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La representación simbólica de la monstruosidad. El imaginario del Demogorgon: de Bocaccio a Stranger Things (Primer premio)

Ortiz Linares, Mariana

Asignatura: Taller de Reflexión Artística II

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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Resumen:

El Demogorgon es un personaje mítico que ha intrigado a generaciones hace siglos. Uno de sus primeros registros esta en la obra de Giovanni Boccaccio Genealogía de los Dioses Paganos. En este libro del siglo XIV se describe al Demogorgon como el posible padre de todos los dioses paganos, creador y gobernante del mundo tanto natural como sublime. Según Boccaccio, el Demagorgon tiene su origen en la antigua Grecia y era este el dios de todos las divinidades griegas (incluyendo, claro está, a Zeus y a los titanes). Aunque no existan pruebas de que su origen sea realmente griego o no, resulta interesante pensarlo como divinidad pagana medieval en la era del expansionismo del cristianismo y analizar la transformación de su entidad simbólica a lo largo del tiempo hasta la actualidad en la expresión artística. En nuestros tiempos el Demogorgon ha resurgido, retomado primeramente por el popular juego de rol Calabozos y Dragones (1974), y luego en el año 2016, con el lanzamiento de la primera temporada de la serie de Stranger Things (Netflix). La actualización y vigencia del Demogorgon trascienden en el tiempo aún hoy en nuestro contexto globalizado, tecnológico y posmoderno pues la fascinación por lo desconocido y fantástico son propios de nuestra condición humana.

Palabras clave: Demogorgon - medioevo - mitología - cristianismo.

Introducción 

Puede que no exista nada más fascinante y al mismo tiempo aterrador que la idea del absoluto desconocido. Esta idea muta según la cultura, el tiempo y las personalidades, pero pareciera constante la dificultad de permanecer estoicas ante su presencia. 

Además de la muerte (la otredad directamente proporciona nuestra existencia) encontramos otros absolutos desconocidos que ocupan nuestras preguntas sin aportar respuestas. No existe nada en el raciocinio que pueda aportar un camino de entendimiento, por lo que solo queda para su aprehensión lo que Rudolf Otto llama: numinoso (Otto, 1923). Este concepto se refiere al sentimiento de encontrarse ante una absoluta otredad: la absoluta diferencia, el abismo cognitivo al que nos enfrentamos ante ciertas experiencias. Estos sentimientos se dan en un grado de intensidad tal que rompen con la frontera de los sentimientos experimentados en condiciones comunes. Lo numinoso es el terror que trasciende al terror mismo, es aquella predisposición trascendental ante él. Otto utiliza este concepto para entender la santidad, pero habría que preguntarse si no nos es útil también para captar lo demoníaco. 

El Demogorgon es una figura mítica que ha despertado a través de los tiempos esta sensación que Otto estudia. Ha aterrado por su poder magnánimo y desconocido, provocando tal reflejo sentimental que su idea no ha parado de cautivar la imaginación desde lugares como la religión y el arte. Ha sido tanto dios como demonio: en una época dios de los dioses, en otra Mefistófeles, y en su versión más reciente: monstruo de una dimensión paralela.  El ensayo analiza las mutaciones del Demogorgon en el tiempo. En el primer capítulo Al principio fue el Demogorgon se verán las primeras representaciones simbólicas del mito cuando la figura era pensada como dios de dioses y de la naturaleza en sí. En el segundo capítulo, La figura de la bestia, se revisará el cambio de esta entidad, debido al expansionismo cristiano, como también las últimas expresiones artísticas de él. En el último capítulo, Del mito clásico a la ciencia ficción: StrangerThings se estudiará el Demogorgon más moderno que hace su aparición en esta aclamada serie de Internet de Netflix.

