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Doble rol

Cano Laso, Sofía

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº62

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº62

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación r nProyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura r nComunicación Oral y Escrita r nPrimer Cuatrimestre 2014 r nProyectos Ganadores r nComunicación Oral y Escrita r nPrimer Cuatrimestre 2014

Año XI, Vol. 62, Septiembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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Introducción

La historia que voy a escribir de la manera más sencilla posible, trata acerca de mi madre, María Cecilia Laso, quien nació en 1957 en Coronel Suarez, ciudad ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires. Es la hija mayor del matrimonio de Rodolfo Laso y Nora Susana Blasco. Tiene dos hermanas Susana y Fabiana. Está casada con Horacio Cano con el que tiene dos hijos, Sofía y Martín. A los nueve años perdió a su madre por un ataque de asma, tuvo que arremangarse sus atuendos y ponerse en lugar de madre y adulta. Sin duda, ella me inspiró a realizar este trabajo por su coraje, valentía y esfuerzo, que adquirió desde pequeña. Es una mujer activa, trabajadora, responsable, colaboradora, ansiosa, ordenada, tenaz, fuerte, independiente, sensible, exigente, luchadora, humilde, cariñosa; son sólo algunos de los adjetivos que se vienen a mi mente, para describir a la mujer que más admiro en mi vida, a quien le debo absolutamente todo por lo que he sido, soy y seré en el futuro.

Doble rol

Voy a contar la historia de Cecilia, una nena nacida una fría mañana del mes de Mayo de 1957 en el seno de una familia integrada por su padre Rodolfo, empleado del registro civil y rematador público y su madre, Nora, directora. El nacimiento de Cecilia produjo una gran alegría y ansiedad familiar, por ser la primera hija, primera sobrina y primera nieta. Esta nena rozagante nació y vivió toda su infancia y adolescencia en una pequeña ciudad de tan sólo 40.000 habitantes ubicada al sur-oeste de la provincia de Buenos Aires llamada Coronel Suarez, la misma es una ciudad que se caracteriza por tener una economía eminentemente agrícola-ganadera. Tiene grandes extensiones de campo donde se producen: trigo, girasol, maíz y soja. Cuenta con un importante patrimonio social, cultural e histórico que se diferencia de los pueblos de la zona, debido a que en ella se desarrolla la vida de tres colonias alemanas: Santa María, Santa Trinidad y San José. En estas colonias viven rusos y alemanes que provienen de la zona del Volga. Los suarenses los llaman rusos, son gente rubia que conservan las costumbres de su lugar de origen. El Volga es un río ubicado en las afueras de Rusia europea, sus habitantes vivían al costado del río y fueron llamados Volga. Esta gente al llegar a nuestro país no sólo se radicó en Coronel Suarez sino también en la provincia de Misiones. Estas tres colonias, que en un principio se encontraban apartadas del pueblo, con el correr de los años se han unido al casco urbano de la ciudad de Coronel Suarez y se generó un intercambio cultural y de etnias que se evidencia en las calles de la ciudad, en las que se pueden observar corretear morochos de facciones alemanas y ojos verdosos. Esto da una linda imagen al pueblo debido al crisol de etnias que generó la unión del criollo con los alemanes.

Cecilia es la hija mayor del matrimonio de Rodolfo y Nora. Vivía con sus padres en una casa del colegio Gral. Belgrano, ubicado en un barrio humilde que formaba parte de la Escuela Primaria de Villa General Belgrano donde su madre era directora.

