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Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura. Comunicación Oral y Escrita. Primer Cuatrimestre 2019

Zurro, Marina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2019

Año XIV, Vol.87, Julio 2019, Buenos Aires, Argentina | 190 páginas

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Luchando por mis ideales

(Primer premio)

Laínez, Soraya

 

Introducción

Alguna vez se han preguntado qué son los ideales, por qué existen, por qué producen tanto en nosotros, por qué somos capaces de dedicarnos toda la vida con tal de conseguir ese objetivo que tanto deseamos, será que es algo especial o solo somos rebeldes por naturaleza.

Todas las personas en algún momento han tenido un ideal, es ese objetivo por el que luchas con todo tu corazón para poder conseguirlo. Es tan fuerte que remite mucho a los principios y creencias que vas obteniendo a lo largo de tu existencia. Sin embargo, hay ideales que son tan complejos que te llevarán por un camino de dificultades y obstáculos, tan grandes que puede que no logres alcanzarlos, por lo que dependerá solo de ti mismo luchar y perseguir lo que tanto anhelas.

Así es como reflejo la historia de mi abuelo, un militante activo político de la presidencia de José María Velasco Ibarra en Ecuador. Un hombre justo, con principios claros, que luchará por la justicia en su país y para que se cumplan las leyes correctamente. Odiará toda corrupción y trabajará mucho para defender a la clase obrera de cualquier abuso de poder.

Surgirán conflictos, logros y fracasos que demostrarán lo difícil que es luchar por lo que uno quiere, pero así mismo se podrá reflexionar que si deseas algo con todo tu corazón a pesar de cualquier obstáculo, podrás llegar a conseguirlo.

Esta es la historia del Abogado Rogelio Francisco Laínez Baracco, mi abuelo.

 

Desarrollo

Rogelio tuvo una infancia muy tranquila, con comodidades gracias a su familia que tenía recursos, nunca le faltó nada; era el mayor de cuatro hermanos, lo que lo llevó a desarrollar desde muy chiquito ese amor por cuidar a los demás.

En 1946, a los dieciocho años, Rogelio decidió empezar su travesía en los estudios universitarios, se inclinó por lo que más le apasionaba, la política. Eligió esta carrera porque quería tener las herramientas y conocimientos necesarios para hacer cumplir las leyes en Ecuador.

En esa época, en el país gobernaba, por segunda vez, el presidente José María Velasco Ibarra. Ecuador estaba en conflictos políticos ya que el mandatario apoyaba sólo a las clases dominantes y dejaba a un lado los derechos de la clase obrera. También existió una ola de emigrantes que entraban al Ecuador por lo que no hubo trabajos suficientes, lo que generó desempleo y pobreza, causando problemas de salud en las personas con menos recursos como la desnutrición.

Otro factor problemático fue que el presidente de la nación le dio la espalda a la educación; bajó los salarios de los profesores, disminuyó los presupuestos para los colegios y universidades públicas, esto provocó una gran cantidad de analfabetos en el país. Todos estos conflictos causaron que los adolescentes de bajos o medios recursos, luego de graduarse del colegio, buscaran cualquier trabajo para aportar una ayuda económica en sus familias. Los jóvenes de clase alta, por lo general, vivían siempre con sus padres hasta graduarse de la universidad y no se preocupaban por trabajar, su única responsabilidad era estudiar.

Rogelio fue un joven muy afortunado por pertenecer a ese estatus social, por esta razón andaba muy bien vestido, con buena ropa, su cabello lo llevaba siempre corto y limpio. Aunque no era una persona de estatura alta, él mostraba presencia por su muy buena postura, algo que caracterizaba a las personas con alto poder adquisitivo.

Estudió leyes en la Universidad de Guayaquil, una de las mejores y más reconocidas del Ecuador. Siempre fue una persona dedicada, ese esfuerzo que le ponía a todo lo que realizaba lo llevó a ser un excelente alumno. En tercer año, ya con veintiuno, Rogelio logró su primer objetivo: obtuvo su título de Licenciado en Derecho. Esto llamó la atención de su profesor de Derecho Civil por lo que le ofreció ser ayudante de cátedra de su materia. Aceptó con mucha emoción ya que pensó que era una buena oportunidad para seguir aprendiendo mucho más sobre las leyes y comenzar a compartir todos los conocimientos que tenía.

El profesor de Derecho  Civil creó un grupo de ayudantes de cátedra, eran alumnos con grandes habilidades para la enseñanza por sus buenas calificaciones y su amor por los estudios. Ahí fue donde conoció a dos personas tan apasionadas por las leyes y la política como él: Abdón Calderón alumno de economía y Nicolás Benítez estudiante de leyes.

A los veintidós años, en 1949, Rogelio conoció en una fiesta a una mujer de veinte años muy guapa pero de pocos recursos, se llamaba Clara Segovia. Una chica tranquila con un pasado difícil, su mamá nunca la quiso, por lo que su abuela la acogió y la crió como su hija. A pesar de esto Clara siempre llevaba una sonrisa hermosa, que deslumbraba a cualquier persona.

