1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IV >
  4. Cine clásico: Un desafío al ojo contemporáneo.

Cine clásico: Un desafío al ojo contemporáneo.

Farina, Alberto [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IV

XI Jornadas de Reflexión Académica febrero 2003: "En [desde] el aula"

Año IV, Vol. 4, Febrero 2003, Buenos Aires, Argentina | 124 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Una experiencia docente singular se ha generado durante los ˙ltios aÒos en el dictado de una materia como Historia del Discurso Audiovisual; que obviamente involucra cl·sicos del cine mudo, de perÌodos con producciÛn mayoritaria en blanco y negro o pertenecientes a una cultura previa al auge del relato electrÛnico; en tanto el proceso de aprendizaje tiene como actores a alumnos que - ·s all· de su mayor o menor disposiciÛn hacia el descubriiento de for as audiovisuales anteriores-, han nacido y crecido bajo el i perio de la telecultura, con un ojo educado en el h·bito de consu o do inado por la televisiÛn, el video, las p·ginas web, el clip, el spot, y una creciente oferta de im·genes digitales.

Ya no basta con la tradicional conversiÛn de ´la Historiaª (enciclopÈdica, acadÈmica) en ´una historiaª, o una suerte de relato que presupone un comienzo, un nudo y un desenlace, con un sentido dra ·tico de construcciÛn narrativa, fuerzas en conflicto y un sentido de acciÛn que avanza (Lumiere versus Melies, Expresionis o alem·n versus Realismo SoviÈtico, Neorrealismo versus Studio System, silente versus sonoro, Nouvelle Vague y ´polÌtica de autorª versus ´polÌtica de gÈnerosª).

Las pretÈritas antinomias de historiadores que rivalizaban entre el ´contenidis oª de Sadoul o el ´formalismoª de Gubern, que luego cedieron espacios de discusiÛn a los aportes del estructuralis o y la semiologÌa, fueron luego exigiendo la incorporaciÛn de insoslayables aportes teÛricos sobre modernidad y pos odernidad, ante una revoluciÛn tecnolÛgica que transforma cotidiana ente la percepciÛn audiovisual y empuja a modificaciones per anentes en las formas de aproximaciÛn y navegaciÛn en ´aquella historiaª.

ResultarÌa anacrÛnico introducir a un alumno del siglo XXI en la valoraciÛn de cine cl·sico, no sÛlo de Eisenstein y Griffith sino de Fellini o Godard, con el mismo discurso pedagÛgico de hace una o dos dÈcadas. Por formaciÛn en el consumo de un MRI actualizado, al alumno actual puede resultarle m·s ´familiar o ´accesibleª la obra de Hitchcock por el ´suspenseª, acaso apreciar· la escena emblem·tica de la vanguardia surrealista con el corte del ojo de ´Un perro andaluzª de BuÒuel como un antecedente del ´goreª. Dicho esto me parece oportuno reconocer que lejos de descartar tal vez convenga servirse de esas categorÌas ´pop como ´goreª, que pueden ser ˙tiles como referencia para luego ser corregidas y remontadas a la exploraciÛn de estilos y movimientos cl·sicos. Pero un aspecto que merece a˙n mayor atenciÛn son las formas de introducciÛn y acercamiento que el alumno formado en la telecultura puede tener con el cine cl·sico.

Ya en la dÈcada del 80, MartÌn-Barbero seÒalaba antinomias entre las atribuciones del cine como ´experiencia de la multitud y las de la televisiÛn como ´experiencia domÈsticaª, adem·s de atravesar la engaÒosa apariencia de ´democratizaciÛn introducida por la nueva tecnologÌaª, o Raymond Williams articulaba sus teorÌas reveladoras sobre el impacto social y polÌtico de las ìinstituciones electrÛnicasî , y en el orden local Beatriz Sarlo analizaba la transformaciÛn de la cultura perceptiva operada por el zapping, el ritmo acelerado y la ausencia de silencio impuesta por la televisiÛn.

Por si hacÌa falta, la intensidad de violencia alcanzada tanto por los contenidos como por estÌmulos Ûpticos de los nuevos formatos y dispositivos en la reciente producciÛn audiovisual invitarÌa a diversos an·lisis sobre los empleos actuales de c·mara oculta, mÛviles en vivo y el auge de algunos subgÈneros como los reality y talk show. A propÛsito de esta ´demagogia de lo espont·neoª, los ensayos escritos por Pierre Bourdieu en los 90 adquieren singular vigencia.