Al principio fue el Demogorgon  Giovanni Boccaccio padre de la literatura italiana (junto con Dante Alighieri y Francesco Petrarca) inicio su obra Genealogía de los Dioses Paganos en el año de 1350, obra que continuó hasta el día de su muerte. Está compuesta por 15 libros, más dos volúmenes, todos dedicados a Hugo de Lusignano, rey de Jerusalén y Chipre. Este es un exhaustivo archivo descriptivo y filosófico de las leyendas de la mitología clásica, en donde aparece descrito el Demogorgon. Este último es caracterizado como un espíritu o deidad misteriosa, posible creador primero, y antecesor de los dioses mitológicos griego, gobernante del mundo tanto natural como sublime. Aunque Bocaccio afirma que se trata de una divinidad griega, lo más probable es que se trate de un invento postclásico (Iglesias y Alvarez, 1998) que se instauró como tal en los relatos de los mitógrafos que siguieron la obra de Bocaccio. La gran influencia de Genealogía de los Dioses Paganos se debe a que es el único manual de esta clase hasta mediados del siglo XV, siendo así el primer documento que intenta recopilar de manera extensiva los personajes míticos. Dice Bocaccio: 

Demogorgón en griego significa en latín, según pienso, dios de la tierra. Pues demon es dios, como dice Leoncio, pero Gorgon se interpreta como tierra. O mejor aún, la sabiduría de la tierra, puesto que se presenta como el dios que sabe o la sabiduría. (1983)

Antes de este relato existen también otro tipo de menciones como es la de Seznec, (aproximadamente en el año 186) pero desde una aproximación más fantasiosa y literaria. Dice Seznec: 

A mí, que andaba errante en medio de las entrañas de la tierra, se me apareció el inactivo antepasado de todos los dioses paganos, rodeado por todas partes de nubes y sombra, Demogorgón, horrible por su mismo nombre, cubierto de una cierta palidez musgosa y por una descuidada humedad. (Gonzáles, 2013).

Existen así varios antecesores poco acreditados antes de Bocaccio como lo es también Teodoncio. Este último aparece como un interlocutor a quien Bocaccio se opone, discutiendo si el Demogorgón es realmente el padre de todos los dioses paganos. De Teodoncio no existe registro alguno en la actualidad, más allá de las referencias a él en los textos de Bocaccio. Como dicen Iglesias y Alvarez “como garante de Demogorgón presenta Bocaccio a su autor favorito y del que nada sabemos: Teodoncio”. (1998). Las fuentes de Bocaccio no se agotan en Teodoncio, estan también Lucano, Estacio y Leoncio y Paulo Perusno, a quien escuetamente menciona. Todos estos autores se convierten en intermediarios medievales y cumplen un rol oscuro pero decisivo en la supervivencia de los dioses de la Antigüedad.

Según el diccionario abreviado de las fabulas de Chompré, el Demogorgon es una: “Deidad bajo cuyo nombre adoraban los Antiguos a la naturaleza”. Pero era una naturaleza que inspiraba tan profunda numinosidad que hasta el hecho de pronunciar su nombre producía terror y respeto. De esta manera lo menciona Bocaccio cuando dice: 

Así pues, éste, al ser tenido entre los más antiguos Arcadios en alto honor, considerando que se aumentaba la majestad de su divinidad manteniendo en silencio su nombre, o pensando que no era decoroso que un nombre tan elevado corriese de boca en boca entre los mortales, o quizá temiendo que al ser nombrado se irritara contra ellos, se prohibió, con el consentimiento popular, que fuera nombrado por alguien sin castigo. (1983).

La figura de la bestia 

Con el pasar de los tiempos la figura del Demogorgon no desapareció pero sí cambió simbólicamente ante la imperancia de nuevas barreras ontológicas y paradigmas explicativos del mundo y la misma existencia. Sin duda la expansión del cristianismo representó este quiebre del signo, que hizo que el Demogorgon cambiara de categoría. Un ejemplo de la recapitulación de Genealogía de los Dioses Paganos, que ejemplifica esta mutación se encuentra presente en la obra del Abad Blas Hipólito García de Soto en El Polytheismo elucidado, Personajes de la gentilidad a cara descubierta. Curioso, y utilissimo à toda suerte de personas, principalmente à la juventud, que se deleyta en Poeticas invenciones. 

