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El constructivismo en el teatro de Meyerhold

Abancini, María Celeste

Escritos en la Facultad Nº 147

Escritos en la Facultad Nº 147

ISSN: 16692306

Reflexión Pedagógica. Edición VI Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año 14, Vol. 147, Octubre 2018, Buenos Aires, Argentina | 120 páginas

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Resumen: En este trabajo se pretende analizar de qué manera
los conceptos del constructivismo, corriente pedagógica que
toma al estudiante como participador activo del intercambio
de conocimientos, se ven inmersos en la práctica teatral de
Meyerhold, director teatral, actor y teórico ruso. A su vez, se
relacionan los tres elementos característicos de la pedagogía
(docente-alumno-contenidos), pertenecientes a la triada didáctica,
con los tres elementos característicos del ambiente teatral
(director-intérprete-textos) y, también, una vez detallado el
funcionamiento del constructivismo en el teatro, se procede
a comparar a dicha corriente con el conductismo, otro modo
pedagógico totalmente distinto que sería imposible de aplicar
en el arte.
Palabras clave: constructivismo – conductismo – docente
– estudiante – contenidos – director – intérprete – textos –
pedagogía.
El teatro de Meyerhold
Vsévolod Meyerhold fue un director teatral, actor y teórico
ruso que nació en 1874 y que falleció en 1940. Después de
haber trabajado una larga temporada en el Teatro de Arte
de Moscú con una dirección actoral naturalista por parte de
Konstantin Stanislavski, decidió irse del mismo por no estar
de acuerdo con los métodos con los que dicho director creaba
teatro. Así, empezó a investigar sobre la actuación desde
la biomecánica. Alejándose del naturalismo que propuso
Stanislavski, la biomecánica es un método teatral ideado
por Meyerhold que pone el foco en el cuerpo del intérprete,
tomándolo como el elemento más importante de la escena.
En este tipo de técnica, el cuerpo del intérprete debe estar
entrenado físicamente para poder aumentar su rendimiento
y su percepción, que debe estar atenta para recibir cualquier
tipo de estímulo que suceda. Por otro lado, si en el método
usado por Stanislavski la interpretación de los textos era buscada
a través de una investigación que analizaba los distintos
aspectos de los personajes de una obra desde un punto de
vista psicológico, en el método de Meyerhold, lo vocal surge
como consecuencia del movimiento corporal que tiene que
ver más con lo que el intérprete está sintiendo físicamente en
ese momento, incentivando el aporte del mismo para cerrar
el círculo de construcción de significado.
Constructivismo
El constructivismo surge en la segunda mitad del siglo XX
como una corriente pedagógica que impulsa la incorporación
de conocimientos a partir de una entrega de herramientas por
parte del docente que le permitan al estudiante construir su
propio entendimiento.
En esta corriente se destaca la presencia de tres autores que,
con el aporte de sus modelos, ponen el foco en el estudiante
como productor de conocimiento. Según Piaget, “las personas
asimilan lo que están aprendiendo interpretándolo bajo
el prisma de los conocimientos previos que tienen en sus
estructuras cognitivas”. Así, dicha estructura se modifica y
se amplía, evolucionando.
Para Vygotsky, “lo aprendido está condicionado por lo social”
ya que ese aspecto es el que moldea el conocimiento.
Por último, para Ausubel, que basó su teoría en los estudios
de Piaget, “lo aprendido adquiere significado si se relaciona
con el conocimiento previo” porque lo nuevo que ingresa a la
estructura cognitiva resignifica lo incorporado anteriormente.
Juntando a estos tres teóricos, el constructivismo propone que
el conocimiento resulte significativo a través de un contexto
social que lo ampare y lo haga evolucionar.
Si bien el teatro de Meyerhold no está ligado por origen al
constructivismo, debido a que el primero pertenece al campo
del arte y el segundo al campo de la psicología, los principios
de la puesta en escena del director teatral ruso se relacionan
con lo pedagógico de este modelo de enseñanza al desarrollar
procesos escénicos en los que el director guía a su intérprete,
a través de una técnica interpretativa que promueve su aporte,
hacia el estreno de una representación teatral. Así, el teatro
de Meyerhold, o, mejor dicho, su forma de dirigir, tiene
como característica más fuerte la oposición a una repetición
mecánica por parte del intérprete porque se busca este no
ancle las construcciones de las escenas en un recuerdo de lo
encontrado, cayendo en la monotonía, sino que articule las
