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Docente: Dardo Dozo

Facultad de Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

ISSN: 16685229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XV, Vol. 83, Octubre 2018, Buenos Aires, Argentina | 190 páginas

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Abstract Testimonios, homenajes, palabras que se entrelazan dentro de un trabajo que se convierte en una herramienta para trabajar con la palabra escrita.

Producción de los estudiantes Historia de mi familia Ferrari, Chiara Esta historia trata sobre las familias provenientes de Italia que vinieron a Buenos Aires en barco alrededor del año 1900.

Los protagonistas de esta historia son las familias Marangelo y los Ferrari, quienes vinieron a Buenos Aires y se instalaron en forma permanente debido a la guerra.

Los Marangelo, Teresa Caifa y Don Alfonso Caiafa, son un matrimonio proveniente de Avellino, Solonfra, que llegaron a Buenos Aires en 1918 para quedarse a vivir y formar una familia y también un negocio, un almacén en el barrio de Belgrano ubicado en Cazadores y Blanco Encalada, una esquina.

Los Ferrari, Cayetano Ferrari y Aurelia Ferrari, también son un matrimonio proveniente de Italia que llegaron a Buenos Aires en barco, alrededor del 1900, no se sabe bien la fecha, no hay datos concretos; Pero esta pareja tiene un factor diferente a los Marangelo, vinieron con un bebé llamado Gaspar Ferrari de nacionalidad italiana, pero que habla español, ya que en el hogar que formaron en Argentina, se hablaba español y no italiano para adaptarse al país.

Esta familia se instaló en Caballito y se dedicaban al negocio ferroviario, excepto doña Aurelia, ya que en esa época la mujer no trabajaba, se dedicaba al hogar y su familia, pero para ganar un dinero extra y para ocupar el tiempo libre era la modista del barrio, arreglaba la ropa del hogar y también la de los vecinos del barrio por una pequeña suma de dinero pero que sumaba.

Historia de mi familia Ferrando, Lucia Sus años hablan por ella. Su vida no solo trae éxito y orgullo sino que trabajo y perseverancia. Se podría decir que es de esas personas que son felices porque trabajan y no que trabajan para poder ser felices. Trabajar la mantenía estable y activa, la satisfacción de que su vocación sea su profesión la iluminan hoy día.

Tuvo una infancia común y responsable, como la mayoría de la gente. Terminó el colegio siendo maestra pero ello no la saciaba por lo completo, quería más. Mucho le decían que era suficiente, que podía alcanzar con ello y así poder comenzar una familia temprana como la sociedad lo demandaba.

Al finalizar su adolescencia una pérdida la marca y se separada de su realidad, llevándola a una realidad futura. Su rutina cambia junto a su corazón. Dudas e incertidumbres la atraviesan pero nunca la desaniman. Bajar los brazos no era una opción .En su caso, la presión inesperada la incentiva para así aspirar al éxito.

Se podría decir que a su amor no lo definen las fronteras argentinas se estabiliza acá. Una vida tan extensa y un único gran amor le dio 5 grandes frutos de los cuales se siente muy orgullosa y son aquello que les dan de qué hablar día a día.

Hoy por hoy sigue con su vida, adquiriendo siempre nuevos conocimientos y no dejando que dos ruedas la definan. Ella es Marta y es mi abuela.

Historia de mi familia Colombres, Rocio Graciela, una morocha delgada de 26 años, con ojos claros y soñadores, que se acababa de recibir como traductora de inglés vivía en Montevideo, Uruguay. Trabajaba como secretaria en el Liceo Francés y en el Liceo del Estado como profesora. A pesar de que ambos lugares quedaban a varios minutos de distancia y que en ese momento los transportes públicos eran bastantes escasos y precarios, ella elegía esos liceos para poder tener un trabajo estable. Vivía en la rambla en un departamento frente a la playa con sus padres y sus hermanos Jorge y Daniel de los cuales era muy compinche.

En el verano de 1963 se tomó como todos los años unas merecidas vacaciones de verano con su familia y su amiga Martina y se fueron a Atlántida, balneario uruguayo del departamento de Canelones. Esa era una playa muy mansa, de arena blanca con un mar celeste. Para llegar a la misma se debía antes atravesar un médano lleno de vegetación. Su casa estaba ubicada a una cuadra de la playa así que atravesar ese médano no suponía de una complicación.

Sus días eran monótonos, ellas no tenían preocupación alguna.

Se levantaban temprano, tomaban el desayuno y partían a la playa. Al mediodía volvían a su casa, almorzaban, y luego bajaban a disfrutar del sol. Pero un 12 de enero, exactamente a las 4 de la tarde, las chicas estaban panza arriba compartiendo unos mates, cuando un hombre joven, maduro, flaco, alto y de cara redonda las sorprendió y las sedujo invitándolas a tomar un helado a la noche. Esa noche se inauguraba una heladería en el centro de Atlántida. Lo que ellos pensaban que sería tan simple como tomar un helado, pronto se convertiría en tomar una decisión para toda la vida.

Historia de mi familia Maschwitz, Sara El siguiente trabajo consiste en contar la historia de Ezequiel Martin Maschwitz, nacido en 1958, de ahora 60 años, Licenciado en agronomía. La misma se centrará en relatar cómo a partir de la buena voluntad, las ganas y el deseo, la vida nos muestra puertas para poder alcanzar nuestros sueños, como el sueño que tenía él, el de vivir en una playa. Pero, para cumplirlo, él, su esposa y sus tres hijos debieron dejar el pueblo de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, y todas las cuestiones que implica abandonar un hogar para comenzar un nuevo estilo de vida cerca del mar, en la ciudad de Mar del Plata. Así fue como el recorrido de su vida lo llevó a enfrentarse ante la oportunidad de comprarse un balneario y construir su casa soñada frente al mar.

De la experiencia que mi padre me aporta, he aprendido algo muy valioso; todo es posible y además, entiendo que por más que uno imagine sus sueños perfectos, todas las puertas que se abren nos muestran sus dos caras tanto positivas como negativas, con el fin absoluto de aprender y experimentar para crecer.

Historia de mi familia Saal, Sabrina Hay ciertas historias que se cuentan en cada encuentro familiar, recuerdos que parecen propios de tanto escucharlos.