Al año del nacimiento de Cecilia, nace su primera hermana, Susana y cuatro años después, su segunda hermana, Fabiana. Fabiana era una nena fatal, graciosa, a todos les encantaba, siempre necesitaba llamar la atención. Susana y Fabiana se peleaban mucho, no sólo de chicas sino también de grandes, ya que son muy distintas, aunque son situaciones normales entre hermanas. Continuaron viviendo en la misma casa por unos meses más, hasta que sus padres deciden mudarse a una casa más grande de dos plantas. Fue la segunda y última casa donde vivió toda la familia. Pero esta historia simple y sencilla, una mañana del mes de Enero, muy cercana al día de Reyes, se quebrantó. Nora, su madre, luego de una larga noche de descomposturas fallece a los 36 años, padecía de asma severo, enfermedad crónica del sistema respiratorio, caracterizada por vías respiratorias hiperactivas. Provoca síntomas tales como respiración sibilante, falta de aire, opresión en el pecho y tos improductiva. Debido a su enfermedad, Nora viajaba a Buenos Aires para hacerse ver por un especialista en el tema. Siempre usaba el inhalador, dispositivo médico utilizado para suministrar un medicamento en forma de partículas de polvo al organismo a través de los pulmones, y de aquí a los tejidos blandos. Se desesperaba cuando se descomponía y le faltaba el aire. En varias oportunidades con motivo de su enfermedad tuvo que estar varios días internada. Esa mañana de Enero, Cecilia se levanta y ve a su madre descompuesta tirada en la cama y su padre llamando al médico pero cuando llegó, Nora había entrado en un paro cardíaco y estaba muerta. Cecilia y sus hermanas lloraban y se preguntaban ¿qué le había pasado a su madre? Su padre respondió llorando: - Diosito se la llevó al Cielo. Esta nena que hasta ese momento vivía una vida normal, con la pérdida de su madre le cambio rápidamente su vida, quien tenía nueve años y sus hermanas, Fabiana y Susana, tenían cinco y ocho años, respectivamente. Este hecho fue un punto de inflexión en la vida de Cecilia, quien se ve obligada a dejar su rol de niña y convertirse en adulta y madre, asumiendo no sólo su rol de hija mayor de la familia, sino de una persona seria y decidida que tenía que resolver situación que no condecían a su edad pese al dolor que padecía. Este hecho traumático unió con fuerza a las hermanas, lazo que se prolongó durante toda la vida. Con motivo de este hecho tan impactante para la vida de toda la familia, el papá de Cecilia pensó que lo mejor era que ella y sus hermanas se fueran a vivir con su abuela materna, Olga, quien vivía con su hijo Oscar. La abuela Olga, tuvo cuatro hijos, Nora y tres hijos varones, Oscar, José y Héctor. Su marido se murió cuando sus hijos eran adolescentes. Cecilia perdió su casa, su estructura familiar, a su madre, para pasar a vivir a la casa de su abuela Olga. Olga era una persona cálida, afectuosa, que se ocupó de la crianza de sus nietas cumpliendo el papel de madre sustituta. Era el motor de la familia, siempre estaba bien, era muy vital y trabajadora. La casa de la abuela se caracterizaba por tener siempre ricos olores a comidas frescas y caseras, que ella preparaba con mucha dedicación. Por las tardes tejía enormes mantas hechas con lanas usadas, mantas que hasta el día de hoy las conservan los distintos integrantes de la