herramientas incorporadas con libertad, consciencia y criterio
personal para que las escenas no sean una recreación sino una
construcción. El intérprete debe hacerse cargo de lo otorgado
por el director, construir significado por medio de lo dado y
trascender el límite que reduce la comunicación de las dos
partes a una simple emisión y recepción. El proceso de montaje
de una puesta escénica implica, por parte del intérprete,
la asimilación de códigos propuestos por el director. Dicha
asimilación trae consigo una serie de pruebas y errores que son
procesadas hasta la incorporación de un resultado aproximado
a lo deseado, que, al mismo tiempo, está propenso a la constante
mutación y al sometimiento de un nuevo encare de lo
propuesto desde otro punto de vista, no anclando lo aprendido
en lo estático y tirando abajo la idea de la repetición, porque
cada construcción es distinta.
Triada didáctica
La didáctica es una “ciencia social que construye teorías de
enseñanza” (R. W. de Camilloni). Dentro de la misma, se
destaca la triada didáctica como el vínculo que debe generarse
entre el docente, el estudiante y los contenidos para que pueda
producirse un proceso satisfactorio de enseñanza-aprendizaje.
Si alguno de los elementos nombrados con anterioridad
no responde, la triada didáctica se quiebra y los conceptos
explicados por Piaget, Vygotsky y Ausubel acerca de la incorporación
de conocimientos quedan en pausa, originando
un vacío intelectual en el sujeto.
Así, en el teatro, el director se coloca en una línea paralela al
docente, mientras que el intérprete al estudiante y el texto al
contenido, produciéndose una similitud entre los dos campos
¿Por qué? El director funciona como un otorgador de signo.
Dicho signo puede ser el texto. Dicho texto es decodificado
por el intérprete, quien le otorga significado. Así, se produce
un círculo en el que todas las partes del proceso se alimentan
de las otras, dando como resultado la formación de la triada
didáctica perteneciente a lo pedagógico y la construcción
colectiva de la que habla el constructivismo.
Conductismo
A diferencia de la corriente pedagógica anterior, el conductismo
surge en la primera mitad del siglo XX impulsado por
Skinner. El conocimiento es impuesto por el docente, que es
considerado superior al estudiante, y aprendido por este último
como se le es otorgado. No importa lo que el estudiante pueda
sumarle a dicho conocimiento porque se pretende una incorporación
del mismo por medio de una acción-reacción debido
a que “la conducta humana consiste en un gran conjunto de
reflejos innatos y adquiridos que funcionan como respuestas a
estímulos” (Perkins). Así, se concibe al aprendizaje como algo
mecánico y deshumano y los distintos componentes que arman
la educación (docente, estudiante y contenido) son tomados
desde un individualismo que destruye la construcción masiva
de conocimientos propuesta por la otra corriente.
Una metodología de este tipo sería imposible imaginarla
articulada en el teatro de Meyerhold. La imposición de
contenido en una estructura vertical esperando una acciónreacción
satisfactoria lo único que haría sería forzar al cuerpo
del intérprete a llegar a lugares que requieren de una delicada
construcción en conjunto y que los distintos elementos de la
triada (director-intérprete-texto) se manifiesten a distintas
intensidades generaría que el producto teatral se vea diluido
en su proceso o fracasado en su realización.
Conclusiones
Al analizar el teatro de Meyerhold introduciéndolo en el constructivismo,
en la triada didáctica y en el conductismo, puede
deducirse que el mismo se apoya, siendo consciente de eso
o no, en las bases constructivistas para potenciar la creación
artística a través de la unión de aportes de los elementos de
la triada (director-intérprete-texto) para que los distintos departamentos
se fusionen y el producto se aprecie potenciado.
Así, se produce una retroalimentación que modifica a todas
las partes involucradas en el proceso, demostrando que, si
el conductismo puede ser considerado como un pasaje de
conocimientos lineal, el constructivismo y el teatro se unen
circularmente para nutrirse mutuamente y que el feedback
esté en un constante movimiento.
Referencias bibliográficas
Ontoria, A. (1994). Construcción del conocimiento desde el
aprendizaje significativo-cognitivo.
R. W. De Camillioni, A. (1999). Reflexiones para la construcción
de una didáctica para la educación superior.
Perkins, D. (1992). La escuela inteligente.


El constructivismo en el teatro de Meyerhold fue publicado de la página 69 a página70 en Escritos en la Facultad Nº 147

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