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Trabajos ganadores del Concurso Proyectos de estudiantes - Ensayos sobre la Imagen Segundo Cuatrimestre 2019 (presentados por cátedra)

Landoni, Paula

Creación y Producción en Diseño y Comunicación

Creación y Producción en Diseño y Comunicación

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXVI Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2019 Ensayos Contemporáneos. Edición XXIV Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2019

Año XVI, Vol. 160, Octubre 2020, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Diane Arbus: lo que nadie quiere ver

(Primer premio)

Moran, Lola

Asignatura: Taller de Reflexión Artística I

 

Resumen: Diane Arbus una fotógrafa neoyorquina nacida en 1923 durante los años 60 se abocó a tomar fotografías a los sectores marginales de la sociedad, transformando la fotografía documental en algo artístico. Arbus se adentró en lugares que nadie quería ver o se hubiese animado a entrar y se vinculó con una humanidad marginal. De esta forma su fotografía, dejo de lado la belleza superficial y convencional para encontrar un nuevo concepto de belleza en lo desconocido, en lo otro, en lo oculto.

 

Palabras clave: fotografía- belleza-fealdad- marginalidad- intimidad-alteridad-diferencia- monstruoso.

 

Hipótesis

¿En qué momento lo feo, lo monstruoso se convierte en algo digno de ser observado?

 

Desarrollo

¿Lo considerado feo, monstruoso se convierte en algo digno de ser observado cuando es expuesto en un museo o cuando alguien pone un foco en ellos? ¿Por qué las imágenes que delimitan un estereotipo de belleza, inalcanzable e irreal, son consideradas más bellas que las imágenes que muestran la realidad cruda, tal cual es? ¿La sociedad mantiene al margen a lo que es diferente a ellos por la incapacidad de adaptación o por miedo a que los otros los marquen a ellos como diferentes y los excluyan? La fotógrafa Diane Arbus nació en 1923 en el seno de una adinerada familia judía en Nueva York, que se dedicaba a la industria de la moda, donde lo más importante era la apariencia, el status social y ser políticamente correcto, es decir hacer lo que se esperaba de uno; su infancia y adolescencia estuvo regida por estas normas de apariencia. Ella se introdujo en el mundo de la fotografía al casarse con Allan Arbus quien le regalo su primera cámara, en 1945 abrieron un estudio de fotografía de moda, que llevaba el nombre de ambos, su esposo era el encargado de sacar las fotos y dirigir a las modelos, mientras ella se encargaba de la dirección de arte, como la ropa y maquillaje de las modelos, ellos trabajaban para revistas de moda como Esquire, Vogue y Harpers Bazaar. Independientemente del éxito que tuvo con su marido en el mundo de la moda, ella nunca se sintió identificada con este tipo de fotografías diseñadas para mentir, donde se mostraban imágenes de mujeres totalmente perfectas, estilizadas, que no solo marcaban tendencias sino que indicaban un estereotipo o un modelo de cómo debía ser la mujer, y lo que no entraba dentro de esos rangos de lo que era considerado bello para ese momento, no generaba el placer visual que se buscaba. Diane consideraba que las fotografías de moda estaban hechas para generar imágenes engañosas, superficiales y carecientes de autenticidad, o como Byung-Chul Han lo denomina, el arte de lo pulido, en su libro La salvación de lo bello, refiriéndose a ‘‘una expresión artística’’ completamente vacía que no debe alterar o generar emociones en el espectador, ni asombro, que se basa en el hedonismo, en el yo y en lo superficial, es una imagen que te muestra todo, no deja nada a la imaginación, lo único que te permite es emitir un me gusta, ya que al no provocar sensaciones en el espectador, tampoco le permite al observador cuestionarse sobre lo que ve. Arbus va en contra de todos estos principios, ella detestaba trabajar en el mundo de la moda, decía que al vestir a las modelos con ropa elegida por un diseñador, que nada tenía que ver con ellas, se perdía su esencia, forma de ser y carácter. Lo que Diane buscaba mostrar con su fotografía era algo completamente contrario a este concepto de crear arte que sea únicamente estéticamente bello, ella sacaba fotos que escandalizaban a la gente, eran imágenes que te derrumbaban, iba más allá de lo cotidiano, se metía en lo profundo del ser, se metía en la intimidad de sus sujetos a fotografiar, su idea era que las imágenes dejaran al espectador con incógnitas y lo hicieran sentir incómodo. Les tomaba fotografías a personas de un sector marginal de la sociedad, pobre, prostituto y transexual; reflejaban realidades distintas y formas de vida, que eran pasadas por alto por el ojo común de la gente y eran consideradas de mal gusto o escandalizadoras ¿Por qué las imágenes que delimitan un estereotipo de belleza, inalcanzable e irreal, son consideradas más bellas que las imágenes que muestran la realidad cruda, tal cual es? Las personas se quedan con un concepto de belleza erróneo, en un lugar cómodo, donde lo estéticamente bello es lo que se considera agradable a la vista, pero si uno lo considera las imágenes que más quedan impregnadas en la retina del ojo son las imágenes que impactan, impresionan, que generan distintas emociones en el espectador. En el caso de las fotografías de Diane Arbus, no solo impactan, también son una fuente de información que sirvió para documentar la vida de estas personas que eran mantenidas al margen de la sociedad, por ser considerados fenómenos, al fotografiarlos y ser llevados a muestras de arte en museos, se transformaban en piezas de arte.

