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La danza habitando la ciudad Experiencias platenses en espacio público

Merlos, Lucía Belén; Sáez, Mariana Lucía

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXI

ISSN: 1668-1673

Tercera Edición Congreso Tendencias Escénicas [Presente y futuro del Espectáculo] XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 31, Agosto 2017, Buenos Aires, Argentina | 252 páginas

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Resumen:

Buscando poner en diálogo dos festivales de danza en el espacio público en la ciudad de La Plata, el Festival Danzafuera y el Festival Diagonales, destacaremos sucesos, expectativas, consideraciones y concepciones de la danza y lo escénico desde interpelaciones de sus protagonistas. En este sentido reflexionaremos sobre la dimensión de lo político del arte en el espacio urbano desde: las estrategias de autogestión desarrolladas por los organizadores; los modos de concreción de los festivales; el rol de los cuerpos y emociones puestas allí; y las definiciones de arte y danza en circulación y tensión. 

Palabras clave: danza contemporánea - festival - espacio público - arte conceptual

Focalizando la mirada en dos festivales de danza en la ciudad de La Plata, el Festival Danza fuera y el Festival Diagonales, nos interesa desandar aspectos vinculados principalmente con lo político en el arte desde las consideraciones de sus protagonistas. 

Debemos destacar que dicho recorrido está basado en la experiencia de ambas autoras en las diferentes ediciones de los festivales, en diversos roles según la ocasión: espectadoras, partícipes de seminarios, entrevistadoras, colaboradoras y organizadoras. 

Cada instancia aquí planteada da cuenta de cuestiones que consideramos pertinentes y valiosas de analizar, no obstante acordamos que son múltiples las dimensiones que estas experiencias abren y en este sentido son múltiples las interpretaciones que de ellas se pueden hacer. Organizaremos nuestro trabajo en cuatro grandes momentos. El primero, en tanto apertura, brindará imágenes desde crónicas personales en instancias de cada uno de los festivales. 

El segundo momento será una contextualización de experiencias en danza contemporánea desde lo local, es decir, acontecimientos platenses significativos que ponen en vinculación la danza, los circuitos formativos y los espacios públicos de la ciudad. 

Por otra parte, el tercero dará cuenta de las perspectivas vinculadas a las estrategias de autogestión desarrolladas por los organizadores, los modos de concreción de los festivales, el rol de los cuerpos y emociones puestas allí, y las definiciones de arte/danza en circulación y tensión. Aquí nos interesa develar las posiciones de los creadores-organizadores y establecer lazos con algunas conceptualizaciones que creemos brindan herramientas para pensarlas desde un acontecimiento social más amplio. 

Por último, daremos lugar a las reflexiones derivadas del recorrido propuesto en el trabajo, haciendo especial hincapié en consideraciones nodales que resultan centrales en este escrito.

Festivales: Imágenes de apertura

Es evidente que las relaciones espaciales de los cuerpos humanos determinan en buena medida la manera en que las personas reaccionan unas respecto a otras, la forma en que se ven y escuchan, en si se tocan o están distantes. (Sennet, Richard. Carne y piedra.)

Dando apertura a un trabajo que buscará recorrer las trayectorias de dos festivales de danza, donde el cuerpo y el acontecimiento del “aquí y ahora” resultan ser centrales, nos aproximamos a este desarrollo desde la experiencia vivida incluyendo fragmentos de notas de campo, en formato de crónicas.

Festival Diagonales 

Estación Provincial. Domingo 8 de noviembre de 2015. 17hs. Crónica por Lucía B. Merlos. 

Un espacio conocido para los platenses se habita. A lo largo y ancho del parque que rodea el andén de la vieja estación de trenes, ubicado entre las calles 17 y 71 de la ciudad de La Plata, transitan, se instalan y conviven: la mateada, el barrilete, los niños, los perros, las familias, y ahí estamos nosotros, cerca de quince personas sentadas en el pasto formando una gran ronda, nos une una experiencia compartida (haber realizado un seminario en el marco del festival) y una experiencia por compartir (intervención). 

Allí ubicados, a pocos metros de donde desarrollaremos improvisación y una secuencia pautada de movimientos, los diálogos -en medio de estiramientos- se centran en presentaciones, trayectorias individuales en danza y la futura acción colectiva. Somos el grupo, que en el marco del festival, realizó el seminario intensivo que propuso Jesús Guiraldi y su equipo “Una Constante” el fin de semana. La idea planteada es mostrar algo de lo trabajado como propuesta de intervención. 

En este momento de previa no somos los únicos, otras propuestas palpitan movimiento en diálogo con la gente y la geografía del lugar. 

Entre las 14 y las 17 hs. diferentes grupos de bailarines y performers van llegando al lugar, investigan las superficies (pasto, cemento, vías, bancos, escaleras, techo), recorren, se mueven, prueban secuencias, acuerdan acciones. 

17:30 hs. se anuncia la apertura del festival, hay diferentes grupos y cada uno ya tiene un orden establecido para abordar el espacio desde con su propuesta singular. Es un día soleado, y desde el amplio predio del patio de atrás de la estación provincial, la gente se irá acercando. Rodean las vías, se ubican en los laterales y a la expectativa aguardan (Algunos son transeúntes que pasan por el lugar, otros eligieron ese espacio verde para su domingo de mate con amigos o familia, y están aquellos que han venido especialmente a ver las propuestas que el festival anunció para ese día). 

Cuatro situaciones distintas, en diferentes momentos intervienen el espacio. 

La gente se aquieta, tiene la posibilidad de ubicarse desde donde quiera para mirar lo que ocurre, tiene la libertad también de permanecer o irse, así como de trasladarse en función de una propuesta de la que ya es parte. Improntas de mucha fisicalidad dancística invaden la estación provincial. Música en vivo y movimiento; levantadas y saltos, estéticas urbanas y estéticas románticas. En las diferentes propuestas son abordados principalmente los bancos de la estación de tren, sus veredas, el pasto, las vías, y sus límites (incluidas escaleras y techos). 

Es una jornada donde predomina lo acrobático, lo musical, los recorridos y los desplazamientos desde técnicas de danza contemporánea, teatralización, juego y parkour.

Festival Danzafuera 

Parque San Martín. Domingo 29 de noviembre de 2015. 17hs. Crónica por Mariana Sáez 

Un grupo de ocho personas sale de la zona de la cancha de bochas y se desplaza por el Parque Castelli con movimientos extraños, desarticulados. Visten varias capas de ropas viejas, que les dan un aspecto raro, mezcla de vagabundos, hippies y gitanos. Sus movimientos parecen desordenados y confusos, sin embargo, se mantienen en grupo. Hay entre ellos una cierta armonía, y parecen tener un rumbo definido en medio de su aparente desorientación. Las personas que se encuentran en el Parque ven pasar esta Turba [1] de gente con curiosidad. Algunos simplemente la observan desde donde se encuentran, otros, intuyendo que anuncian algo, comienzan a seguirla, al igual que yo.

