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Lo integral e integrador en el modelo pedagógico y sus implicaciones en la formación

Zapata Urán, Claudia Helena

Escritos en la Facultad Nº145

Escritos en la Facultad Nº145

ISSN: 16692306

Calidad del Programa de Graduación (Innovación, Contribución disciplinar, Integración, Evaluación) Jornada Académica 17 de octubre de 2018 - Edición II

Año 14, Vol. 145, Octubre 2018, Buenos Aires, Argentina | 62 páginas

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Introducción
Las importantes transformaciones sociales acontecidas en
las últimas décadas, han dado paso a una nueva generación,
una muy actual, que solicita con urgencia de otra perspectiva
sobre los procesos de aprendizaje y enseñanza, planteando la
globalización como el marco que lidera todos los ámbitos.
Bajo este enfoque, las exigencias en general, y en particular las
educacionales, se orientan a la complejidad de la integración,
analizadas desde el todo; es decir, una visión integradora que
fomente nuevas estrategias en todas las áreas del establecimiento
educativo y los sujetos implicados.
Por lo tanto, la educación actual debe dar cuenta, no sólo
sobre la socialización del conocimiento integral, sino que
éste deberá fomentarse en las diversas áreas de la institución,
abordándoselo y e impulsándoselo como conjuntos integradores
de ideas, estrategias y procesos ordenados que potencien
cambios en las experiencias educativas establecidas, dando
como resultado, la transformación de la realidad, y con ello,
la de los pensamientos, las condiciones y los métodos.
Los conceptos que giran en torno a lo multidisciplinar, desde
hace algunos años, están transformando, no sólo los campos
individuales, respecto de las nuevas formas de relaciones
interpersonales, sino también, los profesionales y por defecto,
los educacionales; pues un proyecto global, involucra generación
de ideas, de estrategias, de procesos sostenidos por un
marco teórico amplio y complejo, que inscriba lo cultural, lo
económico y lo social, entre otros. Es decir, un marco que
contemple parámetros internos y externos, y que en conjunto,
trabajen por un desarrollo competitivo ante los requerimientos
actuales y del futuro.
De tal manera, las discusiones con relación a los planes
educativos, deben girar en torno a lo integral, tanto en los
procesos de las políticas en la institución, como también en
los contenidos teóricos, implementándose mecanismos que se
orienten a experimentaciones flexibles, ya que éstas, dan paso
a investigaciones abiertas que promueven lo creativo y lo complejo
en los individuos y sus diferentes áreas de formación.
Teniendo en cuenta que el aprendizaje en la actualidad, es
construido en su mayor parte por el propio sujeto, y que su
naturaleza se caracteriza por la actividad fundamentada con
sentido y en un contexto amplio que admita la generalización
y lo global, el presente artículo se propone dar cuenta sobre
la Integración y lo Multidisciplinar, abordándolos como
mecanismos efectivos, capaces de modificar las estructuras
del conocimiento ya impartido, integrándolo con un nuevo
modelo mental de la realidad, que permita la incorporación
de tópicos vinculados al ámbito académico y al profesional.
Sobre lo integral y lo multidisciplinario
Desde hace ya varias décadas, los temas de la globalización
y de lo universal, son el eje central de importantes discusiones
en el mundo; el impacto en la sociedad, se observa en
todos los ámbitos, modificando las experiencias personales
y profesionales, e impulsando de cierta forma, los procesos
económicos y de comunicación en diversas redes globales.
El nuevo contexto, da paso a significativas transformaciones
en general, y en las educacionales, exige el replanteo de la
manera en que se analiza, proyecta y articula las técnicas de
aprendizaje-enseñanza.
En los procesos de formación educativa, los conceptos sobre lo
multidisciplinar e integral, se condicionan por el cambio, en el
que se incluyen indudablemente componentes clave, relacionados
con factores ideológicos, éticos, cognitivos y afectivos,
entre otros, acudiendo a la vez, a la subjetividad de las personas