La percepciÛn a la que destinamos nuestra tarea docente puede llegar al aula enriquecida por una cultura audiovisual previamente adquirida de las maneras m·s diversas y que todavÌa -aunque estrechamente- forman parte de la oferta en el mercado de consumo de im·genes, tambiÈn podemos reconocer que el alumno trae una mirada m·s o menos ´incontaminadaª y hasta ´crÌticaª sobre los medios, y no necesariamente ´embrutecidaª porque le resulte dificultoso o incÛmodo visionar una copia de ´LadrÛn de bicicletasª, de De Sica, o de ´El sÈptimo selloª , de Bergman, en su monitor.

Si uno de los objetivos ·ulicos medulares consiste en brindar conocimiento y ñaunque parezca poco acadÈmico- contagiar pasiÛn o, al menos, curiosidad por explorar y descubrir los aportes de obras, movimientos y estilos cl·sicos al discurso audiovisual, ya es menester debatir formas de aproximaciÛn del alumno hacia el objeto de estudio. En ese sentido parece pertinente el reciente y novedoso cambio en la secuencialidad de los programas correspondientes a Historia del Discurso Audiovisual, que comienza por el estudio de producciones del cine moderno y concluye con los inicios y pioneros del cine. El docente que ´contaba la historiaª del cine, la ´completabaª con bilbiografÌa y la ´ilustraba con el visionado de fragmentos o de pelÌculas en video, se encuentra ahora desafiado a comprender la percepciÛn de sus alumnos para capturarla y enriquecerla en un proceso transformador.

No se trata de imponerle al docente que se convierta en un experto en animÈ o en la televisiÛn basura para compartir gustos o complicidades con su auditorio, sino que revisemos y verifiquemos la procedencia del ojo que intentamos educar para poder conducirlo hacia otras formas de percepciÛn, las que exigen y merecen las piezas capitales de la historia audiovisual. El Èxito de este proceso acadÈ ico admite recursos tan genuinos y eficaces como el estÌ ulo para que los alumnos asistan a ciclos retrospectivos con proyecciones cinematogr·ficas (en la escala de imagen, penumbra y condiciÛn ritual-fantasmagÛrica para las que fueron realizadas esas obras), inclusive con ejecuciÛn musical en vivo de las partituras originales que acompaÒaban algunos cl·sicos mudos, o las actividades que en el aula ñ paradÛjicamente asistidos por la nueva tecnologÌa- nos permiten introducir a conceptos sobre lo ´histÛricoª a partir de nuevas asociaciones y ejemplificaciones. Un ejercicio con doble eficacia es el que permite la casetera y el onitor para comparar o detectar vigencias, versiones y per-versiones de lo cl·sico en lo contempor·neo, pero en consonancia con la ´doble tarea docenteª allÌ se est· estimulando la conversiÛn de la ´ oviola hogareÒaª del zapping en creaciÛn del alumno por su selecciÛn, ediciÛn y articulaciÛn de un nuevo relato, una resignificaciÛn de aquello que ve.

Los resultados satisfactorios que otroga el docente de historia del cine experi entaba al constatar su funciÛn de ´descubridorª de tesoros que antes de Èl permanecÌan ocultos e ignorados para sus alu nos, tiene desde aÒos un esfuerzo suplementario con relaciÛn a las telaraÒas de la retina a la que intenta guiar y las propias, las que a enazan obturar su propia visiÛn si se empeÒa en desconocer la i portancia con que la nueva cultura audiovisual condiciona y redi ensiona al discurso sobre lo cl·sico.

El desafÌo de innovaciÛn se plantea de manera permanente para a bos actores del proceso educativo: para el docente en la actualizaciÛn de sus puntos de partida (los que desde hace mucho no pueden ser ´un 28 de diciembre de 1895...ª) y los del alumno por e prender un viaje hacia un territorio cada vez m·s extraÒo. Una travesÌa -en soporte quÌmico- que el docente sabe que debe iniciar ahora desde otras terminales, acaso m·s complejas o ajenas a su cultura, pero que le servir·n para que el alumno se embarque con su equipaje digital rumbo a una exploraciÛn de la cual -como siempre, co o es cl·sico- no se arrepentir·, y de la que nos proponeos hacerlo regresar transformado, a Èl y su equipaje.


Cine clásico: Un desafío al ojo contemporáneo. fue publicado de la página 54 a página55 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IV

ver detalle e índice del libro