La turba comienza a desmoronarse en una lomada del Parque. Y desde allí, espían. Señalan con sus miradas un nuevo escenario. Miro hacia allá, al otro lado de la loma: una mujer con el cabello negro largo y suelto y holgadas ropas de algodón de colores claros, danza lentamente. El viento trae sonidos extraños, música contemporánea electroacústica acompaña los movimientos de la bailarina. El viento danza también, juega con esos cabellos negros, con esas Semillas del aire, y también con los cabellos y las ropas de quienes observamos a su alrededor. En torno a la bailarina se forma un semicírculo de espectadores. Algunos se sientan, yo entre ellos. Otros se mantienen de pie. Hay quienes pasan, se quedan un momento y se retiran. En primera fila hay grupitos de niños. También hay quienes estaban en ese espacio previamente y deciden acomodar sus reposeras para poder observar mejor, y quienes deciden dejarlas como estaban, dando la espalda a la mujer que danza. Ella sigue bailando, combina movimientos lentos y veloces, fluidos y espasmódicos. Hasta que su danza la lleva por un camino de ladrillos, que atraviesa el césped. Se aleja por allí, y lentamente la vamos perdiendo de vista, mientras la música se apaga. Entonces, desde detrás nuestro vuelve a aparecer la Turba que corre y tropieza, se arremolina en el espacio que antes ocupó la bailarina y sigue corriendo. Busca caminar por el sendero en línea y al unísono sin lograrlo. Los niños que se acercaron a observar, ríen. Algunos imitan esos movimientos desarticulados. 

La Turba corre otra vez y se disuelve al llegar a los juegos infantiles del parque. Allí, algunos de los organizadores del festival, identificados con remeras, intentan indicar a la gente dónde ubicarse para ver la siguiente pieza, para una mejor apreciación del Punto de fuga. Una de las directoras de la pieza que está por comenzar me pide que intentemos ordenar a la gente en el espacio de espectación previsto. Ayudó a esta tarea, pero sin mucho éxito. Las personas a las que me dirijo me dicen que tienen a sus hijos en los juegos, que ya se van o que van a buscar algo y vuelven. Solo un grupo de señoras toma en cuenta las indicaciones. 

Con unas pocas personas más, me quedo en el espacio indicado para el público. Empezamos a observar a la distancia, pero no vemos nada. Nadie baila. Hasta que noto una curiosa coincidencia. En cada banco de la plaza, a lo largo de un sendero de ladrillos, hay alguna persona con ropa color rojo. Empezamos a percibir el Punto de fuga propuesto por esos cuerpos. Unos momentos después, esos puntos rojos empiezan a moverse y acercarse, creando diferentes figuras. A medida que se acercan y comienzan a hacerse más visibles el público, que había llegado hasta el punto de observación indicado por la Turba y había comenzado a dispersarse desde allí, sumado a mucha de la gente que se encontraba en el sector de juegos próximo, se dirige hacia los bailarines que realizan su coreografía en el camino de ladrillos. Me acerco un poco, porque desde donde me había quedado no veo nada, la gente me tapa. Las señoras que se quedaron conmigo recogen sus sillas plegables y hacen lo mismo. Los bailarines arman una línea, pero pronto la rompen, saltan y se desplazan, atravesando la barrera de gente que se había formado a su alrededor, y la gente se desplaza con ellos. Ahora bailan en la arboleda hasta que comienzan su fuga final corriendo y desapareciendo tras las lomas. 

Tras ellos corre nuevamente la Turba, pero detiene su carrera. Mira al público, que se viene acercando, sonríe, y se aleja lentamente, danzando. En ese nuevo lugar donde la Turba nos dejó hay algunas personas acostadas en el piso en diferentes posiciones. Una de ellas tiene en sus manos un megáfono y, a medida que nos acercamos, comienza a cantar. Lentamente se van incorporando al sonido de una música que suena a mezcla de hip-hop, folklore latinoamericano, reggaeton… El público los rodea formando un gran círculo. Ellos cantan y bailan desbordando energía. “Somos Big Mama Laboratorio”. Nos invitan a aplaudir, a cantar, y finalmente a bailar con ellos. Muchos espectadores salimos del semicírculo que habíamos formado como público, y pasamos al centro de la ronda. Primero nos enseñan los pasos de una coreografía, que bailamos y cantamos con ellos, luego nos dejan bailando libremente. Solos, en parejas, en familia, en grupos. Mientras bailamos, los organizadores de Danzafuera reparten caramelos, chupetines, porciones de pizza, limonada, vino... Danzafuera termina así con un clima de fiesta, una ronda de gente bailando, grupos de personas que comen y conversan, curiosos que observan y se acercan, reunidos en una plaza mientras cae el sol.

Construyendo trayectos. Danza y espacios en la ciudad de La Plata 

En el año 2013, dos festivales de danza en el espacio público urbano tienen lugar por primera vez en la ciudad de La Plata (Buenos Aires, Argentina): el Festival Diagonales y el Festival Danzafuera. Su emergencia, prácticamente simultánea, dialoga con experiencias que le anteceden y con un contexto particular que vincula prácticas y producciones en danza incluyendo técnicas y formatos diversos. En este sentido acordamos con Rogovsky (2014) que

ha habido varios factores que se han conjugado en lo que consideramos un cambio sustantivo en los modos de vinculación entre los partícipes de la comunidad, las acciones colectivas implementadas y las articulaciones entre práctica artística e implementación de políticas en pos de la visibilización y problematización social de los modos de producción y circulación hegemónicos y naturalizados”(2).

Desde las décadas del 80´ y especialmente de los 90´ cuando, entre otras cosas, se abre definitivamente la carrera Profesorado en Danza Contemporánea en la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata, hay un crecimiento constante en el área. Interesados en danza, bailarines, y estudiantes ya en formación, encuentran en la carrera anteriormente mencionada un espacio para estudiar técnicas y tendencias contemporáneas en danza, dentro de una institución que les brinde un perfil profesional y un título oficial. Dicho acontecimiento se presenta como un punto nodal en tanto instancia de intercambio y enriquecimiento entre quienes ya se destacaban en el área como profesoras/es o bailarinas/es y quienes comenzaban un desarrollo artístico en la disciplina. Aunque con el tiempo compartirán las incertidumbres, la falta de actualización y deficiencias edilicias que afrontan muchos de los profesorados de danza bonaerenses, su existencia resulta clave para el desarrollo de la danza contemporánea local. 

En relación a lo formativo, en el año 2008, se abre la carrera de Especialización en Danza, dirigida por Laura Papa en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, posibilidad de un trayecto formación universitario de posgrado, representando una apertura hacia el campo de la investigación académica. Luego, en el año 2013, se incorpora en la misma universidad la Cátedra Libre de Educación y Mediación Digital en Danza y Performance dirigida por Alejandra Ceriani, ampliando las oportunidades formativas y de intercambio de experiencias locales, nacionales e internacionales.

Complementariamente a estas propuestas institucionalizadas, en la actualidad podemos destacar más de treinta espacios privados en los que se dictan clases de danza contemporánea; talleres ofrecidos por el municipio a través de la Escuela-Taller Municipal de Arte; y propuestas de movimiento y producción coreográfica como seminarios arancelados de la TAE (Escuela y Espacio de Arte y Oficios) del Teatro Argentino de La Plata, entre las más significativas. 

Simultáneamente a estas posibilidades formativas, la prolífica actividad de una creciente comunidad de coreógrafos, bailarines y docentes de danza, fue sentando las bases para la subsiguiente profesionalización y para el surgimiento de mayores encuentros de trabajo en asociación y colaboración e incluso, sobre todo en la última década, para que surjan diferentes instancias, demandas y posibilidades en la articulación con el Estado -además del siempre presente y ampliamente mayoritario trabajo independiente o autogestivo-. 