Como en su nombre lo menciona Blas Hipólito emprende una tarea moralizadora de desenmascaramiento de los dioses paganos partiendo de la obra de Bocaccio, para alertar a la juventud de las creencias paganas y crear con ello como menciona Gonzales: alusiones y paralelos (bastante forzados, por lo general) con la historia de España (2013).  Dice Blas Hipólito sobre el Demogormon:

Tiene su origen no en los hombres de ciencia sino más bien en los más antiguos campesinos de Arcadia. Estos, al ser hombres de tierra adentro, montaraces y semisalvajes y como vieran que la tierra, por su propio impulso, producía bosques y toda clase de arbustos, hacía brotar flores, frutos y simientes, que alimentaba a todos los animales y finalmente recibía en sí misma cualquier cosa que moría y, todavía más, que los montes vomitaban llamas, que el fuego se arrancaba del duro sílice, que los vientos soplaban desde lugares cóncavos y valles y se dieran cuenta de que ella, la tierra, se movía alguna vez e incluso emitía rugidos … neciamente lo creyeron. Pero quienes siguieron después de estos, que tenían el pensamiento algo más profundo, no llamaron simplemente a la tierra la autora de estas cosas, sino que había implícita en ella una mente divina con cuyo pensamiento y voluntad se producían las cosas. Y pensaron que esa mente tenía su morada en lugares subterráneos. Aumentó la credibilidad en este error entre los campesinos el haber entrado en los antros y profundísimos recovecos de la tierra alguna vez, porque en ellos, al avanzar con una luz cada vez más mortecina, parece que se agranda el silencio, la superstición se acostumbró a penetrar en las mentes con el horror natural de los lugares y la sospecha de la presencia desconocida de alguna divinidad que, conjeturada como tal divinidad por aquellos, no la consideraron otro que Demogorgón, por el hecho de que se creía que su mansión estaba en las entrañas de la tierra, como se ha dicho. (Gonzales, 2013).

De la anterior cita, es relevante mencionar dos aspectos tendenciosos sobre los que basa la tesis de Blas. Por un lado la condición campesina y por otro la creencia pagana. El primer punto a resaltar es la mezquindad con la que se refiere Blas a las creencias campesinas, desacreditándolas solo por su origen popular, sin tener más argumento para desacreditarlo que el territorio y oficio del que son oriundos. Se refiere a ellos como “hombres de tierra adentro, montaraces y semisalvajes”, definiendo la alteridad como la ausencia de lo verídico, la ausencia del yo en el otro. Es decir que engloba la pluralidad de los grupos sociales bajo el espectro de no civilizados, suprimiendo la riqueza creativa de sus tradiciones y la diversidad cultural. Por otro lado, Blas tilda como creencia pagana, a aquellas creencias ancestrales de los pueblos que con el advenimiento del cristianismo fueron tachadas como idólatras, herejes y satánicas. El parámetro de santidad y veracidad de todos los cultos fue medido a partir del propio concepto de religiosidad de la naciente fe católica. Esta imposición frenética de la propia religión creó no solo una cultura intolerante a los diferentes cultos sino también desencadenó la estructuración de un sistema autolegitimado de violencia, que tuvo como expresiones máximas las cruzadas y la inquisición. El Demogorgon, por su compleja relación entre la vida (la naturaleza), la muerte (la destrucción) además de su relevancia (principio ontológico, padre de todos los dioses) representa entonces un problema de base para la imposición del cristianismo, y la dominancia de ciertas barreras ontológicas. La solución estaba entonces, o bien, en negar su existencia (como lo es en el caso de Blas), o en adaptar e incluirlo dentro de los fenómenos posibles en la fe cristiana, es decir: desde el lado de la total otredad, la personificación del mal.  Un ejemplo de lo anterior (1590) está presente en el poema narrativo de Edmud Spenser Reina Hada. En este poema caballeresco dedicado a Isabel I se hace mención del Demogorgon como uno de los gobernantes del infierno. Dice Spencer: “Abajo en el fondo del abismo profundo  Donde el Demogorgon en la sórdida oscuridad se encierra Lejos de la vista de los dioses y de la felicidad de los cielos Guarda el terrible caos, es su espantosa morada”.  En 1604 encontramos otra aparición, pero esta vez en las artes escénicas, en la obra de teatro La trágica historia de Doctor Fausto de Christopher Marlowe (2016). Marlowe (autor en que se inspiraría luego Goethe) no hace ninguna distinción entre el Fausto y el Demogorgon, siendo así la misma entidad. Acá también es llamado como Mefistófeles, estando claramente relacionado con el demonio cristiano, y abandonando del todo su relación con las mitologías pasadas y su relación con la tierra. El Bernardo publicado en 1623 por el mexicano Bernardo Balbuena, habla sobre la visita de Alcina al infierno (2016), dice el pasaje: 

