Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº60 >
  4. Una historia de mi familia (Segundo Premio)

Una historia de mi familia (Segundo Premio)

Ortileb Pugin, Marianne

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº60

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº60

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2013 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2013

Año X, Vol. 60, Junio 2014, Buenos Aires, Argentina | 124 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción
Edda siempre supo que su hija menor, Eva, tenía la sensibilidad, al igual que ella, para comunicarse y percibir seres inmateriales.
Le enseñó, desde temprana edad, a tratar y entenderse con éstos. Le explicó que eran almas que aún deambulaban en la tierra, producto de alguna carencia o padecimiento sufrido en vida y que los más afectados podían llegar a ser dañinos. Pero que en general, no la lastimarían si ella se mostraba respetuosa y compasiva. También le enseñó cómo desalojarlos cortésmente y a no jugar ni burlarse de ellos. Edda siempre sintió orgullo
de la valentía que ya desde niña, su hija Eva, exhibía al no temerles y tomar su presencia como algo natural y cotidiano.
Eva creció entre experiencias sobrenaturales, runas, ouijas y sesiones de espiritismo y tarot.
Habituada ya a esta clase de encuentros, hoy en día los vive con total naturalidad. Pero existen ciertos acontecimientos en los que ella admite haber experimentado el más siniestro terror y hasta incluso haber sentido su vida correr peligro. Uno de estos hechos, le ocurrió en el año 2005, durante un viaje con su marido a San Gimignano en la Toscana de Italia en la cual festejaban su reciente y último embarazo. Llegaron al hotel
La Collegiata. Éste había sido construido en 1587 como un monasterio para los frailes capuchinos, pero fue abandonado.
Y ya en el siglo XX volvió a ser habitado por una acaudalada familia italiana para finalmente en 1988 convertirse en un exclusivo y lujoso hotel.
Es allí, en una de sus habitaciones, dónde Eva, embarazada, se enfrenta ante la amenaza invisible de una perturbada presencia que no la deja en paz ni a ella ni a su bebé. Mientras ella descansa luego de un desmayo al llegar al hotel, y su marido, Carlos, realiza el check-in, el ánima se dispone a atacarlas.
Ésta le susurra mensajes que ella no comprende pero le aterran, deposita horrendas escenas en su mente, y hasta le provoca vómitos incontrolables acompañados de gritos desgarradores. Los empleados, alertados por otros huéspedes, llegan a tiempo y ambas son atendidas por el médico del hotel, quien no sabe cómo explicar aquel extraño cuadro.
Eva relata su historia. Carlos, totalmente escéptico, no logra comprender lo que le sucede a su mujer, pero consternado ante los síntomas de ella solicita un cambio de hotel urgente.
Durante el trayecto y al llegar al nuevo hospedaje Eva se muestra totalmente recuperada de su breve pero agudo malestar.
Carlos le atribuye aquel episodio al embarazo, pero Eva sabe que el malestar que sufrió fue producto del influjo de aquella presencia maligna en la habitación del hotel a la que logró sobreponerse por el amor a la hija que venía en camino.
 
Capítulo I. Celebrar la llegada
Los tomó por sorpresa descubrir que serían padres por tercera vez. La familia se alegró mucho por la noticia, a pesar de que el médico les advirtió que sería el último embarazo de Eva. Para celebrar, la pareja, decidió viajar a Europa, ya que una vez que naciera la pequeña, no tendrían tiempo para viajar solos. El destino elegido fue Italia. Recorrerían Venecia, Milán, Roma, Florencia y la Toscana italiana. Organizaron el viaje apenas en una semana y partieron.
Se sintieron como protagonistas de una película romántica al pasear en góndola por los canales de Venecia. Recorrieron la Piazza Di Duomo una y otra vez en Milán. Y recordaron a Anita Ekberg y Marcello Mastroianni al fotografiarse en la Fontana di Trevi en Roma. Disfrutaron la visita a la Galería Uffizi, donde Eva pudo ver en persona su obra favorita, El Nacimiento de Venus de Botticelli. Finalmente, rentaron un auto en Florencia para recorrer la Toscana. Pasarían por Preto, Pisa, Carrara y Siena. Habían leído que a 35 minutos al noroeste de ésta última ciudad se encontraba un pequeño pueblo amurallado en lo alto de una colina y de arquitectura medieval llamado San Gimignano. Les recomendaron un elegante y exclusivo hotel allí e hicieron sus reservas y partieron. 
 