En la ciudad de La Plata existen cerca de cuarenta grupos de danza independiente -estables y ad-hoc- (contabilizados en el año 2015) en funcionamiento, y se han creado compañías vinculadas a instituciones públicas y privadas. Entre ellas pueden mencionarse el Ballet Contemporáneo de la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata; el grupo de danza contemporánea de la Facultad de Bellas Artes «Aula 20» dirigido por Diana Montequin y Mariana Estévez; y el Ballet Calle 46 de la Asociación Sarmiento proyecto ideado por Liliana Carri y Laura Cucchetti. 

En este marco, cabe mencionar algunas de las iniciativas, tanto previas como contemporáneas a los festivales relevados, que permiten dar cuenta de este contexto: El ECART (Encuentro Platense de Investigadores/as sobre cuerpo en las artes escénicas y performáticas) organizado desde el año 2010, conjuntamente un grupo de investigadoras (Grupo de Estudio sobre Cuerpo, de la UNLP) con un grupo independiente de danza contemporánea (Proyecto en Bruto); la creación de ACIADIP (Asociación de Coreógrafos, Intérpretes y Afines de Danza Independiente Platense) a fines de 2011; la presencia y permanencia de grupos de prolongado trabajo colectivo, tales como La Fabriquera, Proyecto en Bruto, La ferviente; grupos coordinados por una o dos personas, de gran trayectoria en la ciudad como Lxs del Fondo, Espiardanza y Naturaleza Artificial; Ciclos y eventos específicos de danza, como Supervivencias, Máquina para vivir, Parque Copado, En 2 tiempos. 

Ahora bien, a los fines de este artículo, es pertinente dar cuenta particularmente de aquellas experiencias que tuvieron el espacio público urbano como lugar de desarrollo.

Espacios apropiados. Los antecedentes. 

En 1995 “La Muestra Ambulante”, una iniciativa del Grupo La Grieta tuvo su primera edición y volvió a realizarse en el año 2005, 2006, 2007 y 2009 “una experiencia colectiva que reúne a las diferentes formas del arte. Músicos, actores, artistas plásticos, bailarines, grabadores y otros, realizan actividades en las calles del barrio, en las veredas, los comercios, y en las casas de los vecinos”[2], allí tuvieron lugar diferentes experiencias de danza en calles, veredas y zaguanes, tales como “Verdudanza” y “Danza a la deriva”, entre otras. 

Entre los años 2006 y 2011, el Colectivo Siempre desarrolló una serie de obras y acciones de danza en distintos espacios públicos abiertos. Este colectivo, definido como un colectivo de arte y acción política, utilizaba el lenguaje de la danza como principal herramienta artística en su accionar, y el espacio público urbano abierto como su principal escenario de manifestación e intervención política. En este marco, desarrolló tanto intervenciones políticas públicas creadas a partir del lenguaje de la danza, como obras de danza con contenido político explícito para ser representadas en diferentes escenarios públicos. 

En el año 2009, organizado por Daniela Camezzana y Eray Arce, se realizó en el Jardín Botánico del Parque Saavedra “Cielo abierto, parque cerrado”, una jornada que se proponía “habitar un espacio históricamente vedado en el imaginario de la ciudad, delineando un recorrido a través de la danza” (sitio web de Cielo abierto parque cerrado) Este podría ser quizás uno de los primeros y más directos antecedentes de lo que luego fueron los festivales Diagonales y Danzafuera. 

Desde la ACIADIP se organizaron una serie de acciones en el espacio público. A comienzos de 2013 realizó la denominada “Intervención veraniega”, frente a las oficinas del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, en reclamos por la falta de políticas y espacios específicos para la danza; y a fines del mismo año la intervenciónpegatina “La danza mueve”, buscando visibilizar la presencia de la danza en la ciudad. En 2014 se realizó el “29A”, evento llevado adelante en diferentes puntos del país en apoyo al proyecto de Ley Nacional de Danza, y que en La Plata tuvo lugar en Plaza Moreno, coordinado por ACIADIP y con gran participación de la comunidad de la danza (no sólo contemporánea) de la ciudad. 

Desde 2013, en el Jardín Botánico del Parque Saavedra se desarrolla el ciclo “Parque Copado”, un espacio para el intercambio de diferentes artes, que “plantea el diálogo entre disciplinas y cuestiona la función del espacio público” [3], en el que la danza también está presente en diferentes formas. 

En el mismo año 2013, se realizó también en el parque Saavedra la extensión local del ciclo “Tardes de butoh”, coordinada por Constanza Copello y Jorgelina Mongan, buscando acercar esta danza contemporánea japonesa a distintos contextos. 

Otra iniciativa importante en la ciudad, es la creación del grupo de danza comunitaria Pies Tolosanos, formado a mediados de 2011 en el Galpón de Tolosa (un espacio cultural creado por vecinos que recuperaron para su funcionamiento los abandonados talleres ferroviarios de la estación de trenes de Tolosa) y que ha participado en diferentes actividades en las inmediaciones del Galpón y otros espacios públicos abiertos de la ciudad. Todas estas experiencias dan cuenta de un recorrido que es necesario tener en cuenta para pensar las diferentes apropiaciones de espacios que se presentan de un modo u otro como escenarios posibles para la danza, y que a su vez instauran significaciones particulares en los modos de pensar, hacer, producir, relacionarse e intervenir el espacio desde la danza.

Danzando en el espacio público urbano. La consolidación de los festivales 

Festival Danzafuera 

El Festival Danzafuera tuvo hasta el momento tres ediciones, su primera edición durante los días 2 y 3 de noviembre del 2013, su segunda edición los días 15 y 16 de noviembre de 2014 y la tercera los días 27, 28 y 29 de noviembre de 2015. Y para el 2016, en su cuarta edición, está programado para el domingo 4 de diciembre en el Parque Alberti, de la ciudad de La Plata. Según se presenta en su página web [4], Danzafuera “Es un festival anual de danza contemporánea que se lleva a cabo en espacios urbanos de la ciudad de La Plata, comprendiendo a la misma como escenario para la producción artística y como paisaje a ser intervenido”. “Es producido por un grupo de artistas residentes de la ciudad que vieron la necesidad de generar este nuevo espacio de muestra tanto para la producción artística local, nacional así como como la internacional.” 

La organización está coordinada actualmente por un grupo permanente de artistas locales -Constanza Copello, Jorgelina Mongan, Laura Colagreco, Iván Haidar y Moira Hidalgo- y otros organizadores y colaboradores que van sumándose en las diferentes ediciones. En su primera edición, el festival contó con el apoyo y colaboración de ACIADIP (Asociación de Coreógrafos, Intérpretes y Afines de Danza Independiente Platense). En 2015 recibió financiamiento por parte del Fondo Nacional de las Artes. 

El festival históricamente se realiza en dos jornadas continuas, en dos espacios urbanos diferentes. En ambas jornadas se pueden ver piezas coreográficas de diferentes artistas, elegidas mediante una convocatoria abierta; y dos proyectos de intervenciones coreográficas, una en cada espacio, creadas especialmente para el festival por coreógrafos invitados y un grupo de artistas residentes, que son seleccionados previamente por convocatoria abierta, y que trabajan juntos durante dos semanas. 

