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Aquiles o la mentira ¿La muerte del eros o la reanimación del mismo?

Orellana Ustariz, Melisa

Asignatura: Taller de Reflexión Artística II

Creación y Producción en Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXV Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2019 - Ensayos Contemporáneos. Edición XXIII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2019

Año XIV, Vol.88, Diciembre 2019, Buenos Aires, Argentina | 278 páginas

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Resumen: En el presente ensayo se lleva a cabo un análisis de los individuos contemporáneos, sus relaciones, modos de pensar, interactuar, vivir, amar, con el fin de poder dilucidar, aproximar, el efecto futuro derivado de sus conductas.

En un contexto actual cada vez más carente de humanidad y de la alteridad del otro en el que la ausencia de descentralización de los individuos y la predominancia de sistemas de autocontrol panópticos (instaurados desde los poderes, sistemas centrales de la sociedad), es cada vez mayor y más eficiente, el amor, el eros y el apocalipsis del mismo planteado en Fuegos (más específicamente en Aquiles o la mentira), desde la perspectiva de Marguerite Yourcenar ¿puede funcionar como preludio simbólico, alarma, de una situación o pérdida negativa futura de la sociedad como la conocemos? ¿Puede la mentira como invención, ruptura y representación del temor ser posibilitadora de la vivencia de un eros menos pornográfico y más erótico en contraposición con los paradigmas actuales?

 

Palabras clave: individuo contemporáneo – alteridad – trascendencia – eros – humanidad – panóptico – apocalipsis – pornográfico – erótico - iteración evolutiva.

 

Introducción

<<Alteridad>> significa, literalmente, <<otredad>>. Desenfoque, es lo que trae arraigado el concepto del otro, es aquel punto en el que se hace presente la perspectiva y la opinión de un alguien más, externo al yo.

Hoy en día, esa mirada del otro parece, en algunos casos, ser casi inexistente o distorsionada. En el contexto actual (superfluo y globalizado) en el cual vivimos, solo se percibe el yo y la individualidad. “El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual”. (Han, 2017).

Las personas, como consecuencia de sistemas instaurados históricamente, se van volviendo cada vez más, seres con miedo, obedientes, que tienden a la perfección y a la masificación. Desde esa perspectiva, en muchos aspectos, todo tiende a la resignación, ya sea en lo social, lo político, económico e incluso en lo sentimental. No se cuestiona, no se revisa, se calla, no se escucha, se posterga lo esencial en y para la vida y se pierde. Se pierde la noción no solo del otro, sino que también la verdadera esencia y noción de uno mismo, se produce un suicidio implícito, la muerte.

 

Preludio o advertencia

Esta pérdida y composición de síntomas, perceptibles en un estado de observación detenida, pasa desapercibida en lo cotidiano y en un mundo en el que todo funciona velozmente y en el que no solo no se ven las asperezas, sino que se las descarta e ignora. Este hecho produce, por cúmulo, una lenta agonía y posteriormente la muerte.

Produce una muerte sin retorno (como mencionaba Kundera en su libro La insoportable levedad del ser). El no retornar implica una vida sin sentido, fugaz, que no perdura, es decir que carece de legado.

En contraposición de lo planteado por Kundera, Byung-Chul Han habla sobre una muerte que se produce por efecto de la relación con el otro, que si bien se lee negativa en una primera instancia, desde su negatividad produce transformación en el ser, otorga sentido a la vida y por ende hace que la misma perdure.

Margueritte Yourcenar, en su libro Fuegos, toca de manera simbólica, la muerte, usando un recurso característico de la tradición oral, re adapta el mito de Aquiles y en el mismo plantea dos muertes significativas de sus seres amados (dentro de Fuegos, el Eros está más inclinado hacia lo erótico en el sentido de que apela a percibir, sentir, produce una pausa, posee el lenguaje de lo negativo, de lo opuesto a la normativa y a lo pornográfico, que se lee sin filtros, sin pausas, sin el ánimo de la contemplación y el encuentro, que está relegado al mero acto del placer instantáneo). Es por ello que dentro de la trama, estas muertes producen un cambio, transformación, en el personaje principal y además dejan en evidencia su humanidad por las características y condiciones en las que se producen las situaciones. Por otro lado, estos dos factores son uno de los detonantes y posibilitadores de la posteridad y consecución del destino del héroe, pasan a ser uno de los motivos de su despertar.

Desde la perspectiva de Han y Margueritte Yourcenar, entonces, estamos frente a indicios que, por ausencia, resuenan y nos dan una pauta de las carencias características de la sociedad contemporánea y de lo que la no consecución y pérdida pueden traer aparejado para nuestro futuro.

Y frente a dos panoramas distintos, tanto el del despertar como el de la pérdida absoluta de la humanidad como se la conoce, ¿qué es lo que la lleva a decantar en uno u otro extremo?