Ese día él no lo pensó dos veces, le dijo para tener una cita otro día para seguir conversando. Salieron por unos meses y supieron que eran el uno para el otro. Se estaban enamorando pero Rogelio sabía que no podía llevarla frente a sus padres porque aunque a él no le importaba si tenía o no recursos, sus papás fueron muy específicos en decirle siempre que debía casarse solo con alguien de mucho dinero.

Rogelio venía de una familia adinerada gracias a que su papá, que fue unos de los primeros importadores de Ecuador de esa época, traía por barco mercadería desde Francia, como porcelana fina, vasijas, peinetas para el cabello, que en ese tiempo toda mujer usaba como un accesorio primordial en su día a día.

Su papá le exigía demasiado a Rogelio, nunca lo apoyaba con lo que quería, por ejemplo, nunca estuvo de acuerdo que estudiase leyes, ya que decía que tenía que aprender administración de empresas porque deseaba que continuase con el negocio de las importaciones. Pero lo que más le molestaba era ese amor por la política que tenía, porque le parecía que toda la gente que estaba relacionada a ese medio, eran ladrones y que no servían para nada. A pesar de todo Rogelio siempre trató de seguir su corazón y hacer lo que más le gustaba. 

Después de unos meses de estar saliendo y conociendo más a Clara le pidió que fueran novios. En todo ese tiempo les escondió a sus papás que estaba enamorado por miedo a causar problemas ya que sabía que una decepción más iba a ser lo que destruyera por completo la relación con su papá. 

Rogelio ya estaba a punto de terminar su carrera, le estaba yendo muy bien en la universidad. Se dio cuenta lo importante que era la lectura y lo mucho que le gustaba, tanta fue su pasión por leer que participaba en concursos de lectura en la facultad. En septiembre de 1949 fue condecorado con el Premio a la Filantrópica, un reconocimiento que se le da al mejor alumno de la promoción.

Se hizo muy cercano a sus dos compañeros del grupo de ayudantes de cátedra, Abdón y Nicolás, siempre estaban al tanto de lo que pasaba en su país, con las nuevas leyes, o los conflictos políticos. Entre los tres realizaban actividades como charlas o conferencias para los estudiantes de la universidad que estaban interesados sobre la política o la economía del país.

En 1950 todo iba muy bien en la vida de Rogelio, hasta que un día su papá se enteró de quién era su novia, esto le causó una decepción gigante por lo que no quiso saber de él nunca más en su vida, sentía vergüenza de su hijo. Le negó todo su apoyo, lo echó de su casa y le dijo que solo podía volver cuando terminase con Clara. La mamá de Rogelio muy triste no hizo nada porque tenía muy en claro que el que tomaba las decisiones en la familia era su esposo. Por eso, aunque ella no quería que su hijo se vaya, sabía que no podía desautorizarlo.

A los veintitrés años Rogelio recibió uno de los golpes más fuertes de su vida pero el amor por el cual luchó tanto fue el que lo ayudó a seguir adelante. Se fue a vivir con Clara, alquilaron un departamento en el centro de la ciudad de Guayaquil. Lo cual se le hizo muy complicado conseguirlo porque debía mantenerse por su cuenta ya que no contaba más con el sustento económico de su papá. En consecuencia, comenzó a gastar sus ahorros que había conseguido trabajando en la empresa de las importaciones. 

Al terminar el año, se graduó de abogado civil, con los mejores reconocimientos, por lo que le propusieron ser profesor de Derecho Civil en la Facultad de Ciencias Económicas. Ser profesor lo llevó por un mundo desconocido, tuvo que aprender a transmitir los conocimientos necesarios para formar a honestos y exitosos abogados.

También al salir de la universidad consiguió un trabajo como abogado en la Superintendencia de Bancos (SIB), este organismo del estado es el encargado de controlar, regular y supervisar a las instituciones del sistema financiero del país, asegurando que cumplan las leyes.

En 1951 Rogelio le propuso matrimonio a Clara, ese mismo año tuvieron a su primera hija, Virginia Laínez. Ella nació con un problema neurológico, que impedía su crecimiento y desarrollo intelectual. Rogelio buscó sin cansancio a miles de doctores para encontrar una solución, le dijeron que no existía cura y que solo iba a vivir algunos años. Ese fue el segundo golpe más fuerte que tuvo que enfrentar. En esa época no eran muy usuales esas enfermedades por lo que los doctores no tenían muchos conocimientos sobre la situación de Virginia, al menos en Ecuador no existían tratamientos que les sirvieran, por eso a Clara y Rogelio se les hizo muy difícil ayudarla. Clara se dedicó a tiempo completo en cuidarla, dándole mucho amor. Pasaron dos años y tuvieron a su segunda hija, Patricia Laínez, una bebé sana y fuerte.

Como Rogelio trabajaba mucho no pasaba suficiente tiempo con su familia ya que estaba en un momento muy importante en su carrera como abogado, se estaba volviendo conocido en ese mundo y no podía poner una pausa porque podría perder todo lo que estaba construyendo.

