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Trabajos ganadores del Concurso Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Comunicación Oral y Escrita. Segundo Cuatrimestre 2018

Ferme, Federico

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Segundo Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Segundo

Año XVI, Vol.85, Julio 2019, Buenos Aires, Argentina | 184 páginas

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Cambios que marcan tu vida

(Primer premio)

Macadam, Margarita Inés

 

Todo comenzó cuando María Laura Pernet tenía 18 años de edad... Acababa de finalizar sus estudios en el colegio de Santa Teresa de Jesús (de monjas); donde había conocido a sus amigas de toda la vida Maru (La Enana) y Tere. Su paso siguiente fue tomar la audaz decisión de estudiar Diseño Gráfico en la UBA, Buenos Aires. Ella se caracterizaba por ser organizada, prolija, aplicada y extremadamente dedicada, se esforzaba mucho ya que no era buena para todas las áreas (se destacaba en el área de lo artístico, lo creativo, lo rebuscado, lo estético). Debido a su gran dificultad hacia la matemática y los números, y por más esfuerzo que haya puesto en la materia matemática del CBC, no podía lograr pasarla. Después de gran consideración y reflexión, decidió salir de la UBA para entrar en la Universidad CAECE que acababa de abrir a principio del año 1990. Allí estuvo más que a gusto hasta terminar la carrera, lo que no fue nada fácil ya que eran bastante estrictos.

Un día, ella es invitada a una fiesta organizada por el primo del novio de su amiga La Enana. El novio de su amiga se llamaba Marcelo y había invitado un par de amigos del colegio. Entre ellos se encontraba Pablo Macadam, el mejor amigo de Marcelo. En el medio de la pista de baile, La Enana le presentó a Laura este amigo Pablo. Luego de introducirse, pasaron toda la noche hablando, bailando y disfrutando de la fiesta, conociéndose mejor y disfrutando la compañía del otro.

Pablo era un chico de unos 20 años, que había sido pupilo durante mucho tiempo en el Colegio San Jorge, de donde se recibió con honores. Esto se debe a que era el abanderado, porque era muy aplicado e inteligente, mejor compañero; era muy buena persona y mejor deportista rompiendo records en bala y velocidad. En ese entonces, estaba estudiando administración de empresas y contador en la UCA. (en vez de 4 años de estudio hizo 5 y se graduó con una doble licenciatura) debido a su pasión por los números. A su vez, Pablo terminó las licenciaturas bastante rápido, se podría decir que se sentía presionado por hacerlo, tal vez por su madre, tal vez por el futuro y lo que le quería proveer a su posible o futura familia, quién sabe. En fin, completó sus carreras sin realmente disfrutarlas, tomando los conocimientos necesarios para lanzarse en el mundo, para poder conseguir un laburo. Uno diría que con tanta rapidez algunos conocimientos se le podían llegar a perder, lo que de hecho sucedió.

Por alguna razón, estas dos personas, estas dos almas se volvieron compatibles, o al menos atraídas el uno con el otro. Entonces, aquella noche sus caminos se entrelazaron y su historia comenzó a ser contada…

Después de ir frecuentándose, hablando y viéndose, por unos meses se oficializó el asunto cuando se pusieron de novios. Así los años pasaron, atravesando diversas experiencias juntos, conociéndose más como personas y como pareja, viviendo momentos buenos y malos también. Lograron llegar hasta cinco años de noviazgo, cuando se dieron cuenta que querían más de la relación, que querían llevarla a otro nivel, que ya estaban listos para comprometerse el uno con el otro. Como los dos venían de ambientes católicos tanto en la casa como en el colegio, decidieron casarse por iglesia en la iglesia Santa Elena el 23 de septiembre de 1995.

Aquí su historia de consolidó, marcando un antes y un después en la relación. Los pasos siguientes que ellos tomaron fueron acceder a su primer departamento que lograron conseguir gracias a Carmen, la madre de Pablo (fue puesto a nombre de él nada más ya que había cierta rivalidad o enemistad entre Laura y Carmen). Este estaba localizado en Cavia, Buenos Aires. Costó un poco adaptarse e instalarse, vivir todos los días con la misma persona conviviendo y coexistiendo como los inicios de una joven pareja casada. A pesar de los altibajos típicos de relación, su vida iba tomando su curso, de buena manera y con gusto. Asimismo, Pablo, decidió irse de viaje por Europa y Estados Unidos durante tres meses con su amigo Simón. Esto fue un motivo de conflicto para la pareja ya que estaban casados hace relativamente poco e involucraba el abandono de Laura por una gran cantidad de tiempo. Como no había teléfonos móviles en este entonces la comunicación entre ambos no iba a ser viable a no ser que sea por cartas. Esto significaba para ella un gran desafío de convivir sin su marido por ese tiempo y a medida que pasó fue generando resentimiento de su parte de la mano de un poco de enojo. Asimismo, en su cabeza resonaba la conversación previa al viaje en la que ella le pedía encarecidamente que la esperara para irse los dos juntos y a lo que él se negó, ya que según dijo no podía esperar. Este enojo y resentimiento perduró por mucho tiempo hasta un poco después de que volviera Pablo, porque a ella le costaba dejar ir esto que tanto le había dolido. Luego, después de volver de su pequeño viaje sabático, Pablo consiguió un trabajo en Protisa en el que se sintió muy contento. Junto a un jefe de producto desarrolló una marca de productos de papel tissue llamada Elite. Laura estaba en su salsa, ya que estaba trabajando de Free Lance en el área de su carrera y había formado una revista de distribución gratuita junto a dos amigos de la facultad. Llegó a trabajar para Protisa, Kellogg y Supermercado La Anónima. Vivía medio atareada, debido a que ella era muy perseverante, pero siempre contenta y buscando tiempo para verse con sus amigas y disfrutar.