En este punto, se puede replantear si es que realmente son las personas, de manera individual, las responsables de que aquellos síntomas surjan y deriven en una epidemia que amenaza con interrumpir el cumplimiento de su objetivo final como seres humanos, el trascender, o si es que existe una razón mayor para todo ello más relacionada con una especie de entramado que se extiende, incluso a su historia, con la finalidad de favorecer solo a algunos, aquellos que están posicionados en las escalas más elevadas de poder.

 

La mentira

La mentira como tal alude a una declaración realizada por alguien, que cree o sospecha que la misma es falsa en todo o en parte, esperando, en cierta forma, que la otra persona le crea. Está muy vinculada con una invención o engaño que puede ser total o parcial.

Desde una mirada y análisis más profundo, se puede decir que la mentira, desde su origen trae arraigada una genética doble o de dos rasgos que se perciben de distinta manera. Por una parte, es vista como una especie de herramienta que es usada por fuera de la norma, como opuesta a la verdad y a lo que se ha aceptado y convenido socialmente (es rechazada). Y por el otro, está la mentira que por acuerdos, consensos, es aceptada desde su negatividad, por ser parte de la naturaleza dual de los seres humanos o por estar vinculada con intereses que van más allá de lo normal e incluso moral.

En Aquiles o la mentira, Yourcenar (de la misma manera que con el recurso simbólico de la muerte), plantea como nodo o elemento disparador de diversas situaciones a la mentira que se rechaza. En una primera instancia, la misma se hace presente como  un engaño que plantea Tetis (madre de Aquiles) por temor al destino de su hijo. Posteriormente, el engaño es aceptado y utilizado por Aquiles para convencer a sus amigos que, en su búsqueda, lo encuentran disfrazado de mujer. Por otra parte, Aquiles termina mintiendo no solo a sus amigos sino también así mismo, se autoengaña. El hecho de acordar con la idea de su madre por temor, de llevar a cabo lo planteado por ella sin oponerse y de engañar a sus seres queridos, va en contra de todo lo que es él, de sus objetivos y de su propia esencia.

De esta manera y a raíz de los sucesos que van aconteciendo en el relato, aspectos tales como la humanidad, la sensibilidad, los sentimientos, la fragilidad, la dualidad y el eros, van quedando en evidencia, a través de quiebres y bifurcaciones, que terminan siendo los aspectos que marcan las principales diferencias en los sucesos y la consecución del destino del héroe presentado en Fuegos respecto del de la Ilíada. Claramente es a través de los detonantes que Yourcenar trata de dejar un nuevo mensaje y reflexión readaptado a los paradigmas actuales.

Desde su enfoque, se puede decir entonces que la mentira como engaño, invención, pasa a trabajar no solo como disparadora y/o posibilitadora de acontecimientos, sino que también, en medio de ese no acuerdo, falta de aceptación y modo de pensar contrario, deja una huella particular y característica que se torna y evoluciona de manera tal, que en algún punto, por efecto de polaridades distintas, produce en el relato un desfasaje, quiebre o apocalipsis, catástrofe necesaria para liberar al lector de la monotonía, del infierno de lo igual al que se somete (Han, 2012). Este apocalipsis, fuego final, termina siendo el momento culminante que habilita al héroe a metamorfosear en cierto sentido, a nivel interno. Desde esa perspectiva, desde su encuentro y pérdida del otro, del eros, y de su lado más humano, es que logra hallarse en el mundo, se realiza, encuentra su esencia y logra trascender.

Análogo al relato, el devenir de la sociedad actual, derivado de los modos en que hoy en día se manejan y accionan o no las personas, parece ir direccionado en un sentido contrario al del apocalipsis que plantea Yourcenar. Si se centra la mirada en los acontecimientos históricos que dieron lugar a que la sociedad y las mentes de los individuos se leyera de manera predeterminada y carente de una iteración más bien evolutiva y no cíclica estática, se puede desvelar de manera perspicaz el porqué de su rumbo.

En 1975, Foucault hablaba en relación a este tema en su teoría del panóptico (este último es un sistema de control arquitectónico, diseñado para optimizar los recursos y hacer más eficiente los métodos de vigilancia desde un foco central). Desde su perspectiva, la sociedad era vista como un reflejo de ese sistema. Ya que la misma, en general y desde sus microsistemas y organismos, estaba subordinada al control, vigilancia, de un poder central, el cual establecía las normas, reglas, leyes, aceptadas como verdades y como lo correcto al momento de accionar y desenvolverse en el medio. Y ante cualquier desfasaje por parte de los integrantes de la misma, el estado o poder central, pasaba a realizar un ajuste y la corrección de esos comportamientos.

Hoy en día a raíz de ese planteamiento y la extensión del mismo a otras áreas, sistemas y aspectos de la vida moderna, como el desarrollo de la tecnología, se puede decir que el control no solo es mucho más eficiente sino que se ha optimizado a tal punto de que ya ni siquiera es necesario que el punto de control y corrección central  se lleve a cabo de manera visible o física. Son los individuos por iniciativa propia los que, desde su libertad, ejercen una autocorrección y observación cautelosa de sus conductas.