Los papás de Rogelio volvieron a aparecer en su vida y aunque no aceptaban aún a Clara, querían conocer a sus nietas, a Virginia ya la habían visto en foto, pero a Patricia no porque hacía unas cuantas semanas había nacido. Cuando la vieron la quisieron de inmediato, por lo que le dijeron que se la iban a llevar a vivir con ellos por un tiempo para ayudarlos, ya que sabían que Virginia necesitaba mucha atención, y como Rogelio no pasaba mucho en la casa por su trabajo, no había nadie que podía cuidar correctamente a Patricia. En esa época en Ecuador, era muy común que los padres al momento de tener hijos se los den a sus papás para que los críen y eduquen.

En 1954 nació su tercera hija Emilia, y al siguiente año la cuarta a la que llamaron Evelyn, unas niñas muy lindas. Rogelio supo que tenía que darles atención a sus hijas por lo que disminuyó las horas que daba clases en la universidad para pasar más tiempo con su familia. 

En aquellos años en los países pobres o subdesarrollados la tasa de fecundidad era muy alta, es decir las mujeres tenían un promedio de cinco hijos. Esto era por muchos factores, por ejemplo no existía una educación para las personas sobre lo que era la sexualidad, el cuidado de la natalidad o los preservativos.

Otra característica era que las familias pobres de esa época veían a los hijos como un tipo de capital humano. Dado que no podían generar capital monetario, porque no contaban con terrenos o propiedades, la única manera de aumentar sus ingresos era con trabajo. Y a más hijos, más fuentes de trabajos, por lo tanto tendrían a futuro un crecimiento en sus ingresos económicos.

En 1957, la familia Laínez dio la bienvenida a su quinta hija, Verónica Laínez.

Mientras tanto Rogelio continuaba trabajando esforzándose por incrementar sus ingresos, ya que él era el único sostén económico del hogar. Aun así había un deseo que Clara y Rogelio querían conseguir, y que finalmente se cumplió en 1964 cuando nació Juan Carlos Laínez, un niño sano y fuerte. Muy felices por la llegada de un varón, la familia se unió aún más y la pareja disfrutaba un montón a sus hijos.

Rogelio dejó de dar clases por completo como profesor de Derecho Civil en la universidad de Guayaquil, para pasar más tiempo con su anhelado hijo y por supuesto con sus hijas. Aún trabajaba en la Superintendencia de Bancos donde le iba muy bien, tanto que lo llevó a ser conocido como uno de los mejores abogados de Guayaquil.

Corría el año 1968 cuando Rogelio decidió formar parte del Partido Radical Liberal Ecuatoriano, un grupo político de corriente liberal que luchaba por la justicia, libertad y unidad del país.

El antiguo presidente José María Velasco Ibarra se proclamó en el año 1970 gobernante de la nación, declarándose como dictador civil. Ecuador comenzó a vivir un período turbulento, con muchas protestas y marchas de los civiles por una libertad de elecciones. Velasco Ibarra disolvió el parlamento, un error muy grave, ya que eso hizo que los militares lo derroquen y tomen el poder a la fuerza. Muchos pensaban que Ecuador se encontraba por un laberinto sin salida. Tomó el poder Rodríguez Lara, un militar que fue nombrado jefe de la Junta Militar en el golpe de Estado del 15 de febrero de 1972, se declaró dictador, y protagonizó la más larga dictadura de la historia del país. El motivo por el que los militares tomaron el poder fue porque no querían que la riqueza petrolera fuera manejada por un candidato populista. Pero dos años más tarde el régimen comenzó a dar señales de desgaste, eso provocó el levantamiento del general Raúl González Alvear, junto a otros militares y políticos.

El Partido Radical Liberal Ecuatoriano, del que formaba parte Rogelio, comenzó a levantar al pueblo, organizando marchas, instruyendo a la gente sobre sus derechos y peleando por la libertad del país. Buscaban unas libres y justas elecciones, tenían organizaciones clandestinas ya que el régimen militar comenzó a reprimir a los opositores, encarcelándolos o exiliándolos. Rogelio siguió organizando las marchas con los demás políticos sin importar las consecuencias ya que sabía que la libertad era algo importante por lo que se merecía luchar.

Mientras ocurría esto la familia Laínez recibió un golpe fuerte, Virginia falleció por un infarto al corazón a sus veintiuno años de edad; aunque fue algo muy devastador para la familia, los doctores le habían dado muy pocos años de vida, por eso estaban agradecidos por haberla tenido todo este tiempo.

A pesar de la pérdida de su hija, Rogelio se llenó de fuerzas y siguió su lucha contra la libertad del país. Clara le costaba mucho entender, porque no quería que se pusiera en peligro, sabía el riesgo que estaba corriendo y le decía que debía pensar en sus hijos.

En 1976, los comandantes del ejército, la marina y la aviación relevaron del mando a Rodríguez Lara. El Consejo Supremo de Gobierno asumió el poder con el objetivo de devolver el poder político a los civiles pero más de una vez parecía que se buscaba lo contrario, ya que querían disminuir la tensión social a través de la represión.

Rogelio no podía creer lo que estaba pasando en el país, nuevamente las Fuerzas Armadas tomaron el control del gobierno sin importarles lo que el pueblo pensaba. Así fue que Rogelio, con más energías, fue motivando e inspirando a la sociedad para que lucharan por su democracia.