Con 90 años recién cumplidos, Adolfo Saal aprovecha cada viernes, sentado en el sillón de su casa, rodeado de sus hijos, nietos y bisnietos, para narrar la historia de su infancia, nostálgico al notar qué tan diferente era la vida de un niño en ese entonces.

Adolfo nació el 10 de febrero de 1928, en una familia de nueve hermanos y padres inmigrantes sirios, que vinieron a Argentina con la esperanza de trabajar lo suficiente como para poder darle a sus hijos una mínima educación y formarlos para enfrentar el futuro.

En su temprana juventud, a los 11 años, junto a sus hermanos debió empezar a trabajar como vendedor ambulante para poder llevar un dinero extra a la casa y alivianar así el estrés diario que genera vivir con lo justo.

Entonando su propio listado de artículos, creció recorriendo el barrio de La Boca, de puerta en puerta vendiendo medias de vestir, coladores, hilos para cocer, cepillos y pastas de dientes, entre otras cantidades infinitas de cosas que solo él recuerda a la perfección.

Regresaba de su jornada laboral con sus padres cada día más orgullosos al ver que, con su crianza firme y estricta, lograban sacar lo mejor de cada uno de sus hijos.

Hoy en día, Adolfo se ocupa y preocupa por transmitir aquellos valores de trabajo y familia que fue construyendo a lo largo de su vida, mostrándole a sus siguientes generaciones la importancia de la educación y el trabajo, acompañado de su típica frase “El que trabaja de chico, descansa de grande”.

Historia de mi familia Fuentes Lopez, Marianyeli Vanessa Esta historia relatará la juventud y niñez de Mary Josefina López, quien a pesar de las circunstancias en las que creció, con esfuerzo y dedicación logró salir adelante.

María Yelitza López vivía con sus cuatro hermanos. En 1973 con la edad de 14 años ella decidió irse de su casa a vivir con el vecino, del cual salió embarazada de una niña, en ese momento se empezaron a complicar las cosas, a Yelitza la corrieron de su casa, cuando tuvo al bebé, la cual llamó Mary Clement de los Ángeles Arreaza López. Ellas dos pasaron tiempos muy difíciles, al papá de Mary, Ramón Arreaza lo metieron preso por haber embarazado a una menor de edad y allí su madre y ella quedaron solas.

Desde pequeña Mary la pasó muy mal, vivía entre en dos casas, en la de su abuela y la de su mamá ya que entre las dos la criaron y un día su abuela decidió reconocerla como su hija y le cambió el nombre a Mary Josefina López, cabe mencionar que esto lo hizo sin el consentimiento de María Yelitza. A la edad de 9 años Mary comenzó a ayudar a su madre trabajando y cuidando a sus hermanos. Desde esa edad ella en las mañanas vendía empanadas y arepas abombadas para ayudar económicamente a su mama y en las tardes cursaba la primaria.

Cuando pasó a la secundaria, Mary empezó a ayudar a su mamá con el trabajo de bedel, ella la ayudaba a limpiar los salones del liceo Guanipa en el cual también estudiaba.

A pesar de todo lo que vivió Mary cuenta que no todo en su infancia fue malo, ella siempre esperaba con ansias el final del día donde su abuela le daba una galleta y una malta para premiarla por su arduo trabajo.

Historia de mi familia Lastra, Joscelyne Lucia En 1945 termina la segunda guerra mundial, comienza la inmigración de italianos, españoles, etc. En esa inmigración mi abuela de 5 años (actualmente 71 años) llegó a Argentina en 1952.

Castel verde fue el barco donde viajó mi abuela con su mamá y sus dos hermanos. Dos años antes, su padre y su hermano mayor habían emigrado para Argentina en busca de bienestar, trabajo y paz. Debido a que parte de la familia paterna ya estaba instalada en el país.

Ella hizo hincapié en lo mal que la pasó en el viaje hasta Argentina, ya que no tenían comodidades suficientes, el barco tenía mucho movimiento, lo cual provocaba mareos y vómitos en las personas y se creaba una situación de angustia y tristeza en ellos. Fueron días difíciles ya que el viaje duró casi dos meses y medio.

El 24 de noviembre María y su familia llegan finalmente al puerto de Buenos Aires. Las tías los estaban esperando ansiosamente y les brindaron comodidades hasta poder salir adelante. Fue una emoción muy grande cuando ella se reencontró con su padre, ya que además de no verlo por dos años, él había sufrido la mordedura de un perro rabioso y tuvieron que aplicarle más de 200 inyecciones que le colocaba su misma hermana. Gracias a esto, el papá de mi abuela se recompuso y pudieron salir adelante.

Tres años después, pudieron construir su casa propia en Avellaneda con trabajo y amor.

Historia de mi familia Alfonso Pineda, Cristian Camilo La familia Alfonso Pineda es una de las tantas familias colombianas con raíces campesinas, que como muchas familias tuvieron que combatir con muchos obstáculos para poder dejarle a sus siguientes generaciones una mejor calidad de vida.

Esta familia de la provincia de Santander, nos enseñará a creer en la frase que dice “Cuando se quiere se puede”, de esto hablaremos, sobre las diferentes historias que cada uno de los integrantes de esta familia tuvieron que vivir para que su hijos estén en una situación diferente.

La familia formada por cinco hijos, Doris Ingrid, Dalfy Irlanda, Carlos Ferlein, Carlos Vianey y Carlos Alberto, la tía de ellos Custodia, su esposo Epimenio y la madre soltera Elia Maria, nos harán reflexionar cosas como, vivir en una finca donde no existía la luz, el agua que tenían era de río, para ir a la escuela debían caminar 2 horas y 2 horas para regresar y que la alimentación se las daba directamente lo que ellos mismo cultivaban, sobreviviendo sin algún tipo de ingreso monetario.

Historia de mi familia Prati, Agustina José Prati y Lidia Zulema González se profundizaron juntos a lo largo de los años en una coincidencia humana de amor y confianza. Coincidencia, porque encontrar un amor para toda la vida, es la coincidencia más bella que un ser puede llegar a experimentar. Humana, porque en tantos años de relación, nunca hubo rutinas robóticas, ni besos por compromiso entre ellos dos. Sí, momentos y sentimientos puramente humanos, palabras y gestos de amor, apoyo y unión.

La historia de vida de ambos; por un lado, sus años viviendo sus vidas separadas antes de conocerse. Por otro lado, sus años luego de decidir pasar toda su vida como un par. Los acontecimientos, las metas y objetivos logrados, el camino propio de aprendizaje y la trayectoria individual y colectiva de estos dos pilares.

