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El espectador del serial cinematográfico antes y ahora

Morán, Lucila

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº76

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº76

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 76, Noviembre 2016, Buenos Aires, Argentina | 108 páginas

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Introducción 

El primer serial cinematográfico, del que se tiene registro es What happened to Mary? creado por Edison en 1907. De aquí empezaron a parecer los seriales cinematográficos en las salas de cine de la época. Al principio el serial, no era tan diferente de cualquier otra película muda, salvo por su duración. Compartía casi todas las características de una película de aquella época no tenía sonido y era en blanco y negro, el tratamiento de los personajes era bastante extremista. Los buenos eran extremadamente buenos y los malos eran extremadamente malos. La trama tenía rasgos hereditarios del folletín cinematográfico, ya que era bastante exagerada. Había numerosos giros y sorpresas que aguardaban al héroe en cada capítulo y que se encargaban de mantener al espectador enganchado. 

Si bien los seriales compartían una estructura en común, no había un género en específico para ellos sino géneros que sirvieran para aplicar la estructura del serial. Algunos géneros, como el western y las aventuras selváticas, fueron madurando a través de innumerables seriales antes de convertirse en fórmulas sólidas y de éxito comercial. Lo mismo sucedió con el cine de detectives, representado por cineastas como Louis Feuillade. Cabe mencionar que si bien los folletines por entrega eran en su gran mayoría novelas de romance, el género de detectives también era bastante popular entre los lectores. Por lo que numerosos seriales detectivescos heredaron sus tramas exageradas de estas historias, más que de una corriente cinematográfica del género.  El serial comenzó como otro producto más del cine primitivo. Sin embargo, al igual que este cine, el serial ha evolucionado hasta la década de 1950, cuando se extinguirían por la aparición de la televisión. Si bien fue Edison el que creó el primer serial, cada país tenía una estructura diferente en cuanto a estos. En Francia los seriales se difundieron al público, gracias al director Feudillade, que trabajaba para la productora Francesa de León Gaumont. Feudillade dirigió algunos de los seriales del cine mudo, más famosos de la historia. Gracias a él, aparecieron seriales como Les vampires y Fantómas. Estos seriales no sólo eran bastante conocidos por el público francés de la época, sino que representaban el constante cambio del cine de la época. 

Desarrollo 

Para entender mejor este concepto, se analizará uno de los seriales mudos más reconocidos de la historia del cine: Fantómas, dirigido por Feudillade en 1913 y 1914. Este serial estaba basado, justamente en las novelas de Pierre Souvestre y Marcell Allain escritas en 1864. La trama de Fantómas no cambiaba mucho de la de la novela. El protagonista (interpretado por René Navarre) roba las joyas de una condesa, mata y escapa de la policía, hace descarrilar un tren, vuela por los aires una casa e incluso hace que la gente piense que su archienemigo, el inspector Juve, sea confundido con él. (Guzmán Urrero, 5 de octubre de 2010)  Toda la serie se caracteriza por un juego de identidades burlesco y desconcertante. En total se hicieron 5 películas: A la sombra de la guillotina (À l’ombre de la guillotine), Juve contra Fantomas (Juve contre Fantômas), La muerte asesina (Le Mort qui tue). Estos tres primeros filmes fueron de 1913; posteriormente en 1914 vinieron las dos faltantes: Fantomas contra Fantomas (Fantômas contre Fantômas) y El Falso Magistrado (Le faux magistrat).  Si bien la historia no era cien por ciento original, cabe preguntarse ¿por qué era tan popular este serial entre tantos otros? En principio, Francia tenía un monopolio de películas y seriales debido a las grandes productoras de Pathe y Gaumont. Pero además, este serial en particular tenía una característica distintiva. Louis Feudillade tomo las novelas originales y al convertirlas en un serial, innovó muchísimo la forma de hacer cine de la época. Muchas películas francesas todavía recurrían al denominado teatro filmado, estética muy usada por ejemplo en películas de Meliés. Sin embargo, en Fantomas surge una peculiar forma de predominio de los planos generales, rigidez y geometría de las composiciones frontales, siempre de cara a la pantalla. Fuerte contraste de formas y tonos, y una mezcla de naturalismo, expresionismo y surrealismo. Se pueden observar, por ejemplo, los tonos surrealistas en el principio del primer capítulo de Fantomas, cuando la cara del villano se desfigura en distintos rostros y como este mismo villano, simplemente desaparece en frente del detective Juve en la introducción de la película. (Guevara, 1 de mayo de 2013). 