El 16 de octubre de 1977 comenzó el camino que llevó a una de las masacres más siniestras en el Ecuador. En la región de la sierra ecuatoriana cientos de obreros y campesinos, trabajadores del Ingenio Azucarero AZTRA, una fábrica que se dedicaba a la explotación de la caña de azúcar, decidieron organizar una huelga y la toma de dicha fábrica para exigir una mejora en sus sueldos. Esta protesta preocupó al gobierno por la tenacidad y perseverancia de los obreros. Ellos lucharon con valentía, pero con temor, ya que sabían que no se permitía que nadie levante su grito de protesta porque sería reprimido de la manera más violenta; sin importar eso ellos siguieron en su lucha contra un trabajo digno.

Todo parecía ir bien para los obreros ya que les habían prometido que sus pedidos iban a ser escuchados pero lo que ellos no sabían es que todo era un engaño. Llevaron a sus esposas e hijos para celebrar su triunfo en la fábrica. Pero la noche del 18 de octubre de 1977 mientras todos dormían dentro del Aztra, el gobierno irrumpió y asesinó a todos quienes se encontraban allí, sin conciencia de que había niños, peor aún, para ocultar su crimen, calcinaron a los cuerpos junto a las sobras de caña.

Esto fue la brecha que hizo que explotase la revolución, todos los partidos liberales salieron a luchar por la memoria de los obreros. A Rogelio lo nombraron Secretario del partido por sus grandes aportes a la organización.

El gobierno dictatorial reprimió mucho más a la sociedad, los militares recibieron la orden de buscar a cada uno de los dirigentes del Partido Radical Liberal. Así fue que en enero de 1978, Rogelio con los demás políticos fueron exiliados al Paraguay para evitar que sigan alzando su revolución.

Su exilio salió a la luz, por lo que la sociedad comenzó a realizar protestas para que traigan a los dirigentes de su partido. Para Clara fue un golpe muy duro, no tenía ni idea de qué hacer ya que no trabajaba, por lo que no sabía cómo recuperar a su esposo ni sostener económicamente a sus hijos. Fue así que su suegro, al enterarse lo de su hijo, fue a verla para llevarlos a vivir con ellos.

Luego de seis meses de huelgas, luchas y marchas de los grupos liberales, lograron cumplir dos cosas muy importantes. La primera fue derrumbar el régimen autoritario, llamando a unas elecciones presidenciales justas; la segunda fue que recuperaron la libertad por los exiliados trayéndolos nuevamente al Ecuador. Así fue que Rogelio regresó con su familia.

En 1979, el abogado Jaime Roldos Aguilera ganó la presidencia en la segunda vuelta derrotando a Sixto Duran Ballén. Inicialmente su figura no fue vista con buenos ojos por aquellos que aún seguían apoyando a las viejas estructuras políticas que tanto daño habían hecho al país, pero poco a poco fue ganando el amor del pueblo con su carisma y esfuerzo por cambiar la estructura económica del Ecuador.

Rogelio, admirado por todo lo que habían conseguido con sus fieles amigos políticos, se concentró en pasar tiempo con su familia, ver crecer a sus hijos y pasar momentos con ellos. Salieron del hogar de sus padres y se compró una nueva casa en el centro de la ciudad para todos sus hijos.

El Partido Radical Liberal ecuatoriano poco a poco se fue disolviendo ya que habían cumplido sus objetivos de erradicar el poder militar y devolver la democracia en el país. Rogelio decidió retomar su trabajo como profesor de derecho en la Universidad de Guayaquil para seguir formando a los futuros abogados del país.

Así pasaron los años, con nuevas elecciones, presidentes, reformas y organizaciones en el país; en cuanto a Rogelio, seguía disfrutando feliz a sus hijos y de dictar clases transmitiendo sus valores y conocimientos a los estudiantes.

En 1988, a los sesenta años, le dieron un puesto de juez civil en la ciudad de Catarama,  provincia de Los Ríos. Un logro muy importante para Rogelio porque significaba ser la máxima autoridad de un tribunal, su principal función era precisamente hacer cumplir la justicia de un determinado crimen o delito. 

Un año después se compró una casa muy grande en Salinas, una ciudad costera situada en el extremo más occidental de la provincia de Santa Elena, este lugar era muy apreciado por Rogelio por su amor hacia el mar, él siempre soñaba en vivir ahí. También su anhelo era que la familia se mantenga junta en todo momento sin importar las peleas o los problemas porque para Rogelio el amor de la familia es la fuerza más importante que existe. Por eso hizo su casa con muchos cuartos para que sus hijos y futuros nietos vayan siempre y tengan un lugar donde reunirse.

Así fue que pasó sus años cerca del mar viajando cada fin de semana a la provincia de Los Ríos para ejercer su trabajo como juez, hasta que el 16 de septiembre de 2002 falleció por un accidente de tránsito en la carretera de Catarama cuando se estaba regresando a su hogar en Salinas. 

 

 

Una vida mágica

(Segundo premio)

Izquierdo, Emilio

 

Introducción

La magia es algo que ha entretenido a millones de personas alrededor del mundo, transmitiendo grandes cantidades de emociones. Todos hemos llegado a creer en diferentes ocasiones que las personas que se dedican a esto tienen alguna clase de poder o son de otro mundo, debido a la gran ilusión que pueden llegar a mostrar en sus trucos.