y al desarrollo de su individualidad, aspectos que se consideran
aquí, como propios de cualquier evento educativo.
Lo integral se aborda en el presente escrito, como un factor
fundamental en la educación, pues su característica principal
tiene que ver con el desarrollo completo del sujeto, donde
se considera las múltiples posibilidades, tanto de reflexión,
como de práctica para su inserción en el mundo laboral. En
el área académica, el análisis parte de un contenido teórico,
comprendido y reflexionado mediante la práctica. Pues se tiene
muy en cuenta los requerimientos actuales: la autonomía, la
independencia, la crítica propia y la capacidad de utilización
de fuentes y resolución de problemas.
No obstante, para incorporar contenidos y prácticas multidisciplinares
e integrales en los espacios que requieren los
estudiantes actuales, se deberá por supuesto, primero, transformar
el aula y priorizar en los conceptos de interacción,
comunicación y contenido amplio, que dé lugar a experiencias
que fomenten una nueva forma de aprender. Respecto de lo
amplio, Palamidessi, da cuenta:
…En una gran cantidad de espacios de análisis y debate
se plantea la necesidad de que las escuelas preparen a las
futuras generaciones en un conjunto más amplio, diverso y
complejo de capacidades, entre las que se destacan las de
utilizar tecnologías y entornos digitales, construir conocimiento
en un mundo de superabundancia de fuentes de
información y comunicarse y trabajar en red. (2006, p. 9)
Los conceptos de amplitud, diversidad y complejidad, así
como lo determinante respecto a la abundancia de fuentes de
información, son indubitablemente las bases de una educación
integral, pues ésta, prioriza el aprendizaje, no solamente de los
contenidos teóricos y su reflexión, sino también, el desarrollo
de actitudes que implican la construcción de un conocimiento
para distintos sectores y que corresponden a la evolución
individual y al desempeño profesional y su competencia.
La educación actual, debe enfatizar en lo integral flexible,
debe preocuparse por fomentar en el sujeto pensamiento crítico
y creativo, debe implementar procesos donde se tenga en
cuenta habilidades y desarrollos. Bajo ninguna circunstancia
puede fragmentar. Deberá tener en cuenta la transferencia de
los conocimientos y enfatizar el hacer; el aprender haciendo.
En lo multidisciplinar e integral, se reconoce el mundo
globalizado en constante cambio y sus exigencias respecto
a profesionales competentes, capaces de trabajar de forma
colaborativa, respondiendo a las demandas actuales y reflexionando
sobre las futuras. Gira en torno a la articulación
entre actitudes (ser), habilidades (hacer), conocimientos
(saber), permitiendo que en conjunto, el sujeto se desarrolle
en su realidad individual, social y profesional. Respecto a la
totalidad de lo integral, García Hoz sostiene:
…Dicha educación no consiste en una construcción del
hombre acumulando distintos elementos, sino más bien
en una construcción que arranca de la raíz misma de la
unidad del hombre, es decir, de la personalidad. El hombre
íntegro, entero, no es un conglomerado de actividades
diversas, sino un ser capaz de poner su propio sello
personal en las diferentes manifestaciones de su vida.
Educación integral es aquella educación capaz de poner
unidad en todos los posibles aspectos de la vida de un
hombre. (1988, p. 26)
En este sentido, lo integral se refiere al desarrollo humano
que desde lo educativo, aquí se analiza mediante una escuela
transformadora, contextualizada en la realidad; que implemente
técnicas, construcción de conocimiento, prácticas o
producciones de saberes, y dé paso a una nueva forma de
hacer, bajo los lineamientos de un proceso de formación
integral y pertinente.
Deberá re-considerar los ritmos individuales y enfatizar en
contextos que proporcionen construcciones de pensamientos
múltiples, facilitando así, nuevos modelos mentales que se
caractericen por la creatividad, la reflexión y la crítica; proponiendo
de manera objetiva, nuevas competencias que den
lugar al desarrollo individual y por defecto, a la transformación
social y cultural.
