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El punto medio de la motivación en la enseñanza

Fajbuszak Bercum, Mariela Silvana [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

El presente ensayo tiene como objeto reflexionar acerca de uno de los motores esenciales en la educación: la motivación. Postulando la necesidad de construir un punto intermedio necesario entre profesor y estudiantes en el que la motivación permita favorecer un aprendizaje significativo. Se exponen las diversas decisiones didácticas que permitan reflexionar acerca de la motivación en docentes y estudiantes a fin de proponer un punto intermedio accesible en el proceso de enseñanza. 

Palabras clave: motivación – aprendizaje – comunicación – reflexión – interacción – individualidad – multiplicidad – construcción

La enseñanza no solo requiere de los actores (profesores y estudiantes) sino también de un ambiente de enseñanza que incluye recursos, como andamios de apoyo al aprendizaje. (Davini, 2008, p.180).

¿Qué motiva a cada estudiante a iniciar una nueva carrera universitaria? ¿Qué es lo que motiva a cada docente cuando elige dictar una materia determinada en una carrera universitaria? Estos son interrogantes que no poseen una sola respuesta y que varía de acuerdo a cada grupo social y a cada contexto educativo. Aun así, se puede aventurar cierta conclusión a priori y es que la motivación como motor iniciador existe en ambas situaciones y determinan una elección. El deseo del docente por poder reflexionar y compartir sus conocimientos con los estudiantes en su especialidad y el deseo del estudiante de embarcarse en un nuevo desafío académico con el cual se siente entusiasmado. En ambos casos la motivación juega un papel de voluntad e intereses disímiles pero compatibles. 

Según Piaget la motivación es la voluntad de aprender, entendido como un interés del niño por absorber y aprender todo lo relacionado con su entorno. En esta definición se quiere rescatar la voluntad y el interés como dos términos tangenciales de análisis en el presente trabajo, y proponer analizar el rol esencial que cumple la motivación durante el proceso de aprendizaje. La motivación en la educación representa el motor, mediante el cual los estudiantes aprenden de manera más comprometida y los profesores interactúan junto a los contenidos, promoviendo un espacio educativo más profundo. Se propone como hipótesis de trabajo que resulta posible arribar a un aprendizaje en profundidad si se alcanza un punto intermedio de motivación donde profesores y estudiantes compartan las mismas expectativas. Esta hipótesis será puesta en consideración mediante el análisis de aquellos condicionantes que garantizan un aprendizaje profundo y que invocan como necesaria la motivación como su instrumento. Considerando, a su vez, evaluar la motivación como un camino de confianza, de voluntad compartida y de construcción cooperativa. 

La motivación adquiere sentido sólo si las dos partes que son beneficiarias de la misma aportan su cuota de voluntad. El profesor debiera diseñar estrategias que le permitan disponer de actividades y propuestas de enseñanza que promuevan la voluntad de los estudiantes y estas tengan cierta cuota de creatividad:

El interés intrínseco esta relacionado con la creatividad: es más probable que las personas realicen tareas creativas si las impulsa una fuerte motivación intrínseca… También debe existir una predisposición en los estudiantes de formar parte de este juego inducido por el profesor, ya que un buen aprendizaje surge del compromiso reflexivo del estudiante con el contenido de la enseñanza. (Perkins, 1995, p.72).

La programación: un oasis por descubrir 

Todo contenido académico requiere una planificación. El docente propone un plan de estudios y una programación de contenidos en los cuales debe ser creativo, utilizando diversas estrategias de enseñanza que motiven a los estudiantes. El docente debe indagar sobre los perfiles de estudiantes que acceden a su materia para hacer una propuesta que sea de interés. Como explica Davini acerca de la programación: “tener en cuenta el perfil y el nivel de posibilidades de los alumnos, los aprendizajes que pueden desarrollarse por la mediación del grupo (y no sólo la programación del profesor) y las características del ambiente y los recursos”. (2008, p.173). 

