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Moderno-Posmoderno y dos artistas latinoamericanos Aportes a la formación de profesionales creativos

Del Mastro, Luciana [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

ISSN: 1668-1673

XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: "Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación"

Año VIII, Vol. 8, Febrero 2007, Buenos Aires, Argentina. | 353 páginas

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Comencé el desarrollo de este texto haciéndome algunas preguntas sobre el planteo general: experimentación, innovación, creación. En un intento por definir el marco teórico que vislumbre la punta del ovillo, traté de pensar definiciones tales como qué es la creatividad, ¿es una aptitud innata o adquirida? ¿se la puede estimular? También di vueltas sobre la posibilidad de interrelacionar los conceptos; si se emprende la tarea profesional con la premisa de experimentar, probablemente se descubra algo en el hacer que potencie a la vez la capacidad creativa. Finalmente y desde el área que me compete, pensando que el diseño proviene de alguna manera del cruce entre las artes visuales y la transformación de los medios técnicos en el contexto de una época determinada, traté de seguir en esta línea y analizar las posibilidades del presente a partir de nuestro pasado más reciente.

Modernidad estética y vanguardia, el caso Xul Solar

“… El concepto de vanguardia se retrotrae, por un lado, a una fuerza armada que va delante del cuerpo principal, lo que nos habla más de un lenguaje militar que artístico. Por otra parte vanguardismo hace referencia a escuelas o tendencias artísticas del siglo XX con intención renovadora, de avance y exploración (según el diccionario de la Real Academia Española edición 1978)…”

“… Así como las vanguardias en arte se nos presentan como un producto reflejo de la revolución industrial, del auge de la ideología del progreso, de la fe ilimitada en las ciencias y en las doctrinas positivistas [ideas que conforman el paradigma de la modernidad]… también podrían ser consideradas como un fenómeno de reacción…” Fevre Fermín, “Las vanguardias en el arte” Modernidad y Posmodernidad en el arte, Bs As, 1994, p. 96 y 97

“… La modernidad estética se caracteriza por actitudes que tienen su eje común en una nueva conciencia del tiempo expresada en las metáforas de la vanguardia. La vanguardia se ve a sí misma invadiendo territorios desconocidos, exponiéndose al peligro de encuentros inesperados, conquistando un futuro, trazando huellas en un paisaje que todavía nadie ha pisado…” Habermas Jüngen, Modernidad: Un Proyecto Incompleto, Ibid, p.133

Xul Solar es uno de los máximos exponentes del arribo de las vanguardias a la Argentina en la década del ’20. La obra está ligada a una particular personalidad: sus preocupaciones pasaban por la filosofía, la lingüística, la religión, el esoterismo, la teosofía, las ciencias astronó- micas, submarinas, las técnicas pictóricas y la música. Inventó varios idiomas: la “panlengua” (pan = todos), el “neocriollo”, creó un juego basado en el ajedrez y la astrología “el panajedrez”. Esta diversidad no es contradictoria, Xul tenía la idea de lograr la comunica-ción entre los hombres, cosa que propone a partir de un utópico idioma visual universal constituido por símbolos.

Las pinturas de Xul, en su mayoría son acuarelas o témperas de pequeño formato, presentan imágenes irreales, fantásticas. Entre 1917 y 1930 su obra se caracteriza por imágenes que se entremezclan con números, letras y formas puramente geométricas, hasta para representar la figura humana, como cintas y cruces. Todo está ubicado en un espacio donde no hay perspectiva, la profundidad espacial se da a través de la superposición de los elementos, por tamaño o por transparencia y color.

El surrealismo y lo surreal en el arte latinoamericano por Edgard J. Sullivan1

El 17 de enero de 1940 se inauguró la “Exposición internacional del Surrealismo” en la galería de arte Mexicano en la ciudad de México. Organizada por el gran sacerdote del surrealismo Andre Bretón, la muestra contenía la participación de numerosos artistas europeos y de los mexicanos Diego Rivera, Frida Kahlo, Antonio Ruiz y Agustín Lazo.

De los artistas incluidos en la exposición, ninguno fue miembro ortodoxo del movimiento surrealista formado por Bretón; aunque este había admirado la obra de Frida Kahlo, categoría que ella misma rechazaba. Solo el chileno Matta y el cubano Lam han tenido relaciones directas con los surrealistas en Francia.

En lo que respecta al arte moderno en Latinoamérica, es esta una de las cuestiones más difíciles de aclarar la presencia del surrealismo o de aspectos surrealistas en la pintura, la escultura, la fotografía y otras artes del siglo XX. Con frecuencia se ha distinguido el arte latinoamericano por sus supuestos contenidos fantásticos, su exuberancia o pasión, drama o color. Este énfasis particular ha separado de las tendencias centrales el arte de muchos países latinoamericanos, forzándolo hacia lo periférico, y a veces hacia lo primitivista y/o folclórico de la “otredad”. No obstante es igualmente imposible ignorar el hecho de que en la obra de muchos de los artistas está patente este contenido no racional, mítico y onírico, tal es el caso de Francisco Toledo o Xul Solar.

Contexto ’60 / ’70

La década de los sesenta representa una época de malestar, auto examen y continúa evolución de las formas nuevas de expresión plástica en Latinoamérica. La diáspora de los artistas a Europa y Norteamérica les obligó a hacer un esfuerzo aun mayor para establecer su voz, su lenguaje y su personalidad ante la hegemonía estética autoproclamada de Nueva York, centro y sede del mundo del arte. Algunos se establecieron e hicieron carrera en París, Nueva York, Madrid o en otras ciudades europeas. Otros artistas permanecieron en su patria y formaron parte del complicado tejido del mundo del arte. Nuevos conceptos se desarrollaron insistiendo en la figura como preocupación principal de los artistas; de las obras de muchos pintores, grabadores y escultores nació lo que podría llamarse un nuevo humanismo en el arte. El individuo llegó a ser un paradigma para toda la sociedad.