familia. La figura de la abuela fue relevante para Cecilia y sus hermanas, forjó en las chicas una actitud de trabajo, respeto y responsabilidad, que llevaron a lo largo de sus vidas. La abuela fallece a los 83 años por un accidente cerebrovascular. Enfermedad neurológica ocasionada por una disminución importante del flujo sanguíneo cerebral por la hemorragia originada por la rotura de un vaso cerebral. Rodolfo, su padre, deja la casa en la que vivía con su familia y se fue a vivir a una casa que tenía uno de sus hermanos. Con la muerte de Nora, a Rodolfo le costó mucho ejercer el rol paterno, brindar afecto y contener a sus tres hijas pequeñas. En la vida de Cecilia aparecieron las tías viejitas, vecinas de la casa de la abuela, que contribuyeron en su crianza y la de sus hermanas. Fue muy fuerte la figura e imagen de los tíos maternos, Oscar, quien vivía con ellas y la abuela, José que vivía en Capital Federal y Héctor, que estaba casado y vivía en Coronel Suarez. Estas tres hermanas se convirtieron en la prioridad familiar y todos colaboraron con la abuela en la crianza. La familia materna tuvo gran peso en la educación. Si bien Cecilia y sus hermanas, fueron criadas rodeadas de cariño y protección por toda la familia materna, la relación con su padre fue contradictoria, debido que a Rodolfo le costaba ser cariñoso, entender las dificultades que tenían, ponerse en lugar de ellas y estar presente siempre que lo necesitaban. Se equivocaba haciéndoles planteos muy difíciles de comprender por las tres nenas. Era su forma de demostrar aprecio. Hoy Cecilia, ya grande, considera que su padre hizo lo que pudo. Rodolfo se casó nuevamente con una persona que fue afectuosa con las chicas, tal situación logró que se suavizara la relación con su padre. Nunca vivieron con ellas pero se veían, incluso ambos visitaban la casa de la abuela Olga. Al margen de todas las dificultades emocionales que tuvo Cecilia, su infancia fue linda, con muchas amigas, con las que salía, andaba en bicicleta y jugaba. En los veranos iba a la pileta del club de Coronel Suarez para juntarse con las amigas, con la familia materna siempre se iban de vacaciones a Monte Hermoso, playa de la provincia de Buenos Aires y a la ciudad de Córdoba donde vivían los abuelos paternos. Una anécdota de su infancia es el recuerdo que una vez por semana venía el sodero a la casa, quien realizaba el reparto de sodas en sulkys, pequeño carruaje que se utiliza como una forma de transporte rural. Cecilia y sus hermanas lo esperaban con alegría ya que las llevaba a dar una vuelta a la manzana en sulky tomando un rico helado. Al ser una ciudad con pocos habitantes, era muy tranquila, el peligro era menor. Los chicos tenían espacios grandes y libertad para jugar con los amigos, tanto en sus casas como en las veredas y las plazas. Con motivo de la falta de su madre, Cecilia siempre fue una niña grande, asumiendo en muchas oportunidades, roles que no correspondían a su edad ni a una adolescente. Así transcurrió su infancia y adolescencia hasta que terminó el secundario, llegó el momento que tuvo que pensar qué quería hacer con su futuro. Como en Coronel Suarez no hay universidades, Cecilia decidió irse a vivir a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, eligiendo la carrera de derecho en la Universidad de Buenos Aires.