Si bien este serial puede parecer obsoleto para la época actual, hay que considerar el contexto histórico en que se estrenó. Para los años que corrían estas técnicas se consideraban innovadoras. Si bien este serial compartía características convencionales como el uso de rótulos explicativos y subtítulos, tuvo bastante éxito debido a dos motivos. El primero fue que al ser una adaptación de un folletín existente, un porcentaje del público ya era cautivo de la trama y el segundo fue que estas distintas técnicas innovadoras le dieron un lugar especial a Louis Feudillade entre varios directores que resultaron fanáticos de su trabajo. Se afirma, precisamente, que Luis Buñuel se inspiró en algunos de los elementos surrealistas de Fantómas para su film la edad de oro.  Si bien este serial fue reconocido en su época, cabe mencionar que no existe mucha bibliografía referente a los seriales hoy en día y que Fantómas es sólo uno de los seriales sobrevivientes que lograron escapar del olvido del público moderno. Esto se debe a que al llegar la Primera Guerra, Francia perdió su monopolio del cine, al ser atacada y le abrió el paso a Estados Unidos En 1915 Grifith estrenaría su famoso film El nacimiento de una nación, película que conformaría de conformar el lenguaje cinematográfico y el pasaje al MRI (Modo de representación industrial) haciendo que producciones anteriores, como Fantómas quedaran vistas como obsoletas ante los críticos. (Burch, 1995). 

Ahora cabe preguntarse ¿cuál era la relación del espectador clásico con este producto? Si bien es imposible saber a ciencia cierta cómo veía el espectador del cine mudo al serial, se puede hacer una aproximación, basada en investigación académica. Para conseguir información para este trabajo, se ha entrevistado al profesor Marcos Adrián Pérez Lahí, de la materia Discurso audiovisual I. Él explica en la entrevista cómo el ir al cine no implicaba una actividad de disfrute artístico o cultural, sino un evento social. El cine mudo era más que nada un espectáculo popular para la clase media. Al público no le interesaba realmente qué película se estrenaba en pantalla. El serial ni siquiera era la principal atracción, sino que el programa de ir al cine, significaba ver las noticias que se pasaban, un pequeño espectáculo teatral (malabares, etc.), una película de clase B y finalmente el serial. Esto quiere decir que dentro de la programación de las salas éste era un producto audiovisual marginal. Si bien es posible que haya habido algún fanático o interesado en el serial que se proyectaba específicamente, la gran mayoría encontraba un disfrute pasajero en el serial. Lo que significa que la emoción del cliffhanger y el suspenso de saber qué pasará en el siguiente capitulo, son pasajeros.  El espectador clásico iba al cine independientemente de que se estuviera proyectando, si el serial estaba disponible tenía un motivo más para regresar la semana próxima pero nada más. Estaríamos hablando entonces de un disfrute corto y pasajero que nacía en las salas de cine cunado se proyectaba el serial y moría en esa misma sala cuando este terminaba y así sucesivamente cada estreno de capitulo (comunicación personal, Marcos Ardían Pérez Lahí, 2016). 