Aquí Demogorgon está sentado en su banco fatal, cuyo decreto

de las supremas causas es guardado por inviolable y celestial precepto.

Las parcas y su estambre delicado a cuyo huso el mundo está sujeto,

la fea muerte y el vivir lúcido y el negro lago del oscuro olvido — (Libro II, estrofa 19)

Uno de los casos más célebres es el de Paraíso Perdido de John Milton (1667) que escribe en su poema narrativo sobre Adán y Eva, la caída en desgracia de la humanidad, filosofando acerca de la convivencia del bien, del mal y de dios. El Demogorgon conserva en el trabajo de Milton, a pesar de su carga judeocristiana, algunas de sus características precristianas, como antecesor de todos los dioses.  Más cercana a nuestra época, la novela Moby Dick, también hace referencia a nuestro sujeto mítico. Aparece en el momento en el que el personaje de Starbuck se refiere a la ballena como un “demigorgon” de las tripulaciones paganas (Wells, s.f). Es así un monstruo que persigue bajo el concepto religioso nuevamente cristiano. 

Su aparición no se detiene solo en la literatura también está presente en las artes plásticas como lo es en La cueva de la eternidad del pintor barroco italiano, Luca Giordano. La obra fue encomendada a Giordano para decorar uno de los salones de la familia Medicci. En esta obra se pueden apreciar a las tres Parcas, hijas de Zeus y Temis. Ellas son las responsables de la vida y muerte humana; Cloto es la encargada de crear con una rueca el hilo de la vida; Láquesis mide el tiempo que cada persona esta designada a vivir, y por último esta Átropos, que es la que da fin a la vida de todos los seres con su tijera. En la obra también están representados Jano (dios romano de los comienzos y los finales, de las puertas de la vida y la muerte) quien sostiene el ovillo de la vida. En segundo plano y a la entrada de la puerta de la cueva de la eternidad se encuentra Natura y Demogorgon. Natura, quien tiene sus pechos al aire emanando leche le entrega a Demogorgon (que en esta ocasión es antropomorfo y tiene su rostro encapuchado) un regalo. Más cercano a la representación simbólica de la muerte que a la de Satanás, Demogorgon es en el cuadro de Giordano un personaje misterioso pero al mismo tiempo compasivo. Al recibir el regalo de Natura pacta un trato con la vida y es por tanto indispensable para el ciclo vital de todos los seres. Al encarnar en esta ocasión en la morfología humana, deja de lado su condición monstruosa, siendo el encomendado de realizar la tarea de Átropos. 

La última representación del Demogorgon está en el juego de rol Dungeons and Dragons (Calabozos y Dragones, CyD). Este ha sido un juego sumamente popular por ser el primero de su género (1976) y precursor de los videojuegos de temáticas de fantasía heroica. En el juego, Demogorgon se transforma en un monstruo reptiliano de dos cabezas de babuino y extremidades de tentáculos, siendo el gobernador del inframundo y más temido de todos los demonios. En esta representación se pierden del todo sus características anteriores siendo lo único importante su poder y total monstruosidad.