Los ilusionistas, vulgarmente conocidos como magos, son personas preparadas en lo que hacen. No sólo saben cómo se realiza el truco, sino que son capaces que aquella ilusión parezca real mediante el carisma y la forma en cómo se desenvuelven frente al público.

Desde muy pequeño viví rodeado de la magia, sabía la dinámica y el secreto de cómo se realizaba cada acto debido a que mi papá y mis tíos eran magos. Lo que particularmente me interesaba era ver la expresión de las personas, en cómo se maravillaban al ver una truco que no era tan difícil de realizar. Muchas veces me pregunté por qué mi familia sabía hacer magia, dónde aprendieron, qué los motivó a practicar algo que en aquella época no era para nada común.

Estas inquietudes me llevaron al nombre de una persona llamada Alejandro Izquierdo, mejor conocido como Mago Súlliman, mi abuelo, quien sembró la semilla de la magia en todos sus hijos y les enseñó cómo es aquel mundo tan desconocido.

Esta es la historia de mi abuelo que, para convertirse en uno de los mejores ilusionistas y ventrílocuos de Ecuador, tuvo que pasar por muchas adversidades, como malas decisiones, problemas familiares y vicios.

 

Desarrollo

A partir del año 1950 Ecuador se encontraba en una situación de progreso económico, años atrás el país había tenido una caída muy fuerte debido a la Gran Depresión de 1929, que afectó de forma específica en las exportaciones hacia Estados Unidos de los productos que eran más comercializados por parte de las grandes industrias, como el cacao, el café y la tagua, semilla que se usa particularmente para realizar artesanías.

En ese entonces Guayaquil era la ciudad más poblada del país a pesar de no ser la capital, la mayor parte de las escuelas y colegios de enseñanza privada eran de carácter religioso.

Alejandro Izquierdo, desde muy pequeño, vivió y estudió en la Unidad Educativa José Domingo Santistevan, en Guayaquil, que también era internado y estaba a cargo de una congregación de sacerdotes católicos. Su madre al poco tiempo de tenerlo lo llevó a un pensionado, debido a que no se sentía responsable para poder cuidarlo. Durante el crecimiento de Alejandro, su madre y tías lo visitaban en aquella escuela con poca frecuencia.

En 1951, a los nueve años de edad demostró su pasión por la ventriloquia, usaba un borrador de pizarra al cual le dibujó un par de ojos y boca, frente a sus compañeros de clase simulaba que este objeto hablaba.

La ventriloquia es el arte de modificar la voz para imitar otras voces o sonidos, tratando de no mover los labios. Es una habilidad que se desarrolla con una práctica constante. Los ventrílocuos utilizan un muñeco que está hecho de tela y madera.

Cuando tenía once años se presentó en la escuela un espectáculo por parte de un mago extranjero que se llamaba Gino Pretti. Este acto fue el disparador para que Alejandro se adentrará a un mundo que desconocía pero que le parecía muy interesante: el ilusionismo. Después de la presentación, Alejandro se acercó a hablar con él, le dijo que quería aprender hacer magia, que le parecía muy impresionante lo que hizo. El mago tuvo empatía con aquel niño, le prometió que volvería con unos libros de magia, para que de tal manera pudiera aprender cómo realizar los diferentes trucos.

Una semana después, el mago le llevó unos cuantos libros como había prometido, desde aquel día empezó hacer magia. Practicaba con lápices, palos, pelotas, cualquier tipo de objeto, incluso llegó a crear trucos. Los sacerdotes del internado, al reconocer el talento de Alejandro, le brindaron apoyo y lo incentivaron a perseguir sus sueños, a pesar de las adversidades. Los maestros le decían a Alejandro que se bajara de esa nube que no llegaría a nada si se dedicaba a eso, en aquel tiempo la magia no se la tomaba en serio, no era nada común en el país.

Antes de cumplir los doce años empezó a trabajar, hacía shows de magia los fines de semanas en diferentes reuniones y fiestas privadas, siempre y cuando el internado le permitiera ir; había ocasiones en la cual no podía asistir, porque debía cumplir con la responsabilidad de un estudiante común.

En aquella época en Ecuador las leyes laborales no tenían parámetros definidos, no había sueldo mínimo fijo ni restricción en que los menores de edad trabajaran, por lo que Alejandro no tenía problema alguno. Su madre sabía a lo que se dedicaba pero no se involucró en las decisiones, más bien lo apoyaba en lo que quería hacer.

Empezó a ganar más popularidad, y comenzaron a llamarlo con el seudónimo “El Niño Mago”. Confeccionó un muñeco con cartón y tela, dedicó mucho tiempo a practicar la sincronización del movimiento de la boca del personaje con su voz, hasta dominar perfectamente el poder hablar con un buen tono de voz sin casi mover los labios, lo que hacía que fuera muy creíble para los demás.