En su última edición (2015), a este formato se agregó una intervención performática por las calles céntricas de la ciudad, para la cual se seleccionaron -también por convocatoria abierta- un grupo de artistas de diferentes disciplinas, que trabajaron intensivamente durante cinco días, en la creación de la performance. Además, se sumó un taller abierto al público, dictado por uno de los artistas participantes, en uno de los parques donde se realizó el festival.

Festival Diagonales 

Por su parte el Festival Diagonales tuvo su primera edición los días 6, 7 y 8 de diciembre de 2013, la segunda los días 5, 6 y 7 de diciembre de 2014 y la tercera los días 5, 6, 7 y 8 de noviembre de 2015. En esta última edición, el festival recibió el apoyo del Fondo Nacional de las Artes para su realización. Su cuarta edición será los días 11, 12 y 13 de noviembre de 2016. 

Según se define en su sitio web[5] es presentado como un “festival internacional de danza contemporánea en paisajes urbanos creado en La Plata”, “un proyecto cultural gratuito, con el objetivo de humanizar la ciudad, revalorizar el patrimonio artístico y arquitectónico urbano”. Un evento internacional de intercambio cultural, sin fines de lucro “donde la danza sale en busca del espectador.” Un marco en el que “se abren calles, plazas, para acoger a creadores, público y artistas en esta gran fiesta de la Danza y del Arte.” 

El festival es organizado por la coreógrafa y directora de danza Marisa D’Alessandro en conjunto con los artistas Raquel Rizzo, María Florencia Salvatore, Marisa Velázquez, Javier García de Souza, y un equipo de colaboradores que se suman en cada edición. 

En cuanto a la programación, Diagonales también se realiza en dos jornadas consecutivas en dos diferentes espacios públicos al aire libre, durante las cuales se presentan obras seleccionadas mediante convocatoria abierta e intervenciones de procesos creativos desarrollados en talleres y/o seminarios intensivos organizados en el marco del festival. Asimismo, en algunas ocasiones esta programación es acompañada por uno o dos espectáculos (ya sean funciones únicas, o funciones compartidas por diferentes elencos) realizados en diferentes salas teatrales de la ciudad. 

A su vez dicho festival se enmarca en la Red Ciudades que Danzan (CQD), “una red internacional de festivales de danza contemporánea que programan en espacios urbanos” que busca crear “un sistema dinámico de cooperación, coordinación e intercambio entre los miembros. La red favorece la cooperación entre los países, creando un acuerdo común de difusión artística en diferentes lenguajes y culturas”. En la presentación del festival dentro del sitio web de la Red [6] se lee: “Este Festival pretende ser un encuentro anual entre bailarines, performers, coreógrafos, directores provenientes del área de la danza, tanto nacionales e internacionales interesados en intercambiar saberes, procedimientos, formas de hacer; a través de sus producciones o de dictado de talleres o seminarios teniendo como vector de orientación la intervención de la arquitectura urbana. El mismo tiene como proyección establecer otros circuitos y plataformas en el futuro que permitan y promuevan estos intercambios (charlas, debates, mesas redonda, proyecciones, etc)”.

Sucesos y expectativas. Construyendo arte, construyendo posiciones 

En este apartado nos abocaremos a dar cuenta de las estrategias de autogestión desarrolladas por los organizadores, los modos de concreción de los festivales, el rol de los cuerpos y emociones puestas allí, y las definiciones de arte y danza en circulación y tensión. Destacaremos entonces las voces de los creadores-organizadores para lo cual recurriremos a las entrevistas realizadas con Marisa D´Alessandro, Iván Haidar, Constanza Copello y a Jorgelina Mongan, como así también a la información que brindan en sus sitios web y en los programas de mano de los festivales, y complementaremos con expresiones de artistas participantes en encuestas anónimas realizadas luego de la edición 2014 del festival Danzafuera. 

Partiendo de este conjunto de relatos estableceremos lazos con algunas conceptualizaciones que nos permitan profundizar en la indagación, dar cuenta de las posiciones de los artistas, detectar sucesos relevantes y perspectivas en juego.

Nos interesa analizar los festivales en términos de dance event, consideramos que nos brinda ciertas pistas para profundizar en estas tensiones. “El concepto de dance event (evento o acontecimiento de danza), permite ampliar la concepción de lo que es danza, incluyendo todo el ambiente que la rodea y el lugar donde se produce. De este modo se establece un nexo entre la estructura de las danzas y su función social (Islas, 1995). Como plantea Ronström (en Islas, 1995), las danzas deben estudiarse como ocasiones sociales que tienen una significación en el contexto de ejecución. En esta línea, para el análisis de los dos festivales en cuestión en tanto dance events, recurriremos a entrevistas realizadas a sus organizadores, para entenderlas en tanto posiciones situadas, analizadas en conjunto con las observaciones y participaciones de las autoras en ambos festivales.

Surgimiento de los festivales 

¿Cómo surgen los festivales? ¿A qué motivaciones responden? ¿Cómo se conforman los equipos organizadores? 

Marisa D’Alessandro (Diagonales): 

Yo en 2004 había viajado a Europa, fui a pasear, pero estuve formándome en varios lugares. Y ahí me enteré de la existencia de los festivales de danza en paisajes urbanos, que yo ni idea. Entonces volví a La Plata con esa idea de hacerlo acá, de investigar qué posibilidades había (...). De a poquito, de a poquito y bueno, fue gracias a que se me ocurrió mandar el proyecto a la red (Ciudades que danzan), poder conseguir la guita para ir y haber estado ahí en Barcelona (...). Porque son los padres de esta realidad. (...). Así que bueno, me vine de allá con esta cosa muy volada, y entonces cuando volví de Europa fue cuando se me ocurrió. (...) Y la selección de la gente para que me acompañe... Raquel (Rizzo) es como de la vida, compañera, pero ella también, como labura mucho en lo de Marta (Cipriano) [7], tiene un contacto, tiene una relación con un lugar que no soy yo (...). Marisa (Velázquez) que viene de la escuela de danzas folklóricas y es muy interesante. Yo lo que quise es tener una multiplicación de voces, que no sea monopólico el asunto, que no todos piensen como yo, porque a mí no me servía...

Constanza Copello (Danzafuera): 

Hace mucho tiempo que pienso cómo de qué manera y cómo hacer que la danza se mezcle con otras cosas, de hecho mi tesis [8] es sobre la relación del cuerpo y espacio. Y bueno, a mí me encanta Ciudanza [9], siempre intento ir, un par de veces bailé, y sino como espectadora. Siempre me interesó mucho la relación de la danza con la ciudad. Y en 2012, hablando Jor (Jorgelina Mongan) que es mi amiga y con Aurelia (Osorio) que es mi amiga también, dijimos ‘bueno, por qué no hacemos una edición acá en La Plata’ y ahí empezamos a delirar un poco cómo sería, cómo nos gustaría, cuán grande... y bueno, a fin de año habíamos hecho ya un grupito de trabajo y cada vez fue tomando más forma.