El filósofo coreano Chul Han dice ‘‘lo único que mantiene despierta la mirada es la alternancia rítmica de presencia y ausencia, de encubrimiento y desvelamiento’’ (2015, p 26). Diane sentía una especie de atracción por lo misterioso, lo secreto, lo escondido, en salir a buscar sus objetos de fotografía a lugares poco comunes para los ciudadanos de la alta sociedad de Nueva York del 1960, un sector de la ciudad altamente influenciable por las nuevas tendencias de la moda que homogenizaban la forma de vestir y vivir de cada uno, un estilo de vida apolíneo donde el individualismo no existía, por lo tanto no tenían la capacidad de ser receptivos, de aprender y reflexionar sobre lo que estaba fuera de lugar, o lo diferente, todo debía mantener un orden de perfección y seguir un orden que era marcado por esa misma sociedad. Diane estaba en contra de esta estructura, el sector social en el que ella encontró un gran interés, fue en un sector dionisiaco, donde las normas y la idea de perfección se desvanecen en sus fotografías donde se encuentran individuos con diferencias bien marcadas uno de los otros. Arbus se adentraba en lugares como prostíbulos en los que hizo una serie de fotografías de una prostituta preparándose en su camarín, o lugares como asilos psiquiátricos, circos o campamentos nudistas, mostraba a cada uno de estos personajes en sus lugares comunes donde ellos se sentían cómodos, en su intimidad. La fotógrafa no buscaba arreglarlos ni modificarlos para que fueran bellos, sino que con el efecto de su flash resaltaban sus imperfecciones, esas mismas que los volvía únicos. No solo los fotografiaba, sino que también establecía un vínculo íntimo con ellos. Antes de fotografiarlos se tomaba la tarea de conocerlos e entrevistarlos, el sujeto de la foto era más importante que la fotografía en sí, ella colocaba a sus sujetos en el centro del encuadro, mientras sacaba las fotos mantenía la mirada en ellos, estableciendo contacto visual con ellos, como si fueran uno solo y ese vínculo fuera inquebrantable. Así al introducirse en su mundo podía convertirse en nudista, en prostituta y mil cosas más pero nunca podría llegar a tener la misma esencia que sus sujetos a fotografiar, ambos estaban completamente expuestos y vulnerables, encontró la belleza dentro de esa vulnerabilidad y el entorno único irrepetible y efímero que se generaba. La cámara le daba una especie de acceso a las confesiones e historias que cada uno de estos personajes. El trabajo de Arbus no tuvo el reconocimiento que se merecía, sino hasta mucho tiempo después de su fallecimiento, debido a la conservadora sociedad en la que expuso sus fotografías, la cual no estaba preparada para la cruda realidad que se reflejaba en el trabajo de Arbus, pero sus fotografías lograron trascender e inspirar a grandes artistas que retomarían su desconstrucción de belleza para seguir desarrollándola, como lo fue el caso de Susan Sontag, Tyler Shields, y otros fotógrafos más. No solamente fue referencia para los fotógrafos que la sucedieron, sino para otras ramas del arte, sirviendo de inspiración para uno de los grandes cineastas del siglo xx, Stanley Kubrik, quien tomo su famosa fotografía de ‘‘las gemelas idénticas’’ para crear los personajes de las gemelas fantasmas, de vestido azul, en su película el resplandor (1980), otro de los directores que abarco la misma temática que Arbus y de echo fue una fuente de inspiración para ella, fue Tod Browning, en su controversial película Freaks de 1932, y un fotógrafo alemán, Agust Sander, estos artistas obtuvieron la misma respuesta de rechazo por parte de la crítica y el público. Arbus logro traer dar visibilidad a un sector social marginal dándoles su toque personal y haciéndolos perdurar; la suma de cada artista anterior a ella y también los que la sucedieron lograron normalizar y visibilizar a estos seres marginados.

 

Conclusión

El trabajo de Arbus no solo transformó la fotografía documental en algo artístico, sino que continuó el trabajo de artistas anteriores que trataron el tema de los freaks o los monstruos marginados de la sociedad, que habían sido criticados por la sociedad del momento y olvidados, dándole una mirada diferente, la de la belleza de la intimidad, la de la belleza de la vulnerabilidad y la de la belleza de la diferencia o alteridad. En fin viendo belleza en donde nadie quiere o se anima a verla. El impacto que Arbus provocó en el público hizo perdurar sus fotografías y con ellas logró humanizar a estos seres ocultos en las sombras.

 

Bibliografía

Byung- Chul Han, (2015), La salvación de lo bello, Herder Editorial

Lubow Arthur, (2016), Portrait of a photographer. Publicado en 23 junio, 2014 por Marta, Ángeles y Laura

Rada Javier, (2012), August Sander y Diane Arbus, fotos intercambiables. Trasdos.

 


Trabajos ganadores del Concurso Proyectos de estudiantes - Ensayos sobre la Imagen Segundo Cuatrimestre 2019 (presentados por cátedra) fue publicado de la página 49 a página50 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación

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