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Proyectos de Graduación con impulso propio y guía disciplinar

Gallarato, Paola [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Escritos en la Facultad Nº134

Escritos en la Facultad Nº134

ISSN: 1669-2306

Calidad del Programa de Graduación (Innovación, Contribución disciplinar, Integración, Evaluación) Jornada Académica 18 de octubre de 2017 - Edición I

Año XIII, Vol. 134, Octubre 2017, Buenos Aires, Argentina | 82 páginas

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Hacer una tesis significa divertirse y la tesis es como el cerdo, en ella todo tiene provecho. El que, ayuno de práctica de investigación y atemorizado por no saber cómo hacer la tesis haya leído este libro, puede estar aterrorizado. Tantas normas, tantas instrucciones, es imposible salir con bien… Pues bien, esto no es cierto. (…) Lo importante es hacer las cosas con gusto. Y si habéis escogido un tema que os interesa, si habéis decidido dedicar verdaderamente a la tesis el periodo que os hayáis prefijado (…) os daréis cuenta de que de que la tesis puede vivirse como un juego, como una apuesta, como una búsqueda del tesoro. (Eco, 2009, pp. 231-232)


Introducción 
Este ensayo es un intento de poder sintetizar lo que vengo observando desde el primer momento en que empecé a ser parte del equipo de evaluación: por un lado la falta de entusiasmo y compenetración en las páginas que leo -cuya consecuencia inmediata es el grado de innovación muy pobre de las hipótesis propuestas, la redundancia de los temas presentados y en general la poca contundencia de los trabajos a nivel disciplinar e investigativos en sí; por otro lado tengo la sospecha de que parte de la responsabilidad por lo dicho provenga de una frágil guía disciplinar durante el armado, el desarrollo y la concreción final del trabajo: los estudiantes tienen como referente el profesor de los seminarios, quien provee un seguimiento más que nada metodológico, pero no están obligados a elegir un profesional que los acompañe, que los aliente, que los inspire y los ayude en las decisiones proyectuales para que haya una coherencia biunívoca entre lo escrito y la propuesta concreta.
Con estas premisas el ensayo se enmarcaría en las líneas temáticas de contribución disciplinar e integración, con un último énfasis en la parte de evaluación hacia el final para cerrar el anillo reflexivo.

Desarrollo 
Creo profundamente en que el Proyecto de Graduación constituya un punto neurálgico -y muchas veces único- en la formación y concientización de un futuro profesional: el estudiante por primera vez enfrenta el desafío de elegir un tema para ahondar durante un año, construyendo luego una propuesta propia fundada sobre el trabajo investigativo llevado a cabo; ya desde el momento de la elección se establece por primera vez una cierta identidad, porque se selecciona una temática que presupone unas hipótesis de trabajo y líneas de desarrollo que determinan de alguna manera el posible temperamento profesional del alumno. 
Dicha línea temática debería partir de una inquietud o un interrogante por parte del estudiante acerca de la disciplina, no necesariamente de un acierto, y debería ser elegida en conjunto con un impulso profundo que lo conecte con la formación recibida para finalmente darle una impronta conceptual personal. La elección del tema no debería estar en ningún momento sujeta a temor, inseguridad, preocupación por su conveniencia académica o vínculo con tendencias de moda, a menos que el eje que se quiera investigar no entre en esa categoría. 
Es una oportunidad fundamental para el estudiante, porque por primera vez puede construir los cimientos conceptuales que justifican acciones proyectuales con rigor académico, así como dice Eco (2009, p.233), “En el fondo, habrá sido la primera vez que hacéis un trabajo científico serio y riguroso, lo cual como experiencia no es poco”: generalmente, a lo largo de la carrera, las bases conceptuales están planteadas desde un lugar más discursivo y menos desarrollado y el estudiante no está acostumbrado a darle una forma literaria ni una estructura firme a nivel histórico-teórico. 