Historia de mi familia Barillaro, Juliana Ailén Hablar sobre un familiar.

Hablar sobre la historia de un familiar.

Pensar en un familiar y, por algún motivo, elegir su historia para contar.

Ese motivo me lleva a contar la historia de Andrea Vannucci, mi mamá.

Año 1969, un 26 de julio, nacía en Ituzaingó, esta pequeña llamada Andrea Mariana Teresa Vannucci, siendo la primera hija de los cinco en total que tendrían Jorge Vannucci y Zulema De Rocca. Creció en una casita humilde rodeada por sus primos, tíos y abuelos a medida que sus hermanos venían al mundo.

Su madre era ama de casa y su padre, chofer de colectivo. Al no pasar mucho tiempo con él, pero demasiado con su madre, los momentos que recuerda haber apreciado más son aquellos en los que su padre terminaba sus turnos, llegaba a su hogar y ella corría a su regazo mientras él leía el diario e intentaba enseñarle cada letra, a pesar de su corta edad.

Cuando se le pregunta qué cambiaría de su vida, admite que le gustaría dedicarse más tiempo a sí misma ya que reconoce que su trabajo se vuelve, en varias ocasiones, esclavizador, pero que ama lo que hace y es gracias a aquella dedicación que le puso a su profesión que hoy en día se considera formada suficientemente y con todas las herramientas necesarias para seguir innovándose y disfrutando de hacerlo.

Andrea, en conclusión, logró crecer como persona atravesando todas las adversidades que se le impusieron en el camino, sin perder la esencia que la caracteriza: luchadora, responsable, empática, entusiasta y poderosa.

Su historia no se destaca de las del resto pero, sin dudas, vale la pena leerla.

Historia de mi familia Giesbrecht Herrera, Ayelén Berenice Estas líneas cuentan un poco de la historia de un señor que tuvo que dejar su país natal junto a su familia a temprana edad, separándose de la mayoría de sus pertenencias y metiéndose en una aventura con muchos altibajos; como destino final, la tierra prometida.

En 1926 un grupo de Menonitas Rusos germano hablantes provenientes de Canadá, perseguidos por años, a causa de su Fe y otros motivos más, inmigran al Chaco paraguayo para fundar allí su Colonia, entre ellos Peter, niño de 7 años de edad.

Peter y su familia, como muchas familias más, dejaron todo al otro lado del continente para buscar un mejor futuro sin saber lo que les esperaba en el infierno verde, mejor conocido por el Chaco paraguayo; lugar inhóspito, tierra desolada, arbustos verdes y temperaturas altas que pueden llegar a los 45°.

Como todo comenzó y finalizó hoy en día es conocido: Peter inmigro a los 7 años de edad al Paraguay con sus padres y con los años fue creando su propio hogar, su propia familia con esposa e hijos. Más, ¿cómo era él realmente, su carácter, pasiones y experiencias? ¿Qué hizo él de su vida a pesar de todas las adversidades? La inspiración y deseo de conocer la historia de Peter fue por el descubrimiento, de uno de los bisnietos, de una Biblia que se va heredando de generación a generación hasta la actualidad.

Con curiosidad y ganas de conocer la historia de su bisabuelo, contada por familiares cercanos que llegaron a conocer al protagonista de este relato y la historia atrás de esa herencia familiar, se decidió investigar y hacer una narración de carácter biográfico.

Salomón Acosta Pulido, Paula Ximena Muerte, es una palabra fuerte y no muy linda de escuchar.

¿Pero en realidad qué significa esta palabra, es el final de una persona o el inicio de ella? Personalmente esas seis inocentes letras me producían mucho miedo, pensar que haría yo Paula Acosta, la persona más miedosa y sentimental si un familiar muy cercano muriera.

Bueno… El pasado 22 de noviembre de 2013 estaba en la morgue del Hospital San Carlos rodeada de cuerpos que nunca volveré a ver, parada al frente de mi abuelito Salomón, sintiéndome extraña, triste, confusa y a la vez feliz porque sabía que él ya estaba descansando, aunque todo el tiempo pensando en cualquier momento va a abrir los ojos y me voy a asustar. Ese fue un momento que nunca olvidaré no solo porque superé mi miedo sino porque llegué a la conclusión que no es una palabra a la cual hay que tenerle miedo, ese es el ciclo de la vida, es tan hermosa como la palabra nacer.

Todos tenemos personas que marcan nuestras vidas, un gran amor, una amistad, un enemigo, un profesor. Bueno, en mi caso el abuelito quien fue mi compañero de vida durante mis primeros quince años, éramos muy cercanos, jugábamos, charlábamos, yo le contaba todo lo que me sucedía y él escuchaba atentamente y me aconsejaba como mi mejor amigo que era.

Salomón Jesús Acosta nació el 22 de diciembre de 1929 en Herveo, Tolima, un Municipio de Colombia. Toda su infancia vivió con sus padres en una Finca, donde el negocio familiar era sembrar la tierra y cultivar. Tuvo tres hermanos y dos de ellos eran mujeres, estudió en la escuela del pueblo, pero no terminó la primaria por circunstancias de la vida.

Durante su juventud presenció la Guerra de los Mil Días en Colombia, fueron muchos años de caos y violencia por la pelea entre dos partidos políticos, el conservador y el liberal que se mataban entre sí, perjudicando a todo el pueblo. Cuando cumplió 20 años empezó a trabajar en Bavaria donde conoció al amor de su vida, Alicia. Perteneciente de la familia Martínez González, dueños de haciendas de café y con alto prestigio económico.

Alicia con un nombre tan mágico y de alma fugaz tan solo con 15 años de edad se enamoró perdidamente de mi abuelo.

Fue el inicio de una historia de amor, se casaron por la iglesia y vivieron unos años en el Tolima y a medida que pasaban los años fueron naciendo sus seis hijos. Cuando él tenía 30 años se mudaron para Bogotá, capital de Colombia en busca de un futuro mejor.

Estando en esa ciudad nacieron dos hijos más, Ernesto y Omar, el abuelo renunció a Bavaria y comenzó a trabajar en empresas donde hacían la mantequilla, también en fábricas, trabajo durante diez años en una compañía llamada Seguridad Colombia, hasta que obtuvo su pensión de jubilación. La abuelita, mientras tanto lo apoyaba con los quehaceres del hogar y el cuidado de los hijos. En su tiempo libre hacía arreglos en máquina de coser, toda clase de costuras, pero su mayor virtud era cocinar deliciosos postres.