Marisa D’Alessandro (Diagonales): 

El festival tiene objetivos predeterminados por la Red (...). Los objetivos de acercar la danza al público, al transeúnte, y poner en el mismo plano de importancia tanto al artista como el público, y que pueda haber un puente integrador entre ambos estratos de personas y que la danza deje de pertenecer a una elite. Y otro de los puntos es que los espacios en los que uno camina, casi sonámbulo (...) darle como una mirada distinta a esos espacios, que la gente pueda hacer un registro de esa arquitectura urbana, que es parte de la historia del lugar. Y de ellos mismos, es parte de nuestra historia. Esos son los objetivos. (...) Y creo que los hacedores de los festivales estos tenemos como esa búsqueda, no es que nos atenemos a, sino que por algo queremos hacer el festival. Porque coincidentemente tenemos esos objetivos.Y otra de las cosas por las cuales yo quise abrir el festival, es para abrir, para que la gente de la danza salga a ver otras cosas, y a participar, y no se quede encerrada en sus espacios de pertenencia.

Iván Haidar (Danzafuera):

Producir espacios que no existen, que no sean espacios cerrados, una caja negra, sino poder sacar la danza a la calle. Que la danza entre en un diálogo más directo con la gente y que haya una retroalimentación de los creadores para con el público y del público para con los bailarines y los coreógrafos. Que los bailarines de la ciudad tengan la posibilidad de mostrar otro tipo de trabajos y de crear y de pensar sus obras para estos espacios. (...) La idea es crear espacios de producción y de llevar las obras fuera de la caja negra. Pensar en el espacio público es pensar en otra posibilidad de producir, en otra posibilidad de interactuar con tu obra y con tu propuesta, en relación a los espacios y en relación a quien participa mirando, a los espectadores. Entonces, también era un poco acercar la danza a la gente, que no acostumbra ir al teatro o que no acostumbra ver danza, acortar un poco esa brecha que hay entre el público y los creadores de danza. (...)

A partir de las entrevistas realizadas, podemos observar que la principal referencia para los organizadores del Festival Danzafuera es Ciudanza, festival que se realiza en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, y del cual han participado. Para la organización del festival Diagonales, la principal referencia es el Festival Días de danza [10], que se realiza en Barcelona, del cual también han participado. En este sentido, si bien difieren las procedencias de las referencias, en ambos casos, el haber participado en distintas instancias de esos festivales, la experiencia de haber estado allí, es un elemento de importancia. 

En cuanto a la narración del origen de los festivales, y teniendo en cuenta las referencias mencionadas, en Danzafuera se destacan los vínculos de amistad entre los organizadores y el deseo grupal de organizar un festival de estas características. En Diagonales, este deseo aparece inicialmente en una persona, que convoca a otras para trabajar en conjunto y en colaboración con personas que por los vínculos afectivos sostenidos y la pertenencia a circuitos diferentes, permitirían un mayor alcance del festival. 

Conversando en torno a los objetivos con los cuales se crean estos festivales, aparece una preocupación compartida por su función social, reflejada en la intención de acercar la danza con el público general, revalorizando y habitando artísticamente ciertos espacios de la ciudad. En el caso de Diagonales las preocupaciones sociales están dentro de sus principales objetivos explícitos y compartidos por los festivales integrantes de la Red Ciudades que Danzan, a los cuales se suma como especificidad local una mayor integración de la comunidad de la danza, que se percibe fragmentada y atomizada. En el caso de Danzafuera, esta preocupación se da en el marco de una búsqueda de “expansión de la danza” que en su devenir incorpora otras formas de creación, otros espacios y otros públicos, dando lugar así a una mayor aproximación entre danza y sociedad.

Festivales, organizadores y estrategias de autogestión 

¿Cómo se gestionan los festivales?, ¿Cómo se organizan? Constanza Copello (Danzafuera):

Danzafuera es un festival absolutamente independiente que no depende de nada. Hicimos unos intentos de que la municipalidad nos considere de alguna manera pero no nos ofrecían nada. (...) El tema de la gestión me parece que es algo que se está generando en el país, en la danza específicamente. Es algo que está pasando, digamos que no me pasa a mi nada más, está empezando a haber un circuito de un montón de gente que se está dando cuenta que sino las cosas no funcionan, o sea que si uno no las genera no funcionan.

Iván Haidar (Danzafuera): 

(…) el hecho de llevar adelante los trabajos que nosotros hacemos como actor como bailarín o como coreógrafo hace que nos convirtamos en productores y directores y gestores y en todo lo que se necesita para llevar adelante las producciones.

Marisa D’ Alessandro (Diagonales): 

Yo gestiono acá, porque la danza es así, te enseña a gestionar. Yo tenía un poco de experiencia porque durante un tiempo dirigí el área de movimiento de la Escuela Taller, y como me gusta la gestión, no porque haya ido a aprender en sí mismo, sino porque organizaba los talleres, las muestras. Estuve como asistente en una obra de mi sobrina en un festival de Portugal y eso me ayudó a manejarme con la gente, cómo se contratan las cosas. Aprendés porque la vida te hace aprender. Marisa tenía más experiencia que yo porque ella laburó con Jorge Caballero y ellos también saben de autogestión. Igual yo en 34 años que hace que bailo y después de que me puse de administradora de un espacio propio... Hacer una función de danza ya te hace gestionar un montón. Mucho tiempo laburé con una compañía estable que tenía yo. Eso también es aprendizaje. Cómo se empiezan a generar las conexiones y cómo se hace es otra experiencia. (…) Aprendimos igual y lo hacemos para aprender.

Iván Haidar -Danzafuera-: 

Sí, aprendimos a hacerlo, y todavía estamos aprendiendo, eh.. nos equivocamos un montón, entonces algunas de las cosas que nosotros íbamos planificando nos íbamos dando cuenta sobre la marcha que o faltaba algo o que no estábamos contemplando ciertas cosas, imprevistos.. Eso hace que nos juntemos constantemente, reuniones, todas las semanas, hasta dos veces por semana, y el último mes era casi todos los días a la noche juntarse y ver cómo nos organizá- bamos, y sí era repartir tarea pero también ayudar al otro con la tarea que le tocaba entonces un poco hacías todo, o sea que medio que fue una prueba piloto para que este año (2015) estemos más organizados y darnos cuenta de que necesitábamos más gente, por eso agrandamos el equipo.

Marisa D’Alessandro (Diagonales): 

Intenté conseguir apoyo por todos lados de la ciudad, con todas las gestiones políticas. Menos en Presidencia de la Nación, estuve, desde cualquier intendente o director de cultura que pasaron desde 2005 a esta parte. En Provincia, en el Instituto Cultural, con todos, porque contactos no me faltan (…) Y me cansé.

Jorgelina Mongan (Danzafuera): 

Como el festival se produce desde la autogestión, una de las cosas que suele modificarse todo el tiempo es el modo de conseguir los fondos para su realización, para ello probamos e investigamos varios métodos, algunos estudiados y otros improvisados; trabajamos con gestores, hicimos fiestas, merchandising, etc; pero los cachet simbólicos que entregamos a los artistas siguen siendo muy bajos, no conseguimos pagarles a los que colaboran, ni que nuestro trabajo sea remunerado. (…) En esta cuarta edición, después de una larga charla respecto a cómo manejarnos ante las nuevas políticas violentas que está sufriendo nuestro país y sabiendo que el espacio de acción del festival es la calle, decidimos empoderarnos en vez de bajar los brazos, y una vez más probar otra alternativa de recaudar fondos para que este año más que nunca el festival cope las calles y así se evidencie la importancia del arte. Para ello hablamos de realizar un evento a mitad de año en un espacio cerrado, invitando a varios artistas a exponer sus obras, performance, charlas y demás que, con el pretexto de juntar fondos, generemos un espacio para ampliar redes humanas, sumar fuerzas y pensar nuevas estrategias para afrontar este “cambio” político que nos posiciona en un estado de alerta.