Francisco Toledo / Juchitan, Oaxaca, México 1940

De ascendencia indígena (zapoteca), proveniente de una humilde familia, siendo sus abuelos zapateros y carniceros. Se trasladó a Oaxaca en 1951 y allí produjo grabados en linóleo en el taller de Arturo García Bustos, antiguo alumno de Frida Kahlo. En 1957 comenzó a estudiar en el taller Libre de Grabado de la escuela de Diseño y Artesanías, sección del instituto Nacional de Bellas Artes en ciudad de México, también en el Fort Worth Art Center en Texas. Se trasladó a Europa en 1960 y estudió grabado con Stanley William Hayter en París. Conoció a Rufino Tamayo y a los escritores Octavio Paz y Carlos Fuentes. Admiraba la obra de Marc Chagal, Paul Klee y Jean Dubufett. En 1965 regresó a México donde trabajó intensamente en pintura, litografía, grabado, escultura, cerámica y diseño para tapices. Desde 1959 ha presentado más de cincuenta exposiciones individuales en importantes galerías y museos de Nueva York, París, San Francisco, Londres, Oslo, la Ciudad de México y otros. Cabe recordar la exposición itinerante de obras inspiradas en los textos de Jorge Luís Borges, que a finales de los ‘80 y comienzos de los ’90 visitó muchos países. Su participación en muestras colectivas es también numerosa.Donó una colección de arte gráfico para fundar el instituto de artes gráficas de Oaxaca en 1989, donde actualmente vive y trabaja.

En sus cuadros, grabados y dibujos da protagonismo a figuras humanas. De igual importancia son animales antropomorfos y paisajes animistas, cuyas raíces se descubren en el folklore de Oaxaca, la mitología precolombina y en leyendas de la época colonial. Toledo ha llegado a una comprensión profunda de la iconografía de México. Desarrolla un discurso artístico matizado con el pensamiento y la expresión plástica de su región.

Cuando contemplamos un cuadro de Toledo, las figuras que pueblan sueños y la subconciencia forman inmediatamente parte de nuestra realidad.

Arribando a un cierre

Teniendo en cuenta el contexto en que se desarrolla la obra de Xul Solar y sus aspectos anteriormente descriptos, tomando especialmente la utopía reflejada en su propósito de unir arte y vida, podemos afirmar que la vanguardia o modernidad estética en la Argentina va de la mano con el punto más álgido del desarrollo del proyecto moderno, pudiendo establecer un paralelo de situación con el espectro latinoamericano.

Si bien Toledo se diferencia de la tradición muralista mexicana que se instaura en los ‘20, no podemos inscribirlo dentro de un movimiento de vanguardia. En el nivel semántico saca de foco el plano político pero mantiene la ligazón con las raíces culturales de su tierra, proponiendo a la vez una fuerte conexión con su momento histórico presente; pero remitiendo en la temática a aspectos mitológicos relacionados con su ascendencia precolombina, es decir elementos premodernos.

En el ámbito internacional el desarrollo de la obra de Toledo va a convivir con otras formas de la pluralidad que se suscitan a partir de los ’60: el pop art y sus derivados, el cientismo y el op-art, el minimal, el arte de acción y los happenings, el póvera y el land art, los neorealismos y neoconcretismos, el arte conceptual, etc. Sin embargo no podemos encasillarlo en un movimiento y tampoco perderá su condición de pertinencia a una cultura determinada, como es la mexicana.

“… En el corazón de este nuevo humanismo que traería consigo la posmodernidad estaría implicada una nostalgia del ser, una vocación de trascendencia donde el pasado es recuperado porque forma parte de ese marco existencial de la trascendencia humana. Ocurre que el arte es siempre una proyección del hombre y de la sociedad. Dejando de lado el arte de vanguardia que se levantó en contra del gusto del público y las normas de lo bello en nombre de una creación sin límites y del valor último de la innovación, el artista de las dos últimas décadas del siglo XX parece haber hallado en sí mismo, en sus vivencias la raíz más genuina de su creación. No se trata entonces de adecuar la realización de las obras a un pensamiento ajeno, a una teoría del arte determinada o a un impulso generacional o grupal. Se trata, más bien, de actuar con autenticidad a partir de la vivencia propia, recurriendo a materiales, medios expresivos y estilos diversos, que se incorporan al acto creador con un sentido inaugural…” 2

Situados en el momento actual, estando atravesados por la ya reconocida revolución informática, después de los resultados barajados por la ciencia -como el genoma humano- no podemos ser ajenos, el espectro de lo “latinoamericano” también está implicado, a pesar de conllevar en su interior amplias diferencias y complejidades. La cuestión sería entender esas diferencias dentro de un contexto que se plantea como global y aparentemente uniforme en muchos aspectos. Tal vez el desafío sea aceptar quiénes somos, indagar en la propia historia para tener un diálogo más genuinamente creativo con lo que hacemos y transmitimos. En este sentido Toledo y Xul Solar me parecieron interesantes para observar.

Notas

1 Sullivan, Edgard J. Artistas latinoamericanos del siglo XX, Catálogo editado por: Comisaría de la ciudad de Sevilla, en conjunto con The Museum of Modern Art (N.Y) y Tabapress, 1992.

2 Fevre, Fermín (1994)¿Un nuevo humanismo?, Modernidad y Posmodernidad en el arte, Bs. As., p.142 y 143.


Moderno-Posmoderno y dos artistas latinoamericanos Aportes a la formación de profesionales creativos fue publicado de la página 96 a página97 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

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