Un evento que alteró a todos unos meses después del casamiento de la joven pareja, especialmente a Pablo, fue que lo diagnosticaron a su padre, Antonio, de cáncer de colon. Fue duro para él ver a su padre atravesar una colostomía y quimioterapia. Pero logró recuperarse de eso. A su vez, un factor que repercutió bastante en sus formas de vida fue el hecho de que Pablo no hizo el servicio militar obligatorio debido a su problema en la vista, miopía. Debido a esto, poco después tuvo una operación para reducir este problema que fue muy exitosa, aunque no se deshizo del astigmatismo.

Todo en sus vidas estaba estable y normal. Su relación matrimonial estaba floreciendo, progresando tanto como personas y como familia. Pero a Pablo le pasaba algo, sentía que le faltaba algo, quería más…

Lo que le venía sucediendo a Pablo es que venía cargado con ese hecho de haberse apurado para terminar sus licenciaturas y tenía el sentimiento de que podía consolidar mejor su conocimiento y perfeccionarse a través de un post grado. Lo veía como una oportunidad para aplicar sus conocimientos previos y ponerlos en la práctica de una manera más radical. Pero como era ambicioso y quería lo mejor de lo mejor, su primera opción para este era Harvard. Él tenía la chance de ser aceptado debido a su impecable desempeño en la escuela tanto como en la universidad, entrando en el perfil requerido por estas prestigiosas instituciones. Más allá de esto, esté no se esperaba mucho ya que eran demasiado pocas las personas que eran seleccionadas para el postgrado, y había muchas chances que él no sea una de ellas. A su vez, no quería ni pensar en todo lo que tendría que atravesar si es que era aceptado. Sin embargo, decidió postularse y aplicar, no dándose por vencido en este sueño suyo. Sentía que esto que le estaba sucediendo no podía esperar, era todo lo que él pensaba y es por esto que no dio el tiempo para avisarle a Laura. Además, como no estaba seguro si es que iba a entrar, siguió el curso de su vida normalmente; prácticamente olvidándose de lo que había hecho.

El tiempo avanzó, los días pasaron y todo había caído en la cotidianeidad nuevamente. Pero esto irrumpió un día, cuando repentinamente llegó la respuesta tan esperada y deseada por Pablo (que lo había dejado a este pensando si es que era capaz de conseguirla). Apenas vio que había llegado, todos los pensamientos que había estado suprimiendo salieron a flote, todo el dilema que conllevaba esta posible buena noticia, por más buena que sea. Entre ellas, abandonar a su familia para mudarse a otro país, a su vez abandonando toda su vida, su trabajo, para establecerse en un lugar desconocido y con todos los desafíos que esto implica. Ni siquiera hablar de todo el problema que le generaría a su esposa esta noticia tan inesperada y repentina ¿Cómo se lo tomaría ella? ¿Sería motivo para que termine esta relación? ¿O estaría dispuesta a dejarlo todo para seguirlo en su sueño? Pablo temía mientras se hacía estas preguntas en su cabeza. Él sabía que era un desafío más amenazante pare ella ya que incluía que dejara su trabajo en que se encontraba muy satisfecha y a gusto, el aprendizaje de un nuevo idioma y una gran cantidad de cosas más que iban a ser conflicto para Laura. Podría tratase de una aventura en la que se embarcarían como pareja o en la peor pesadilla de sus vidas que resultaría en el resentimiento de una de las partes hacia la otra (y ya sabemos cuál es la más desfavorecida) ¿Se podría llegar a resolver este problema? ¿Resultaría en felicidad para los dos? Pablo seguía planteándose escenarios en su cabeza e invadido por sus pensamientos hasta un punto que ya no pudo más. Decidió abrir la carta.

Al abrirla, todos los problemas se desataron ya que la respuesta fue que había sido aceptado y que en marzo debía estar empezando el postgrado en Boston, Massachusetts. Ahora necesitaba sí o sí pensar en todo eso que había querido suprimir y afrontarlo para llegar a su sueño. Tenía que empezar por lo más difícil. Decirle a Laura que había sido aceptado en este postgrado y ver qué es lo que ella iba a decir. Si es que iba a poder acompañarlo a Pablo como él tanto quería, o iba a suceder todo lo contrario. Con muchas agallas fue y le dijo su secreto más preciado, su anhelo. Laura se había quedado paralizada, como si hubiese visto un asesinato; no lo podía creer. Lógicamente, su enojo comenzó por el lado de que Pablo no le había dicho que se había postulado para este postgrado. Pero no podía hacer mucho ya que el hecho ya había sucedido y no había nada que hacer más que avanzar hacia el futuro. Lo primero que le dijo a su esposo es que necesitaba tiempo para pensar, replantearse un par de cosas, ver cómo quería que su vida continuara ¿Sería capaz de dejar todo lo que había construido en su vida para seguir a su esposo en su sueño? ¿O tendría que dejarlo ir solo y sufrir la soledad que esto implicaba? Ella no lo sabía, seguía en estado de shock por la noticia. Decidió retirarse del departamento para pensarlo con más claridad, alejada del barullo.

