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El pensamiento crítico a través de las experiencias estéticas

Aguerre, Natalia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Escritos en la Facultad Nº134

Escritos en la Facultad Nº134

ISSN: 1669-2306

Calidad del Programa de Graduación (Innovación, Contribución disciplinar, Integración, Evaluación) Jornada Académica 18 de octubre de 2017 - Edición I

Año XIII, Vol. 134, Octubre 2017, Buenos Aires, Argentina | 82 páginas

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Introducción 

Dado que los cambios que se producen en nuestras sociedades son cada vez más dinámicos y complejos, la producción de conocimiento no solo requiere de su formalización sino de la capacidad de los estudiantes para ampliar las perspectivas de comprensión, en función de asumir una mirada y análisis crítico/relacionar que permita articular las experiencias vivenciales y emocionales con la acción interpretativa de las prácticas y condiciones de la realidad. 
A partir de ello se presenta el desafió de reflexionar y contribuir disciplinalmente sobre los modos de recepción intelectual del estudiantado para la elaboración de conocimiento. En este sentido, interesa indagar cómo el pensamiento reflexivo y propositivo permite el despliegue de competencias que posibilitan afrontar los requerimientos de los proyectos de graduación de los estudiantes. 
Según Sartori (1998), la producción escrita y las artes audiovisuales están destinadas a sumarse y a constituirse en una síntesis favorable, ya que estas manifestaciones culturales albergan una misma función: la de expresar su capacidad creadora y comunicativa constituyéndose -entre otros aspectos- como instrumentos de transmisión, reflexión y análisis crítico del saber. Pero en virtud de que la escritura es el principal instrumento utilizado por la ciencia para el registro y análisis de las características y condiciones de la realidad mientras que las expresiones audiovisuales son consideradas mayoritariamente- como manifestaciones artísticas para la dispersión; las diferenciaciones entre el campo científico y el estético son notables generando una incompatibilidad para la investigación de los diversos objetos de estudio que se enmarcan en las instituciones académicas y se desarrollan en las distintas disciplinas sociales. Esto es consecuencia de considerar que la ciencia se basa en la razón, la cual posibilita la producción de saberes objetivos mediante la aplicación de una metodología fundada en la teoría y la tradición escritural mientras que las experiencias estéticas se asientan en lo subjetivo y emocional prescindiendo de la investigación, ya que su misión es la de entretener y conmover al público. 
Al indagar sobre cómo se fue instituyendo la asociación entre ciencia y razón, debemos remitirnos al pensamiento racionalista cuyos iniciales exponentes fueron René Descartes e Immanuel Kant. Ambos filósofos cuestionaban el mundo místico y sobrenatural planteando que el hombre por sí mismo puede llegar a la verdad, a través del razonamiento y la experiencia. De esta forma, se fue configurando al sujeto como ser pensante que intenta alcanzar la objetividad desplazando con ello las explicaciones milagrosas y subjetivas vinculadas con la emoción. 
Junto con estas nociones, el cientificismo del S. XIX, donde su máxima expresión se instauró con el positivismo de Augusto Compte, establecía que la ciencia es el único saber confiable y legitimador de la verdad. Pero en paralelo a estas ideas, el romanticismo proponía otra vía de conocimiento de la realidad, que no era la de la razón sino la del sentimiento. En este sentido, el individuo se constituye como un ser sensible y libre; libertad entendida como la transgresión a la norma que le permite expresar y hacer conocer lo que siente. 
Pero valdría preguntarse: ¿acaso la ciencia y las manifestaciones estéticas no son formas de indagar y exhibir conocimiento? Los estudiantes, becarios, investigadores y/o intelectuales, ¿no necesitan de las sensaciones provocadas por el asombro y la curiosidad para producir saberes? Por otro lado, el artista ¿no realiza asociaciones de ideas, piensa otras nuevas, apela a la abstracción, a la generalización, reflexiona sobre lo que creó, proyecta y explica lo que construye mediante un método? Sostenemos que la interpretación comunicacional de la existencia humana y de sus prácticas no solo debe reparar en la teoría y metodología racional y escrita, también requiere de atender las disposiciones, descubrimientos y las alternativas formas de expresiones estéticas y/o creativas. Interrelacionar estas dimensiones facilitará operar el tránsito que va de un tipo de análisis considerados de manera autónoma y centrados en la coherencia de los sistemas de ideas hacia un tipo de estudio de los fenómenos sociales que haga hincapié en las múltiples manifestaciones estéticas de los sujetos, las que también se constituyen como procesos de configuración de sentidos de la realidad. 
Las manifestaciones estéticas pueden ser utilizadas como recursos didácticos de aprendizaje y como motivador de las sensibilidades y del pensamiento crítico ya que en la actualidad, el arte audiovisual -para mencionar un ejemplo-, posibilita reflejar los continuos avances tecnológicos que al entremezclarse con la dimensión creativa, la exposición del pensamiento o los sucesos ocurridos a lo largo de la historia, facilita la transmisión y circulación de sentidos para la reflexión crítica de lo que se expone. Las experiencias con los estudiantes del seminario, dan cuenta de sus búsquedas e intereses frente a los estímulos intelectuales y emocionales provocados por este recurso estético.

