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La caída del valor de la información técnica

Hernández Flores, Carlos [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

ISSN: 1668-1673

XVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2008.

Año IX, Vol. 9, Febrero 2008, Buenos Aires, Argentina. | 211 páginas

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Nuevas tendencias en la creación de imágenes 

Recuerdo la ansiedad que producía en los fotógrafos una docena de años atrás poder tener acceso a nuevas o determinadas técnicas. Los fotógrafos que en base a una inversión considerable de tiempo, esfuerzo y creatividad llegaban a algún tipo de resultado en sus investigaciones creando innovaciones en la imagen, guardaban con un hermetismo sepulcral sus conocimientos. Cuando los autores los daban a conocer lo hacían en costosos y reducidos seminarios en donde los interesados sufrían por conseguir una vacante para tener acceso a determinada información. 

Esto ha cambiado radicalmente. Es innegable el aporte de internet en cuanto a que la mayoría de la información técnica aparece publicada en algún formato o idioma. Pero la clave para entender este cambio no está sólo en el surgimiento de la red. Los autores podrían guardar el mismo silencio que en tiempos pasados, ya que nadie los obliga a publicar artículos. A pesar de esto lo hacen y en lugares de acceso libre y gratuito. De esta manera podemos llegar a conocimientos que antes solo podíamos hacerlo a través de exclusivas charlas. 

El secreto en cuanto al conocimiento técnico en fotografía ya no tiene validez para los creadores de imágenes. Queda reservado para los fabricantes industriales de instrumentos y programas que corren atrás del futuro y luchan contra la piratería. 

Podemos pensar que ha aumentado el sentimiento de camaradería y que los autores encontraron un placer o rédito económico en compartir sus datos. Totalmente falso. El mercado sigue siendo tan o más competitivo que en otras épocas. Lo que ha cambiado son los valores. La información técnica ha decrecido en su valor de mercado en aumento de las ideas que respectan a la construcción semántica de la imagen. 

En fotografía siempre se ha dado que la mayoría de las innovaciones estéticas han ido de la mano de los descubrimientos técnicos. No podríamos pensar la obra de Bill Brandt sin la fabricación de lentes de distancia focal muy corta o el cambio del punto de vista de Alexander Rodchenko sin la creación de cámaras ultra livianas como la Leica. 

Sin olvidarse de los grandes aportes en el campo de la lingüística de los grandes fotógrafos del siglo XX, podemos decir que la investigación técnica era uno de los principales pilares de su éxito. 

En el presente encontramos a fotógrafos como Terry Richardson, Juergen Teller o Wolfgang Tillmans entre los más prestigiosos del momento. Captan imágenes como al descuido, con cámaras pocket y métodos de iluminación básicos. Su mérito consiste en un cuidadoso estudio de las funciones del lenguaje y sus ideas sobre la relación mensaje - espectador. Este tipo de ideas son las que cotizan alto hoy en día en los mercados de imágenes, marcando el prestigio de sus autores. La técnica ha quedado en piso inferior, con una reputación más cercana a la artesanal.

Esta nueva valoración ha entablado algunos debates entre los defensores más ortodoxos de la investigación técnica que tildan de esnobistas las nuevas tendencias y privilegian el valor de la comunicación más allá del dominio de una técnica. Lo cierto es que el trabajo técnico en los últimos años esta pasando cada vez más rápido a un plano menos destacado y la marca de autor en los fotógrafos contemporáneos destacados se puede leer en su interpretación del acto fotográfico más que en una técnica personal secreta.

Los límites del concepto de autoría 

En las tendencias actuales lo que se valora es el pensamiento sobre la imagen. Entonces se debe suponer que quien pensó determinada imagen es su autor. 

Se han planteado una nueva forma de autoría en la fotografía. Un nuevo concepto que define un autor más alejado del proceso de realización físico. Esto nos lleva a varias controversias: ¿Quién es el autor de una imagen? ¿El fotógrafo de una imagen es sólo aquel que mira por el visor y dispara la cámara? ¿Aquellos que trabajan en el tratamiento y producción de una imagen son dueños de alguna manera de ella? Muchas preguntas y ninguna respuesta certera. Según los profesionales de la vieja escuela la respuesta es clara: El autor es quien dispara la cámara, quien “produce” la fotografía, quien hace que el negativo o sensor capte -mediante un fenómeno físico- la imagen que se le proyecta, la realidad encuadrada. Esta definición genera muchos conflictos con las nuevas ideas de autor y ha dividido las aguas generando varias querellas. 