Después de días de pensar y pensar, Laura decidió escuchar todo lo que este postgrado implicaba para él y para ella. Quería ver todo lo bueno y lo malo de aquello para poder tomar una decisión, lo que a su criterio parecía justo. Así que Pablo comenzó a explicar y, a su vez, a conversar ciertas cuestiones con ella que eran clave para este proyecto que podía o no podía ser en conjunto. Primero y principal, había que solicitar la Green Card de estudiante, para poder permanecer en el país por la cantidad de tiempo que durara el postgrado. Lo bueno de este postgrado es que ya se habían puesto en contacto con todos los argentinos que iban a concurrir, preparando varias juntadas para conocerse más entre todos ellos. Pablo había investigado y descubierto que sí era un viaje para parejas casadas como la suya, esto se debe a que por ejemplo había departamentos en el campus que eran exclusivos para matrimonios. A su vez, también había investigado que había varias parejas que habían sido aceptadas en las que por lo general el esposo había entrado al postgrado y que su esposa iba a acompañarlo. Es por esto que había actividades y cursos para aquellas personas que no fueran a asistir al postgrado en el campus. Asimismo, había que reunir o sacar de los ahorros para la estadía allá; ni hablar de la recolección sus cosas más preciadas y el traslado de ellas para Boston. Pero por suerte las personas del postgrado que estaban en Argentina se encargaban de esos detalles, sacándoles un peso de encima. Pablo contaba todo esto con mucha emoción y anisa por lo que se iba a vivir, esperanzado de que Laura también lo compartiera. Esto se podía visualizar claramente por el brillo que tenía en sus ojos y la sonrisa leve en la comisura de sus labios (ya que tampoco quería forzarla a ella a aceptar solo por su entusiasmo).

Por el otro lado, Laura tenía unas preocupaciones propias que eran lógicas debido a su situación. Estas consistían, en primer lugar, en abandonar su carrera y todo lo que ella había construido y consolidado como diseñadora gráfica, con todo lo que le había costado llegar a conseguirlo. Por otro lado, se preguntaba qué pasaría con su trabajo cuando volviera del postgrado (si es que decidía ir). ¿Iba a estar ahí esperándola? ¿Iba a poder contar en ello? Era una duda muy grande para ella. Iba a tener que averiguarlo, pero en el fondo sabía que la respuesta era no. Luego, estaba el hecho de que ella no hablaba inglés, ya que en su escuela no le enseñaron. Tenía la base de: “Hello, how are you?” y un par de líneas más, pero eso es todo. No iba a poder subsistir tanta cantidad de tiempo viviendo allí sin saber el idioma. Asimismo, esto le generaba miedo debido a que era bastante mala con esto de aprender idiomas y sentía que no iba a poder sobrellevarlo en aquel país desconocido para ella. No obstante, Laura era bastante apegada a su familia. Siempre que podía pasaba por lo de sus padres o se juntaba con sus dos hermanos; a diferencia de Pablo que tal vez era más distante con su familia. Esto le complicaba su percepción con respecto al proyecto ya que le era difícil abandonarlos. Era la decisión más difícil que tuvo que tomar hasta ese entonces.

Por lo tanto, optó por pensarlo una semana más. Ya su mente repetía los escenarios de todas las opciones como una calesita para chicos, aturdiéndola y apabullándola. Hasta llegó al punto de no poder concentrarse en el laburo. Cada vez que pasaba el tiempo y más se acercaba a la fecha, mas pánico le agarraba. Laura resentía el hecho de que su esposo la haya puesto en esa situación, dejándola con opciones muy opuestas (sin mucha opción que digamos). Pero, por el otro lado, ambos estaban locamente enamorados y ninguno de los dos podía dejar al otro, aunque sea un año. Ella tenía muy en claro esto. A fin de cuentas, llegó a una decisión. Decidió lanzarse a la aventura, jugársela por el amor, por su matrimonio. Tomó la decisión de arriesgar todos sus miedos para poder conseguir increíbles historias que algún día se las contaría a sus hijos. En conclusión, ¡dijo que sí! La alegría de Pablo al escuchar la noticia era inmensa, incomparable e inigualable. Ahora sí su mayor sueño se había cumplido. Lo tenía todo.

Este momento marcaría un antes y un después en la relación y en cierta forma el transcurso de sus vidas, dando pie a un estilo de vida más rotatorio, más movido en cierta manera. Esta situación quedaría marcada para el resto de sus vidas, les guste o no…

Con este sí necesario, se pusieron en marcha los planes necesarios para seguir con el proyecto. Primero que nada, se les informó a los familiares lo que iba a suceder. Todos estaban contentos por la pareja (ocultando la pena de su partida) y tranquilos ya que sabían que podían visitarlos cuando quisieran o pudieran. Después, se comenzaron los trámites necesarios para ambos, y para su estadía en Estados Unidos (eran bastante estrictos con el papeleo así que querían ser bien cuidadosos). El acto siguiente fue comenzar todos los preparativos para la mudanza. A medida que iban solucionado cada punto de la lista de cosas para hacer, les agarraba cada vez más anisa porque sabían que ya estaban un paso más cerca de ese día al que se subirían al avión y comenzarían su aventura. Y con cada día, más rápido pasaba el tiempo. Todo estaba cayendo en su lugar.