Cabe mencionar que en los tiempos modernos, los seriales no desaparecieron después de esa época de cine mudo sino que, junto a las películas, fueron evolucionando de manera constante, a medida que lo hicieron comenzó a cambiar su popularidad y estructura. En Estados Unidos el serial tuvo una gran popularidad una vez que adquirió color y sonido. Si bien el serial fue y un producto con una calidad menor a las películas de 1945, año de su mayor popularidad entre el público americano. Su producción cambió drásticamente la producción audiovisual que habría de llegar años más tarde. Una vez que el fenómeno de la televisión apareció y se popularizó en la mayoría de los hogares, en 1950, el serial se volvió obsoleto. Por este motivo muchas productoras recibieron el contenido de los seriales, que les fueron vendidos para evitar su pérdida. Gracias a esto, la programación de la televisión adquirió rápidamente un una estructura de contenido y un soporte muy específicos. Además de pasar películas producidas exclusivamente para el medio, se pasaron programas de media hora/una hora de duración y de periodicidad semanal, contando con numerosos géneros. El público se veía obligado a sintonizar el mismo canal en un horario fijo cada semana si quería saber lo que pasaría en el siguiente episodio. En la época digital actual, eso ya no es necesario gracias a la cantidad de contenido disponible en Internet y plataformas como Netflix.  Es conocido que el serial cinematográfico evolucionó hasta volverse obsoleto; sin embargo, no desapareció del todo, sino que dejó de herederas, a las series de televisión. El lector de hoy conoce en detalle las series de televisión. Sin embargo, es necesario resaltar algunos de sus aspectos generales para poder comprender su relación con el serial. Las series de hoy al igual que los seriales, pueden estar basadas en material ya existentes (películas, libros, videojuegos, personajes de la vida real, etc.) Sin embargo, el dispositivo de la serie de televisión es mucho más complejo que el del serial. Para empezar, la serie de televisión cuenta con un guión específico (que varía en función del género). Sin embargo, para este ensayo se aborda la serie de televisión en el sentido de su continuidad, es decir que los géneros como las mini series de televisión, las series de televisión unitarias y las sitcoms, no entran en esta categoría, más allá de que también son géneros de programas de televisión. 

Para la serie de televisión, además de escribirse un guión exclusivo para la tele, se juega una suerte de azar. Un escritor de series no sabe cuántas temporadas tendrá esta, ya que depende de la productora cuánto tiempo está al aire. Dependiendo de la demanda del público, la serie tendrá más o menos temporadas, escritas por un grupo de guionistas. Una vez escrita, la serie tiene numerosos medios de reproducción hacia el público. Se puede intentar vender a una productora de televisión (lo cual solía ser lo más común), o se puede intentar producir a través de Internet como serie web. Incluso existen plataformas modernas como Netflix que compran los guiones para las series para pasarlas internacionalmente. Como se puede observar, el dispositivo de la serie es mucho más amplio que el primitivo dispositivo del serial cinematográfico mudo. Sin embargo, su estructura narrativa y comercial también ha cambiado.  Para empezar la serie se compone de capítulos y al venderla una productora (televisiva, de Internet, Netflix, etc.) ya se tiene una temporada completa, compuesta por lo general de doce a veinticuatro capítulos que pueden ser de media hora o una hora. Cada capítulo tiene la estructura clásica de tres actos que los seriales también tenían y ambos productos comparten el cliffhanger característico que engancha al espectador para seguir mirando dicha serie, sabiendo que habrá un próximo capitulo cada semana. 

