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“Todos Podemos Bailar” “Danza Integradora” Puerta Abierta a la Comunidad

González Gonz, Susana; Fernández, Gabriela

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVIII

ISSN: 1668-1673

Segunda Edición Congreso Tendencias Escénicas [Presente y futuro del Espectáculo] XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 28, Agosto 2016, Buenos Aires, Argentina | 224 páginas

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Resumen:

Proyecto Comunitario que ofrece un espacio de integración e inclusión en el que personas con y sin discapacidad despliegan su potencial creativo, expresivo y lúdico a través de la danza. Danza Integradora propicia un encuentro/reencuentro con el cuerpo, la imagen y la palabra con el objeto de transformar las limitaciones reales o simbólicas en nuevas capacidades. Posibilita una transformación individual y social que incluye y pondera a las personas, promocionando la salud integral. Todos Podemos Bailar desde lo que somos y desde el cuerpo que nos fue dado, a través de la aceptación y el amor, vivencias artísticas que forjan nuevas subjetividades.

Palabras clave: danza - subjetividad - diversidad - inclusión social - integración - comunidad.

Puerta abierta a la Comunidad Trayecto Todos Podemos Bailar (TPB), es un proyecto aprobado por la Universidad Nacional del Arte, (UNA) -Resolución Nº 0801/2002- y avalado por diversas instituciones del arte, la educación y la salud. Se implementó en el 2003 en el Departamento de Artes del Movimiento (DAM) a través de talleres abiertos a la comunidad y un extenso programa de actividades. Fue seleccionado y subsidiado en 2006 y 2010 por el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología.

Debido al impacto producido por el proyecto en toda la comunidad, se abre la Cátedra Danza Integradora en 2005 (Resol Nº 1074/00 y 650702) para los alumnos del UNA, como espacio curricular optativo. Contar con la cátedra DI y el proyecto TPB, en el mismo contexto del DAM, permite desarrollar un rico proceso de cambio, modificando tanto a los sujetos de la comunidad que asisten, como a los alumnos que cursan la cátedra, lo que permite desarrollar y afianzar el tema de la danza en la diversidad, dando vida al derecho de bailar que tienen todas las personas.

Quienes cursaron la cátedra y eligen ampliar sus experiencias, conforman el grupo del voluntariado.

La experiencia transitada en diversos ámbitos, incluyendo la diversidad en todas sus formas, permite el despliegue de las máximas potencialidades, capaces de generar grandes cambios en la interpretación de la vida.

Desde estas experiencias, sostenemos, que la Danza Integradora fomenta nuevas subjetividades, aporta a la inclusión social y la integración comunitaria, propiciando la aceptación del cuerpo propio, un cambio de mentalidad y una conciencia sensible, tendiente al compromiso con la vida.

Actualmente, bajo la dirección de la Prof. Susana González Gonz., el proyecto se desarrolla como Extensión de la Cátedra Abierta Danza Integradora y del voluntariado universitario de la UNA Artes del Movimiento.

En dicha Universidad, cuestionar la lógica de la exclusividad y las representaciones sociales que se tienen del cuerpo de un bailarín para danzar y crear, ante las propuestas de modelos de cuerpos perfectos y técnicamente entrenados, ha generado acaloradas discusiones. Solo aceptando pequeños cambios en un proceso de acción sistemática, se han logrado también, importantes logros.

Contar con la aprobación del proyecto Todos Podemos Bailar de Extensión Comunitaria, ganador en dos instancias del programa del Voluntariado Universitario del Ministerio de Educación y la Cátedra Abierta Danza Integradora, una cátedra opcional para todas las carreras de Artes del Movimiento abierta a otras instituciones educativas y a la comunidad, ha permitido incluir a personas con discapacidad.

Esta posibilidad de ofrecer un espacio accesible y confortable, permitió que muchas personas con discapacidad, pudieran disfrutar de la danza y pertenecer a un grupo integrado con estudiantes, bailarines, familiares y profesionales del arte, la educación y la salud, un proceso paulatino de cambio, que fue transformando a todas las personas que asisten y comparten sus vivencias.

Los cambios siempre generan miedos y resistencias, sobre todo, cuando se trata de un cambio humanizante y emancipador, que pone en jaque, pautas y normas propias del sentido común dominante.

“La ternura opera (…) como lenguaje del cuerpo que funda al sujeto y abre las puertas…” Fernando Ulloa (2012).

Danza Integradora abre sus puertas, ofreciendo espacios en los que las premisas de integración, inclusión y diversidad devienen realidad, a partir de una modalidad de danza que convoca a bailarines con y sin discapacidad.

Modalidad que propone habitar el cuerpo propio partiendo de su aceptación, dejando fuera prejuicios, posibilitando la apertura hacia un lenguaje que se apoya en lo experiencial, disfrutando lo que se tiene y lo que se adquiere durante el proceso creativo.

El cuerpo es una construcción compleja, somos cuerpo y devenimos humanos en el seno de una sociedad que alberga o margina, de acuerdo a los cánones establecidos.

El tener y el ser, plantea diversos modos de percibirse y percibir la existencia. Difiere la vivencia de “tener un cuerpo” o “ser un cuerpo”. Si éste no responde a los parámetros impuestos por la sociedad a la que se pertenece, ya sea por problemas en el nacimiento, enfermedad o accidente, impera en la mayoría de los casos el modelo médico, considerando al cuerpo desde la falta, un cuerpo discapacitado, limitado en sus movimientos, sensaciones y/o pensamientos.

Los diagnósticos rotulan y clasifican y el ser se siente quebrantado. La persona con discapacidad, impedida de desarrollar sus potencialidades, de transgredir lo impuesto, se instala en el “síndrome de padecimiento” propio de la “cultura de la mortificación” conceptos acuñados por Fernando Ulloa. El término mortificación, remite a mortecino, falto de fuerza, situación en la que prevalece la queja, que no se recibe de protesta. El “síndrome de padecimiento” se manifiesta en la pérdida de coraje y el contentamiento del cuerpo en acción. “El sujeto no sabe a qué atenerse y termina ateniéndose a las consecuencias, donde queda radicalmente atrapado, señal de que ha perdido la lucidez, como comportamiento inteligente para salir de la trampa” (Ulloa, 2012, p.156).

Danza Integradora es un proyecto que marca trayectos, que llevan a integrar nuestras zonas relegadas, negadas, reprimidas y vulnerables, para tornarnos más íntegros, resignificando y dando sentido al cuerpo, como un universo dentro del universo, reconstruyendo la subjetividad, creando un mundo de interrelaciones a través de una ética, que considera el respeto y la afectividad como fundamentos constitutivos de la identidad.

Ulloa plantea que la transgresión es fundadora, ya que introduce la posibilidad de una ruptura de la mortificación cultural. Desde esa visión, que desde luego compartimos, Danza Integradora introduce y constituye una transgresión que abre puertas.

Los sábados, la Universidad Nacional de las Artes (UNA) toma un matiz inesperado, sillas de ruedas, bastones, prótesis, forman parte del ámbito de la danza, convocados por la consigna: Todos Podemos Bailar.