre de sus hijos y compañera de toda su vida. El motivo por el cual mi abuelo es el protagonista del relato es porque me dio el mejor ejemplo de cómo luchar por una pasión, que aunque las cosas se pongan duras, siempre se puede lograr lo que uno quiere. Así es como hoy, Pepe realiza lo que más le gusta: diseñar y construir autos antiguos con sus propias manos. Y lleva ya una decena en su lista.

La vida sola se equilibra

Michael David Espinosa Florez   Esta es una historia de vida de un hombre colombiano de 45 años llamado Víctor Torres quien, en sus tiempos de juventud, fue un hombre muy mujeriego. En el transcurso de su vida estuvo rodeado de malas influencias que parecían aportarle tiempos de felicidad. Lo que no sabía era que esas malas acciones las iba a pagar, tarde o temprano, y llegó un punto en donde toda su vida se derrumbó y no sólo él sufrió las consecuencias, sino que también las padecieron sus dos hijos (de diferentes mujeres), quienes estaban encaminados en el mismo rumbo que su padre, cargado de vicios y malas compañías. Víctor, después de perderlo todo, cayó en una depresión, situación que lo ayudó a reflexionar frente a esas cosas malas y las consecuencias para sus hijos. Así fue que decidió tomar cartas en el asunto y se propuso sacar a sus hijos de ese mundo oscuro. En la actualidad, es cristiano y sus dos hijos estudian carreras profesionales fuera del país.

Un amor incondicional

Paulina Ramírez Véliz   Ana María tenía 23 años, llevaba una relación de cuatro años de novia con Pablo, un hombre de lo más normal y, por ende, la relación se transformaba en una simple monotonía. Ella, todos los días, de regreso a su casa pasaba por los negocios del barrio donde trabajaba Miguel, pero como llegaba tan cansada ni siquiera sabía que Miguel existía. Un día Aida, la madre de Ana María, le dijo a su hija que Miguel, el chico del negocio, le mandaba saludos. Y así fue como el interés por conocerlo comenzó a crecer. Ana María pasó a comprar algo por el negocio y allí estaba Miguel que la atendió casi sin pensarlo. Luego de este episodio, hubo salidas y mucho más. Ella decidió dejar a su novio Pablo y dar inicio a una historia romántica y llena de amor con Miguel, su futuro esposo y compañero de toda la vida.

Amigos de sangre

Joaquín Ferrero   Cuando pienso en una persona a la cual respeto y admiro, no puedo evitar pensar en mi hermano. Con el tengo una relación no sólo de sangre sino, también, de amistad. Con él he tenido el honor de compartir un momento de gran importancia en mi vida y algo que nunca más voy a olvidar. Hace aproximadamente tres años, nos encontramos viviendo solos en nuestra casa de toda la vida. La casa que nos vio crecer estaba en venta, y tuve la oportunidad de vivir aquellos últimos seis meses junto a él. Los dos nos dimos fuerzas disimuladamente para poder afrontar un hecho que nos marcó para siempre y que aunque ninguno de los dos dijo nada, nos produjo un profundo dolor. Las cosas materiales no deberían resultarnos un problema en el momento en que nos desprendemos de ellas, pero un hogar es toda una historia, es toda una vida. A continuación, describiré como fueron esos seis meses que compartí junto a mi hermano y amigo, que hoy está lejos pero siempre cerca el uno del otro.