Para orientar el evento educativo hacia lo integral, se estima
como fundamental que las instituciones educacionales,
re-construyan los planes pedagógicos, integrando de forma
pertinente los procesos investigativos con el contexto, la
gestión administrativa del establecimiento, la didáctica y el
currículo, entre otros; pues la transformación, deberá efectuarse
en todos los campos que se involucren y abordarse desde
lo pluridisciplinar; y bajo esa perspectiva, concebir y realizar
la educación, siguiendo los lineamientos de lo holístico y lo
integral, para así dar cuenta sobre una escuela transformadora.
Respecto de lo último, Lafrancesco, explica:
Transformar significa cambiar, en términos de modificar
para mejorar, progresar, evolucionar. Esta transformación
implica cambios estructurales y no sólo puntuales o de
forma, que pueden surgir del devenir histórico, social,
económico, político, cultural que han ido influenciando
la forma de sentir, pensar y actuar la educación y que
ha derivado en nuevas concepciones pedagógicas […]
La Escuela transformadora tiene como misión formar
al ser humano, en la madurez de sus procesos, para que
construya el conocimiento y transforme su realidad
socio-cultural, resolviendo problemas desde la innovación
educativa. (2003, p. 22)
La formación del sujeto en su proceso, construye entonces el
conocimiento y transforma la realidad, ésa que es única en
cada uno y la que se relaciona íntimamente con los modelos
mentales propios en los que es fundamental, tener en cuenta
el contexto, así como significativos factores en el momento
de intentar transformarlos, o bien, combinarlos con otros o
con los nuevos.
Analizar los modelos mentales y con éstos, los paradigmas
que los individuos traen consigo a las instituciones educativas,
hace parte de lo integral, ya que la formación parte del todo:
del sujeto y su contexto, de la relación del ser con el saber
y el saber hacer, del desarrollo de capacidades vinculadas
con el pensar, el actuar y el sentir, insertas en una realidad
que considera la relación de la vocación con la ocupación y
la profesión.
Estrategias integradoras: vínculo académico y profesional
Los factores fundamentales de la educación integral y sus
efectos en lo multidisciplinario, postulan como esencial
entonces, a todo aquello que se oriente a conjuntos donde
se protagonice los educandos y por defecto, priorice las estructuras
mentales, los pensamientos múltiples, los ritmos y
procesos de aprendizaje, el contexto y las habilidades, a fin
de formar sujetos creativos, críticos y reflexivos, aptos para
desarrollar competencias generales.
De igual manera, queda claro que en el momento de abordar
lo integrador, es indispensable tener en cuenta estrategias
ordenadas que permitan promover cambios en las experiencias
educativas instauradas; trabajándose entonces, en un proceso
que modifique la realidad de todas las partes involucradas; en
este sentido, se reitera que la transformación deberá producirse
en todos los departamentos de la institución, a fin de que su
aplicación y desarrollo sea productivo.
Asimismo, en el momento de establecer vínculos disciplinares,
es necesario tener en cuenta el contexto general real, en
éste, se inscribe lo cultural, lo económico y lo social, entre
otros. Es decir, todos los campos sociales, y en particular,
los educativos, deben ser parte del nuevo diseño integrador,
que en resumen, se orientarán en conjunto, hacia procesos
competitivos actuales y las exigencias del futuro.
Teniendo en cuenta los rasgos fundamentales vinculados con
la competitividad real, se debe re-considerar cambios diversos;
en este sentido, se estima como esencial, reflexionar sobre un
nuevo diseño de experiencias educativas que permita la incorporación
de nuevos contenidos y programas en general, donde
lo significativo se oriente al educando y su aprender haciendo.
Es también indispensable tener en cuenta, que en los procesos de formación y aprendizaje, lo integrador se haya sujeto al
concepto de cambio, y éste, igualmente posee componentes
clave, resumidos aquí en el vínculo entre lo ideológico, lo
ético, lo cognitivo y lo afectivo, y que de alguna manera,