Comenzó su etapa universitaria estudiando derecho, trabajaba como empleada administrativa en la manzana de las luces, para poder vivir en Buenos Aires y estudiar ,ya que su familia no podía enviarle dinero. Vivió en una residencia estudiantil religiosa, lugar en el que habitualmente residen estudiantes del Interior. En la actualidad estos pensionados siguen existiendo, pero ya no son tan comunes.

Los años que vivió en la residencia, le permitieron adaptarse al cambio de vida y hacerse nuevas amigas, que venían a estudiar del interior, amigas que aún conserva. Sin perder de vista la parte estricta que tenían las monjas del pensionado, que sólo permitían salir a dormir fuera de la residencia una vez por mes, hoy se acuerda de eso y se ríe. Esta fue la etapa que Cecilia vivió su verdadera edad, donde compartió momentos muy divertidos con chicas de su edad, que se convirtieron en su familia sustituta porteña, donde todas compartían una misma situación. Allí vivió durante tres años, también junto a su hermana Susana, quien del mismo modo que ella, vino a estudiar a Buenos Aires. La vida en el pensionado fue muy divertida, al finalizar la misma, junto con tres amigas que conoció en la misma Residencia, alquilaron un departamento y se mudaron. Esta nueva casa era un lugar de encuentro de amigos y compañeros de estudios, de comidas compartidas y largas charlas. Si bien se divertían y salían, al mismo tiempo, el grupo era muy responsable con sus estudios e incluso con el orden y la administración de la casa. Cuando le tocó a Fabiana, la hermana menor de Cecilia venir a estudiar a Buenos Aires, su tío José les prestó un departamento al que se mudaron las tres hermanas y vivieron mientras estudiaron. Cecilia y sus hermanas siempre tuvieron un vínculo muy fuerte con su tío José, quien vivía en Buenos Aires, estaba casado y tenía tres hijos. La primera de las hermanas en dejar ese departamento estudiantil fue Fabiana, ya que se casó muy joven; Susana y Cecilia siguieron viviendo juntas varios años más. Cecilia se recibe de Abogada a los 27 años, carrera que realizó con mucho esfuerzo y sacrificio. Al poco tiempo dejó de trabajar en la Manzana de las Luces y comenzó su actividad profesional de forma independiente, actualmente es dueña de un estudio jurídico donde tiene empleadas a su cargo. A los 34 años por medio de una amiga conoció a su actual marido, Horacio, profesor de tenis. Tras dos años de relación se casaron, tienen dos hijos Martín y Sofía. A los seis años de casados, cuando Sofía ingresa a primer grado, dejan el departamento en el que vivían en la ciudad Autónoma de Buenos Aires y se trasladan a vivir al Country Club Banco Provincia, ubicado en la localidad de Moreno, lugar en el que viven actualmente. Martín tiene dieciséis años, está en cuarto año y Sofía, que es quien relata esta historia, diecinueve. La familia de Coronel Suárez comenzó a achicarse de a poquito; primero fallece el padre de Cecilia a los 85 años, al año siguiente su esposa y con poca diferencia de tiempo dos de los tíos maternos, quienes mueren de cáncer. Al fallecer el tío Oscar se vende la casa de Suárez, donde vivieron su infancia, con lo que significó un cierre a un capítulo importante en la vida de Cecilia y sus hermanas. Los primeros años de la vida de una persona son muy significativos en su historia, allí forjan su proceder en el futuro, así como Coronel Suárez es algo relevante en la vida de Cecilia quien conserva amistades con las que se crió y continúa compartiendo gratos momentos, la venta de la casa de la abuela fue un símbolo de corte con su pueblo y la historia de Cecilia. Si bien la vida de Cecilia fue difícil, hay que rescatar que pudo seguir adelante, triunfar y formar una hermosa familia. El gran cariño y dedicación que recibió de la abuela, sus tíos y su padre, contribuyeron a quien es hoy y demuestra que, por más escollos que se encuentren en el camino, con amor y dedicación pese al enorme dolor provocado por la falta de la presencia de su madre se puede ser feliz y ser una persona de bien en la vida.

Conclusión

¿Por qué la historia de Cecilia? Al tener que elegir un familiar, para realizar este trabajo, me decidí por la historia de mi madre, quien considero que tuvo una infancia difícil y que decidí conocer en profundidad. Realizar este trabajo me resultó sumamente rico y agradable, ya que pude saber con detalles aspectos de la vida de mi madre que no los sabía totalmente. Durante el desarrollo del mismo, tuvimos muchos momentos de charlas, búsqueda de fotos, que se encontraban archivadas y de cada una llevaba al recuerdo en dónde había sido tomada y quiénes eran las personas que la acompañaban. Considero que no me equivoqué en la persona que elegí. La vida de mi madre no fue simple, perder una madre a tan temprana edad, marca un hito, en ella siempre existió y existen las ganas de luchar y la capacidad de esfuerzo que le permitió progresar y salir adelante. Al finalizar esta historia puedo valorar lo interesante que fue realizarla, tener la posibilidad de hablar de situaciones pasadas agradables y tristes, que aunque mi madre no las oculta, creo que es positivo poder comentar algo de su niñez e historia, cuando ya se es adulta y madre, e incluso compartirla conmigo, su hija mujer.


Doble rol fue publicado de la página 123 a página125 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº62

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