Se puede aprovechar la ocasión de la tesis (aunque el resto del período universitario haya sido desilusionante o frustrante) para recuperar el sentido positivo y progresivo del estadio no entendido como una cosecha de nociones, sino como elaboración crítica de una experiencia, como adquisición de una capacidad (buena para la vida futura) para localizar los problemas, para afrontarlos con método, para exponerlos siguiendo ciertas técnicas de comunicación. (Eco, 2009, p.15)

He notado que los temas elegidos se repiten con frecuencia y que están limitados a un abanico tipológico muy circunscripto, en donde el verdadero deseo y motor creativo queda anestesiado por la ansiedad de cumplir con las expectativas del equipo de evaluación; de hecho, gran parte de la carrera (de diseño de interiores en particular) se transita con esa misma preocupación: lo que interesa es complacer al docente sin que se de el espacio necesario para conectarse con aquel lugar interior en donde reside la fuente de creatividad más profunda.
El resultado de este vicio inicial es, como se ha mencionado anteriormente, una abundancia de temas muy parecidos en donde el grado de innovación queda arrinconado a escasas variables superficiales y, sobre todo, el corpus de los contenidos -marco teórico, bibliografía, capítulos y subcapítulos - se asemeja y se hace redundante, sin hablar del riesgo tentador de copy-paste entre un trabajo y el otro. 
En los Proyectos de Graduación de Diseño de Interiores abundan los títulos que incluyen las palabras reciclaje, container, discapacitados, dimensiones reducidas, home-office y muchas veces están acompañados por un planteo hipotético muy parecido: no se percibe una intención genuina de búsqueda, sino más bien se lee un tentativo de sobrevivir sin tomarse realmente el tiempo de reflexionar y formular conceptos propios. Distinto sería si cada vez se leyera un enfoque diferente, una nueva manera de enmarcar una temática ya muy rastrillada, un cambio de herramientas en su resolución proyectual, en fin, que apareciera en algún momento el gusto del que habla Umberto Eco en su conocido texto Cómo se hace una tesis, el goce de la pasión por un oficio, el empoderamiento de una profesión, aunque sea en su estadio de incubación. 
Quedo convencida de que para generar e incentivar la producción creativa genuina sea necesario permitir la elección del tema de manera más libre, restringiendo la repetitividad para estimular la búsqueda hacia las preguntas-problemas más profundas de cada uno. Esto permitiría, además, explorar y trascender los confines establecidos de la disciplina para ir más allá, encontrando tal vez rincones todavía vírgenes y contribuyendo a expandir el campo de acción profesional, para que cada individuo pueda descubrir su manera propia de ser creativo. 
Por otro lado, ubicándome tal vez en una posición polarmente opuesta, creo que en todos los trabajos leídos falte una figura guía - que no quiere decir un maestro ni un docente limitador - sino más bien un personaje de otra edad y/u otra trayectoria que quiera acompañar al estudiante en su búsqueda, inspirando la profundización de los núcleos temáticos, ayudando a encontrar aquellas fuentes bibliográficas más determinantes, diversificadas y actuales, respondiendo a preguntas y dudas sobre el uso de materiales y procesos y, sobre todo, que asesore la confección de la documentación gráfica para que ésta sea el complemento del trabajo escrito, la realización visual de los contenidos disertados a lo largo de los capítulos. No se trata de producir un cuerpo C del tamaño de una enciclopedia, el poder de síntesis sigue siendo una característica valiosa que demuestra madurez, pero sí que sea completo y que el proyecto en su totalidad pueda reflejar el estatus profesional del futuro del egresado. 
En general, he observado que en los trabajos más frágiles está muy evidente la ausencia de una guía disciplinar -que un tiempo se llamaba director o tutor de la tesis -porque aparecen falencias y errores muy graves que no deberían existir en la etapa última de la carrera: considero esencial que se aproveche ese último trabajo para extinguir algunas de las dudas que tal vez se han ido arrastrando a lo largo de la carrera, dando así un cierre más sólido y un acabado más profesional al trabajo final en sí. 
De hecho, también sería importante que los profesores de los dos seminarios -o por lo menos de seminario II- además de tener una formación investigativa, sean especializados aunque sea en el área o en la familia disciplinar del estudiante: esto reduciría la cantidad de oferta de cursos de los seminarios -lo que hace difícil poder elegir con quién cursar- y haría tal vez más enriquecedoras las correcciones, pudiendo ser más compartidas y menos individuales. 
Otra observación sobre este tema podría ser la de incluir la opción de que el profesor de seminario II sea el mismo de seminario I, para así generar una continuidad desde el momento de la elección del tema hasta el cierre del 75%: muchas veces he escuchado que se genera un quiebre entre los dos módulos, en donde a menudo al arrancar seminario II se da la necesidad de replantear el tema comenzando todo el trabajo de cero. Esta opción presupondría, entonces, pensar en las asignaturas seminario I y II como una materia anual que permitiría un desarrollo más monitoreado y más profundo, en donde el docente de los seminarios está al tanto del progreso de cada estudiante y los puede ayudar a enfocar el esfuerzo de manera más precisa y contundente. 
La implementación, por ende, de una mayor especificidad y cercanía en el acompañamiento del estudiante en su desarrollo podría llegar a completar y/o reforzar los cimientos del saber disciplinar del estudiante, otorgándole una mayor autonomía y emancipación para su futuro profesional. 
El último punto que me gustaría compartir tiene que ver que la fase evaluativa o, mejor dicho, el momento de la devolución de aquellos casos que entran en suspenso o desaprueban la entrega regular. 
Uno de las dificultades más comunes reside en que la persona que tiene que explicar la evaluación al estudiante no coincide con la persona que la ha hecha -hablo de la evaluación disciplinar: de esta manera se generan malentendidos y confusiones, porque quien justifica la evaluación no está al tanto de los errores disciplinares, tanto conceptuales cuanto prácticos, en el trabajo y no tiene una conexión directa con el proyecto ni con el cuerpo C, porque en general quien hace la devolución del Proyecto de Graduación es parte del equipo metodológico, no disciplinar y, por ende, no específico. 
Esto hace que los trabajos corregidos y re-entregados no presenten las correcciones indicadas, se limiten a pequeños ajustes superficiales y, en general, los estudiantes no aprovechan el tiempo de revisión para producir una mejora profunda. Comúnmente, además, los estudiantes no llegan a entender y asumir cuáles fueron las causas de la devolución, desnaturalizando la instancia de revisión misma. 
En mi opinión los casos de suspenso o desaprobación deberían ser explicados en detalle por el evaluador disciplinar, trabajo en mano, con indicaciones precisas tanto en el cuerpo B cuanto, y sobre todo, en el cuerpo C, de manera tal de permitir al estudiante una acción más puntual, acompañada por una reflexión general sobre su trabajo. 
Quiero finalmente subrayar que muchas veces los trabajos evaluados disciplinalmente en suspenso vienen aprobados: este modus operandi genera una grave dificultad para aquellos docentes que presencian al coloquio -que son aquellos que han desaprobado en primera instancia- teniendo éstos que enfrentar el alumno con más correcciones que observaciones, lo cual genera confusión en el momento del coloquio. Además, se anula así la posibilidad para el alumno de revisar su trabajo para darle un cierre que sea académicamente valioso. 
Vale mencionar que todos los trabajos aprobados aparecen publicados en las redes oficiales de la facultad, disponibles para ser consultados: me parece fundamental asegurarnos que esos trabajos estén cumpliendo ampliamente las condiciones para poder estar al frente y ser testimonios del alto nivel académico de nuestra facultad. 