Algo que los ayudó mucho para esto que se venía, fue concurrir a las juntadas que organizaba Harvard con los aplicantes argentinos ya que allí conocieron a las personas con las que iban a pasar la mayoría del tiempo por el tramo de un año aproximadamente. Allí conocieron a varias parejas casadas que estaban en su misma situación, lo que fue muy bueno para ellos, para no sentirse solos y para poder ayudarse mutuamente. Una de estas parejas que se destacó por su química con Pablo y Laura fueron Mariana Álvarez y Ramiro López Larroy. Son dos personas que ayudaron muchísimo a la pareja a sobrevivir en un país ajeno al suyo (esto se debe a que habían vivido anteriormente en Estados Unidos).

Finalmente, el día tan esperado llegó. Los dos se despertaron con un entusiasmo que no se podía creer, prácticamente saltaron de la cama. Todo estaba listo. Pero más allá de saber que todo estaba listo, Laura revisó todo una vez más para estar más que segura. Se despidieron de todos sus seres queridos y partieron para el aeropuerto. A mediados de 1998, esta joven pareja se embarcó en una aventura que comenzó el momento que se subieron al avión, que se destinaron a adentrarse en un país relativamente desconocido, el momento que decidieron salir de su zona de confort para poder perfeccionarse y crecer. Todo sucedió tan rápido. Antes de que pudieran abrir sus ojos ya estaban aterrizando en este país y comenzando un capítulo nuevo de sus vidas.

Boston, Massachusetts. Un lugar desconocido para ellos. Su nuevo hogar por un año. Todo por conocer, por ver, por sentir, por vivir. Eso fue lo que sintieron en la llegada a su destino. Se instalaron en los dormitorios o como ellos los llamaban, los dorms, sobre el precioso campus, verdes por todos lados, armonía y descontrol en el aire al mismo tiempo. Acomodaron sus cosas y empezaron a vivir la vida americana. Al principio fue difícil, especialmente para Laura debido a no poder hablar y entender bien el inglés. Por ejemplo, un día ella intentó hacer las compras del supermercado vía Internet, algo relativamente reciente y revolucionario para el momento. No logró salir del todo bien, ya que ella quiso comprar salchichas comunes y corrientes, pero resultó que había comprado salchichas envueltas en maíz o banderillas. Sin embargo, de los errores se aprende, ¿no? Su inglés comenzó a mejorar cuando empezó a tomar clases adentro del campus y a practicar oralmente. Una vez que tuvo más dominio sobre el idioma pudo desenvolverse mejor con las personas que la rodeaban. Su esposo la ayudaba bastante con esto, cuando estaban solos practicaban juntos. Llegaban a tener conversaciones que duraban horas y horas sin detenerse. Por otro lado, a Pablo le estaba yendo muy bien en el postgrado, estaba dando todo de sí mismo para ser lo mejor posible, ya que era bastante difícil porque había personas muy talentosas. Esta vez quería hacer las cosas bien. Quería realmente aprender y usar aquello en la práctica. También tuvo la chance de aprender de otras culturas porque había distintas personas de diversos países como, por ejemplo, Patrick Meweide que era de Uganda.

Con respecto a las amistades que habían entablado, se podía ver claramente que Ramiro y Pablo establecieron un vínculo de compañerismo, de impulsarse a ser mejor, ya que estaban los dos en el postgrado para perfeccionarse. Maru y Laura encararon una amistad en base a la ayuda mutua y el disfrutar el tiempo juntas. Maru siempre la ayudaba a ella con el inglés porque como había ido a un colegio bilingüe además de haber vivido en Estados Unidos, tenía un perfecto y fluido acento. Este grupo de jóvenes casados junto a otro grupo de latinos se frecuentaron mucho durante su estadía para diversas actividades como salir a bailar o fiestas, a comer, a eventos, a estudiar, a practicar, a tener aventuras y demás. Ambos se sentían muy a gusto con este grupo y su participación en este. Los ayudaron a pasar por todos los momentos y en ningún momento se sintieron solos. La convivencia seguía siendo en pareja, pero al mismo tiempo nunca dejaban de estar en la compañía de alguien. Era una pequeña comunidad latina viviendo dentro del campus de Harvard, adoptando pequeñas tradiciones o deseos latinos como por ejemplo el dulce de leche. Esas pequeñas cosas que podían hacer a uno extrañar su país de origen.

La aventura se volvió más interesante todavía cuando llego la noticia de que Laura había quedado embarazada. Trajo una inmensa alegría a la pareja y a su círculo cercano. Por el lado de los familiares que seguían en Argentina estaban todos como locos ya que iba a ser la primera nieta o nieto y sobrina o sobrino, el primero de esa camada. Era algo nuevo para todos y estaban todos muy emocionados. Este fue el momento para que Pablo pudiera consentir todos los caprichos de su querida esposa, ¡y sí que tuvo caprichos! Bajo este pretexto, Laura aprovechó para hacer cosas que le gustaban mucho como cocinar y comer bien a gusto, ir a ver musicales, descansar y dormir. A su vez, aprovechaba para escribirle a su familia para contarles de sus aventuras. Se pudieron rescatar fragmentos de cartas que ella escribió que dicen así:

 

Electronic Mail

 

Date: Sunday 25 de October de 1998 15:33 PM

Topic: Hija escribiendo!