El arte audiovisual como instrumento de motivación del pensamiento crítico 
En las últimas décadas, tato la producción audiovisual como la educación protagonizan cambios sustanciales en las formas pedagógicas y tecnológicas de transferir mensajes y conocimiento y en los modos de aprendizaje y recepción audiovisual. Es por ello que nos proponemos analizar las características que hacen de estas prácticas un agente educador, dado que las artes audiovisuales son un recurso por el que se accede a los conocimientos culturales, a la vez que motoriza la capacidad de observación, reflexión y análisis de juicio crítico involucrando la dimensión cognitiva como afectiva y ética de los estudiantes.Entendiendo que la sociedad demanda procesos formativos que respondan a las necesidades actuales, comprendemos que se debe trabajar a través de metodologías y estrategias interdisciplinares para establecer nuevas formas de saber y producir conocimiento reparando en el potencial emocional y crítico de los sujetos. Las nuevas pantallas (Murolo, 2012) y sus producciones plasman y profundizan la vida de las personas y lo hacen con tal intensidad que llega al mundo interior del espectador despertando interrogantes y nuevos pensamientos. 
Recibir un mensaje audiovisual implica vislumbrar, descifrar e interpretar lo que alguien ha expresado. La calidad de la recepción no solo dependerá de las habilidades del emisor sino también de la capacidad y formación para la lectura crítica del espectador. De ahí, la importancia de contar con conocimientos que ayuden a captar los aspectos formales para organizar lo que estamos viendo y comprender los objetivos y las funciones del mensaje. Solo así estaremos en condiciones de establecer juicios críticos sobre las producciones estéticas y narrativas que han sido producidas para la producción de la obra.

La mejor forma de relacionarnos con un mensaje audiovisual, de comprenderlo e interpretarlo, es acercándonos a él domando sus aspectos formales, los códigos de cuantos elementos utiliza ese mensaje -imágenes, signos escritos, voces, música, efectos sonoros-. Nunca debemos olvidar que cualquier mensaje filmado, hasta el aparentemente más sencillo, ha pasado por la elaboración de la cámara y ha sido reelaborado durante el montaje. En este sentido, todo montaje audiovisual se ha producido siguiendo todas las convenciones y códigos propios de la narrativa audiovisual (Romea, 2001, p. 73).