Hace poco he sido testigo de un caso para apreciar. En una producción audiovisual un profesional creó un escenario, contrató a los actores, pensó un concepto de iluminación y ordenó la puesta en escena. En el lugar se encontraba un fotógrafo que capto imágenes de lo sucedido. El fotógrafo publicó las imágenes manifestando su autoría. El concepto de la imagen nunca fue suyo. Nadie dudó que el fotógrafo fuese el verdadero autor de la imagen. Esto se debe a que perdura el concepto más conservador que entiende que autor es aquel que ejecuta, cuando se habla de fotografía. 

Llama la atención en los trabajos de fotógrafos contemporáneos la utilización de “otros” fotógrafos que realizan la iluminación en situaciones complejas. Se han publicado fotografías en donde los créditos expresaban con pompa el nombre del autor y más abajo se podía leer “dirección de fotografía” o “iluminación”. El conflicto se da en que la iluminación es parte fundamental del trabajo y que el autor debería ser quien la realice. Esto hoy se supone falso, el mérito actualmente esta dado en el diseño y no en la realización. Podemos imaginar en el futuro una generación de fotógrafos que ni siquiera se presenten en la locación de captura y puedan llamarse dueños de sus imágenes sin ninguna restricción.

El enfoque pedagógico 

No puede pensarse una perspectiva educativa fuera de las tendencias antes mencionadas. En la última década, en la Argentina, la educación de la fotografía ha pasado a formatos educativos más complejos que los simples cursos o terciarios, ya se habla de licenciaturas en fotografía fija o dinámica. Obviamente para que un fotógrafo sea completo, la formación debe darse en todos los planos. Pero para estar al nivel de los requerimientos actuales, la forma en que se debe educar debe tener una predilección a la producción de ideas, antes que la captación y memorización de datos. Esta última preferencia enfocada a la recolección de datos técnicos podía ser muy útil en la era en que éstos no estaban al alcance de todos, ya que lo que proporcionaba la institución formadora o el profesor era la adquisición de dichos datos y el aprendizaje de determinadas técnicas. Hoy los datos técnicos los podemos adquirir con una velocidad asombrosa. 

Lo que se debe enseñar es el procesamiento correcto de estos datos y sobre todo fortalecer el aprendizaje del diseño de la imagen. 

Las formas de evaluación deberían corresponder a este tipo de tendencia y ser a libro abierto o con la ayuda de cualquier forma de almacenamiento de datos. El profesional cuando crea una imagen tiene a su disposición todo tipo de información ¿Por qué no el estudiante? ¿Por qué darle un valor a esa información que hoy en el mercado profesional no tiene? 

Es aquí donde se sitúa la diferencia entre una educación amoldada a las nuevas tendencias o la educación clásica sobre fotografía que se ha dado en la Argentina durante años. Educación clásica que no ha proyectado fotógrafos con personalidad sino simples operarios. No es casualidad que los fotógrafos actuales de renombre provengan de áreas diferentes a la fotografía y que su formación técnica sea escasa. 

Esto no quiere decir que se deba despreciar la formación técnica, solo que el hincapié debe darse en el pensamiento y no en la acumulación. De esta manera podremos generar profesionales creativos, con posibilidades de inserción en un mercado laboral más exquisito que el de la simple operabilidad. 

A veces es preferible no fotografiar para aprender. Fotografiar para evaluar el milagro de la exposición es parte de un paradigma arcaico. Pensar la imagen, es el sello de los nuevos fotógrafos. Enseñemos a crear la imagen desde la mente. Mejor mil ideas volando que imagen en mano. Lo que ha definido a la mayoría de estudiantes de fotografía por mucho tiempo ha sido el poseer grandes carpetas en donde se acumulan imágenes y se ven muy pocas ideas sobre el esquema de comunicación que puede presentar una fotografía. Para que los egresados de las escuelas de fotografía puedan concentrarse en significar, debemos subestimar el milagro de la exposición y la magia de los mecanismos que hacen posible la captación de una imagen. El fenómeno está en comunicar y en modificar las formas de comunicación. 

Es un trabajo arduo y complejo y es el deber de los docentes universitarios tener en cuenta estas tendencias para poder formar profesionales a la altura de los mercados más complejos y exigentes.

¿Cuál es el número guía de un flash y cómo se usa? En diez minutos lo averiguamos ¿Cómo podemos generar un pensamiento interesante sobre la imagen? Con muchos años de buena formación enfocada al diseño.


La caída del valor de la información técnica fue publicado de la página 196 a página198 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

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