Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71 >
  4. ¡Atención, Hombres Bordando!

¡Atención, Hombres Bordando!

Lara, María Ester

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XV Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015 Ensayos sobre la Imagen. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 71, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

La dupla de Daniel Giannone y Leo Chiachio trabaja en forma conjunta desde 2003, bordando autorretratos que recorren culturas, mitologías y tiempos diferentes. Lo que se retrata en este caso es un nuevo modelo de familia que desafía los estereotipos convencionales: está compuesto por ellos dos y Piolín, un perro salchicha miniatura. Enteramente autorreferencial, en esta trilogía amorosa se disfrazan y juegan a ser indios guaraníes, o ekekos bolivianos o samurais japoneses.

Lo lúdico y lo humorístico trasunta toda su obra, de la cual el espectador participa con una sonrisa cómplice. Ellos rescatan el oficio del bordado, considerado tradicionalmente un arte menor y restringido al mundo femenino y traspasan los límites de género y de arte-artesanía, elevándolo a la categoría de gran arte. Proviniendo de una formación pictórica, reemplazan los óleos y acrílicos por hilos de bordar que utilizan como pigmentos. Hacen uso de una paleta vívida, amplia y vibrante, que ilumina sus imágenes de selvas frondosas pobladas de una flora y fauna exuberante y sus atmósferas de ensoñación.

Lo Kitsch, con su decoración excesiva y su sentimentalismo exagerado es omnipresente en su obra y el Dadaísmo coopera con su cuota de humor e ironía. La hibridez, característica del arte contemporáneo, domina su creación artística.

Desarrollo

Trabajando en forma conjunta desde 2003, Daniel Giannone y Leo Chiachio combinan su vida y su arte de una manera en que ya se han disuelto los límites entre ambas esferas.

Siendo uno de los primeros casos de unión civil entre personas del mismo sexo en Argentina, constituyen una familia homo-parental, cuyo hijo es Piolín, un perro salchicha miniatura.

Esta trilogía amorosa es el sujeto casi exclusivo de su obra, fuertemente autorreferencial. Así, se verá una y otra vez el autorretrato de un hombre rubio y de ojos azules (Daniel), un hombre morocho y de ojos pardos (Leo) y Piolín, recreados en una variedad de situaciones y utilizando iconografías de diversas culturas y tradiciones. Estas incluyen universos tan variados como la mitología guaraní, las tradiciones latinoamericanas de Bolivia, Centroamérica y el Amazonas, hasta referencias del Japón, China y el Tibet.

Ellos eligieron para expresarse una técnica atípica para su género: el bordado. En sus propias palabras:

Nuestra intención al apoderarnos de técnicas reservadas antaño al género femenino y en algunos casos al mundo infantil, es rescatar lo artesanal, el oficio; como así también demostrar que dos hombres, también pueden acceder a este mundo con absoluta libertad. Dos hombres jugando como niños. (Chiachio & Giannone, 2009)

Daniel aprendió de chico la técnica del bordado cuando asistió en Córdoba a un colegio de monjas y más tarde se la enseñó a Leo. Ambos provienen de una tradición pictórica, pero decidieron dejar el óleo y el acrílico por el terreno más seco de los hilos de bordar. Sin embargo, no son auténticos bordadores, sino más bien “herejes” del bordado: ellos utilizan los hilos como pigmentos, creando luces y sombras, dando sensación de volumen. Sus obras son, en esencia, pinturas bordadas; observadas desde una cierta distancia, es casi imposible distinguir con qué técnica fueron realizadas.

En este rescate del oficio del bordado, ellos se ven a sí mismos como “paladines de la justicia y de la belleza de las artes menores (...) es como si lo colocáramos en una categoría de alto arte o lo que podría ser alta costura” (Chiachio & Giannone, 2013-2014). Para sus bordados utilizan los sustratos más variados: un colchón usado conseguido en Emaús, una tela de camuflaje, un saco de vestir, una manta de telar antiguo, toallas, pañuelos, telas lisas y estampadas de variados tipos.

Usan hilos de algodón, rayón, lana, pompones, apliques de bordado y piedras.

Además de bordar, también han incursionado en la porcelana, oficio que aprendieron en la fábrica de Verbano. Realizaron una serie de Ekekos (duendes coyas que simbolizan la abundancia, la fecundidad y la alegría) pintados a mano y decorados con gorros de lana, pompones y guirnaldas de papel.

También hicieron peluches decorados, rescatando antiguos diseños florales, románticos y chinos utilizados en vajilla.

La obra de Chiachio y Giannone expande los límites de lo convencional en varios frentes: retrata un nuevo modelo de familia, utiliza como medio de expresión una técnica “menor”, tradicionalmente reservada a las mujeres y rescata culturas y leyendas también consideradas periféricas (guaraníes, olmecas, coyas, birmanas, japonesas, chinas). Su obra deambula por los márgenes; propone una visión de lo raro, lo distinto, tanto en el sujeto representado como en la forma de representarlo.

Disfrazados de personajes de distintas tradiciones, separadas en tiempo y espacio, revelan su historia a través de autorretratos cargados de humor y alegría. Su obra se recorre con una sonrisa. El espectador disfruta imaginando cuánto se han divertido Leo y Daniel durante el proceso creativo. Con Piolín “jugamos a reinterpretar leyendas populares, estampas orientales y occidentales o habitar paisajes de nuestra imaginación.

Lo lúdico es el eje de nuestro trabajo”. (Chiachio & Giannone, 2011).

Chiachio & Giannone se consideran enciclopedistas de la imagen, una suerte de DJs que recopilan “músicas” distintas y variadas y las “pinchan” en sus obras (MEL, 2015, comunicación personal). Les atrae lo raro, lo inclasificable, lo desvalido, lo de alguna manera “periférico”, para evitar el adjetivo marginal.