La estructura comercial sin embargo ha cambiado; el serial solía pasarse en la primitiva sala de cine, junto con un noticiero, una película principal e incluso un pequeño corto de animación, por lo que no era el producto principal del espectador clásico, sin importar cuánto le gustara a este verlo. La serie en cambio es muy diferente. Para empezar al surgir la televisión, películas de cine y programas televisivos cambiaron de soporte.  Ahora la serie tiene un horario exclusivo para sus capítulos, dentro de la programación de la televisión. Lo que significa que cuando el espectador moderno de hoy sintoniza el canal de televisión especifico donde se pasa esta, lo hace exclusivamente para ver el capitulo de esa serie y nada más. Aquí se puede ver cierto protagonismo hacia el producto que también puede verse en otros soportes como Netflix o las series web, ya que ahí también se sintoniza ese pagina web o se selecciona esa serie dentro de alas opciones de Netflix, únicamente para verla. La fórmula comercial sigue siendo la misma, se engancha al espectador por medio de la continuidad, para que este gaste dinero al contratar los servicios que le permiten ver la serie. Ya vimos un ejemplo del serial cinematográfico, ahora veamos uno de las series. (Espinosa Rangel, 4 Julio 2013) La serie televisiva Dallas se desarrolló a lo largo de 357 episodios de 45 minutos, un episodio de 70 minutos, dos telefilmes de 90 minutos y otro de 135 minutos. Fue creada por David Jacobs y emitida entre el 2 de abril de 1978 y el 3 de mayo de 1991 en la cadena CBS, y producida por Lorimar Televisión. La serie basada en el Libro escrito por Burt Hirschfeld (Los Hombres de Dallas) cuenta las relaciones de los Ewing, una familia multimillonaria, poderosa y muy influyente en el estado de Texas, teniendo como escenario principal el negocio del petróleo en la empresa familiar Ewing Oil, y en segundo el ganadero a través de su rancho Southfork, en el cual la familia vivía, cercano a la ciudad de Dallas. Fue una de las series más vendidas a todo el mundo y doblada para su emisión en muchísimos países, consagrándose como una de las series dramáticas de mayor duración. De sus personajes, el más popular sin dudas fue J.R. Ewing el hijo mayor mujeriego y sin escrúpulos, con un matrimonio completamente infeliz, y caracterizado por su sed de poder y dinero, en medio de los negocios más riesgosos que lo enfrentaban a toda la familia. El éxito de esta serie se debió en gran parte a su estructura narrativa. Como he dicho antes los seriales cinematográficos fueron evolucionando con el tiempo, lo mismo pasó con las series. Al llegar el fenómeno de la televisión a Estados Unidos, lo que más se veía al principio eran dramas protagonizados por abogados/doctores/familias en escenarios rurales y de condición humilde, todos con una conducta ejemplar y modelo. La idea de estos antiguos personajes era el salir adelante más allá de las dificultades, mostrando un modelo de conducta que se suponía era típico del ciudadano estadounidense promedio y simbolizaban el sueño americano. El éxito de Dallas, a diferencia del éxito de Fantómas, no se debió a su innovación técnica, sino de personajes. Fue una de las primeras series donde los buenos eran una excepción. Donde el atractivo de los protagonistas era su carácter incorrecto y su falta de moralidad.

Al parecer la situación de la época no era la mejor para Estados Unidos. Se descubrió que al público promedio estadounidense le gustaba ver los problemas de la clase alta y corrupta que mostraba la serie, para poder olvidar sus propios problemas, que en comparación parecían más pequeños. Sin mencionar que la idea de ver personajes inmorales que no invitaban al público a adoptar sus conductas incorrectas, se volvió un hit después de esta serie. Como ya se mencionó, las series suelen escribirse inicialmente con solo una temporada o dos, lo que señala que si Dallas llego a alcanzar las 14 temporadas, es porque la demanda del publico hacia esta serie fue bastante, lo cual señala su gran éxito.  Tanto Dallas como Fantómas tienen algo en común y es su estructura narrativa. Ambas series dejan al espectador atrapado con ese “Continuará”, ese cliffhanger de no saber qué sucederá después, ya sea sintonizando un canal de televisión como en caso de Dallas, como yendo a una sala de cine en el caso de Fantómas. 

