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Reflexiones sobre la comunicación en las organizaciones argentinas

Santomartino, Nestor Luis [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº X

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº X

ISSN: 1668-1673

XVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2008.

Año IX, Vol. 10, Agosto 2008, Buenos Aires, Argentina. | 212 páginas

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La comunicación es vital para la interrelación humana, por lo que las vivencias personales (el ser humano y su circunstancia) se trasladan a la misma. 

La forma de comunicar suele definir en numerosas oportunidades la realidad en que se vive; por lo que se puede afirmar que la realidad es generada por nuestra comunicación, ello incrementado por el empleo de los medios de comunicación masivos. 

La pregunta clave que deberían realizarse las organizaciones es ¿Cómo me comunico?, teniendo en cuenta que no existe una verdad sobre los hechos, sino una interpretación determinada acerca de ellos, y definir el eje comunicacional en los hechos positivos. 

Una de las claves para la comunicación institucional exitosa es que el comunicador debe comprometerse con la excelencia, y no con la “perfección”. Además, debe ser riguroso, lo cual no es sinónimo de “rigidez”. Otro hecho a tener en cuenta es que, algunas veces, “mensajero mata mensaje”. 

Como la mayoría de las veces los seres humanos no hacen lo que quieren, sino lo que pueden, no debe “pelear” con los resultados intentando “tener razón”, sino directamente obtenerlos. 

Existen antecedentes históricos que las áreas de comunicación suelen ser las primeras “víctimas” de los procesos de ajuste. Así como en la guerra, la primera víctima es la verdad -porque la información es reemplazada por la acción psicológica- las empresas suelen cometer un “comunicacidio” porque la primera víctima es la comunicación. El área no debería ser la “Cenicienta” empresarial, ni la que realiza tareas extrañas o exóticas que las demás áreas no quieren hacer (aunque deban hacerlo), todo generado por el escaso conocimiento de su función y alcances. Las estructuras de la comunicación, en la mayoría de las organizaciones donde existen, sufren este síndrome de debilidad institucional, lo que las hace muy vulnerables y por ello candidatas a su supresión en caso de una crisis (aunque luego sea tarde para arrepentirse por parte de la organización) 

El ideologismo cíclico que predomina en cada época afecta fuertemente a la comunicación de las empresas. Como ejemplo, en la Argentina de los ’90 -en base al hecho concreto de la prestación de servicios deficientes y desatención al público por parte de las empresas de servicios públicos de propiedad del Estado- se impusieron mediante campañas periodísticas y publicitarias los conceptos de “estatal” como sinónimo de “antiguo e ineficiente” y el de “privado” como “moderno y eficiente”, todo ello en absoluta consonancia con el pensamiento de los ideólogos de la época, tales como Francis Fukuyama. Lo que permite diferenciar a una organización de otra, es el valor de su imagen o reputación. Tener una imagen definida y trabajar en base a ella es como levantar la mano en medio de una multitud, o ser la oveja blanca en un rebaño de ovejas negras. El diferenciador es el concepto que se comunica (el eje a partir del cual la organización deberá construir toda su estrategia comunicacional) 

El concepto de “comunicación institucional” es globalizador/integrador, y superador del de “Relaciones Públicas” mala traducción de public relations malentendido y corrompido desde hace muchos años por haber sido aplicado para actividades que tienen muy poco que ver con la comunicación. 

Pese al tiempo transcurrido, y al notable progreso de la disciplina en los últimos 30 años, las empresas/instituciones argentinas no han modificado sustancialmente la poca valoración de la comunicación como una herramienta de gestión útil; parafraseando a Alberto Borrini, en muchos casos el área sigue siendo el refugio “de algún pariente de los dueños, de abogados que pronuncian cada palabra como si estuvieran ante un tribunal, o de ejecutivos caídos en desgracia a los que no se puede o no se quiere despedir” (de El Silencio no es Negocio – Ed. El Cronista Comercial – Buenos Aires, 1983).


Reflexiones sobre la comunicación en las organizaciones argentinas fue publicado de la página 120 a página121 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº X

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