Eran de admirar pues con el poco estudio y arduo trabajo pudieron sostener, sacar adelante a una familia numerosa y a la vez ser felices pese a las necesidades.

De esta manera vivieron durante muchos años, sus paseos eran ir de un barrio a otro, ir a mirar como despegaban los aviones en el aeropuerto y, de vez en cuando, ir al parque a jugar.

Mis abuelos eran católicos de verdad, asistían sin falta a la misa del domingo, a él se le notaba el amor hacía ella, hacía todo lo que ella le pedía, les gustaba escuchar mucho tango y música de cuerda en un tocadiscos. Un día normal de mi abuelo era disfrutar ver a Alicia tocar música colombiana con la guitarra.

Hasta que un día tuvo la mala noticia que de que su amada tenía diabetes, que luego le generó un cáncer de estómago y con el tiempo murió. A mi abuelito le dio muy duro la muerte de ella y estuvo enfermo durante un largo tiempo. Pero Dios lo ayudó a seguir a delante.

Luego de la muerte de mi abuelita él vivió con su hijo Ernesto, se dedicaba a sobar a las personas del barrio cuando se tronchaban o daban golpes, lo buscaban para que él los atendiera, y al parecer era muy bueno porque fue querido por sus vecinos.

Cuando cumplió los 70 años empezó a sufrir del corazón, se cansaba mucho con cualquier ejercicio físico, ya no respiraba bien así que le hicieron una cirugía de corazón abierto, estuvo con nosotros nueve años más, los últimos cuatro años con tratamientos y cuidados hasta que murió de un ataque fulminante el 22 de noviembre de 2013. Solo puedo recordar cuando pegábamos estrellitas que iluminan en la oscuridad en su techo, cuando tocaba la dulzaina (instrumento musical), y cuando nos inducíamos en un coma diabético en la tienda de dulces.

El Naufrago Deluca, Rocío Diciembre 26,1948. 11:30 pm, a 40 Km del Cabo Hatteras, en una zona conocida como La Tumba de los Barcos, Océano Atlántico.

El buque tanque petrolero norteamericano El Capitán, construido en Jacksonville y utilizado en la guerra por la armada norteamericana, luego de servir a su país, había sido adquirido por el gobierno argentino como embarcación que trabajaría para YPF; se encontraba siendo remolcado en dirección a Baltimore para ser sometido a reparaciones cuando, de repente, se desató una terrible tormenta.

Es en ese momento en que el abuelo de la persona que esta relatando esta historia, Heriberto Serrano, un marinero argentino que se encontraba a bordo del buque junto a sus camaradas, vislumbraban aterrorizados como la nave en la cual viajaban se partía tan fácilmente en dos, como si no se tratase de un gran gigante de metal cuyo pero es inmensurable, sino más bien de un mero barco de papel que no era más que un juguete para el terrible y salvaje oleaje del mar, una obra de la gran violenta tormenta de viento y nevisca que se había desatado.

(Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 142) Historia de mi familia Cilia, María Belén El siguiente trabajo consiste en contar la historia de la familia.

Este se centrará en la relatar la historia de cómo los abuelos paternos se conocieron y llegaron a formar una gran familia.

El enfoque será desde el punto de vista de la abuela, ya que el abuelo falleció hace cuatro meses, la primera pérdida de un familiar tan cercano como él. Los abuelos, son de esas personas más importantes en la vida, es por eso que se decidió contar esta gran historia de amor. Ese amor que duró hasta que la muerte los separe.

Historia de mi familia Zolfan, Miranda La historia que elegí para el trabajo práctico relata el proceso de inmigración de los padres de mi abuela, quienes luego logran construir sus vidas en Argentina.

Fue en el año 1933 cuando una familia constituida por una pareja llegaba a nuestro país. Esto se debe a que habían dejado un pueblo en Italia llamado Gasponi, que era su país natal.

Al año de la llegada a esta ciudad nace la primera hija, a quien llamaron Nelly, mujer que muchos años después se convertirá en mi abuela.

Es entonces que toda la tristeza que los embargaba al haber tenido que dejar su querido pueblo, se vio reanimada por la llegada de esta hija al que vieron como un nuevo inicio, una nueva oportunidad.

Historia de mi familia Olabarrieta, Facundo Centrar la investigación en torno a la historia de los bisabuelos, padre y madre de la abuela, quienes nacieron en Galicia, en pequeños pueblos de montaña, pueblos pobres cuya existencia giraba en torno a la actividad en las minas de carbón.

Hoy las minas están cerradas, y los pueblos casi extintos.

Ambos emigraron a Argentina en la adolescencia, solos y por separado, enamorándose y formando una familia allí. La bisabuela era enfermera y el bisabuelo trabajaba en una fábrica de zapatos, vivían en Paternal, a cuadras de la fábrica, en un barrio completamente obrero y de inmigrantes, en donde casi todos subarrendaban cuartos a otros extranjeros.

Me parece importante rescatar la historia de esta pareja, quienes constituyen el nexo entre Argentina y Galicia, entre la vida de pueblo y la vida urbana de inmigrante, entre dejar una familia y formar una nueva. Son asimismo muy representativos de los fenómenos masivos de inmigración ocurridos a principio del siglo XX, y por lo tanto una manera de abordar desde una perspectiva personal toda una etapa de la historia argentina y de la conformación de una identidad nacional. Historia de mi familia Fernández Ocampo, Dolores En el trabajo práctico final decidí hablar de mi abuelo Jorge, para mí Georgie. A continuación coloqué la carta que escribí en febrero del 2017 cuando el falleció. Quiero usar como ejemplo y guía del trabajo a la carta dado que dice lo que para mí significó tener ese gran abuelo.

Qué gloriosa que es la vida, y qué lindo que es poder celebrarla.

Y si hablamos de celebrar la vida, hablamos de Georgie Fernández Ocampo, mi abuelo. Mi intención hoy no es hablarle a mi abuelo, ni decirle lo mucho que lo voy a extrañar, porque no hace falta, él ya lo sabe, porque se tomó el tiempo para que cada uno que quisiera pudiera expresarle y devolverle todo ese cariño que nunca nos dejó de dar. No, hoy no le escribo a él, le escribo a todo aquel que quiera escucharme; les cuento el PEDAZO de abuelo que dios me regaló y les intento expresar, porque es difícil, lo muy agradecida que estoy.

