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El cine peruano influenciado por el neorrealismo italiano, para contar la realidad de un país (Primer premio)

Fernán Sarmiento Pacheco-Gamboa, Alejandro

Asignatura: Discurso Audiovisual I

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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Introducción 

El cine peruano siempre tuvo la obligación de mostrar lo que sucedía en el país durante su época más dura. Esta fue entre las décadas del 80 y 90, donde primaba la hiperinflación y la migración a la capital a causa de la miseria y el inexistente apoyo gubernamental que abatía la mayoría de las provincias del territorio. Gracias a esta necesidad de expresión y el inexistente respaldo económico a las artes en el país, varios cineastas se vieron forzados a grabar películas de bajo presupuesto y con actores inexpertos, logrando capturar la realidad de los niños pobres, los cuales se veían obligados a trabajar en la calle y hasta incluso robar para conseguir algo de dinero para subsistir.  El Grupo Chaski está conformado por un combinado de cineastas, comunicadores audiovisuales y gestores culturales comprometidos con la promoción del cine como herramienta para el desarrollo cultural y educativo del país y la región. Este grupo tomó como influencia el cine neorrealista italiano y optó por llevar la cámara a la calle. Publicando primero el film titulado Gregorio (1984), que nos narra la historia de un niño que se muda con su familia a la capital, Lima, en busca de una mejor situación de vida y las oportunidades que escaseaban las provincias andinas. Esta película muestra no sólo la vida de este niño, sino también el choque cultural entre la gente de provincias y la limeña. Asimismo, su segundo largometraje, Juliana (1988), cuenta la vida de una niña viviendo en uno de los barrios más antiguos y pobres de Lima. Vemos cómo la crisis económica aumenta los precios y su vago padrastro no ayuda con la situación, además abusa de ella y su madre. Juliana se ve obligada escapar de casa y salir a montar un espectáculo en los colectivos para recaudar algo de dinero. Además, toca el tema del racismo y machismo, muy recurrentes en la sociedad limeña. En estas dos películas, dirigidas en conjunto por Alejandro Legaspi y Fernando Espinoza, toman aspectos puntuales del cine italiano de la postguerra. Primero, como ya se mencionó, usan locaciones totalmente reales en vez de montar cada escena en un estudio. Segundo, los actores en ambas producciones vivieron la realidad que representaban en pantalla, sólo habiendo pasado unos meses en un taller de actuación antes del rodaje. Por último, el fin con el que se hicieron estos proyectos fue para mostrar la cara oculta del país, la realidad que los medios no suelen mostrar y que las clases acomodadas ignoran. 

En este ensayo se analiza la influencia del neorrealismo en estas dos películas del cine peruano, qué cosas adoptaron y cómo las hicieron propias. También se aborda las diferencias dados los recursos con los que se contaba y que representaron mejor la realidad peruana. Se usará el texto de André Bazin sobre el neorrealismo, como también fuentes electrónicas sobre el cien peruano y sus influencias.