Un contrato pedagógico entre docente y estudiantes es de vital importancia y se debe explicitar para garantizar cierta organización y un aprendizaje significativo. Un contrato implica un acuerdo entre partes, por lo tanto, el docente propone un contrato pedagógico y expone los detalles con la finalidad de acordar con los estudiantes. Sin embargo, la programación debe ser flexible con el fin de mejorarse y en muchas oportunidades, como expone Litwin explicando que “el trabajo de lo emergente, en el marco de la clase, favorece una comprensión auténtica que guarda significado tanto para los alumnos como para los profesores”. (1998, p.102). Por ello, es fundamental para el docente ser permeable a estas acciones emergentes que surgen del espacio de clase para replantearse su programación, con la intención de hacer partícipe al estudiante y así lograr su motivación porque siente que es escuchado y que se tiene en cuenta su aporte.

La clase: ese oasis fértil compartido 

Una experiencia de clase nunca es idéntica a otra previa y nunca será idéntica a las venideras. El docente siempre tiene en frente un oasis por descubrir. Este oasis lo descubre en conjunto con los estudiantes que configuran esa experiencia de una manera particular e irrepetible. Los profesores deben promulgar la interacción con los estudiantes ya que “hay muchas interacciones por las que debemos preocuparnos cuando queremos brindar una fuerte motivación intrínseca”. (Perkins, 1995, p.72). En este caso la motivación es la búsqueda para construir ese oasis en conjunto. Estudiantes motivados refuerzan las estrategias adoptadas por el docente en el marco de la clase. Un estudiante activo experimenta una motivación mayor y esto lo estimula en su proceso de aprendizaje pudiendo poner en juego los conceptos propios de cada materia. 

El aprendizaje significativo tiene lugar cuando se intenta dar sentido o establecer relaciones entre los nuevos conceptos o nueva información y los conceptos y conocimientos existentes ya en el alumno, o con alguna experiencia anterior… el alumno construye su propio conocimiento. (Ontoria y otros, 1997, p.16).

Según afirma Ontoria es de suma importancia motivar la construcción del propio conocimiento de los estudiantes, facilitándole experiencias de interacción con los conocimientos de la propia disciplina. El profesor construye un nexo entre el conocimiento y los estudiantes, por ello debe “favorecer una actitud activa-exploratoria como vía para conseguir un aprendizaje significativo”. (Ontoria y otros, 1997, p.27). 

Los estudiantes demuestran su accionar en cada contenido de clase, en algunas oportunidades su participación es activa y en otras no. El nivel de participación esta relacionado, muchas veces, con las actividades que el docente propone. Estas actividades pueden implicar la participación de todo el grupo de alumnos a modo de diálogo o discusiones como propone la estructura del aula taller, donde a los estudiantes se los motiva a compartir opinión con sus pares. Pero también, a veces la reflexión mediante la escritura, o las tareas de lectura sirven para contenidos más complejos. Se trata de hallar el equilibrio para obtener una mayor eficacia en la enseñanza, la cual es “eficaz cuando apoya las actividades adecuadas para alcanzar los objetivos curriculares, estimulando a los estudiantes para que adopten un enfoque profundo del aprendizaje”. (Biggs, 2006, p.29). 

El aprendizaje profundo implica también la interacción de distintos lenguajes y formas de representación de la realidad como explica Davini, donde las “experiencias en el manejo y la interacción con distintos lenguajes y formas de representación de la realidad a través de diversos materiales… enriquece la diversidad de aprendizajes”. (2008, pp.180-181). 

Dicho enriquecimiento es producto de variadas modalidades de aprendizaje con el fin de indagar continuamente acerca de la motivación de cada grupo en cada clase. Cada conjunto de individuos resulta siempre heterogéneo y nunca se comporta de la misma manera ante cada actividad propuesta. Resulta un juego de interacción en el que participa el docente construyendo clase a clase ese oasis en conjunto con los estudiantes.

La evaluación: ¿la panacea? 