Conclusiones 
Para resumir lo que propongo es que observemos las siguientes posibilidades y cambios: que se pida al alumno que elija un acompañador disciplinar como referente de consultas y asesor de contenidos. Que los docentes de seminario I y II tengan también una formación específica en las varias disciplinas de nuestras carreras además de guiar la parte metodológica, viendo la opción de plantear una continuidad docente entre seminario I y seminario II. Que la devolución de los trabajos en suspenso y/o desaprobados esté hecha por el docente evaluador del área disciplinar específica que ha corregido el trabajo. Que se aumente el nivel de exigencia para los trabajos que llegan al 7. 
Y por último, pero no menos importante, que se estimule el estudiante a elegir un tema realmente novedoso y al que se apasiona, dejando que explore libremente y resuelva el desafío con creatividad y profundidad.

Tenéis que vivir la tesis como un desafío. El desafiante sois vosotros: os habéis planteado al principio una pregunta a la que todavía no sabéis responder. Se trata de encontrar la solución en un número finito de movimientos. Otras veces la tesis puede vivirse como una partida mano a mano: vuestro autor no quiere confiaros su secreto; entonces vosotros tenéis que rodearlo, interrogarlo con delicadeza y hacerle decir lo que no quería decir pero hubiera debido decir. En ocasiones la tesis es un solitario: tenéis todos los peones y se trata de ponerlos en su sitio. (Eco, 2009, p.232)

Referencias bibliográficas 
Eco, U. (2009). Cómo se hace una tesis. Barcelona: Gedisa Ediciones.


Proyectos de Graduación con impulso propio y guía disciplinar fue publicado de la página 24 a página26 en Escritos en la Facultad Nº134

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