De la misma forma que la ciencia produce y desarrolla conceptos y categorías para la interpretación de los fenómenos sociales, las producciones audiovisuales se estructuran desde la coherencia y racionalidad significativa aportando saberes y motivando nuestros pensamientos y sentimientos. En este sentido, estas manifestaciones son un hecho social que actúan en un doble sentido: por un lado posibilita el reconocimiento del espectador con las situaciones planteadas; por otro, facilita el rol de observador que mediante el distanciamiento puede producir un juicio crítico. 
Para lograr estas instancias, se propone organizar los encuentros con los estudiantes reparando en: 
- Fase de planificación de la tesis: el programa curricular plantea las diferentes etapas de un proyecto de tesis y sus modos de abordaje. En esta instancia se indagara en las motivaciones e intereses de los estudiantes para la búsqueda y selección de material audiovisual y auxiliar -lecturas académicas y literarias-. 
- Fase de proyección: Dentro del marco temporal estipulado en cada clase se realizará un recorte para la proyección de un material audiovisual. En esta etapa se requiere de la concentración del alumnado para la observación de los elementos que constituyen y construyen el mensaje audiovisual. 
- Fase de participación y puesta en diálogo: este momento se caracteriza por la expresión de lo percibido y por el análisis y la síntesis de lo experimentado. Para ello se realizaran preguntas/problemas que permitirán el reconocimiento de la temática, posibles objetivos y categorías de estudio, a saber: En qué sociedad surge la obra? ¿Cómo dialoga con las demás obras de su campo específico? ¿Qué publico construye? ¿Con qué corrientes históricas se relaciona? ¿Qué capital cultural construye? ¿Cuáles son las posibilidades macroeconómicas para que la obra exista? ¿Cuál es la dimensión política de la obra y su modo de circulación? ¿Qué cadena de valor se construye alrededor de la misma? ¿Cuáles el impacto en el mercado y en los consumos culturales? ¿Qué representaciones construye la obra? ¿Qué sentidos configura? ¿Cómo dialoga con la cultura de su época? 
- Entrega de informes: a través de los mismos, se intenta que el estudiante pueda dar forma a las preguntas/guía mediante la articulación de conceptos teóricos y de reflexión, los cuales se constituirán como un ejercicio crítico para la propia búsqueda y selección de los elementos pertinentes para el desarrollo de los objetos a investigar. 
La imágenes y con ellas, las producciones audiovisuales se constituyen como un instrumento didáctico y de apoyo metodológico para la motivación del pensamiento crítico, si lo entendemos como una operación de desarticulación y rearticulación de una obra para su interpretación. Siguiendo esta línea, la crítica se incorpora como parte del proceso de circulación de las expresiones artísticas integrando un circuito necesario en la producción de sentidos, ya que la cultura como manifestación diversa, expandida y política, signada por referencias sociales incluye al arte como elemento dialógico para la comprensión del mundo. 
A partir de esta práctica áulica se podrá dar cuenta de la interioridad de cada objeto de investigación elegido por los estudiantes, del diseño apelado y morfológico, de sus dinámicas y funcionamientos, en suma de una naturaleza global de su forma y modos de vinculación social.

Conclusión 
Es necesario destacar que la enseñanza académica se ha centrado en el desarrollo cognitivo dejando de lado la dimensión sensible y emocional de los estudiantes. Reconociendo que el arte es la forma de expresión que privilegia el aspecto sensorial y sensitivo; consideramos que las expresiones audiovisuales permiten a los espectadores/estudiantes encontrar criterios de análisis para el planteamiento de nuevos interrogantes y/o para dar repuestas integrales y alternativas sobre los objetos de investigación. 
En este sentido, sugerimos que es necesario el reconocimiento de la capacidad de estas expresiones estéticas como instrumentos para la reconstrucción crítica de la cultura. A través de ellas, podemos generar motivaciones para la interpretación de las prácticas y condiciones de la realidad desde una perspectiva que articule lo cognitivo y emocional, entendidos como procesos de configuración de sentidos. 
Consideramos necesario el debate sobre estas nuevas maneras de intervenir en la formación académica de los estudiantes y por ello, queremos destacar que nuestra propuesta queda abierta a cuentas sugerencias de contraste se estimen oportunas.

Referencias bibliográficas 
Huergo, J. (2011). La popularización de la ciencia y la tecnología: interpelaciones desde la comunicación. Recuperado de: www.redpop.org/redpopAsp/paginas/pagina. asp?PaginaID=39 
Murolo, L. (2012). Nuevas pantallas: un desarrollo conceptual. Revista En Razón yPalabra. Vol. 8 (N° 80). Recuperado de: ww.razonypalabra.org.mx/N/N80/ V80/24_Murolo_V80.pdf 
Romea, C. (2001). Lectura a cinco bandas. Buenos Aires: Ed. Comunicar. 
Sartori, G. (1998). Homo videns, la sociedad teledirigida. Buenos Aires: Ed. Taurus


El pensamiento crítico a través de las experiencias estéticas fue publicado de la página 11 a página12 en Escritos en la Facultad Nº134

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