condicionan la transformación del conocimiento.
Respeto de lo condicionante para la construcción del conocimiento,
tener en cuenta los saberes previos de los educandos,
es un buen inicio para fomentar procesos integradores multidisciplinares;
pues lo previo, da cuenta sobre la realidad del
sujeto y cómo éste, ha construido su modelo mental. Respecto
de lo último Bain, sostiene:
Los estudiantes traen paradigmas al aula que dan forma
a su construcción de significados. Incluso si no saben
nada de la asignatura, aun así utilizan un modelo mental
existente de algo para construir su conocimiento sobre
lo que les contamos, a menudo, conduciéndolos a una
compresión que es bastante diferente a la que pretendemos
comunicar. (2007, p. 38)
Siguiendo los lineamientos del autor, los modelos mentales
que los alumnos traen a la clase, pueden ser objetivos o falsos;
en cualquiera de los casos, aquí se piensa que utilizarlos, a fin
de reflexionar sobre lo que ya está, no es lo adecuado; pues de
ser así, se estaría haciendo más énfasis en cómo estimular la
construcción, en vez de transmitir los conocimientos.
Sin embargo, incitar a los estudiantes por la construcción de
un nuevo modelo mental, no es una tarea sencilla; se trata más
bien, de un proceso en el que es importante considerar significativos
factores, tales como los conflictos que implican los
nuevos desafíos y que en muchos casos, se desencadenan en
oposición al cambio del prototipo del conocimiento instalado
o en una negación a la transformación, en la que se involucra,
lastimosamente, las emociones, y con éstas, el rechazo.
Con relación a la transformación de los saberes previos, se
observan otros factores, éstos tienen que ver con trasladar
el perfeccionamiento individual a progresos globales destinados
a la sociedad en general; y es por esto, que el trabajo
colaborativo y la reflexión de contenidos sin fronteras, son
determinantes para el éxito de lo integrador.
Lo integral y multidisciplinario deberá enmarcarse entonces,
en una experiencia donde se fusione los contenidos teóricos
con las actividades y prácticas educativas, deberá ser un
procedimiento regido por el aprender haciendo, por el cómo
se aprende y el entorno particular de cada uno.
El cómo y el contexto singular dentro de una educación
integral, en este escrito, se conciben como determinantes en
el momento de analizar las premisas y los rasgos fundamentales
de la integración, ésta, referida al vínculo académico y
profesional, ya que en conjunto, responden a un aprender,
donde el individuo se sitúa en un entorno real, vinculándose
por defecto, con su medio y con los requerimientos de éste.
En este sentido, aquí se piensa que lo integral, deberá utilizar
como estrategia de enseñanza y aprendizaje el ir y venir, el
afuera más que el adentro, los espacios públicos, el mundo
externo; en síntesis, el vínculo del educando con su sociedad
actual, promoviendo prácticas que incentiven la responsabilidad,
la auto-disciplina, el deseo por saber y el trabajo en
conjunto. Respecto de lo último, Jerome Bruner afirma:
El proyecto de Oakland sigue unos pocos pero muy poderosos
principios, […] Es una comunidad colaborativa,
un grupo en el sentido real. Y, como en la mayoría de
este tipo, se implicó a sus miembros en la producción de
un producto conjunto […] eran parte de una comunidad
cuyo objetivo era precisamente ese enseñar compartiendo.
Creo firmemente que aproximaciones de ese tipo son
extremadamente importantes no solo porque ayudan al
aprendizaje en general, sino porque aportan ejemplos de
una cultura en la práctica relevantes para el resto de la
vida de un estudiante. (1997, p. 97-98)
Y es precisamente en ése marco, en el de la práctica en conjunto,
en el compartir y experimentar el mundo, dentro, y
sobre todo afuera de la caja arquitectónica del establecimiento,
en el que se debe insertar la práctica educativa actual, aprehendiendo
el aula como un espacio de reflexión, práctica y
procesamiento de información; es decir, una aula taller, esa,
que sólo funciona en grupo y cooperativamente, donde los
logros se alcanzan conjuntamente, teniendo en cuenta que lo