 

El sujeto del rendimiento está libre de una instancia exterior dominadora que lo obligue al trabajo y lo explote. Es su propio señor y empresario. Pero la desaparición de la instancia dominadora no conduce a una libertad real y a franqueza, pues el sujeto del rendimiento se explota a sí mismo. El explotador es, a la vez, el explotado. El actor y la víctima coinciden. La propia explotación es más eficaz que la explotación extraña, pues va acompañada del sentimiento de libertad. La propia iluminación es más eficaz que la iluminación extraña, pues va unida al sentimiento de libertad (Han, 2013).

 

Desde las escalas más elevadas de poder lo que se hace es brindar el acceso y promover el desarrollo de herramientas (digitales y no, como ser, Internet, redes sociales, políticas de derecho público, dispositivos de control digitales, celulares, bases de datos) que van de la mano y acrecientan mucho más el alcance de este sistema.

En cierta forma y para finalizar, lo que en el relato de Yourcenar aparece como la mentira (rechazada por su genética del engaño), puede ser comparada con el sistema de control panóptico (en este caso planteado como una mentira, una especie casi de confabulación, que es aceptada desde su negatividad, por consenso, normalización y búsqueda de favorecer ciertos intereses de los poderes que se encuentran en niveles más elevados en la escala jerárquica de la sociedad). Por otro lado, el centro de poder del cual emana la decisión e idea de llevarla a cabo, Tetis en el relato, y el estado o poderes centrales que derivan del mismo a nivel micro social, son los que empujan, convencen al héroe y a la sociedad de cometer actos que van en contra de sí mismos, de su existencia, hasta el punto tal de generar en los mismos un agotamiento. Que en el caso del relato de Yourcenar deriva en detonantes que producen una transformación, retorno, asociado con un eros con el gen de lo erótico, ya que apela a la humanidad, a los sentimientos y la trascendencia por su carácter del cambio, revolución y evolución. Mientras que en el sistema bajo el cual se ha formado la sociedad contemporánea, aún no se produce nada más que la invariabilidad, no se percibe esa ruptura, quiebre, apocalipsis fecundador del cambio. Acontece por el momento la pérdida constante, la percepción del eros de manera fugaz y pornográfica y el carácter de la muerte sin retorno.

 

Conclusiones

Debido a los diversos sistemas de control instaurados en la sociedad, a lo largo de la historia, la mirada del otro, las relaciones y vínculos, se pierden y se van resignando cada vez más los sentidos y la esencia de los seres humanos. El hecho de fijar la mirada en la historia resulta de gran ayuda para poder comprender estos acontecimientos de pérdida y no retorno, que se producen en lo cotidiano en el tiempo presente.

El libro Fuegos de Margueritte Yourcenar, de carácter visionario, actúa frente a esta situación como un preludio y alarma por analogía y ausencia de acontecimientos que llaman a reflexionar a través de simbolismos varios, el accionar de los individuos contemporáneos.

Como seres de naturaleza dual y cambiante, que a los individuos parte de una sociedad los intenten someter o corregir con tendencias igualitarias en el sentido de lo masivo, que se lee de modo homogéneo, y extermina su humanidad, genera y representa un tipo de contradicción para su existencia, tal que llega un punto en que se torna autodestructiva para sí mismo.

En Aquiles o la mentira, particularmente, se pueden relacionar muchos cabos, para aproximar o concluir que si bien el ser humano va evolucionando a medida que pasa el tiempo, esta evolución siempre va arraigada de un cambio o ruptura de lo que se va normalizando de manera estructural. Si bien ante ciertos paradigmas algunos métodos de producción y mantenimiento del sistema son válidos, con el cambio y desarrollo de alguna de las variables del mismo, lo que debería primar es el reajuste o iteración de los modos en que se mantendrán en marcha esas variables. Este es uno de los aspectos que más salen a relucir en los relatos de Yourcenar, ya que en sus planteamientos se renuevan de manera implícita y explícita, la composición de algunos mitos traspasados tradicionalmente bajo el carácter propio de la narración y lo oral. En ellos se produce un reajuste relacionado con el contexto, la temporalidad y se introducen ciertas alarmas (en relación a la ausencia contemporánea del elemento, quiebre, apocalipsis transformador) que son prueba de la reflexión y estudio desde su tiempo en relación a un futuro y el porvenir de la humanidad de seguir aquel camino (el carente de otredad, empatía, humanidad, relaciones de calidad, de eros que se lea desde un aspecto erótico en vez de uno pornográfico), que la autora percibe que la sociedad empezó a transitar hace un tiempo atrás.

 

Bibliografía

Han, B. (2013). La sociedad de la transparencia. Argentina: Herder

Han, B. (2017). La agonía del eros. Argentina: Herder

Kundera, M. (1996). La insoportable levedad del ser. España: Tusquets editores.

Foucault, M. (1985). Vigilar y castigar. México: Siglo XXI

Yourcenar, M. (2005). Fuegos. Buenos aires: Punto de lectura.


Aquiles o la mentira ¿La muerte del eros o la reanimación del mismo? fue publicado de la página 115 a página117 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación

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