 

Que dice la flia? […] ya saqué los pasajes ah! Quiero aclararles que este año no hay regalos, pero enserio porque ahora imagínense que el segundo año un ya no quiere gastar en nada y ahora tenemos que ahorrar más que nunca sepan disculpar asique no me cuenten. Con respecto al porotazo esta semana me sentí mejor salvo un día que tuve un poquito de nauseas pero nada más, hay cosas que me dan un asco bárbaro como el pescado, bua!! Muero por comer cosas saladas, como papas fritas o un buen sándwich con pan francés con jamón y queso y manteca ahhh! Mira que no estoy explotando la situación, simplemente si las cosas se me dieron así y tengo ganas de dormir todo el día, y puedo hacerlo. ¿Porque no lo voy a hacer? Me la pase toda mi vida corriendo, por estudiar o laburar. Porque no puedo tomarme las cosas con calma y hacer lo que realmente se me cante.

Bueno gentuza, de aquí los frijoles como dirían los mexicanos les mandamos una enormidad de besos y abrazos.

Laura

_____

 

Electronic Mail

 

Date:25 de November de 1998 01:07 PM

Topic: tu tum tu tum tu tum…..

 

Hola abuelis!... anque tiiis!... Bueno partimos hoy después de almorzar. […] Muchas veces como nunca nos habían hecho ningún estudio ni nada decíamos: ¿Que hacemos si son dos en vez de uno? Y Paul contestaba: buscare dos trabajos en vez de uno. De ahí fuimos a que Paul se cortara el pelo y salió furioso y sin patillas, la antítesis del presi…..Y luego fuimos a yoga y era todo de masajitos y mejorar la postura, yo le hacia a el y el a mi. Ademas aca le dan toda la bola al marido porque dicen que es el couch, el que te controla las respiraciones, las posturas. Y después fui,os con las otras gordas a tomar un chocolate caliente, hace un frioooo bbrrr!!!!!

Bueno flia les mandamos muchos besotes, de parte mía, de Paul y el poroto, va que ya es mas una sardina, pero en fin.

Besos, saludos! Chau!

 

En fin, tuvieron muchísimas aventuras juntos, separados, con amigos y sin. Crecieron de manera inigualable, como personas, como pareja al borde de ser padres, como profesionales. Aprendieron a desenvolverse en un nuevo contexto y a adaptarse al cambio. Poco a poco se fue acabando. Hasta que llegó a su cierre. El cierre de su aventura. El cierre de su búsqueda. El cierre de un capítulo de sus vidas. El cierre de un increíble año con tantos recuerdos, tantas memorias lindas que quedaran siempre grabadas, tantos nuevos conocimientos y perspectivas. La graduación de Pablo fue unos días antes del nacimiento de su primera hija el 13/06/1999. Su nombre era Margarita. Ella era su pequeño milagro. Todos estaban muertos de amor por ella. Poco después de esto regresaron a Argentina, cambiando su realidad nuevamente, con un par de cosas en contra.

Esta historia deriva en la conclusión de que el postgrado generó con el desgaste de los años una de las causas centrales de su ruptura. El resentimiento acumulado, el enojo de las realidades futuras, el cambio y próspero de la pareja como personas todo desembocó en el divorcio. Porque no es lo mismo para una Licenciada en Diseño Gráfico retomar su profesión 20 años después. Después de todo, ella abandonó todo por él ¿no?

 

 

 

El señor alemán

(Segundo premio)

Belizán, Martín Juan Alberto

 

Una vieja historia

Esta historia da comienzo un día normal en un pueblo de Catamarca, cerca de la frontera con Chile, llamado Fiambalá, donde una pequeña niña llamada Elida fue a visitar a su abuelo, Lucio. A él le encantaba pasar tiempo con sus nietos, a sus nietas les relataba historias de sus vivencias en el campo y a sus nietos, aun con su avanzada edad, los llevaba a cazar y pescar. Pero él le tenía especial cariño a su primera nieta Elida, ella siempre iba a visitarlo los fines de semana sin falta para escucharlo contar historias mientras tomaban unos mates y comían unas galletas.

Ahora bien, ese día Lucio le prometió a la pequeña Elida contarle la historia de cómo el logró adquirir su hermosa casa y el viñedo de detrás de ella. Como siempre Elida preparó el mate mientras Lucio se sentaba en su vieja silla que tantos años lo había acompañado. Empezaron a charlar y Elida le recordó a Lucio que le prometió contarle la historia, a lo que Lucio sonrió y, mirando el horizonte, empezó a relatar la larga historia de su juventud.

 

Tormenta y hierbas

Corría el año 1947, Lucio se encontraba haciendo su ronda matutina, donde salía a buscar a las vacas que se alejaban mucho de la valla que servía para contenerlas. Luego de terminar dicho paseo y ver que todo estaba en orden miró al cielo y vio que todavía era muy temprano, así que decidió ir a buscar unas hierbas especiales llamadas Palo Blanco, para saborizar el mate, que se encontraban en los cerros de la montaña cerca del pueblo donde vivía. Y así fue, no encontró mucho problema durante el viaje, pero decidió evitar los puestos de vigilancia fronterizos porque estos demoraban mucho en revisar papeles de residencia y eran muy molestos según él.