Desarrollo 

Gregorio era un chico serrano de 12 años que vivía con su familia en Ayacucho, departamento andino al norte de Lima, donde tenían una vida simple y pobre como acostumbraba ser en las provincias. Su padre, cansado de trabajar en la mina y que su chacra no diera para comer, decide llevárselos a la capital en busca de una mejor vida. En el camino se puede apreciar cómo Gregorio interactúa por primera vez con la mar y comienza a sentir el cambio cultural. Llegando a Lima se empieza a ver la marginalización entre los de la capital y los migrantes provincianos. El empleo es escaso e informal, lo cual no les da lo necesario para subsistir. Agregado a eso, las condiciones antihigiénicas y el estrés del fuerte trabajo, causan la enfermedad y muerte de su padre. Obligado por la situación, Gregorio deja la escuela y se dedica a trabajar en las calles como lustrabotas. Siendo la Plaza de Dos de Mayo su centro de trabajo, se ve enfrentado a todos los problemas de la gran cuidad. Al comienzo es abusado por ambulantes infantiles rivales, hasta que encuentra una pandilla propia conformada por niños de su edad que se dedican a la comedia ambulante y al robo. Este nuevo entorno que rodea al protagonista comienza a afectar su vida familiar, preocupando a su madre y a la moral que ella le ha tratado de inculcar. Finalmente su inocencia provinciana lo mete en problemas con sus más avispados compañeros citadinos, dejándolo solo e incierto sobre su futuro. Todo lo que esta película relata es una cruda verdad sobre la vida de la mayoría de los habitantes del país, pero como son pobres a nadie parece importarle.  El propósito del Grupo Chaski era mostrar el lado real de la cuidad y sacar de su zona de confort a la oligarquía limeña de clase media y alta. Mostró lo que los medios del gobierno preferían mantener ocultos por beneficios políticos. Dado a que esta época traía consigo una gran crisis económica, la única salida para producir una película era recurrir al realismo y alejarse de los estudios. Se puede apreciar la influencia del neorrealismo italiano, movimiento de la postguerra de los 50, en varios aspectos. El más obvio fue la representación de problemas cotidianos y reales que sufría el hombre común y sin voz en la sociedad, una ficción bordeando lo documental. También recurrieron a la cámara en calle y usaron locaciones reales. El centro de Lima y los cercados de la capital se volvieron protagonistas grandes y caóticos, llenos de adversidades contra las que sus habitantes tenían que luchar. Se hace uso de actores no profesionales con el propósito de preservar la naturalidad de los personajes que eran niños comunes corrientes de la calle. El grupo contrató a un joven migrante y lo hicieron representar su realidad y la de muchos otros como él. Asimismo, sus compañeros en sus inicios fueron cómicos ambulantes, hasta ser contratados en este largometraje, conformando un elenco mayoritariamente de niños actores amateur. Luego podemos apreciar el uso de tomas generales y de larga duración, combinadas con planos más cerrados, pero a su vez tenemos planos secuencia de cámara en mano típicos del movimiento italiano. En cuanto a la iluminación, esta es natural en su totalidad siendo fiel al realismo de la historia. Además aprovechan la luz diaria, manteniendo una buena fotografía, al igual que con la luz de noche y artificial en la escena de los juegos árcade y la feria. Por la parte sonora vemos la similitud en el uso de la voz en off del protagonista narrando la historia y el poco uso de sonido directo, para el ambiente como en los diálogos. Como última adaptación del neorrealismo, esta película cuenta con un final inconcluso. Vemos a Gregorio, abandonado por su pandilla en el desierto y luego sale contando su pelea y su opinión final de cómo es vivir en la cuidad y termina diciendo, “ahora mi mamá me ha matricula en el colegio, pero poco voy, ahora trabajo nomás. A veces tengo ganas…”. Dejando el mensaje inconcluso, voltea y mira a la distancia. Esto nos causa intriga sobre lo que en verdad quiere este niño que se ha visto forzado a tomar decisiones e incursionar en situaciones por necesidad u obligación más que por voluntad propia.

Cuatro años más tarde el mismo Grupo Chaski estrena otra película muy parecida a Gregorio, pero con una producción menos apegada al neorrealismo italiano que comienza a mostrar una puesta en escena más artística, Juliana. Es la historia de una niña pobre de 13 años que vive con su madre, su padrastro y si hermanastro menor. El esposo de su madre es un vago embustero y estafador que además de nunca tener dinero, abusa físicamente de ella y de su madre. Juliana cansada de su situación en casa decide escapar y unirse con un grupo de ambulantes, liderado por don Pedro. Dado que en este grupo solo aceptaban hombres, la protagonista se corta el pelo y comienza a llamarse Julián. Junto con esta nueva familia, Juliana sale a las calles a cantar y recolectar dinero en los colectivos de la cuidad. En esta situación, la protagonista comienza a ganar más dinero, pero vuelve a perderlo cuando viene la hora de cumplir con la cuota de don Pedro. Es así como descubre que Cobra, el preferido de don Pedro, se dedica al robo e incita a los demás a hacerlo también. Al negarse a seguir el mismo camino, Cobra empieza a sospechar de ella y la mantiene vigilada. Un tiempo después descubre su secreto y la delata ante todo el grupo y don Pedro. Acá vemos cómo surge la naturaleza abusiva y machista de su jefe; felizmente el resto de la pandilla decide tomar el lado de Juliana y juntos retan y dejan a don Pedro. Para terminar, todos los niños se mudan a las orillas del mar a un bote abandonado, trabajando todavía en las calles, pero honestamente y con todo su ingreso puesto a un buen uso gracias a Juliana. Forman una comunidad casi utópica manejada por ellos, donde cada uno tiene una tarea, viviendo en armonía. En este film, el Grupo Chaski decidió también basarse en algunas técnicas del neorrealismo italiano, pero no tantas como en su producción anterior. Al igual que en Gregorio prima la historia de la vida cotidiana de una niña que vive en los barrios más humildes de la antigua Lima y todos los problemas a los que se enfrenta, con el fin de mostrar la realidad de los marginados de la cuidad, que coincidentemente son la mayoría. Asimismo, la decisión de usar actores y actrices nuevos sigue siendo primordial en este largometraje, hasta el uso de historias personales, sobre cómo llegaron a esa situación, contadas por cada niño como anécdota de vida, dándole ese realismo que es tan característico del movimiento neorrealista. En cuanto al final, este igualmente queda abierto e irresoluto cuando Juliana se queda mirando por la ventana del barco y se pregunta qué sigue después de eso, proponiendo también una frase de reflexión al espectador sobre qué sigue para el futuro de la sociedad en sí. También se puede rescatar el uso de las locaciones reales, siendo mayormente centradas en la cuidad misma, con un sinfín de calles y callejones. En cuanto a la iluminación, podemos apreciar que aún prima el uso de la luz natural en gran parte de la película. Últimamente, vemos cómo el uso de la cámara en mano y de planos secuencia es recurrente a lo largo de la película, siendo estos los únicos recursos del neorrealismo usados para este film. 