Tiempo después, cuando ya tenía catorce años, recibió un auspicio por parte de  la Compañía de Teatro de Jorge Velazco y entonces realizó una gira de presentaciones por las diferentes provincias del país. Durante el primer show en que participó, decidió que era momento de cambiar su nombre artístico, debido a que ya no era tan niño, y que tendría que tener uno serio para llevar durante su carrera. Le sugirieron el de “Alejandrini” pero finalmente optó por “Súlliman” ya que le parecía un seudónimo más extravagante, se lo recomendó un miembro del grupo que era de Arabia y le dijo que así se llamó un sultán de su país.

Jorge Velazco, el dueño del grupo, reconoció potencial en el desenvolvimiento de Súlliman con su muñeco, lo aconsejó a que mejorara la apariencia del personaje y que podría incluir en el show el acto de ventriloquia. Así fue como la carrera de Alejandro empezó a crecer en ambas partes, dándole reconocimiento internacional.

En 1958, el país se encontraba en crecimiento, la presidencia de Camilo Ponce Enríquez tenía dos años en proceso y designó dinero a la construcción de obras públicas como: el palacio del Congreso, la Cancillería, la Caja del Seguro, el Hotel Quito y muchas escuelas en todo el país. Con estas obras se abrieron muchas oportunidades de trabajo, lo que provocó la llegada de muchos extranjeros. La cultura no fue ajena al desarrollo que se estaba viviendo: se crearon distintos conjuntos teatrales, musicales y aparecieron magos extranjeros y nacionales.

Súlliman, al graduarse del secundario, se dedicó completamente a su carrera artística, salió del internado y empezó a vivir por sus propios medios, la magia le daba la posibilidad de vivir en una buena posición económica.

Bautizó a su muñeco con el nombre de “Don Cheto”, este fue el primer personaje oficial de ventriloquía que tuvo. Súlliman formó un estilo muy característico, empezó a vestir de traje y su atuendo siempre combinaba con el de su muñeco.

En ese mismo año, a pesar de ser menor de edad, firmó un contrato con un grupo que representaba artistas. De esta manera realizó giras por distintos ciudades de diversos países como Perú, Colombia, Guatemala, México y Estados Unidos.

A los dieciocho años conoció a su primer amor, durante un show infantil, Elena. Mientras Súlliman realizaba su espectáculo invitó a una chica del público para que lo ayudara a realizar el truco de magia. Desde ese instante ambos sintieron una conexión, y empezaron una relación de amistad. Con el paso de los meses la atención de Súlliman hacia Elena fue muy intensa. La invitaba a todas sus presentaciones a las cuales ella nunca faltaba. Esto era algo nuevo para él, debido a que le interesaba  hacer algo por una chica, hasta ese momento siempre había estado pendiente de su magia y nada más. A las pocas semanas se pusieron de novios, y desde ese instante siempre estuvieron juntos.

Después de un año y medio de novios, en 1961, Alejandro Izquierdo y Elena Alvarado contrajeron matrimonio por el civil. Se fueron de luna de miel a la playa, y al regresar compraron una casa en el centro de Guayaquil.

Su primer hijo, Emilio Alejandro, nació en septiembre de 1962. En el mes de diciembre  partió a Perú para formar parte de un programa de televisión para niños. Durante el tiempo que participó en el show televisivo, viajó todos los fines de semana a Guayaquil a visitar a su pequeño hijo y esposa. La etapa en la televisión terminó un año después al mismo tiempo que nació María Elena. Súlliman volvió a Ecuador, se dedicó a su familia y realizó muy pocos viajes por trabajo.

Al año siguiente el primer canal de televisión en Ecuador creó un programa para niños llamado “Ronda Infantil” y eligieron a Súlliman para protagonizarlo. El show televisivo contaba con distintos bloques, había secciones de música, de magia y ventriloquia, y comedia de payasos. La sección de la comedia estaba a cargo del payaso “Cartuchito”, que era muy conocido, y en algunas ocasiones lo acompañaba “Tilín”, el cual era un personaje que interpretaba Alejandro muy a parte de Súlliman. 

Tres años después, en 1967, Súlliman salió del programa debido a que viajaba constantemente a Estados Unidos por un proyecto y esto le imposibilitaba realizar el show con normalidad.

El año siguiente formó parte del programa teatral del famoso humorista cubano “Tres Patines” que se llamó “Una revista musical”. Fue la gira más importante que realizó a nivel internacional, se presentaron en México, Puerto Rico, Cuba y Estados Unidos, acompañado de grandes artistas muy conocidos en aquella época como: Braulio Castillo, Andrés García, Julio Alemán, Yolanda Montes y Alberto Vásquez.

También empezó una amistad con un manager que le ofreció hacer crecer su carrera exponencialmente. A pesar de que Alejandro tenía muy buenas oportunidades de seguir mejorando artísticamente, algo le hacía falta en su vida y era compartir tiempo con su familia.

En los últimos seis meses de la gira cayó en una fuerte depresión, extrañaba cada vez más a su esposa e hijos. Sentía que debía elegir entre la magia o su hogar, el trabajo exigía mucho más tiempo y pensaba que si él se daba un descanso algún otro mago lo iba a reemplazar de los espectáculos. Todas las mañanas se despertaba con esa idea en la cabeza, por el estrés empezó a beber alcohol, lo que aparentemente hacía que olvidase los problemas por los que estaba pasando.

