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Crisis de cine argentino, un cambio de perspectiva

Del Teso, Pablo [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 11, Febrero 2009, Buenos Aires, Argentina. | 195 páginas

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Más de una vez he escuchado a mis colegas comentando acerca de las razones por las que el cine argentino se encuentra en crisis. Las explicaciones apuntan a la desleal competencia de EE.UU.; a algunos distribuidores que tienen muchas excusas y poca estrategia; al INCAA y sus políticas; a algunos críticos; a algunas salas que implacablemente bajan de cartel las películas argentinas, etc. Estas quejas parecen creíbles pero hay otra que llama mi atención. Algunos hablan de una especie de “boicot” del público que, sin importar cuántas películas produzcamos o cuántos premios ganemos, parece empeñado en ignorar sistemáticamente al cine argentino. Aquí comienzan mis sospechas. Puedo creer que diferentes intereses sectoriales “confabulen” en contra del cine argentino por la causa que sea. Pero ¿El público también? ¿No será mucho? Quizás la explicación esté en que partimos de un supuesto erróneo: que el público “debería” ver cine argentino. En consecuencia, los distribuidores y los exhibidores “deberían” estar de nuestro lado. Ciertamente esto beneficiaría a todos; ¿Qué mejor que tener una industria que de trabajo a miles de artistas y técnicos, nos permita tener nuestra propia voz? Desgraciadamente la realidad suele empeñarse en no siempre ser lo que “debería”. Por eso, resultaría útil reflexionar acerca de por qué lo que debería ser, no es. Quizás el error sea que estamos viendo la situación desde la perspectiva del “creador” de cine. Como consultor de desarrollo de proyectos, a menudo propongo a mis clientes un ejercicio que ayuda a ver aspectos de nuestra profesión que no siempre tenemos en cuenta. Hagamos un viaje desde nuestra cabeza hacia la de un espectador. Estamos en la fila del cine y vamos a invertir dos cosas que no nos sobran: tiempo y dinero ¿Qué buscamos a cambio? ¿Hacerle un favor al director? ¿Hacerle un favor al cine argentino? Difícilmente. Dado que somos quienes pagamos, esperamos ser nosotros quienes recibimos un servicio ¿Cuál es ese servicio? Un concepto pocas veces comprendido: entretenimiento. Para entender este concepto debemos tomarlo en un sentido amplio. Para algunos significa relajarse del estrés, reírse o ver fabulosos efectos especiales. Para otros, reflexionar sobre un tema, disfrutar de una magnífica actuación, o un guión con varios niveles de lectura. Y para la mayoría será una combinación de estos y otros factores. Ahora bien, ¿Dónde vamos a buscar entretenimiento? En las películas cuyos creadores se tomaron el trabajo de viajar hasta nuestra cabeza para saber qué nos interesa y cuyos distribuidores se preguntaron cuál es el concepto más atractivo para nosotros (el público) y cómo comunicarlo más eficientemente.

Si tenemos en mente esta imagen desde que comenzamos a desarrollar nuestro proyecto, empezaremos a hacer películas más interesantes para el público. Sólo debemos elegir qué segmento de ese público es el que nos interesa. Si es el segmento que busca ver efectos especiales, cargaremos a nuestra película con muchas explosiones. Pero si no es ese el cine que queremos hacer, podemos apuntar a ese otro público que quiere que le cuenten una buena historia. Si empezamos a pensar en el público, éste querrá ir a ver nuestras películas. No por un ataque de patriotismo, sino porque va recibir algo de valor a cambio de su tiempo y su dinero. Y cuando miles de espectadores quieren ir a ver una película, muchos de los que no están de nuestro lado, comienzan a querer estarlo. Si hiciéramos este ejercicio quizás llegaríamos a la temible conclusión de que no todos los malos son tan malos. Algunos simplemente tienen sus propios intereses y, con justa razón, no creen que “deban” hacernos un favor. Quizás si hacemos películas para el público y seguimos luchando por condiciones justas de mercado, se comenzaría a revertir de a poco la crisis del cine argentino. 


Crisis de cine argentino, un cambio de perspectiva fue publicado de la página 74 a página74 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

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