Aunque sin duda estas dos películas del Grupo Chaski se ven considerablemente influenciadas por el movimiento vanguardista italiano de mediados de siglo, también se puede encontrar algunas diferencias. Para comenzar, en Gregorio, no se puede encontrar tantas ya que es más fiel al realismo de la historia. Lo único diferente puede que sea el uso de sonido tomado directamente en algunas escenas de ambiente, lo cual se pudo hacer gracias al avance de la tecnología del sonido para las películas, a diferencia que en Italia en los 50. Por otro lado esta Juliana, donde se puede apreciar un mayor nú- mero de diferencias con el neorrealismo. Primero esta el uso del escenario casi teatral para representar la parte de adentro de la casa de don Pedro, donde transcurre gran parte del segundo acto y el clímax. Gracias a esta decisión, el uso de iluminación artificial y el juego con los colores de la luz se comienza a ver. Primero cuando cada niño da su testimonio personal, usan una luz focal, tenue y cálida para otorgarle mayor dramatismo al relato. Además el uso de una luz azul cuando Juliana se siente sola, preocupada o se acaba de escapar de su casa; como también el uso de la luz roja para contrarrestar el ánimo de esperanza del compañero con el que esta hablando. Igualmente, la puesta en escena se vuelve más artística, con diferentes niveles en cuanto al posicionamiento de los actores en el espacio y los movimientos más coordinados. El uso de contraplanos y elipsis temporales más largas le dan otro estilo y ritmo a la película, diferenciándolo del realismo que Gregorio tiene en su narración primordialmente lineal y continua. Por último vemos que estos niños, aunque todavía amateur, tienen un personaje más desarrollado y complejo, dándoles algo de identidad propia, pero sin dejar de ser representaciones de la vida real que otros en situaciones como esa tienen que lidiar. 

En conclusión, vemos cómo el Grupo Chaski mantuvo la esencia del neorrealismo italiano en ambas películas, con el fin de representar la realidad de un país altamente afectado por varias adversidades. Con el uso de locaciones reales y personas reales como interpretes logran enfatizar varios problemas que la persona humilde, común y trabajadora tiene en sí día a día. Además, el pequeño respaldo económico con el que contaban los llevó a producir una film de baja producción como Gregorio, el cual en varios aspectos criticó la desigualdad, informalidad, racismo, clasismo que sufría la gran cantidad de migrantes provincianos en la capital. Aparte, mostrar todos los problemas que estas personas tienen que sobrepasar en su tierra que esta olvidada por un gobierno centralista y al mudarse a Lima con una esperanza mayor, siguen en el olvido y recurren a la informalidad y al robo. Por otro lado, Juliana, también presenta problemas similares a Gregorio, pero agregándole el machismo y la lucha que niñas y mujeres en el Perú tienen que afrontar. Al igual que en el film que le precede, el Grupo Chaski adoptó varias características del neorrealismo pero cambiando algunas técnicas para transmitir un mensaje más fuerte. Dejó al lado la iluminación natural y optó por el uso de luz artificial para dramatizar las escenas y jugar con el color de la luz para otorgarle un sentimiento más emotivo a lo que los niños contaban.

Con estas dos películas, las más influyentes de la década, el Grupo Chaski logró concientizar a la población limeña sobre lo que sucedía a sus alrededores, que por vergüenza o ignorancia preferían excluir. Gracias al influencia neorrealista, llegaron a captar la esencia de la realidad de estos niños y dejaron al espectador con ese sentimiento agridulce que las películas italianas solían tener, al igual que esa sensación de que algo se tiene que cambiar y mejorar.

Bibliografía 

Legaspi, A. (Director) (1984) Gregorio. Grupo Chaski. 

Legaspi, A. (Director) (1988). Juliana. Grupo Chaski. Disponible en: https://vimeo.com/55637708.


El cine peruano influenciado por el neorrealismo italiano, para contar la realidad de un país (Primer premio) fue publicado de la página 101 a página103 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

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