Capítulo II. Vaticinios
Durante el viaje en auto, Eva cayó profundamente dormida.
Tuvo extraños sueños. En uno sostenía a su hija en brazos, sin poder verle la cara. Ésta tenía una hermosa voz y le cantaba una canción en italiano que ella conocía pero no lograba reconocer.
Luego, atravesaban un frío edificio de piedra donde se oían cánticos religiosos entremezclados con desgarradores gemidos y gritos de dolor. Finalmente, se encontraban en una amplia habitación que de a momentos parecía ser lujosa y de a otros se encontraba sucia y vacía. Su hija ya no cantaba la hermosa canción, pero parecía repetir una especie de plegaria de protección, mientras una sombra se acercaba. Mientras más cerca se encontraba la sombra, más fuerte era la voz de su hija. Sentía cómo se le erizaba la piel y unas terribles ganas de gritar a medida que la sombra iba tomando forma. Tuvo a la que parecía una sombra cara a cara y la vio a los ojos mientras ésta estiraba una huesuda mano hacia su panza.
-¡Eva! ¡Despertá! ¡Tranquila! Estabas soñando. Shh, ya está.
Estas conmigo y con tu bebé.
Eva abrió los ojos, pero la luz le hizo volver a cerrarlos.
-Ya llegamos. Mirá lo que es el lugar.
Se tocó el vientre y sintió a su niña aliviada. 
 
Capítulo III. El enfrentamiento
Se había desmayado. Luego de despertar, al llegar al lugar, tres empleados del hotel y su marido la habían llevado a la habitación y la habían acostado en la inmensa cama para que descansara, mientras él realizaba los trámites de check-in en la recepción.
Se despertó sobresaltada. Alguien la observaba.
Abrió los ojos y se incorporó lentamente. La presencia lo hizo también.
La sintió respirar muy cerca de ella y luego de su vientre. Eva lo protegió con ambas manos y cerrando los ojos comenzó a repetir una y otra vez la oración que le había enseñado su madre de niña para pedirle a los espíritus que se marcharan.
Le pareció oír una inquietante risa y a continuación un turbador susurro, como si aquel ente estuviese murmurándole al oído. No entendía sus palabras, desconocía aquel idioma pero lograba comprender que la estaba amenazando a ella y a su bebé. Eva intentó pararse para salir de la habitación, pero un mareo fulminante la invadió y cayó al suelo. Unas visiones sádicas y brutales invadieron su mente. Comenzó a llorar desconsoladamente mientras las visiones continuaban atormentándola y el susurro iba in crescendo. Se acariciaba el vientre intentando proteger a su hija, sentía cómo ésta le pedía que fuese fuerte y luchara contra el ánima. Eva logró ponerse en pie y comenzó a gritar la oración de desalojo con lágrimas de terror en los ojos. 
Los huéspedes vecinos alertaron a los encargados de que algo andaba mal en la habitación 67. Forzaron la puerta y la encontraron tendida en el suelo, vomitando sin parar y llorando. 
 
Capítulo IV. Sanas y Salvas
El cambio de hotel fue un proceso descomunalmente expedito debido a las condiciones en que se encontraba Eva y a la anormalidad de la situación.
Ella se encontraba en el salón de enfermería del hotel parcialmente dormida pero estabilizada de los vómitos y las contracciones.
Los empleados la ayudaron a trasladarla en una silla de ruedas hacia el auto y se deshicieron en disculpas por el
inexplicable episodio.
Una vez en el auto, a medida que se alejaban de La Collegiata, Eva comenzaba a incorporarse y a recobrar los colores del semblante. Le contó por segunda vez la historia a su marido y lo asombrada que estaba, ya que en todos estos años jamás había sufrido semejante agresión de los espíritus que se le acercaban. Carlos se sintió confundido, pero optó por creer en que aquel cuadro había sido producto de tanto viaje y esfuerzo para la embarazada y que su relato había sido una pesadilla producto de los dolores sufridos.
Al llegar al nuevo hotel, Eva estaba totalmente recuperada.
Ella es la única que sabe lo que realmente vivió y que gracias a la fuerza que le inspiraba su pequeña hija desde su vientre pudieron salir adelante juntas y vencer los tormentos de un alma maligna y atormentada.
 
Conclusión
Poder compartir y conocer experiencias que yo desconocía que había experimentado mi mamá me pareció una forma de fortalecer aún más el vínculo con ella. Y de esta anécdota en particular, me emocionó la fortaleza y valentía de mi madre para enfrentarse a lo desconocido y hacerlo por amor. 


Una historia de mi familia (Segundo Premio) fue publicado de la página 126 a página127 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº60

ver detalle e índice del libro