El súper héroe

Ximena Viver   La vida puso sobre sus hombros la difícil tarea de cuidar, de enseñar, de dar el primer paso, de amar, de defender, de entretener, de ser un líder, ser quien responda las dudas y arregle los daños. Y sin saberlo, desde el primer día de su vida, esa fue su responsabilidad. Sólo con una palabra o un gesto puede cambiarlo todo, su inteligencia, creatividad y su peculiar sentido del humor, lo ayudaron para ser envidiado y amado por muchos, para ser incomprendido y para hacer realidad las más increíbles aventuras solamente con ayuda de su imaginación. Supo hacer esta labor inolvidable, no sólo para él sino para quienes nos sentimos beneficiados por su luz: ¿Qué labor?, la de ser hermano mayor. Esta es la historia de Joaquín, a cargo de Carolina y Ximena, dos hermanas que no supimos nunca lo que significó el aburrimiento, a su lado al día le faltaban horas. Yvonne, nuestra madre, nunca dejará de admirar a su primogénito, no sólo por haber cuidado de nosotras, sino por ser un gran ser humano. (Ver trabajo completo en p. 98) 

  La historia de mi abuela Panchi

Alexandra Soto Aroca   En 1926 nació Francisca o Panchi, como todos los que la conocemos cariñosamente la llamamos. Es mi abuela, es el núcleo de nuestra familia, el centro de la unión. Hablaremos de su maravillosa historia de vida: su infancia, la vida de casada, sus hijos, su historia cuando a temprana edad quedó viuda con cuatro hijos y cómo logro salir adelante con su positiva actitud, su alegría que siempre la acompaña y nos contagia a todos. Podremos observar no sólo los testimonios familiares, sino también de personas que la han conocido. Es que su actitud frente a la vida siempre ha sido de alegría, a pesar de las dificultades de salud, tres isquemias cerebrales, tiene una memoria envidiable. Lo más duro en los últimos años fue su fractura de cadera, ya que es una persona activa. A pesar de todo esto, veremos cómo hoy en día, a sus 87 años, goza de una buena salud, pero más que todo nos contagiaremos de su hermosa y positiva actitud, su alegría y forma de ser.

Eternamente juntos

Magdalena Caballero Vieyra   Todo comenzó en una tarde de primavera de 1965 en el barrio de Recoleta, donde los protagonistas de este relato iniciarían su gran historia de amor. Por un lado, una bella joven de 22 años de clase media, conocida como Carmencita, secretaria del presidente de un importante banco, quien a la salida de su horario laboral, se encontraba con amigos para tomar el té. Por otro lado, un joven apuesto, de 31 años, jocosamente llamado Hule por sus allegados, dado que su apellido era Mantel, proveniente de una familia de clase alta y de profesión bioquímico; quien también terminaba su jornada laboral e iba al encuentro de sus amigos. El destino hizo que ambos se encontraran en el café de la calle Quintana al 600, La Biela, emblemático café porteño, que reunía artistas y grandes escritores. A partir de ese encuentro, se inició una relación que fue creciendo con el tiempo, convirtiéndose en un intenso amor que trascendía más allá de ellos. Pero nadie imaginará, hasta el final de este relato, el destino de esta joven pareja.

Amor rebelde

Erika Abate   Era la primavera del año 1965 cuando llegaba al mundo la primera hija de un amor prohibido. Sus padres la llamaron Teresa Francisca en honor a sus dos abuelas y fue ella quien trajo felicidad a la vida de Josefa y Omar. Eran dos jóvenes rebeldes que años atrás habían dejado su pueblo, hijos y respectivos cónyuges para luchar por su amor no correspondido, sin miedo a nada. Ambos provenían de pueblos santafecinos muy lejanos entre sí, con apenas 18 años el joven realizaba hazañas memorables con tal de ver aunque sea una hora a su amada Pepita. Ellos nunca creyeron que ese primer amor que luego se diluyó con el correr de los meses, años después, sería el que los llevó a escapar de todo. Sin ningún tipo de la ayuda, dejaron atrás su vida en Santa Fe para comenzar una nueva en Buenos Aires. Ni ellos ni nadie hubiesen imaginado todos los obstáculos y problemas que atravesaron juntos a lo largo de su vida y, mucho menos, que ese amor adolescente duraría hasta que la muerte los separe. 


Docente: Andrea De Felice fue publicado de la página 15 a página18 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº60

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