Marisa D’Alessandro (Diagonales): 

Lo que nos resultaría muy interesante, pero esto ya es una cuestión que atañe a la gestión política en términos más generales, y no acuso ni a un gobierno ni a otro, es que haría falta un apoyo y recursos (...) poder contar con mayores recursos económicos. Y eso no tendría que ser por parte de la organización del festival, porque la organización del festival está para hacer la gestión cultural, para promoverlo, para difundirlo, para pensarlo, para seleccionar las compañías, para organizarlo, para eso estamos nosotros. (...) Entonces la proyección pasa por (...) poder asociarlo a una producción ejecutiva, y económica y administrativa que se encargue de conseguir recursos económicos para poder recibir a la gente que quiere venir a participar.

La gestión y la producción aparecen como un importante aprendizaje para los organizadores de los Festivales. A pesar de no contar con una formación específica que los prepare para la gestión, coinciden al considerar que su proceso formativo como artistas y las estrategias laborales y de creación artística que han ido desarrollando como profesionales, han marcado fuertes aprendizajes en el terreno de la gestión. 

Tanto por gestionar sus propios espacios de formación y/o de creación como por ser parte de grupos o compañías establecidos a lo largo del tiempo, han adquirido conocimientos que les permiten desarrollar diferentes estrategias para la gestión de los festivales. 

Aquí la categoría de independencia, permite aglutinar estas experiencias en tanto modos de producción específicos que se dan por fuera de las instancias oficiales y sin financiamiento regular por parte del Estado. Esta categoría permite articular las experiencias formativas, los procesos creativos y la organización de distinto tipo de eventos que tienen en común la valoración de un modo de trabajo colectivo, horizontal y con roles rotativos; la formación de redes de solidaridad y afectividad; el financiamiento insuficiente, que conlleva a condiciones de trabajo precarias e inestables y a la búsqueda de diferentes estrategias económicas; y la libertad de creación y acción que estaría garantizada por el hecho de permanecer “fuera” de las instituciones. 

En este marco, y como podemos observar en los relatos de los entrevistados, la relación con las diferentes instancias estatales es siempre conflictiva: negada o concretada ineficazmente, deseada y requerida, a la vez que temida en tanto potencial cohartadora de posibilidades y libertades, y valorada en su ausencia, precisamente por estimular la creatividad que surge de la necesidad (Sáez, 2015). 

El concepto de autogestión es incluido en tanto se presenta como una modalidad que se menciona en reiteradas oportunidades y a su vez resulta ser el modo en que ambos festivales se definen. Detectamos aquí un fuerte posicionamiento respecto de ser el recurso humano, lo autogestionado por ellos, lo que prevalece en la organización y concreción de ambos eventos. Un trabajo colectivo, que es la única garantía de que los festivales logren realizarse. Así, en su particular conjunción con el uso del espacio urbano, el espacio público, como imaginario, está ligado a la organización política de la comunidad, aunque la equivalencia entre público y político, debe ser atendida críticamente (Fernández y López, 2013).

La concreción de los festivales: cuerpos y emociones en juego en el espacio público 

¿Qué significado tienen los festivales para sus organizadores? ¿Y para sus participantes?

Marisa D’Alessandro (Diagonales):

Atendemos a la gente con mucho amor, sobre todas las cosas. Porque también está vinculado con eso el festival, desde nuestro lugar, nuestra parada. Con el amor a lo que hacemos, con el amor a la gente, con poder compartir lo que hacemos con la gente común, con el transeúnte.

Editorial del Programa de mano de Danzafuera 2015: 

(…) Nos encontramos con las ganas compartidas de invitar otros cuerpos y otras disciplinas a entrar en interconexión en y con el espacio. (...) Estando abiertos a lo que acontece, siendo permeables, dejándonos atravesar y afectar. Asumiendo el riesgo que trae consigo lanzarse a lo desconocido, lo siempre cambiante, lo indefinido, la multiplicidad del aquí y ahora que transitamos. Buscamos entonces que el festival sea un espacio en el cual visibilizar estas inquietudes, integrando en su programación producciones diversas e inclusivos. Donde esta performatividad afectiva nos atraviese y nos reúna a artistas, espectadores y organizadores. 

Entendemos el espacio público de la ciudad como un lugar que conecta, que genera vínculos. Un espacio de convivencia, de afectos, de estar con otros. Un espacio poético a ser redescubierto y habitado. Un espacio para ser bailado.

Publicación en Facebook del Festival Diagonales, luego de la edición 2015: 

Una extraña y bella sensación de ansiedad, compromiso, energía (esa capacidad que tiene la materia de producir trabajo en forma de movimiento, luz, calor); y felicidad plena. (…) Hermosa experiencia, encuentro, comunión, convivencia, respeto, arte...

Expresiones de artistas participantes del festival Danzafuera 2014:

-Una hermosa jornada, un perfecto espacio de difusión de nuestro hacer y acercamiento a públicos nuevos o pre-existentes. Blandura, profesionalidad, afecto, la realización de un festival diverso y sensible.

- Me llevo el recuerdo de dos días de compartir con colegas, amigos, compañeros, el compromiso y amor por la danza.

-Trabajar en grupo de una manera muy profunda, agudizando la escucha, la percepción y en conexión con todo, con los demás y con el espacio escénico natural.

Nos encontramos aquí con un núcleo de significaciones donde el amor aparece como un elemento fundamental. El amor por la danza se articula con formas de vinculación sensibles con los otros y con el entorno, y se manifiesta en la felicidad por compartir espacios y momentos atravesados por la experiencia estética de los cuerpos en movimiento. 

El afecto, como dimensión corporal y sensible del vínculo, aparece en relación al espacio y a las otras personas con quienes se comparte. Los vínculos, las conexiones, el acercamiento, la convivencia, el atravesamiento, la comunión de los cuerpos encuentran en el espacio público un lugar donde potenciarse. El iimaginario asocia espacio público y comunidad: cuerpos que se han formado en técnicas disciplinares individualizantes (Islas, 1995), en contrapartida a los lugares de formación y trabajo son fundamentalmente espacios cerrados

Las definiciones de arte y danza. Nociones en circulación y tensión. 

¿Qué se pone en juego al bailar en el espacio público de la ciudad? ¿Qué posiciones estéticas y afectivas dialogan allí?