Mi abuelo fue un hombre de bien, un hombre de palabra, de una rectitud que genera orgullo. Pero eso no lo hacía alguien serio o duro, todo lo contrario, era puro cariño, una persona accesible, de mirada atenta y de sonrisa sincera. Un tipo gracioso, culto y TAN divertido que nunca dejó de buscar divertirse...

y de reírse.

Mi abuelo fue sobre todas las cosas un hombre de familia, va de familión. Mi abuelo nos enseñó qué quiere decir familia, y la definición no la sacó del diccionario de la Real Academia Española ni del Catecismo; la enseñó con las acciones, con el día a día, con el cumpleaños al que nunca dejó de ir, con el casamiento en el que nunca dejó de bailar, con la navidad en la que nunca dejó de brindar y con la reunión en la que nunca dejó de estar.

Mi abuelo era una persona rica, y claramente no estoy hablando de plata; mi abuelo era rico en afectos, cada hijo, cada nieto, cada sobrino, sobrino nieto, amigo y ahora bisnieto puede contar alguna anécdota con él; porque si había algo que amaba era compartir la vida con los suyos, y llenarse de suyos, porque iba por la vida adoptando hijos y nietos, como si ya no tuviese suficientes.

Mi abuelo representa valores, y contrario a lo que muchos predican no son “valores de los de antes”, no, son valores de todos los tiempos porque hablan de querer al otro y de enseñar con el ejemplo.

Sin embargo, pese a todo lo que les cuento, seguramente mi abuelo no aparezca en los libros de historia, aunque básicamente se haya ocupado de poblar la Argentina. Pero el punto es que a él no le hace falta. Jorge Eduardo Fernández Ocampo va a quedar en la posteridad y en la historia a través de todos los que lo conocimos, de los que podemos dar testimonio de su vida y de sus palabras. Porque una persona como mi abuelo deja huella, de esas que no se borran nunca mas, de la que le transmitís a tus hijos y ellos a los suyos.

Yo desde lo personal no puedo explicarles el orgullo que siento y cómo se me infla el pecho de llevar después de mi nombre su apellido.

Hoy no hay NINGÚN motivo para estar triste porque Georgie no desapareció, solamente se hizo invisible. Acá esta con nosotros, y va a estar en todos los momentos de nuestras vidas porque su ejemplo, sus enseñanzas y su legado marca y va a seguir marcando nuestra manera de vivir la vida.

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, ahora si te llegó tu merecido beso con Malú, abrázala de nuestra parte! Ya nos volveremos a ver.

Historia de mi familia Arful Guidoni, Agustina Se eligió contar la historia de una abuela, llamada Isabel, ya que nunca se pudo tener un espacio donde ahondar acerca de su vida. Falleció cuando sus nietos eran muy pequeños, por lo que no recuerdan muchos momentos con ella, su hija solía decir lo iguales que eran con su nieta tanto en personalidad como en apariencia. Por lo que se quiso investigar acerca de su vida, sus antecesores y sus orígenes para poder entender, no sólo su pasado, sino también el presente de su familia.

Historia de mi familia Duhau, Teresa La siguiente historia cuenta la vida de Arnaldo Duhau, padre, esposo, abuelo, pero por sobre todo un soñador y luchador, quien a través de grandes esfuerzos y mucho trabajo logró conseguir eso que tanto le costó, lo que hoy se conoce como la empresa de neumáticos familiar DUHAU S.A..

Era en el año 1930 cuando en la Ciudad de Buenos Aires nacía Arnaldo Duhau, hijo de Nélida Duhau.

Historia de mi familia Zubiri, Maria Elisa La familia Barón Hannemann es de Venezuela, pero viven en Argentina desde hace ya más de 30 años. Por un lado, la única hija, Eugenia, es imposible notar que es venezolana, no se quedó ni con el acento y mucho menos con alguna costumbre.

Pero por el otro lado, su hermano, es 1000% venezolano de corazón. Apegado a su país y todo lo que lo conforma.

De él es quien voy a contar su historia, Eduardo Barón Hannemann, nació en Caracas y se crió unos años acá en Buenos Aires, otros allá, y así… Iban y venían. Vivió en Colombia, dónde estuvo casado con una mujer de allá, se separó y volvió a su país; siempre vuelve.

En 2010 “salió del closet”, como dicen, y se casó con Chi, oriundo de Taiwán, con quien sigue casado y vive actualmente.

Mis descendencias Tanas Nicola, Lucia Él fue un aventurero, un valiente, todo un corajudo.

15 años tenía en aquel momento, solo 15 años cuando tomo el primer barco que se avecinaba a la hermosa y mi queridísima Argentina.

Un tano con dudas e incertidumbres, miedos, muchos miedos.

Todas esas preguntas sin respuesta que puede tener un niño de solamente 15 años, porque eso era en ese momento, un niño, indefenso, sin protección alguna, esperando que el futuro se apiadara de él y que le diera respuesta alguna a todas sus preguntas.

Un día como hoy pero en el año 19 Doménico Nicola (o mejor traducido a nuestra lengua castellana Domingo Nicola) se tuvo que alejar de todos sus bienes más preciados, incluyendo de sus padres y hermanos queridos porque en ese momento en su pequeño pueblo llamado Pinerolo, un hermoso, cálido y hogareño lugar al norte de Italia. Sus tierras ya no eran seguras para él, se aproximaba la guerra y el solo con 15 años vino a Argentina en busca de un futuro mejor.

(Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 143) Historia de mi familia Tonnelier, Macarena Esta historia narra la vida de Diego Tonnelier, un hombre que luchaba contra el cáncer de pulmón. “Era un torbellino, un apasionado detrás de una máscara de leve apatía” escribía tras su muerte, un colega para el diario Clarín.

Diego falleció a los 39 años, era periodista y tenía cinco hijos.

A los 20 años convirtió en un artículo aquella experiencia que lo movilizó en la frontera con Chile. Artículo que envío a la revista Gente y que le abrió las puertas al Periodismo.

Lo caracterizaba su gracia, su sonrisa pícara y su locura, sin embargo ante la enfermedad que estaba padeciendo. Era fiel a su estilo, un hombre que no se la hizo fácil a la muerte.