En 1970 finalizó su gira artística y regresó a Ecuador con su familia. El manager que conoció, Jhonny Sánchez, le ofreció ir a Estados Unidos para realizar un show televisivo de magia para adultos. Alejandro pensó mucho en ir, le parecía muy atractiva la oferta debido a la temática, que en esta ocasión era diferente ya que le interesaba incursionar en la magia para un público diferente al que siempre se presentaba. Pero necesitaba arreglar sus problemas internos relacionados a su ausencia en el hogar, por lo que finalmente declinó la propuesta.

En 1971 Alejandro y Elena tuvieron un bebé al que llamaron Mario. Aún trabajaba de mago y ventrílocuo pero esta vez sin ninguna clase de representante. En esos momentos familiares le enseñó unos cuantos trucos a su hijo Emilio. A pesar de que en esta nueva etapa de su vida parecía estar todo perfecto, bebía alcohol diariamente sin motivo alguno.

Un año después, Alejandro estaba exhausto de trabajar; al estar sin representante debía buscar por sus propios medios las oportunidades laborales y a su vez encargarse de que todo los implementos que usaba para realizar sus actos de magia estuvieran organizados para el espectáculo. Sus ingresos no eran los mismos, habían bajado en comparación a los años anteriores, ya no podía darse el lujo de despreocuparse de conseguir bueno contratos.

Por todos estos motivos, llamó a Jhonny Sánchez y le preguntó si aún había posibilidad de hacer el programa de televisión en el exterior, luego de hablar varios minutos por teléfono. Alejandro le notificó a su familia que a los tres meses viajarían todos juntos a Estados Unidos. Esta vez no tendría que alejarse de las personas que más amaba y podría hacer todo lo que deseaba sin ningún problema. El único inconveniente en esta ocasión era que Emilio no podía dejar la escuela, debido a que estaban en mitad del año, entonces para evitar que pierda el año escolar sus padres decidieron llevarlo a vivir con su abuela materna durante el tiempo en que se ausentarían.

En 1973 llegaron a New York, su nuevo representante le dio una casa para que él y su familia se asentaran durante su estadía en el país. A Alejandro le asignaron una sección en el canal 48, en donde realizaba su acto de magia y la ventriloquía con “Don Cheto”. El año siguiente el estudio de grabación del canal se cambió de ubicación a Chicago, le comunicaron que tendría que marcharse a aquel lugar para seguir con la continuidad del programa. Su familia se quedó en New York, por lo cual Alejandro viajaba constantemente de una ciudad a la otra; además nació Martha la cuarta hija del matrimonio.

Esta situación se mantuvo igual hasta el año 1977 cuando una noche Alejandro salió del trabajo y fue a un bar, como era habitual. Se marchó del lugar en un auto que alquilaba, estaba muy alcoholizado y tuvo un accidente de tránsito, se estrelló con un poste. Él se encontraba en perfecto estado de salud. La policía fue al sitio y lo llevaron detenido, pero a las pocas horas salió bajo fianza. A la mañana siguiente su representante lo visitó en el hotel donde se hospedada. Le comentó que en el contrato que había firmado años atrás explicitaba que tenía prohibido involucrarse en problemas legales dentro de los Estados Unidos. Por este motivo, el contrato se terminó y se quedó sin trabajo.

Regresó a New York, alquiló un departamento pequeño para él y su familia. Buscó empleo por mucho tiempo, pero no encontraba nada estable. La relación entre él y Elena se tornó difícil y distante. La visa de trabajo de Alejandro estaba pronto a expirarse e igualmente las de su familia.

Ante la situación, en 1978 retornaron a Guayaquil. La fama de Súlliman se había acabado, lo cual le dificultó conseguir contratos. Su personalidad había cambiado totalmente, no era el esposo amoroso ni el mago responsable de antes, en ocasiones llegaba tarde a sus presentaciones y en otras directamente se ausentaba. Obligó a Emilio, que en ese entonces tenía dieciséis años, a que aprendiera a realizar todos los trucos que él sabía hacer. Lo llevaba a sus presentaciones para que empezara a ganar popularidad. El problema llegó cuando las personas dejaron de contratarlo debido a que era muy común que él se ausentara y envié de reemplazo a Emilio, cuando en realidad las personas pagaban por Súlliman, no por su hijo.

En 1980, le ofrecieron realizar un programa de televisión por seis meses en la capital, Quito. Viajó con Emilio y María Elena para que lo ayudaran con la realización del mismo, Elena se quedó en casa a cuidar de Mario y Martha. Esto causó una fuerte pelea entre la pareja, a ella no le parecía adecuado que sus hijos deban ausentarse de las clases por medio año para trabajar con él.

En la década de los 80 Guayaquil se encontraba inmersa en la cultura teatral internacional, se presentaban muchos exponentes del ámbito del teatro como Manuel De Sabattini, Gloria Soto, entre otros, a diferencia de Quito donde había únicamente la participación de referentes locales.