Una vez realizado este análisis, cabe preguntarse: ¿se miran las series de la misma forma en que se miraban seriales? El espectador actual no tiene exactamente la misma mirada, ya que las condiciones de programación y el producto en sí han cambiado mucho. Pero se puede distinguir un elemento en común; el cliffhanger. La gran mayoría de las series cuentan con él, ya sea de comedia, misterio, terror, policial, etc. Todas las series tienen continuidad, aún si la serie no tiene líneas argumentales a largo plazo. Los personajes de las series de televisión como las películas han cambiado, ahora están más humanizados, como en el caso de Dallas. Los malos tienen un motivo para serlo (incluso si ese motivo, no justifica sus acciones ante el público) y los buenos tienen sus fallas. La identificación del público con los personajes de las series, es mucho más fácil ahora. El suspenso de las series siempre se mantiene en pie y gracias a este queremos ver lo que pasa en el próximo capitulo. El espectador actual desea ver a los personajes que tanto ama hacer las cosas que les gusta que hagan. El espectador clásico del cine mudo no veía una profundidad tan grande en los personajes, ese era al arquetipo de personaje de la época. Lo que indica que el público sí deseaba ver a esos personajes. El espectador clásico quedaba ansioso por saber que pasaría la próxima semana, por eso volvían a las salas de cine más tarde a ver lo que sucedía. El espectador de hoy sintoniza el canal de cable donde se transmite su programa favorito, lo ve online o incluso se hace una cuenta en Netflix para poder verlo. No importa si la trama narrativa del producto ha cambiado, sus personajes no son los mismos y los medios de producción y distribución del producto son distintos.  Al fin y al cabo el espectador clásico y el actual tienen algo en común. La continuidad de estos productos deja hambriento al espectador por más y efectivamente se gasta una determinada cantidad de dinero para poder ver más de ese producto. ¿Cuánto gastaba el espectador de la época cuando iba al cine mudo cada semana?, ¿cuánto gasta cada persona hoy para poder ver las series que nos gustan? ¿Acaso no se pagan altas cantidades de dinero tan sólo por el servicio del cable para poder ver nuestras series preferidas? El dinero invertido en Netflix, cable o incluso Internet es bastante; sin embargo, se paga ese precio gustoso sólo para poder acceder al entretenimiento que estos servicios proporcionan. Si bien la cantidad de dinero invertida en ambos productos, no podrá ser la misma, debido a los contextos histórico-culturales. El simple hecho de tomarse el tiempo para ver un producto audiovisual y decidir gastar parte del dinero en ello es una clara indicación de qué tan devotos se es a ese producto. Cabe mencionar que en la actualidad, está centralizada la producción de ganancias en torno a los productos audiovisuales. Eso quiere decir que si a un espectador le gusta una serie no sólo invertirá dinero en el servicio que permite verla sino también en el merchandising: remeras, DVDs, tazas y demás mercancías de los personajes preferidos. 

Con esto se ver cómo esta estructura comercial, de dejar al espectador queriendo más, de dejar un vacío de suspenso en la pantalla con el objetivo de que el espectador regrese, claramente funciona. El primer serial cinematográfico se estreno en 1907, hoy en el 2016 esa estructura narrativa audiovisual, aún no se ha perdido.

Conclusiones 

Es preciso relativizar la hipótesis inicial, ya que actualmente el público tiene una devoción hacia las series. El espectador de la época del cine mudo no tenía una devoción tan grande al serial sino que este representaba un suspenso y un disfrute pasajero. Sin mencionar que el serial tiene una estructura que le fue heredada del folletín, por lo que se trataría de un disfrute que no deriva del serial en sí, sino de su estructura del cliffhanger.  Este suspenso, este dejar al espectador queriendo más, es una estructura que el folletín le pasó al serial, y este ultimo a la serie televisiva. Este suspenso es un elemento del entretenimiento que el ser humano siempre utilizará en sus productos de tiempo libre. Tal vez algún día la serie, al igual que el serial cinematográfico, se extinga, pero la formula de ambos seguirá estando presente, tal vez en otra forma, tal vez en la misma, pero seguirá enganchando al espectador en los años futuros, como lo ha hecho desde 1912. Por lo que la relación del serial y la serie televisiva no deriva de una devoción clásica, sino de la centralización del suspenso en un nuevo producto audiovisual. Es el suspenso centralizado en los capítulos el que atrapa y lo seguirá haciendo en los años futuros.

Bibliografía 

Burch, N. (1995). ¿Un modo de representación primitivo? En: El tragaluz del infinito. Madrid: Cátedra. 

Guevara, I. (1 de mayo de 2013). Fisiones, el cine por entregas. Disponible en: http://fisiones.blogspot.com.ar/2013/04/los-seriales-el-cinepor-entregas.html 
Gutiérrez Espada, L. (1979). Los primeros pasos del cine y La creación de una industria, en: Historia de los medios audiovisuales I (1938- 1926). Madrid: Pirámide. 
Guzmán Urrero (5 de octubre de 2010). Cine serial: historia de los seriales. Disponible en: http://www.thecult.es/Cine-clasico/cine-serialhistoria-de-los-seriales.html 
Espinosa, Rangel, H. E. (4 de julio de 2013). El serial, el folletín cinematográfico. Disponible en: http://www.cineforever.com/2013/07/04/ el-serial-el-folletin-cinematografico/


El espectador del serial cinematográfico antes y ahora fue publicado de la página 41 a página44 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº76

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