Decidió tomar una de las rutas más rápidas por la montaña que lo llevarían a un prado donde se encontraba el Palo Blanco. Lucio conocía que esta ruta era desconocida para los militares ya que solo los baqueanos sabían de ella, y él era uno de ellos. Su padre y a su vez su abuelo y así toda su línea familiar pasaban el conocimiento de los caminos de la montaña, más que nada para propósitos de comercio de vacas. Pues bien, él y su caballo se encontraban en camino al prado cuando empezó a llover, por suerte no era una lluvia muy fuerte, pero Lucio sabía que esta empeoraría si se adentraba demasiado en la montaña o si pasaba mucho tiempo por lo que decidió adentrarse un poco más ya que se encontraba cerca del prado y solo le iba a llevar unos minutos cortar la hierba por la abundancia de esta en el prado. Llegó sin problemas al prado, bajó del caballo y rápidamente se puso a buscar la hierba, pero notó algo extraño al llegar al lugar.

A lo lejos se veía a un hombre encapuchado, alto y con ropas de color negro. A Lucio le extrañó ver a alguien en esa zona, ya que estaba lejos del pueblo y la tormenta se encontraba en la dirección donde estaba yendo, así que decidió ir a advertirle creyendo que el mismo era alguna clase de militar que se había perdido en la montaña o algún extranjero proveniente de Chile. Para su sorpresa era totalmente distinto de como lo había imaginado, este era una hombre de mediana edad, claramente extranjero, rubio y con un uniforme aparentemente militar distinto al de los del puesto fronterizo. Lucio le hizo señas para que se acercara a donde él se encontraba para darle unas señales.

Cuando se acercó el extraño hombre, Lucio le preguntó qué hacía en tan peligroso lugar. A lo que el hombre le dijo, luego de dudar un momento, que buscaba un refugio, pero no especificó de quién, así que Lucio intuyó que era de los militares. Durante esa época era común esconderse de los militares debido a la violencia contra los grupos de guerrilleros o simplemente por lo duros que eran los militares ante el más mínimo comportamiento que saliera de lo normal. Así pues Lucio aconsejó salir del peligroso prado pues la tormenta golpearía primero ahí, y tomar un camino paralelo por la desembocadura norte de la montaña donde los militares no frecuentaban debido a que no la conocían. En un principio el hombre sintió desconfianza, pero al ver la mirada segura de Lucio terminó por seguirle por ese camino.

Y así los dos hombres montaron al caballo y prosiguieron por el camino de la montaña, en la mayoría del camino el hombre estuvo callado hasta que en cierto punto Lucio no pudo con la curiosidad y le preguntó su nombre junto con la razón por la que se encontraba en un lugar tan alejado. A lo que el hombre solo murmuró unas palabras: “Strauss…” y luego se calló por el resto del viaje. Lucio asintió y no insistió más en el tema, él había entendido que o bien Strauss no quería hablar del tema o bien se sentía avergonzado de su nivel hablando español, el cual era muy malo. Sea cual fuere la razón ambos no hablaron hasta llegar a la cabaña.

Ahí se encontraba, al lado de un rio, una pequeña estructura de piedra en medio de la nada. Era totalmente de una piedra llamada adobe la cual permitía una buena ventilación en la estructura, con una ventana en frente y con dos puertas, una atrás y otra adelante, tenía algunas habitaciones aunque no lo parezca, no muy amplias pero lo suficiente para dos o tres personas. Para una persona normal resultaba extraño que una estructura así siguiera en pie por la erosión del terreno y por su antigüedad, pero aquellos que sabían del tema, conocían que este tipo de casas estaban hechas por los antiguos habitantes de los lugares quienes las hicieron para protegerse de las tormentas y a modo de hogar de paso para viajes largos.

Lograron llegar sin problemas y luego de una breve conversación con Lucio explicándole a Strauss dónde se encontraba el pueblo más cercano, darle algunos consejos sobre el terreno y advertirle de la tormenta, este se retiró para seguir su camino y volver al pueblo. Al llegar a su casa ya era tarde, la esposa de Lucio, preocupada, le preguntó dónde se había metido a lo que Lucio le respondió que estaba guiando a un amigo por la montaña. Su jornada terminó así pero Lucio se preguntaba qué había sido de Strauss.

 

Amistad duradera

Al día siguiente, Lucio volvió a pasar cerca de donde se encontraba Strauss para recoger Palo Blanco, que también crecía por esa zona, y decidió hacerle una visita al misterioso señor. Lucio a propósito llevó varios suministros, tales como leche de cabra, carne seca y diferentes tipos de semillas para cultivación. Esto porque Lucio sintió mucha curiosidad sobre Strauss y quería ganarse su favor para conocer más de su persona.

Él siempre fue así, sus amigos le decían que le gustaba meterse mucho en la vida de las personas a modo de broma, pero la verdad era que Lucio siempre fue una persona muy curiosa porque su padre le había enseñado a ser así, la frase favorita de su padre era: “La vida de otro puede ser la experiencia tuya”, la cual le repetía de vez en cuando.

Strauss se encontraba barriendo la casa, esta no se mojó a pesar de la tormenta de la otra noche pero estaba muy sucia y llena de polvo por los años de desuso, por lo que  agarró una escoba que se encontraba en un costado hecha de lo que parecía ser una caña y se puso a barrer.