Con la finalización del programa, se abrieron nuevas puertas laborales para Alejandro en Guayaquil, empezó a trabajar en el teatro Candilejas donde compartía escenario con los hermanos Varela, en la presentación teatral llamada “Show Mágico Musical”. Era habitual observar la participación de los hijos de Alejandro en alguna sección y esto le molestaba a Elena cada vez más. Emilio se negó a seguir trabajando con su padre, él quería seguir los estudios universitarios por lo que terminó peleándose.

Alejandro creó una relación de amistad con los hermanos Varela, ambos le comentaron de los planes a futuro que deseaban realizar. En 1982, los dos hermanos y Alejandro decidieron armar un gran show de teatro, pagaron los permisos a Disney de los personajes Mickey Mouse, Minnie, Donald, Goofy y Pluto, para realizar presentaciones alrededor de todo el país.

En 1983 Alejandro empezó a trabajar en el circo internacional de los hermanos Fuentes Gasca. Esto le regresó la popularidad dentro del país, incluso llegó a tener presentaciones en Colombia.

Dos años más tarde el nombre Súlliman volvía a sonar de forma muy concurrida en las radios y en los programas de televisión, Alejandro había recuperado su fama y tenía muchas ofertas de trabajo, incluso era imposible cubrir con todas. Alejandro quería que Mario y Martha aprendieran a hacer magia, para llegar a realizar todas las presentaciones. Sabía que primero debían ganar popularidad dentro del país para lograr que los contratasen. Le contó su idea a Elena, ella no estaba para nada de acuerdo, le molestaba el deseo que tenía él en obligar a sus hijos a seguir sus pasos.

Alejandro empezó a planear una gira por el oriente del Ecuador, habló con sus hijos más pequeños de la idea de convertirlos en los próximos mejores magos del país, y el deseo de querer llevarlos con él al viaje por las distintas ciudades. Los niños estaban muy emocionados con querer ser grandes artistas como lo era su papá. Elena se enteró de lo que estaba planeado su esposo, sus hijos le contaron que su padre los haría artistas al igual que él. Por este motivo ella enfrentó nuevamente a Alejandro y le dijo que si llegaba a involucrarlos en ese proyecto, debía olvidarse de ella porque le pediría el divorcio.

Él habló con sus hijos pequeños acerca de la postura que tenía su esposa, por lo cual él hizo que Martha y Mario eligieran con quién quedarse, los pequeños sin entender del todo el problema que estaba ocurriendo en la familia decidieron ir con su padre.

En el mes de febrero de 1986 se marchó a la región amazónica a realizar la gira, y se llevó a Mario y Martha para que empezaran una carrera en la magia. Elena comenzó los trámites del divorcio y empezó a trabajar de costurera. Emilio y María Elena comprendieron el esfuerzo que realizaba su madre para poder mantenerlos por lo que decidieron salir en búsqueda de trabajo para apoyarla con los gastos del hogar. Mario, antes de finalizar el año, regresó con su madre debido a que no le gustaba cómo era el ritmo de vida con su padre.

Alejandro empezó una nueva etapa, en donde estaba solo con su hija menor. Él nunca había realizado los trabajos del hogar, se le hacía muy complicado criar a una niña pequeña, Elena era la que se encargaba del cuidado de los hijos. Con el pasar de los años aprendió a educar e instruir a su hija, a su vez Martha dominaba muy bien los trucos, tanto fue lo que aprendió que se volvió su asistente oficial. Mientras pasaban los años la fama de Súlliman empezó a decaer. Martha empezó a trabajar en ocasiones sola y era conocida como “La Maga Wendy”.

En 1992, a sus cincuenta años de edad, Alejandro se casó con Sonia Manzo, una mujer que muchas veces hizo de su asistente de magia. Empezó a vivir con su esposa e hija en el sur de la ciudad de Guayaquil.

Alejandro volvió a tener una relación de amistad con Elena y con sus hijos, debido a que cuando se alejó de ellos no quedaron en buenos términos. Los mayores se encontraban casados y con hijos. Él se convirtió en abuelo, trató de pasar momentos amenos con sus nietos que eran muy pequeños, pero cuando estos fueron creciendo la relación se distanció bastante.

En el 2015 pasó por un momento muy difícil, la noche del 23 de diciembre Alejandro salió de realizar un show infantil, alquiló un flete para transportar su muñeco de ventriloquia y los demás trucos de magia, mientras él se trasladaba en otro vehículo. Al llegar a casa notó que Don Cheto no estaba, había sido robado.

Alejandro hizo una publicación en las redes sociales sobre el hurto de su muñeco, que lo había acompañado durante tantos años. La noticia se viralizó y todo los medios de comunicación hablaron sobre lo ocurrido. Pasó días muy difíciles en donde apenas se alimentaba debido a la tristeza que sentía. El lunes 28 de diciembre, en la noche, devolvieron a Don Cheto en las instalaciones de un canal de televisión del país. Alejandro volvió a ser feliz al reencontrarse con su querido amigo al que tanto había extrañado.

En la actualidad Alejandro realiza actos de ventriloquia e ilusionismo con poca frecuencia debido a su edad. Se encuentra trabajando con el Ministerio de la Ciudad de Guayaquil haciendo cursos de magia para niños de bajos recursos.


Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura. Comunicación Oral y Escrita. Primer Cuatrimestre 2019 fue publicado de la página 169 a página172 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación

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