Marisa D’Alessandro (Diagonales): 

Es abierto a cualquier tipo de danza, de hecho en algunos lugares de España van ballets españoles, de flamenco o de danza clásica española. Pero el espacio se presta para ciertas trabas. Por ejemplo, alguien que quiera bailar en punta, si no le ponés un tapete se rompe la pierna, y no se va a sentir atraído por la convocatoria. No porque uno lo corte, sino porque va a decir, no puedo. Lo que llega a la convocatoria está todo más o menos dentro del mismo tipo de lenguaje, más de la danza contemporánea

Iván Haidar (Danzafuera): 

Para mí es la expansión de la danza y la vinculación de la danza con la sociedad. Es el vínculo entre los creadores y el público y la apertura a que la danza puede ser vista desde muchas otras formas y puede ser pensada y creada desde muchas otras formas. (…) Es trabajar con eso, con esas condiciones que no te las propone ninguna otra cosa. Y estar disponible e interesado en ver, jugar e interactuar con todas esas cosas, que me parece lo interesante de la propuesta. No estar tan establecido con lo que vos querés hacer, al margen de todo y ponerlo ahí. Por eso también nosotros elegimos con esos criterios, sino decir, bueno, qué hay en este espacio que no puedo trabajar en otro lugar. Y bueno para mi es desafiarse un poco como política de creación, ponerse en un lugar más peligrosos, donde no está lo que yo sé hacer, mi técnica, mi forma de trabajar. Sino ver qué es esto y cómo yo puedo relacionar lo que yo hago con la gente que pasa, con este espacio, con la mugre, con el frío, con el calor, con la luz, con el ruido de la ciudad, con la naturaleza, con el viento, con todas esas cosas, y producir en ese contexto.

Constanza Copello (Danzafuera): 

No es que no entren otras formas que no sean la danza contemporánea, la convocatoria es abierta en ese sentido, pero esas danzas en general tienen coreografías ya armadas y nosotros lo que priorizamos es que sea una propuesta que genere un diálogo particular con el espacio. No es que por ser de afro por ejemplo no la vamos a elegir, si presentaran una propuesta que haga eso, que se vincule al espacio, podría ser, pero en general no pasa, es más secuencia de pasos y no una puesta específica para el espacio

Fragmentos de la convocatoria del Festival Diagonales 2016:

Convocatoria para grupos y compañías del territorio argentino y del exterior. Danza y artes del movimiento - teatro danza -expresión corporal - otros lenguajes escénicos contemporáneos”. 

Intervención Itinerante: 

Para este trayecto se aceptaran proyectos en los que se centralice la investigación de la relación cuerposonido ambiente, sin la utilización de pista. 

Intervenciones emplazadas en el Jardín de la Paz:

Para este trayecto se aceptarán proyectos en los que se centralice la investigación de la relación cuerpomovimiento, espacio y sonido del ambiente, a los fines de priorizar el sentido intrínseco de la intervención del espacio no convencional y el potencial de sonidos que en sí mismo posee.

Fragmentos de convocatoria Festival Danzafuera 2016: 

Se abre la convocatoria a proyectos de creación en artes del movimiento para participar de la Cuarta Edición del Festival Danzafuera que se realizará en el Parque Alberti el domingo 4 de diciembre del 2016 (…) se abre para espectáculos de danza, teatro danza y otros lenguajes de movimiento escénicos contemporáneos que puedan adaptarse a los espacios urbanos donde se realizará el Festival. Las obras pueden ser estrenos o reposiciones, pero en ambos casos, deberán trabajar específicamente en los espacios urbanos intervenidos y/o adaptar el material a los mismos.

Dentro de las consideraciones estéticas de ambos festivales, desde sus presentaciones, enunciados y respectivos desarrollos podemos detectar que el eje central pareciera ser la danza contemporánea, en la amplia acepción del término, donde la investigación del movimiento, la resignificación o creación de obras en diálogo con nuevos formatos y el espacio público cobra especial relevancia. No obstante, desde nuestro análisis no detectamos la consideración de otras manifestaciones en danza y movimiento ya existentes en la ciudad, y en este sentido creemos que se pone en juego una consideración y distinción entre una noción de danza que la vincula al campo del arte (y más específicamente al arte contemporáneo) y la consideración de otras formas de movimiento consideradas “bailes” y vinculadas a eventos y funciones sociales específicas. 

Es necesario mencionar que en la ciudad de La Plata otras formas de danza se desarrollan habitualmente en el espacio público urbano, tal es el caso de la danza folklórica nacional, que se baila todos los fines de semana en Plaza Italia -como lugar característico- así como en diversas celebraciones tradicionales de la ciudad; el tango, que tiene su lugar en la explanada de la Torre I (edificio de oficinas de organismo público); las danzas de raíz afro que se bailan el Parque Saavedra -entre otros puntos-; el hip-hop/danza break, en la glorieta de Plaza San Martín y en la zona fundacional de Plaza Moreno; las murgas y cuerdas de candombe que ensayan y realizan presentaciones regulares en plazas y parques de la ciudad; entre otras. 

Cabe destacar, por otra parte, que los otros modos, quizá más identificados como danzas sociales y/o populares, forman parte de circuitos que le son propios, en los cuales la práctica en espacios públicos es constitutiva y no “novedosa”, al igual que la intención de no establecer, al menos desde el discurso, una separación entre espectadores y público. Mientras que los festivales aquí destacados se interesan en el diálogo con las tendencias contemporáneas de danza escénica.

Reflexiones finales 

A lo largo de este desarrollo hemos realizado una breve reseña de la danza contemporánea en La Plata, dimos cuenta de antecedentes en la articulación de danza y espacio público y abordamos un análisis centrando la mirada en dos festivales de danza contemporánea en espacio urbano. Tal como se mencionó en la introducción, el abordaje y análisis que estas experiencias arrojan son múltiples, así como el foco desde el cual llevarlos adelante. 

Para cerrar nos gustaría destacar consideraciones y a su vez abrir interrogantes que se nos han planteado como tensiones en el análisis y la lectura de bibliografía específica. 

Luego del recorrido por los festivales Danzafuera y Diagonales nos preguntamos si es posible enmarcarlos dentro del denominado proceso de “festivalizaciòn de las ciudades” (Richards, 2007) en el cual proliferan ciclos musicales, festivales de cine, teatro en la calle, entre otros eventos, que pretenden atender al triple objetivo de atracción masiva de gasto cultural, confección de una nueva imagen urbana y servir de factor de creatividad y progreso de la sociedad civil (Herrero Prieto, 2004). Es interesante mencionar que estas conceptualizaciones refieren principalmente a grandes festivales culturales, en los cuales la intervención del Estado y de distintas empresas privadas es de gran importancia, siendo las “capitales europeas de cultura” el modelo por excelencia de estos procesos. En los casos que nos ocupan, situados en el contexto geopolítico latinoamericano -y sin dejar de valorar la contribución que estos festivales hacen a la localidad, en términos económicos, sociales y simbólicos- la participación estatal y de empresas privadas se encuentra prácticamente ausente y el componente autogestivo de la organización aquí resulta fundamental. 

Por su parte el espacio urbano, público y abierto se presenta como una decisión que es estructural en dichas experiencias, consideración que podemos relacionar con el planteo de Islas (1995) en tanto se considera que “La calle es espacio social de comunicación privilegiado, quizá el más usual, el más compartido, lugar de paso inevitable, de camino obligado, donde el peatón es actor de su itinerario, de su ritmo”(112). 

En lo que a sus residencias, seminarios e intervenciones del espacio respecta, circulan consideraciones sobre arte y danza, que aunque no siempre son expresados de manera explícita, cobran forma en las programaciones de las diferentes ediciones de los festivales analizados. Detectamos que cierta estética y modos de experimentar/crear danza se prioriza por sobre otra en tanto aparece como elemento identitario que los organizadores viabilizan en el festival imaginado. 