Del mito clásico a la ciencia ficción: Stranger Things  La primera escena es premonitoria. Se trata de un científico que corre por los corredores de un laboratorio; desesperado y jadeando es devorado por un ser que no se revela. En la siguiente escena de la exitosa serie de Netflix, Stranger Things, aparece un grupo de chicos: Dustin, Lucas, Will y Mike, que juegan efusivamente el juego de mesa de CyD. El maestro del juego, Mike, hace aparecer al demonio más temido del juego, el Demogorgon. 

La historia transcurre en el otoño de 1983 en Indiana, Estados Unidos. Tres historias paralelas hacen de la trama de la historia. Por un lado Will (uno de los chicos que juega CyD) desaparece y sus amigos emprenden su búsqueda; esta historia se entrelaza luego con la aparición de una misteriosa chica con superpoderes, Once, quien los ayuda. Por otro lado la madre del chico, Joyce, que busca desesperadamente a su hijo con ayuda del policía Hopper. Por último están la hermana de Mike, Nancy, y el hermano de Will, Jonathan, que se unen también para intentar descifrar el misterio. Las historias en último momento se unen para revelar que las desapariciones se deben a la apertura a una dimensión paralela de donde proviene un ser monstruoso, el Demogorgon, trama en la que está involucrada una incógnita institución gubernamental y Once, quien es la única que se puede enfrentar a la bestia. Esta serie, con la participación de Winona Ryder, ha sido una de las más aclamadas del presente año. Después de haber sido rechazada por las cadenas televisivas más grandes como FOX, HBO y NBC (Grow, s.f), salió al aire en julio con unas premisas bastante innovadoras: una serie sobre chicos destinada para un público adulto que está ambientada en los años 80 queriendo, no obstante, tratar los enigmas actuales con la representación de un monstruo medieval. 

Es así como surge el interrogante de cómo es posible que el Demogorgon siga siendo numinoso a través de los siglos. Según Lopez y Unceta existe una “pervivencia del material grecorromano … en un «giro democrático» en los estudios sobre la Antigüedad”. La constante revisión de los mitos y leyendas de este periodo europeo por parte de la cultura pop, del mainstream, y en general del consumo transnacional de entretenimiento, es posible según estas autoras gracias a una actualización de las historias clásicas. (López Gregoris y Unceta Gómez, s.f).  Es interesante ver el término de democratización en este punto, pues se trata de una democratización del conocimiento pero a través de un giro que si bien reelabora e interpreta las antiguas tradiciones y creencias, también puede resultar desinformativa o confusa, al no citar en primera instancia el mito original. No es, sin embargo, un juicio del todo negativo, pues no deja de ser una socialización masiva de temáticas muchas veces olvidadas fuera de la academia. Además de esto, resulta sorprendente que se trate de un fenómeno que se repite constantemente. Sobre esto dicen en Dioses posmodernos que se parte de un hecho en el que la “recepción de lo clásico se activa un abanico amplio de factores culturales que influyen en la manera en que cada época se acerca a esa herencia, la reelabora y la interpreta”. (López Gregoris y Unceta Gómez, s.f). 

El monstruo, como se vio anteriormente, es funcional a su época. Para el campesinado europeo del temprano medioevo resultaba aterradora la presencia holística de la naturaleza y su potencia; numinosidad que mutó con la presencia del cristianismo para convertirse en una entidad más inteligible ante los ojos de la nueva religión: la representación de Satanás. En la actualidad ni la naturaleza ni el diablo crean tanta incertidumbre como los confines de nuestro propio universo y de la ciencia misma. La existencia de dimensiones paralelas es tan real y desconocida que no puede más que causar incertidumbre y alentar nuestra imaginación. Es esta nuestra nueva otredad total, el máximo incomprensible, la montruosidad de lo exactamente opuesto.  Acerca de la representación artística de la otredad se pregunta Gustavo Radice en La representaciones estéticas del Otro ausente:

Si abordamos el tema de la alteridad, es deber también hablar de cómo ha sido representado, no solo en la pintura sino también en otras disciplinas artísticas. Durante el período de 1950-1960 surge en Estados Unidos, y con mayor impacto que décadas anteriores, el género de ciencia-ficción en el cine. Durante esta etapa, conocida también como la Década de Oro del cine de ciencia ficción, se produjeron un conjunto de films que tenían como contexto social la época de la guerra fría. Es en esta serie de films donde el otro se representa como un ser peligrosamente extraño para la sociedad. El discurso poético de estos films muestra a una sociedad indefensa ante el ataque de la alteridad. (s.f)

Y el hecho de estar totalmente indefensos se debe al principio mismo del miedo: la incomprensión absoluta. Lo anterior se debe a un instinto de racionalización, que pareciera normalizar lo que logramos comprender, y demonizar lo incomprensible. No es este un dato menor, pues la razón ha sido nuestra mejor capacidad de adaptación: entender, para manipular y luego dominar ¿Pero qué hacer cuando la angustia del desconocimiento es la que nos domina?

Ante esta situación la respuesta se ha depositado siempre en la imaginación cuando la ciencia y la razón no han sido suficientes. Se trate de dioses, demonios o monstruos, siempre hemos logrado encontrar en el mito, lo religioso y el arte consuelo ante el desamparo de la incertidumbre. Es en estos lugares donde nace el Demogorgon pero también donde encontramos cómo combatirlo.

Conclusión 

Lo innombrable, el total desconocido, el ser de una dimensión tóxica y paralela en su última versión, continúa llamándose Demogorgon. Su rostro es incógnito, no se revela como alguien sino como algo. Ha sido la muerte en el cuadro de Giordano, pero como partícipe indispensable del ciclo de la vida. Ha sido también Satanás para artistas como Spencer y Marlowey, dios pagano para autores como el Abad Blas. El Demogorgon es en última instancia la incógnita total: el ruido que no tiene procedencia, la espalda erizada ante lo desconocido, es el nombre del miedo más profundo, aquel que aún no ha sido nombrado, el que no se puede nombrar, el que no se puede racionalizar. El Demogorgon es en sí un misterio, puesto que es irreductible a cualquier experiencia conocida, siendo lo totalmente heterogéneo. Es increíble que en la era de la tecnología y la posmodernidad siga cautivándonos, pero es lógico también, pues aunque los tiempos cambien y los formatos de contar historias lo hagan también, nunca dejará de ser intrigante la existencia del otro absoluto. Esto se debe a que lo sobrenatural es la experiencia numínica: indestructible e irreductible.

Bibliografía 

Balbuena, B. (s.f.). UNAM. Disponible en: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/lecturas/ T1/LHMT1_042.pdf 

Boccaccio, G., Consuelo, A. M. e Iglesias, R. M. (1983). Genealogía de los dioses paganos. Madrid: Editora Nacional 
Dr. Faustus. (s.f.). Fundación siglo de oro. Disponible en http://www.fundacionsiglodeoro.org/assets/FAUSTUS
Grow, K. (s.f.). Stranger Things: How Two Brothers Created Summer’s Biggest TV Hit. Disponible en: http://www. rollingstone.com/tv/features/stranger-things-creators-onmaking-summers-biggest-tv-hit-w431735 
Gonzáles, M. G. (2013). Una curiosa versión de la Genealogía de los Dioses Paganos de Bocaccio en el XVIII Español. Universidad de Virginia. Virginia: Dieciocho 
Iglesias, R. M y Alvarez, M. C. (1998). Los manuales mitológicos del renacimiento. Auster (3), 83-99. 
López Gregoris, R. y Unceta Gómez, L. (s.f.). Dioses postmodernos y mitología tecnológica: Ilión y Olympo, de Dan Simmons. Disponible en http://anabases.revues.org/4210 
Otto, R. (1923). Aufsätze das Numinose betreffend. Stuttgart: F.A. Perthes. 
Wells, J. (s.f.). The Otherworldly History of the Demogorgon. Disponible en: http://mentalfloss.com/article/87800/ otherworldly-history-demogorgon


La representación simbólica de la monstruosidad. El imaginario del Demogorgon: de Bocaccio a Stranger Things (Primer premio) fue publicado de la página 86 a página90 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

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