Reconocen la influencia del post-impresionista Rousseau (1844-1910) en el tratamiento de la imagen: sus representaciones naïve de la selva, su paleta, su atención al detalle, su distorsión de escalas (figuras desproporcionadas y exageradas), sus ambientaciones de ensueño. La figura de Rousseau fue posteriormente exonerada por Picasso, y los surrealistas lo consideraron su precursor.

Son magníficos coloristas; utilizan una paleta amplia y vibrante que remite al Fauvismo, breve movimiento pictórico francés de comienzos del siglo XX (1904-1908), cuyo principal referente fue Matisse. Los “fauves” (fieras) se caracterizaban por el uso de gamas cromáticas vívidas y estridentes.

Chiachio y Giannone hacen uso de colores fuertes y vívidos para sumergirse en atmósferas desbordadas de flores, plantas, mariposas, tucanes y loros. Como dioses paganos, duendes, caciques o samurais cubiertos en elaborados mantos, emplumados o pintados, convierten lo ritual y mitológico en una colorida fiesta a la que invitan a participar. El desenfreno fauve del uso del color se acompaña por la desmesura en el manejo de las escalas: se verán flores más grandes que cabezas, loros más grandes que personas, mariposas más grandes que un perro. Lo Kitsch, con su decoración excesiva y su sentimentalismo exagerado, está presente en toda la obra.

Del Dadaísmo toman lo lúdico, el sentido del humor y, en algunas obras, una ironía más “militante”. Sin embargo, aquí no se trata de la reacción antibelicista, o de la burla a las ideas nacionalistas y materialistas burguesas de principios del siglo XX contra las que reaccionaba el movimiento. Aquí el humor se trasunta en una sonrisa cómplice con el espectador, al que se invita a participar del “juguemos a que...”. En su modalidad más irónica y “combativa” se restringe a desafiar la noción estereotípica se ve la masculinidad y la familia convencional.

En Nacimiento (2010), por ejemplo, se observa la ternura con que los dos padres reciben a su primogénito Piolín en su cuna de camalote, rodeado de flores, en una escena bordada en tela de camuflaje militar, contraponiendo así este nuevo modelo de familia con el ámbito castrense, tradicionalmente homofóbico.

En Pombero, pomberito y yaguareté (2008) se representa una escena selvática, cargada de flores, mariposas y tucanes multicolores. Allí se ve al personaje popular guaraní Pombero, ese duende siestero que embaraza a mujeres distraídas o desobedientes, representado por un rubio con cara de desorientado, secundado por Pomberito (el perro Piolín) y acompañado por un yaguareté “feroz”, pero adornado por un penacho con la bandera gay, combinando lo popular con lo irónico y humorístico. Este uso de la bandera de siete colores revela sutilmente su orgullo gay y se repite en varias de sus obras: en el aura de Promesas (2011/2012), en la guirnalda de Entrelazados (2012), o en el gorro de Enmarañados (2012).

Su condición gay no se ejerce como una militancia guerrera, sino ofreciéndole al espectador la posibilidad de observar una modalidad diferente del amor, tan intensa y profunda como la considerada convencional y generalmente aceptada. Sus retratos de familia reflejan ternura; su obra es “cariñosa” y profundamente romántica, a tal punto que Rohayhu, su exhibición de 2009 en Galería Ruth Benzacar, significa “te quiero” en guaraní, y entre los agradecimientos del catálogo figura su perro Piolín, “por su amor incondicional en todos nuestros días”. (Rohayhu, 2009) La sociedad actual se ha hecho cada vez más permeable a este nuevo modelo de familia. Sin embargo, el que ellos lo conviertan en sujeto casi excluyente de su creación artística conjunta sólo parece viable en la esfera del arte contemporáneo. El que revivan el autorretrato familiar, desde hace tiempo olvidado, resulta un discurso personal ampliado. El yo (o el nosotros en este caso) no había ocupado antes un lugar tan preponderante en el arte. Pero ahora se trata de un yo híbrido, representado como indios guaraníes, ekekos bolivianos o actores de kabuki.

Este sincretismo cultural y temporal también es híbrido: se expande a través de distintos tiempos y espacios.

Su producción combina el humor y el sentido lúdico del dadaísmo, con el desborde fauve en el manejo del color, con las atmósferas naïve y de ensoñación del “raro” e inclasificable post-impresionista Rousseau. A eso se le suma la profusión kitsch de lo decorativo y sentimental en sus obras.

Conclusiones

El rasgo contemporáneo de explorar nuevas técnicas y materiales en el arte, se da en Leo y Daniel en la reivindicación del bordado. Rescatan el oficio, lo artesanal, pero lo despojan de su tradicional carácter funcional y utilitario para elevarlo a la categoría de “gran arte”. Son pintores, tratan a los hilos como pigmentos.

Chiachio & Giannone no sólo recuperan para el arte ‘alto’ la sofisticada creatividad secuestrada por siglos en la esfera doméstica sino que disuelven las fronteras entre... arte y actividades prácticas, entre mitología amorosa y épicas nacionales o tribales, entre fashion y proclama.

(Rohayhu, 2009)

Bibliografía

Chiachio & Giannone. (2011). Museo de Arte Contemporáneo. Salta, Argentina.

Chiachio & Giannone. (2014). Museo de Arte Contemporáneo/Museo de Bellas Artes. Bahía Blanca, Argentina.

Rohayhu. (2009). Galería de arte Ruth Benzacar. Buenos Aires, Argentina.


¡Atención, Hombres Bordando! fue publicado de la página 80 a página82 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

ver detalle e índice del libro