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La rigurosa disciplina de la libertad creativa

Ferrari, Graciela [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

ISSN: 1668-1673

XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: "Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación"

Año VIII, Vol. 8, Febrero 2007, Buenos Aires, Argentina. | 353 páginas

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¡Libertad! lLibertad! 

Ese es el clamor fundamental del artista desde el principio de las civilizaciones. En todas las expresiones del arte está presente, implícita o explícitamente el reclamo libertario. El artista desconoce la sumisión, se siente ajeno a convencionalismos sociales y mecanismos ideológicos que pretendan serle impuestos. 
Cuando profesores y alumnos emprendemos el desafío de enseñar y aprender alguna expresión artística, nos vemos frente a una aparente disyuntiva ¿Es compatible tanto requerimiento libertario con un riguroso método académico?, ¿No coharta el rigor académico aquella libertad de la que abreva el artista?, ¿Cómo compatibilizamos la exigencia académica con la libertad creadora? Sin pretender agotar el análisis de estas cuestiones que aun en el siglo XXI son objetos de profundo debate entre los educadores, solo esbozaré algunas reflexiones basadas en mi saber experiencial. 
Creo, en primer lugar, que debe rescatarse y repensarse la posición jerárquica que ocupa el profesor respecto del alumno. La fortaleza de la autoridad del docente debe descansar sobre tres patas fundamentales: a. La cantidad de conocimientos, b. Su capacidad intelectual, c. Su capacidad de trasmición. 
Estos tres elementos son necesarios en igual medida, y mi observación de lo cotidiano me lleva a sostener que la autoridad del docente, entendida básicamente como su capacidad de atraer la atención y el respeto de sus alumnos, depende íntimamente de una armoniosa interactuación entre esos tres factores. 
Es ampliamente difundida una crítica que se le dedica al sistema educativo argentino, resumida en una remanida frase: No se enseña a los alumnos a pensar. 
Si traspolamos esta sentencia popular a las ciencias artísticas podríamos expresarlas de las siguiente manera: No se enseña a los alumnos a crear. 
Estaríamos así en presencia de una sentencia de muerte del arte. El alumno necesita absorver la mayor cantidad posible de conocimientos; pero la sola cuantía es insuficiente para el desarrollo de sus capacidades artísticas. Es tarea primordial del profesor armonizar la cantidad de conocientos que transmite con el desarrollo y la ejercitación de las capacidades analíticas de sus alumnos, de lo que se ha dado en llamar el sentido crítico. Pues el profesor debe procurar que el alumno aprenda y comprenda los conocimientos en igual medida. 
El método educativo se constituye entonces en una herramienta indispensable para brindarle al alumno la posibilidad de descubrir, utilizar y desarrollar sus mejores capacidades y de ese modo tener el mayor expectro de elección posible en relación con el lugar que quiere ocupar en la sociedad en que vive. 
Pues no hay nadie más libre que aquel que es capaz de conquistar su propia libertad.


La rigurosa disciplina de la libertad creativa fue publicado de la página 129 a página129 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

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