Strauss vio a un hombre en caballo, acercándose a la casa pero antes que nada vio las grandes manchas del caballo las cuales eran blancas y negras, similares a una vaca. Por lo que Strauss no se preocupó ni nada, sabía que era Lucio el hombre que montaba el caballo. Lucio le contó antes de irse que lo podía reconocer fácilmente si volvía porque su caballo tenía esas manchas tan características. A menudo Lucio se burlaba del caballo diciéndole: “Tan rápido como el mejor caballo pero tan vago como la peor de las vacas”, porque siempre se tomaba largos descansos y era un poco arisco si lo molestaban mucho.

Cuando Lucio llegó Strauss amablemente lo recibió, parece que el hombre era un maniaco por la limpieza porque todo se encontraba en orden y al parecer había reparado unas telas viejas que se encontraban ahí y las uso a modo de cortinas. Lucio se sentó en un banco cerca de la ventana y le preguntó a Strauss si había podida pasar bien la noche y si no había tenido ningún inconveniente, a lo que Strauss le dijo que sí y le preguntó si podía quedarse por un tiempo más prolongado en la casa. Lucio le respondió que sí, ya que nadie pasaba por estos lugares y si lo hacían pasaban de largo y no iban a molestarlo.

Strauss asintió a modo de agradecimiento y le preguntó a Lucio quién era y su historia, a lo que Lucio, sonriendo, le empezó a relatar de dónde venía él y cómo conocía tanto de la montaña, a su vez se tomó su tiempo para contarlo lento ya que Strauss parecía costarle entender un poco el idioma y algunos términos que Lucio usaba.

Al terminar su relato Lucio sacó de su bolsa algunos de los suministros que Strauss necesitaría para su estadía a largo plazo en el lugar a modo de regalo por su encuentro. Strauss se encontraba agradecido y alegre, por lo visto no había encontrado alguien que fuera tan amable con él en mucho tiempo, en pocas palabras, un amigo.

Y así fue, Lucio y Strauss se volvieron amigos y a lo largo de tres buenos años se siguieron encontrando de vez en cuando. Lucio a menudo le llevaba suministros a modo de buena fe y como símbolo de amistad, aunque Strauss le decía que no hacía falta, Lucio seguía llevándoselos. Un día Strauss decidió abrirse un poco más con Lucio ya que este había hecho mucho por Strauss y él no pudo encontrar forma de devolverle el favor.

 

Un hombre que vale la pena

Strauss le conto a Lucio que él venía de otro país llamado Alemania que se encontraba en guerra, más precisamente de un lugar llamado München, él había sido entrenado desde muy chico por los militares y trabajaba en el área de depósito de bienes históricos, algo así como una biblioteca militar donde se guardaban varios artículos de sumo valor, por su gran compresión en temas históricos. Ahí logró aprender varios idiomas; aunque no lo sabía bien de donde provenían siempre le llegaban artículos nuevos de sumo valor. La verdad era que a él no le gustaba estar ahí, aun siendo militar su vida era miserable. Su familia había sido secuestrada por los militares cuando era chico, como la de la mayoría de donde vivía, y se los obligaba a enlistarse diciéndoles a modo de amenaza que si no lo hacían a voluntad su familia iba a morir.

Cuando ya fue mayor siguió en su puesto militar, aunque de bajo rango, más que nada para proteger a su familia.

Un día, lamentablemente, le comunicaron la muerte de su último familiar: su madre. Strauss estuvo de luto un tiempo, pero tomó una firme decisión, iba a escapar de ese lugar por los deseos de su madre que quería un futuro mejor para su hijo alejado de la guerra. No poseía ningún remordimiento ya que trabajó casi toda su vida en el depósito, apartado del campo de batalla y no poseía esposa ni hijos. Aunque él no quería admitirlo lo único que lo ataba a ese lugar era su familia.

Por lo que lo demás es deducible, escapó de ese horrible y monótono lugar gracias a unos contactos que tenía. Viajó por muchos países y a lo largo de sus viajes se enteró de que la guerra había terminado así que decidió esconderse porque su bando había perdido y estaba seguro de que las fuerzas aliadas perseguían a aquellos de su bando sea cual fuere su puesto en la armada, bueno o malo. Strauss tenía mucho miedo, no por el remordimiento de lo que había hecho para los nazis, que era clasificar papeles más que nada, sino por lo que había oído que los aliados le hacían a los desertores aunque esto no fuera cierto en un principio.

Tomó la decisión de ir a Argentina, los rumores decían que era un país abundante y que no perseguían a refugiados e inmigrantes. Strauss no lo dudó y decidió ir ahí. Pero luego de ciertos encuentros desafortunados en Buenos Aires, ya sea con guerrillas o militares, Strauss decidió que la mejor opción era cruzar la cordillera e ir a Chile, donde puede que encontrara una mejor vida.

Así nos encontramos en el presente, Lucio miró consternado a Strauss mientras él fue a poner más agua para el mate. No podía creer que una persona pudiera vivir todas esas experiencias, Strauss lo miró con una cara sonriente como si se hubiera esperado esa reacción y le respondió: “Viste cómo mejore hablando castellano…” y empezó a reírse como si lo que contado hubiera sido una anécdota ligera. Lucio sorprendido dejó de darle tanta importancia y también empezó a reírse aunque dentro de él su respeto por Strauss había aumentado.

Así terminó la jornada de ese día, entre varias carcajadas y algunas historias del pasado.