Hallar la panacea en el proceso de aprendizaje implica en definitiva un docente atento al proceso de incorporación de contenido que vivencia el estudiante en una determinada disciplina cuando se propone una actividad. Como explica Biggs: “el aprendizaje es una forma de interactuar con el mundo. A medida que aprendemos, cambian nuestras concepciones de los fenómenos y vemos el mundo de forma diferente… la educación tiene que ver con el cambio conceptual”. (2006, p.31). El aprendizaje de una determinada disciplina académica le conduce al estudiante no solo a incorporar nuevos conceptos, sino a tener nuevas forma de clasificar y desenvolverse en el mundo profesional en el que desea insertarse. La educación académica implica un nexo entre los nuevos conocimientos y la vida profesional. Este cambio conceptual se hace mucho más representativo y eficaz si el docente puede identificar las múltiples maneras de abordar el conocimiento y al mismo tiempo si logra la motivación en el estudiante para que este se encuentre mayormente involucrado. 

“El discurso educacional se constituye en un articulador de los marcos personales y los materiales, y contiene una profunda potencialidad para compartir y negociar con el objeto de que los alumnos construyan el conocimiento”. (Litwin, 1998, p.106). Los actores en el proceso de enseñanza construyen de manera conjunta el conocimiento. La articulación de los mismos demanda la motivación de ambos actores. Un estudiante motivado y activo durante el proceso de aprendizaje estimula aún más al docente a seguir configurando estrategias alternativas para mantener el grado de motivación durante la clase. Y asimismo el estudiante incorpora mejor los conocimientos cuanto más comprometido está con los contenidos. 

Este grado de mediación de la motivación en la educación se hace factible manteniendo activa la reflexión en las prácticas educativas y desactivando los patrones previos naturalizados. La lectura de los comportamientos y actitudes de los diversos grupos de estudiantes, teniendo en cuenta la individualidad y la multiplicidad de maneras en las que se pueden abordar los contenidos, constituye una de las herramientas esenciales para alcanzar la ansiada panacea del aprendizaje significativo.

Referencias bibliográficas 

Biggs, J. (2006). Calidad del aprendizaje universitario. Madrid: Ed. Narcea 

Davini, M. (2008). Métodos de enseñanza. Didáctica general para maestros y profesores. Buenos Aires: Ed. Santillana. Litwin, E. (1998). El campo de la didáctica: La búsqueda de una nueva agenda en corrientes didácticas contemporáneas. Buenos Aires: Paidós. 

Ontoria, A. et al. (1997). Mapas conceptuales: Una técnica para aprender. Madrid: Ed. Narcea. 

Perkins, D. (1995). La escuela inteligente. Barcelona: Gedisa

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: This essay aims to reflect on one of the essential drivers in education: motivation. Postulating the need to build a necessary intermediate point between teacher and students in which the motivation allows to favor a meaningful learning. The various educational decisions to reflect on motivation in teachers and students to propose an accessible intermediate point in the teaching process are discussed. 

Key words: motivation - learning - communication - reflection - interaction - individuality - multiplicity - construction

Resumo: O presente ensaio tem como objeto refletir a respeito de um dos motores essenciais na educação: a motivação. Postulando a necessidade de construir um ponto intermediário necessá- rio entre professor e estudantes no que a motivação permita favorecer uma aprendizagem significativa. Expõem-se as diversas decisões didáticas que permitam refletir a respeito da motivação em docentes e estudantes a fim de propor um ponto intermediá- rio acessível no processo de ensino.

Palavras chave: motivação - aprendizagem - comunicação - reflexão - interação -individualidade - multiplicidade – construção

(*) Mariela Silvana Fajbuszak Bercum. Directora y Productora de cine y tv (BAC, 2000). Diseñadora Multimedial (Da Vinci, 2007). Lic. en Cs. de la Comunicación (UADE, 2013). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área Multimedia Digital de la Facultad de Diseño y Comunicación. 


El punto medio de la motivación en la enseñanza fue publicado de la página 123 a página126 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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