¿Por qué elijo hablar sobre Diego? Por qué me parece un hombre con una historia enriquecedora a la hora de contar. Es mi tío abuelo y falleció el mismo año en que yo nací, pero desde ese entonces escucho cómo mi familia lo recuerda, con sus anécdotas, sus travesías, su manera de vivir la vida. Por eso me gustaría seguir investigando más sobre él y sus seres queridos después de su pérdida con los cuales sigo teniendo contacto.

Historia de mi familia Dragonetti, Carolina Esta narración contará la historia de Johanna. Ella es hija de Claudia y Néstor, actualmente separados. Es la menor de cuatro hermanas. Sí, todas mujeres.

Johanna tiene 26 años, es de sagitario y es melliza de Bárbara.

Su nombre, según M. Luego (2008) significa: “fuerte, simpática y perseverante, Johanna tiene el valor de ser sensible en un mundo frío y cada vez más deshumanizado”, la describe tal cual es.

Johanna ha tenido una vida por momentos alegre, y en otros no tanto.

Esta historia la elegí porque si bien Johanna ha sufrido mucho el desamor, a lo largo de este relato podremos ver cómo supo enfrentar algunas situaciones difíciles, seguir adelante y sacarles provecho a esas experiencias que de algún modo la ayudaron a crecer como persona.

Historia de mi familia Gonzalez Anderson, Camila En este trabajo decidí contar sobre mi abuela de parte materna.

Su familia durante la Segunda Guerra Mundial decidió abandonar su país para migrar hacia Argentina, cuando ella era muy pequeña. Sus padres pasaron por varias circunstancias difíciles, hambre, cansancio, no tenían donde vivir ni trabajo, y solo tenían unas pocas cosas que podían cargar con ellos.

Al haber abandonado todo y no tener nada, ella creció en un ambiente muy pobre y de mucho trabajo, desde pequeña trabajaba en cultivos junto con toda su familia para poder ganar un poco de dinero. También debía cuidar a sus tres hermanos menores, ya que en la ausencia de sus padres muchas veces ellos y su hermano mayor era responsables de cuidar a los más pequeños.

A los 15 años su hermano mayor falleció de pulmonía, en consecuencia, de tanto trabajo en la intemperie de los fríos campos de la provincia de Chubut. Esto fue muy impactante para su familia. Pero no podían dejar que la tristeza los paralizara, debían seguir sus caminos y luchar por una vida mejor.

Esta fue la primera provincia de Argentina donde vivieron, en consiguiente fueron trasladándose hacia otras provincias, Córdoba, Jujuy y finalmente Salta.

Toda su vida luchó por su familia y para sacarla adelante, por eso me parece una muy bueno poder honrar su esfuerzo y empeño escribiendo sobre ella.

Historia de mi familia Dagnino, María Agustina Alicia Del Carmen Torricos fue madre de cuatro maravillosas mujeres, dedicó su vida a la educación. Junto con su marido construyeron una casa en el barrio de Monte Castro, a una cuadra de la cancha de su querido club All Boys. Allí vivió gran parte de su vida, pero tuvo la suerte de convertir su casa en la casa de sus cinco nietos. Les abrió las puertas desde que nacieron, los educó, los malcrió, les cocinó, les enseñó a soñar.

La casa de la abuela siempre fue un lugar donde se transmite paz, un lugar que te abre la imaginación para crear miles de juegos e historias distintas. Sus nietos siempre esperaban los fines de semana, no solo para verse, sino para juntarse en la casa de la abuela. La lluvia de papeles era la parte más divertida de esos fines de semana, pero la parte más divertida no era jugar, era esperar a que la abuela empiece a los gritos porque no podía dormir la siesta por los gritos. Todo se arreglaba con una súper merienda.

No solo fue mi abuela, mi ejemplo a seguir. La elijo a ella porque recordarla es volver a vivir toda mi infancia con ella.

Corrientes espontáneas Pérez Pizá, Lucía Inés Poco se conoce de la historia de Carlos, era un niño que por una serie de hechos que coincidieron, nació en Mallorca. Nacido en el seno de una familia de agricultores, Carlos frecuentemente acompañaba a su padre a recorrer las tierras montañosas de Mallorca, tierras que dedicaban al trabajo. Pero este quizás fue el último paseo de Carlos y él lo supo en cuanto escuchó un ensordecedor ruido embestirlos. Es importante aclarar que esta no es la historia de Carlos, si no de hechos, hechos que quizás pusieron a Carlos en el lugar correcto, y a su padre en el lugar y el momento incorrecto. Entonces la existencia se vuelve tan admirable como aquel momento donde un acróbata sale a escena y comienza a caminar sobre su cuerda floja. El corazón del espectador comienza a vibrar, a enloquecer, porque no tiene control de aquello que va a ocurrir, solo puede limitarse a observar. Si aquel violento derrumbe se hubiese llevado también la vida de Carlos, esta historia no hubiera sido escrita, ya que este ensayo no es mas que una serie de hechos que coincidieron.

(Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 151) Historia de mi familia Molina, Camila Hoy en día las travesuras de un niño no son lo que eran antes, el tiempo libre se pasa mirando una película, yendo al cine, usando la Tablet o el teléfono de mamá/papá. Ya todos saben cómo era la infancia hace un tiempo, se escuchan historias y relatos de padres o abuelos frustrados contando como se vivía antes. Trepar árboles, jugar afuera, andar en bicicleta, eran una de las tantas formas de divertirse.

Pero, ¿cómo sería la infancia de los chicos que vivían en regimientos militares? Virginia Molina era una de esas afortunadas niñas que pudo disfrutar de una infancia plena y libre. Una infancia llena de yesos, de visitas al médico (MUCHAS, VISITAS AL MEDICO), de picardías, de aventuras y de locuras.

Los relatos, contados por Matilde Aubinel (mamá de Virgina), sucedieron en regimientos como el Regimiento de Granaderos, Tupungato, Rio Gallegos y Bolivia.

Estas historias pueden sacarles una sonrisa a algunos y a otros quizá puede causar un poco de nostalgia. Esta es la vida de Virgina, conocida como Vir, que tuvo la posibilidad y la fortuna de vivir una infancia libre y sana.