 

La despedida

Era un día nublado, parecía que se acercaba una tormenta, Lucio se encontraba de camino a la casa de Strauss para visitarlo. Pero cuando estaba por llegar Lucio notó algo extraño, Strauss, ese viejo cascarrabias como le decía Lucio aunque no fuera viejo, no estaba fumando pipa como lo hacía siempre por esas horas. Durante todo el tiempo que los dos se conocieron Strauss siempre fumaba pipa al atardecer, él decía que le encantaba hacer eso luego de una larga jornada. Así pues Lucio llamó a la puerta y ahí lo vio, Strauss se encontraba despeinado, poco arreglado, algo raro en él siendo que era un maniaco por la limpieza, con una cara de nerviosismo como si estuviera expectante de algo.

Lucio le pregunto qué le pasaba a lo que Strauss lo invito a pasar, adentro se encontraba la gran mochila de Strauss, con la que Lucio lo encontró ese ya pasado día vagando por la montaña, llena con sus pertenencias empacadas. Adentro Strauss le explicó que debía marcharse para el anochecer y le insistió a Lucio que no preguntara la razón. En sí no le preguntó razones porque en la zona no era muy recurrente quedarse en un mismo lugar y menos en una zona montañosa como aquello en lo que Strauss vivía.

Así que Lucio decidió mantenerse callado y no preguntar cómos y porqués, lo único que le dijo a Strauss fue que lo esperara y fue corriendo a su caballo y le dio la bosa entera de suministros que llevaba, y le dijo a Strauss cómo distribuirlos para que le duraran varios días. Además le aconsejó sobre los caminos que debía tomar para cruzar la cordillera sin ser detectado por las patrullas fronterizas y llegar tranquilamente al primer pueblo de Chile, Chilecito. Aparte le dio un manual de viaje que Lucio escribía en sus ratos libres donde especificaba plantas medicinales y describía animales de la montaña aparte de experiencias del propio Lucio.

Strauss estaba muy agradecido por la ayuda de Lucio y su trato con él durante los últimos años. Cuando vio todo lo que Lucio le había dado fue adentro de la casa que ya estaba medio vacía y le sacó unos objetos envueltos de debajo de la cama. Volvió a donde se encontraba Lucio y se los dio, adentro se encontraba una pintura muy antigua y una extraña daga de plata que Strauss llevaba en sus viajes. Strauss le dijo que fueron unos de los objetos que robó del depósito de München y que se los regalaba a Lucio por todos los años de amistad, además le dijo que los vendiera ya que quería que Lucio tuviera una vida mejor. Luego de eso intercambiaron unas palabras más y ambos se despidieron el uno del otro. Lucio volvió a su casa muy agitado ese día por la repentina separación de su amigo de tanto tiempo y guardó los regalos de Strauss y no volvió a tocarlos en un tiempo.

Luego de la partida de Strauss, Lucio nunca lo volvió a ver ni volvió a saber qué fue de él.

 

Familia no se elije

Al paso de los años Lucio vendió la daga y con el dinero que consiguió compró varias tierras de la zona, además de legalizar las tierras en las que sus ancestros y él habían vivido, y gran parte de terrenos del pueblo de la zona llamado Fiambalá. Este pueblo era el último antes de la cordillera y era conocido por su bello paisaje y sus reconfortantes termas.

Lucio comenzó a reconstruir la casa en la que vivió tanto tiempo con su esposa y su recién nacida hija Mabel, además de cultivar la tierra para transformarla en un viñedo, que años más tarde sería uno de los más grandes de Fiambalá.

“Que linda historia” dijo Elida sorprendida cuando Lucio terminó de relatar la historia. A lo que Lucio le acarició la cabeza y sonrió, en ese momento Elida le preguntó dónde estaban las otras tierras que Lucio consiguió con la venta de la daga. Lucio entonces frunció un poco el ceño y le dijo que por conflictos de sucesión familiares, muy comunes en esos lugares, lo único que quedó de las tierras originalmente pertenecientes a su familia fueron la hermosa casa construida por él mismo y unas parcelas de terrenos con viñedos. Elida entonces sonrió a su abuelo para que se animara y fue al comedor a buscar unas galletas. A lo que se dio cuenta de algo que no se había percatado nunca antes o simplemente no le prestó atención.

Allí se encontraba una gran pintura de una esbelta mujer sosteniendo un libro sobre una calavera, dentro de una especie de una caverna. Parecía una pintura muy antigua pero estaba bien cuidada. Elida entonces fue adonde estaba Lucio sentado y le preguntó si la pintura del comedor era la pintura que Strauss le había regalado tiempo atrás, a lo que Lucio comenzó a reírse a carcajadas y dijo “Creo que me la regaló un viejo cascarrabias”.

Muchos años después, me encontraba viendo a una pintura pintada al óleo de aspecto muy antiguo, en una de mis visitas a mis abuelos Alberto y Mabel en Fiambalá y recordé una historia que me contaba mi madre Elida sobre el encuentro de mi bisabuelo y un señor alemán. Rápidamente después de una larga búsqueda personal encontré que la pintura es llamada Die Büssende Magdalena (La arrepentida Magdalena) del artista Pompeo Batoni (1708-1787) que fue supuestamente quemada durante la Segunda Guerra Mundial por los nazis.


Trabajos ganadores del Concurso Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Comunicación Oral y Escrita. Segundo Cuatrimestre 2018 fue publicado de la página 105 a página109 en Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

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