En otro plano detectamos como recurrente las nociones de “nuevos” y “alternativos” espacios para la danza y de “sacar la danza a la calle”, en este punto nos preguntamos ¿Qué se presenta como “novedoso”?. Si bien ambos festivales aportan miradas renovadoras de la danza y los modos de construir corporalidades escénicas, no resultan ser experiencias completamente nuevas en el campo, así como tampoco las únicas experiencias de danza y espacio público en la ciudad. Sin embargo consideramos que lo novedoso aquí reside en el aporte que estos eventos hacen a la comunidad de la danza platense. Así, en la búsqueda de renovar contextos socio-culturales aportan miradas actualizadas tanto como cuestionadoras, de la danza y promueven construcciones particulares de corporalidades, subjetividades e identidades, con diversas implicancias políticas en su relación con distintos usos del espacio público urbano. En este sentido, consideramos que es importante tener en cuenta las vinculaciones posibles entre artistas y espectadores, ya que, como lo plantea Islas (1995), “La calle producirá, entonces, líneas de tensión y encuentro entre la percepción y consumo del ciudadano común y el sello del modo de producción académico de la danza. Este juego determinará las limitaciones y aciertos de esta danza para realizar su programa estético político” (112) Desde nuestro rol como investigadoras nos hemos propuesto desandar y desmenuzar consideraciones, puntos de vista, construcciones y modalidades, y en este proceso se nos abrieron más preguntas que certezas. Pero si algo nos motivó a indagar estas experiencias de danza y espacio público fue la dimensión y trascendencia que ambos eventos han tomado a lo largo de los años en la ciudad. El festival Danzafuera y el festival Diagonales no sólo se proponen una mirada renovadora de la danza para un público que no siempre está dispuesto a otros formatos, sino que proponen a los artistas locales espacios de producción, creación y experimentación dentro de un marco profesional, fuertemente destacado por lo autogestivo. Y a su vez, esta modalidad de lo autogestivo en danza pareciera desenvolver y consolidar colectivos desde una afectividad hacia la propia disciplina, siendo justamente estas trayectorias las que hacen posible idear y llevar a cabo experiencias de tales dimensiones, en la mayoría de los casos sin apoyo económico de agentes externos (o con apoyo incierto e insuficiente).

Notas

[1] En esta crónica, las expresiones en cursiva refieren a los títulos de las diferentes piezas que integraron la programación del Festival Danzafuera

[2] http://muestraambulante.blogspot.com.ar/

[3] https://www.facebook.com/parque.copado

[4] http://danzafuera.wix.com/festival

[5] https://festivaldiagonaleslp.wordpress.com

[6] http://www.cqd.info/index.php/es/

[7] Marta Cipriano, bailarina de danza jazz, danzas clá- sicas y danzas españolas, coordina el gimnasio y estudio de danzas en la ciudad de La Plata que lleva su nombre. 

[8] Se refiere a su Tesis de Licenciatura en composición coreográfica por la Universidad Nacional de las Artes. 

[9] Ciudanza es un encuentro de Danza en Paisajes Urbanos que se realiza en la ciudad de Buenos Aires, Argentina y en organizado por el Ministerio de Cultura de la ciudad, que lleva ocho ediciones la fecha. En líneas generales el encuentro se propone generar nuevos modos de relación, por medio de la danza contemporánea, buscando desenvolver acciones creadoras de valor en el patrimonio verde (paisajístico) y arquitectónico de dicha ciudad. Acercar la danza al público y el público a la danza e impulsar la creatividad de los coreógrafos poniendo a su disposición paisajes urbanos fuera de lo común como escenarios, intervenir en los paisajes urbanos valorizando y resignificando espacios. 

[9] “Días de Danza”: DIES DE DANSA, es un festival internacional de danza contemporánea en paisajes urbanos creado en Barcelona, es un proyecto cultural gratuito donde se realizan intervenciones de danza y talleres para la comunidad (de la danza), tanto como talleres de danza en familia (desde juegos, cooperación, exploración y búsqueda creativa). Forma parte del GREC Festival de Barcelona y es miembro fundador de CQDCiudades Que Danzan. Sus objetivos son estimular y potenciar la conexión entre la danza contemporánea, la comunidad y el espacio público a través de una programación diversa y con la organización de talleres; generar debate y reflexión en torno de la noción y uso del espacio público; re-descubrir el patrimonio arquitectónico de la ciudad; crear nuevos circuitos profesionales; y enriquecer la experiencia de las compañías nacionales generando un intercambio artístico con compañías de otras ciudades, regiones y países.

Referencias bibliográficas 

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Páginas consultadas

https://aciadip.wordpress.com/

http://agendacultural.buenosaires.gob.ar/evento/ciudanza-2015

http://cieloabiertoparquecerrado.blogspot.com.ar/

http://danzafuera.wix.com/festival

https://festivaldiagonaleslp.wordpress.com/

http://festivales.buenosaires.gob.ar/2015/ciudanza/es/home

http://muestraambulante.blogspot.com.ar/

http://www.cqd.info/index.php/es/

https://www.facebook.com/parque.copado

Abstract: This paper seek to articulate two dance festivals in public spaces in the city of La Plata, Festival Danzafuera and Festival Diagonales, highlighting events, expectations, beliefs and concepts of dance and scenic arts from interpellations of its protagonists. In this sense we reflect on the political dimension of art in urban space since self-management strategies developed by the organizers; modes of realization of this festivals; the role of bodies and emotions here; and definitions of art and dance in circulation and tension. 

Key words: Contemporary dance - festivals - public spaces 

Resumo: Procurando pôr em dialogo dois festivais de dança no espaço público na cidade de La Plata, - Festival Danzafuera e Festival Diagonales -, vamos destacar eventos, expectativas, crenças e conceições de dança e do cênico partindo das interpelações que fazem seus protagonistas. Neste sentido, queremos refletir sobre a dimensão política da arte no espaço urbano desde as estratégias de auto-gestão desenvolvidas pelos organizadores, modos de realização de festivais, o papel dos organismos e as emoções colocadas lá, assim como definições de arte e dança em circulação e tensão. 

Palavras chave: Dança contemporânea - festival - espaço público 

(*) Mariana L. Saez. Lic. en Antropología (Universidad Nacional de la Plata). Docente universitaria e investigadora. Becaria doctoral del CONICET, Doctorado (FFYL -Universidad de Buenos Aires) y Especialización en danza (FBA-Universidad Nacional de la Plata) -en curso-. Miembro fundador del Grupo de Estudio sobre Cuerpo (CICES-IDIHCS-UNLP/CONICET). 

(*) Lucía B. Merlos. Licenciada en Arte (Universidad Nacional de San Martín). Profesora de Arte en Danza (IPA). Intérprete en Danza (CPA). Docente e investigadora. Maestría en Educación Corporal (Universidad Nacional de la Plata) y Especialización en Danza con línea de formación en Análisis de la Producción Coreográfica -en curso- (Universidad Nacional de la Plata).


La danza habitando la ciudad Experiencias platenses en espacio público fue publicado de la página 190 a página200 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXI

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