Cuerpo y alma Manzur, Paloma Bisabuelo Perfecto Paciente Bustamante. Nació en Famatina, un pueblo riojano y se fue a vivir a Buenos Aires, trabajó en la mina de Famatina explotando la mejicana, tenía una farmacia naturista en Pueyrredón y Santa Fe y un laboratorio donde hacían sus propios medicamentos de hierbas medicinales en el barrio de Boedo en la calle Venezuela, y el depósito de las hierbas estaba en el parque de su finca de Famatina. Para habilitar la farmacia fue a hablar con el presidente del momento.

Iba y venía de Famatina a Buenos Aires.

Además, fue escritor y escribió cinco libros hasta donde sabemos, que se encuentran en la Biblioteca Nacional. Propia editorial, Editorial Bustamante.

(Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 150) Historia de mi familia Gabrieli, Karina Natalia Natalia es una productora de televisión que siente tenerlo todo. Lleva años conviviendo felizmente con su marido, tiene un trabajo que le encanta y dos hijos maravillosos.

Sin embargo, toda su vida se ve desmoronada cuando su esposo muere repentinamente, en un accidente automovilístico.

Destrozada, se aferra a sus hijos y a su trabajo, donde el destino volverá a sorprenderla con un nuevo amor que le cambiará la vida para siempre.

Una historia con su propia aventura Rojas Reyna, Lady Sophia Hace muchos años, 45 para ser exactos, en el hemisferio noreste del Perú, Iquitos, nació Alanín Reyna, un nombre con un significado en especial otorgado por su padre, pero eso es otra pequeña historia, que coincidentemente se cumpliría años más tarde.

Él, desde muy temprana edad, tuvo contacto mano a mano con la selva, alejado de la ciudad, disfrutando de cada detalle que le rodeaba día y noche, y conviviendo con una comunidad nativa llamada Los Orejones, una comunidad que entendía, valoraba y cuidaba lo que la madre tierra les ofrecía. He ahí su fascinación por la selva, sus comunidades nativas y costumbres, que lo llevarían después de años a tomar una decisión que cambiaría su visión del mundo y algo que le heredaría una inspiración fresca y profunda para algo a lo que se dedicaría hasta el último día de su vida.

Historia de mi familia Brigada Salcedo, Maria Fernanda Romulo Brigada, padre de dos hijas, proveniente de Perú específicamente de Palpa, es un hombre perseverante, luchador y trabajador, protector de su familia, sobre todo de sus hijas María Fernanda, la mayor y Valentina Romina, la menor .

Emprendió en su juventud la carrera de derecho pero lamentablemente la tuvo que abandonar cuando sus padres fallecieron, así que se hizo cargo de sus tres hermanos menores y comenzó a trabajar en una mina como obrero, trabajó arduamente y sin cesar por sus hermanos ya que dos de ellos aún estaban en la escuela y el otro ya había culminado la secundaria.

Historia de mi familia Mazal, Déborah Corría el año 1962 mes de julio cuando mi abuela recibe una invitación para salir a dar unas vueltas, era domingo de invierno, de siesta, con un sol radiante, no lo dudó… Fue un paseo agradable de charlas, en la vuelta a su casa organizaron ir al parque de diversiones, invitó a una amiga quien también va con su novio y otra persona más.

Llegaron al parque, subieron a la vuelta del mundo, de repente mi abuelo le toma de la mano, le daba vueltas la cabeza a mi abuela, sintió un poco de vergüenza, era evidente que comenzaba una relación pero seguía sin entender nada entonces él se manifiesta considerando que pasaba a ser su novia, “es imposible describir lo que se siente en ese momento” relató... Y así comienza la historia de amor de ellos, el domingo 22 de julio de 1962.

Historia de mi familia García Cirisán, Lucrecia María La tía Mary nunca tuvo hijos y no tuvo pareja gran parte de su vida. Dedicándosela prácticamente a toda su familia, ya sea su madre, sus hermanos o sus sobrinos. No hay nadie en la familia a quien no ha ayudado de alguna forma.

Ahora después de tanto tiempo halló inesperadamente a la persona con la que quiere pasar el resto de su vida, Enrique.

Él es un excompañero de trabajo que se encontraron después de más de diez años en la calle y volvieron a tener contacto para luego de un tiempo estar en una relación juntos.

Historia de mi familia Carman Layral, Francisco Raul Francisco Antonio Rubio nació en La Plata en Mayo del año 1915, la fecha de su nacimiento fue supuestamente el 25 de Mayo, aunque eso es un misterio ya que en esa época cualquier varón que naciera en una fecha patria argentina no hacía el servicio militar, probablemente haya nacido días antes y su madre lo llevó al registro civil el 25 de Mayo, donde Raúl fue registrado con esa fecha. Sus padres fueron Anastasio Rubio, de origen español y Maria del Carmen Herrero, de origen argentino. Raúl vivió toda su infancia en La Plata, tuvo una hermana menor llamada Celia. Raúl era muy trabajador durante sus años de joven, él nunca estudió alguna carrera en la universidad. A los 18 años se iría a vivir a Mar del Plata para trabajar en el Banco Provincia, Raúl vivió toda su vida allí hasta su muerte. Su aspecto físico siempre fue el mismo, era de estatura mediana, delgado, ojos verdes, morocho y siempre uso bigotes. A lo largo de su vida, Raul aportó muchas cosas a la ciudad de Mar del Plata.

Historia de mi familia Chalbaud, Máximo La historia de Antonio Chalbaud (¿será ese su nombre completo?) empieza en España, a principios del siglo XX. Sin embargo, su legado tiene poco que ver con esa tierra. Abuelo de nietos que nunca vio y nietos que nunca lo vieron, dejó una laguna en la historia del lado paterno de una familia de seis hijos.

¿Quedará gente que conserve su historia en la memoria? ¿Esa gente está en España? ¿Hay alguien en suelo argentino que sepa algo de él? Quien escribe esto no puede ni siquiera decir en qué continente falleció su abuelo: lo único suyo que conserva es el apellido. Esta es la historia de Antonio Chalbaud, padre de Antonio Chalbaud, abuelo de Máximo Chalbaud.

Historia de mi familia Altomonte, Bianca Voy a compartir dos fragmentos de la historia de mi familia, una coincidencia que alguna vez encontré en una de esas charlas largas que tengo con mi abuela bajo el cielo gris de los otoños de Funes. Se trata de cuando mi abuela conoció a mi abuelo, mi mamá a mi papá, y una promesa compartida entre generaciones.