sustancial no es el programa como en las asignaturas, sino
más bien, los objetivos, y que consecuentemente, la actividad,
se centra en la resolución del problema.
Constituir propuestas de investigación, donde los estudiantes
incorporen como eje principal de su producción, el contexto
real, en tiempo y forma; e insistir que se centren en el análisis
de casos reales actuales, donde detecten temas de innovación
y aplicación, será un agregado motivador que dará paso a la
autoevaluación y critica propia.
Superar el individualismo e impulsar las actividades grupales,
así como construir patrones colaborativos e interdisciplinares,
deberán ser ambos, un camino para trasladar el conocimiento
a la realidad contextual; es decir, se fomentará un vínculo
estrecho, entre lo académico y el cuadro laboral actual, donde
los alumnos de hoy deberán incorporarse de manera positiva
y efectiva.
Los docentes, aquí denominados orientadores, deberán hacer
hincapié en el estímulo de la motivación intrínseca de los
estudiantes, (estudiar porque tienen curiosidad, interés y/o
ambición) ya que reflejará una conclusión efectiva, lógica,
profunda y duradera; mejor, y más eficiente que si incentivan
el premio del resultado; es decir, la motivación extrínseca,
(recompensa: la nota o trabajo práctico aprobado) que traerá
como consecuencia, un estudiar por aprobar, algo superficial,
sin sostén en el tiempo. De acuerdo con esto, Bain da cuenta:
Si los alumnos estudian sólo porque quieren sacar buena
nota o ser los mejores de la clase, no les irá tan bien
como si estudiasen porque tienen interés. No resolverán
problemas con tanta eficacia, no analizarán tan bien o
sintetizarán con la misma destreza mental, no razonarán
tan lógicamente, ni tampoco se plantearán de manera
habitual la misma clase de desafíos. Mientras que los que
trabajan a partir de motivaciones intrínsecas escogerán
tareas más ambiciosas. Pueden convertirse en lo que en
algunos artículos se denomina aprendices estratégicos.
(2007, p. 45)
Bajo esa perspectiva, y estimulando a la vez, el interés del
educando por la reflexión de determinados temas que causen conflicto y perturbación, utilizando la pregunta, en vez de la
respuesta como estrategia, se logrará con éxito, un cambio en
la estructura del conocimiento; pues sólo si tiene interés y si
se desarrollan y resuelven los conflictos, se obtendrá como
resultante, la re-construcción de un conocimiento modificado
e integrado con uno nuevo.
Por lo tanto, el sujeto dentro de un desarrollo integral, que
por defecto, va acompañado por lo multidisciplinario, construirá
un conocimiento donde la producción del saber, será
el que rige la dinámica de la sociedad, transformada desde
la investigación y los centros educacionales, en función de
nuevos modelos pedagógicos, diseñados bajo estrategias y
procesos, en el marco de un contexto real, capaz de adaptarse
a los requerimientos actuales y venideros.
Referencias bibliográficas
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universidad. (2ªEdición). Valencia: Ed Universidad de
Valencia
Bruner, J. (1997). La educación, puerta de la cultura. Madrid:
Ed. Aprendizaje Visor
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García H, V. (1988). Educación personalizada. Madrid: Ed.
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Gentil, C. (2011). Innovación Tecnológica. Ideas básicas.
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Lafrancesco, G. (2003). La educación integral en el preescolar.
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editorial magisterio
Morin, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación
del futuro. Barcelona: Ed. Paidos
Palamidessi, M. (2006). La escuela en la sociedad de redes.
Una introducción a las tecnologías de la informática y la
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de cultura económica
Pérez de Cuellar, J. (1996). Nuestra diversidad creativa.
París: Ed. Unesco


Lo integral e integrador en el modelo pedagógico y sus implicaciones en la formación fue publicado de la página 44 a página47 en Escritos en la Facultad Nº145

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