Si bien cada familiar mío tiene anécdotas que contar, elijo relatar estas historias, en parte para revivir las imágenes a las que tanto se aferran mis padres, y que todavía, 25 años después, las cuentan entre risas y emoción.

Espero que de mi textito quede en quien lo lea la ilusión de que sí existen esos amores eternos, sacrificados y un poco noveleros, pero que en lo profundo son verdaderos.

Sabía donde estaba Rangel Orejarena, María Juliana Roberto, un amigo, viajaba en el asiento contiguo del avión con Leonor, la prima, pero al principio, ni Roberto, ni Leonor, ni mi mamá, sabían que ella era la prima. Cómo te llamas, preguntó él. Leonor, respondió. Leonor qué, preguntó de vuelta.

Orejarena, respondió. Yo tengo una amiga que también es Orejarena, se llama Adriana, le contó.

Cuando Roberto habló con mi mamá, le expresó lo extraño que le parecía haber conocido a una señora en el avión con su mismo apellido exótico. Y cómo se llamaba, preguntó mi mamá. Leonor, dijo Roberto. Leonor Orejarena, como mi tía Leonor, dijo sobresaltada mi mamá. Consiguió su número y la contactó. Unos días después, fueron a tomar un café, motivadas únicamente por el hecho de tener el mismo apellido y vivir ambas en un país extranjero.

Al volver a casa, mi mamá me contó todos los detalles de la epifanía que tuvo con Leonor en su cita. Comenzaron a hablar sobre su familia. Mi abuelo se llamaba Domingo, dijo Leonor.

Ah, el mío también se llamaba Domingo, dijo mi mamá. Y yo me llamo como mi mamá, dijo Leonor. Tengo una tía que también se llama Leonor, pero no tuvo hijos, dijo mi mamá. Y mi tía se llama Sara, dijo Leonor. La mía también se llama Sara, dijo mi mamá. Y Aurora. La mía también. Y Heraldo. El mío también. Y Augusto. El mío también. Pero mi familia es de Cali, dijo Leonor. La mía es de Bucaramanga, dijo mi mamá.

Esta es la crónica de la vez en que mi mamá y su prima descubrieron que su abuelo, Papá Domingo, no tuvo siete hijos, sino 14; no tuvo una mujer, sino dos. No tuvo una vida simple, sino una doble. Descubrieron, también, un rasgo peculiar del fallecido abuelo: todo el talento que le sobró para tener hijos, le faltó para buscarles los nombres.

(Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 145) Alsina 2028 Moroni, Julieta El texto tiene como punto de convergencia dos departamentos de un edificio ubicado en Alsina y Sarandí, barrio de Monserrat, a unas cuadras del Congreso de la Nación. En estos habitaron, en distintos momentos y durante variados lapsos de tiempo: la familia Ribas-Fuentes, Ribas-Izaguirre y Ribas- Moroni. Se relata entonces una historia con momentos tragicómicos acerca de cómo este edificio fue habitado por las últimas cuatro generaciones de una misma familia.

La familia Ribas no es amplia, aunque para poder hablar de ella, se deben abarcar tres generaciones. La de mayor edad la protagonizan Gerardo y Rosita, padre y madre de Carlos Ribas cuya esposa, María Matilde Fuentes (de la cual se encontraba divorciado para ese entonces), se mudaba en 1971 a la Planta Baja H de Alsina 2028 con sus dos hijas, Liliana y Alejandra Ribas; de 12 y 8 años respectivamente.

Sin embargo, un suceso modificó la dinámica familiar. Hacia 1977 María Matilde Fuentes emprendía un viaje a España del cual jamás regresó. Esto provocó que al PB H se mudara Carlos con Rosita y Gerardo, conviviendo los cinco miembros en los dos ambientes de dicho departamento.

Tiempo después, esta familia decidía invertir en otra división del mismo cuerpo del edificio. Se trataba del noveno G. El motivo de la compra, un techo para Gerardo y Rosita que difiriera del de Carlos e hijas. De esta manera, el tanque de oxígeno del abuelo no ocupaba un espacio significante y las chicas podían invitar amigos y amigas y dormir cómodamente.

La familia Ribas se encontraba ahora bien asentada en Alsina y Sarandí, con un departamento de uno y dos ambientes.

El tiempo pasó. Las chicas dejaron de ser chicas y nuevamente la disposición familiar se vio afectada. Las en ese momento jóvenes adultas, Liliana y Alejandra, se mudaron al noveno G, mientras que Gerardo, Rosita y su hijo Carlos, habitaban el PB H.

Eventualmente, Liliana se recibió. Ya era Licenciada en psicología.

Como toda profesional, necesitaba un consultorio para atender a sus pacientes. Es así que el antes departamento, se convertía además en consultorio.

La mayor de las hermanas salía con un joven llamado Marcelo Izaguirre, que eventualmente al igual que ella, se recibió de psicólogo. Con este hecho la multifunción del noveno G se multiplicó. Ya no se trataba de un departamento-consultorio.

Y si bien Alejandra, la menor de las hermanas, continuaba viviendo en el lugar, el uso para atender pacientes era efectuado por Liliana, Marcelo, y una amiga de la pareja. Alejandra, muy decidida en sus actos, decidió irse con lo poco que tenía ahorrado a vivir con una amiga a otro lugar. Poco menos de un año después, la pareja que vivía y atendía en el mismo ambiente se casó. Gracias a sus ingresos tuvieron la posibilidad de mudarse de allí y paralelamente alquilar un consultorio. El noveno G quedaba vacío, razón por la cual Rosita le ofrecía alquilar el departamento a su nieta, Alejandra. Dispuesta, aceptó.

Más adelante la inquilina comenzó una relación amorosa con un muchacho llamado Jorge Moroni. A los pocos meses, habiendo alquilado su departamento para poder comprar una heladera, Jorge se asienta temporalmente en el mono ambiente.

Eventualmente esta nueva pareja también se mudó y el noveno G se convirtió nuevamente en consultorio de Liliana y Marcelo.

Esta función se mantuvo hasta hace un año. Actualmente en el departamento vive Candela Izaguirre, hija de Liliana y Marcelo.

Sin embargo, esta joven adulta emprendió un viaje que durará aproximadamente seis meses y decidió alquilarle el mono ambiente a su prima hermana, Agustina Moroni; hija de Alejandra y Jorge.

(Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 147)


Docente: Dardo Dozo fue publicado de la página 107 a página116 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº83

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