1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexiˇn AcadÚmica en Dise˝o y Comunicaciˇn N║ IV >
  4. Ficcionando en una realidad que parece de ficciˇn.

Ficcionando en una realidad que parece de ficciˇn.

Ferrari, Laura [ver currÝculum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexiˇn AcadÚmica en Dise˝o y Comunicaciˇn N║ IV

Reflexiˇn AcadÚmica en Dise˝o y Comunicaciˇn N║ IV

XI Jornadas de Reflexiˇn AcadÚmica febrero 2003: "En [desde] el aula"

A˝o IV, Vol. 4, Febrero 2003, Buenos Aires, Argentina | 124 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra estß bajo una Licencia Creative Commons Atribuciˇn-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

1) ┤Contigo, pan y cebolla¬: Una mujer de clase media ˝todav╠a con trabajo- que vive en la casa de su familia comienza a trabajar solidariamente en un comedor en el que almuerza diariamente un hombre que vive en la calle desde hace aĎos. Se enamoran. Ella, como gesto de amor y para no ser mĚs que su compaĎero, decide abandonar su casa, su trabajo y se instala a ┤vivir¬ con ╚l en la galer╠a en la que pernocta. Gracias a la solidaridad de la gente, logran casarse y tienen su fiesta de bodas. Se transforma tambi╚n ella en una sobreviviente de la calle que concurre con su esposo a comer en el comedor en el que antes trabajara.

2) ┤Nueve reinas¬. Reinas de belleza de pa╠ses de todo el mundo deciden demostrar que la hermosura no va reĎida ni con la inteligencia ni con el compromiso social y boicotean asistir a la elecci█n de Miss Mundo en Nigeria, como gesto de protesta ante la condena a muerte de una mujer que os█ engaĎar a su marido. Logran frenar la sentencia de muerte pero la trascendencia de su accionar trae aparejada una guerra de religiones que estalla por el comentario desafortunado de un periodista: ┤Hasta Mahoma se hubiera enamorado de una de estas reinas¬. El enfrentamiento entre musulmanes y cristianos ya lleva mĚs de 200 muertos.

3) ┤Infierno en la torre¬. Dos torres, emblemas del poder econ█mico del mundo, casi un logo de New York, con los sistemas de seguridad mĚs sofisticados, son embestidas por aviones del fundamentalismo musulman. Caos, terror, pandemonium. Lo nunca imaginado sucede y sucede donde mĚs le duele al capitalismo. Miles de muertos, de historias de amor truncadas, de v╠ctimas que prefieren el suicidio ante el terror de la muerte, de h╚roes an█nimos.

4) ┤Actos privados¬. El cura mĚs amado, mĚs seguido, mĚs generoso, mĚs solidario, mĚs ┤padre¬ del pa╠s ya que tiene la guarda legal de miles de menores en una conocida Fundaci█n, es investigado y ┤acusado¬ de abuso deshonesto por un programa period╠stico. La sociedad se conmueve y se divide. El acusado va preso. Curiosa cĚrcel desde la que concede notas exclusivas mientras compara su destino con el v╠a crucis de Jesucristo mientras aclara que no tiene alma de mĚrtir. Los poderosos del pa╠s queáantes hicieran cuantiosas donaciones a la fundaci█n del sacerdote, son ahora los que pagan decenas de abogados para su defensa. Si es inocente, debe comprobarse; si es culpable, debe callarse.

5) ┤El sueĎo del pibe¬: El Turco, un hincha de Rosario Central sin estudios y de un pasar precario, concurre a la cancha, como lo hace en todas las fechas en las que su equipo juega. De pronto el arquero de su equipo se adelanta en una mala salida y el Turco, co o tantos en el estadio, ve con horror que la pelota avanza mansa hacia el arco. Antes de que se concrete el gol, el Turco salta a la cancha y co o improvisado arquero evita que el bal█n entre al arco. Su equipo no pierde. El Turco se transforma en un h╚roe en su ciudad y todav╠a hoy, a mĚs de 20 aĎos del partido, se sigue cone orando con actos el d╠a en que el Turco cumpli█ el sueĎo del pibe y ╚l sigue recordando su hazaĎa, en medio de las ovaciones.

Estos hechos encionados no son, como podr╠a suponerse, l╠- neas argu entales de films de ficci█n de diferentes g╚neros, sino la descripci█n de sucesos de la vida misma, con los cuales nos topa os y nos sorprendemos a diario.

En un undo globalizado, en un mundo donde (al decir de la profesora Estela Pagani) vivimos a diario la ca╠da de la normatividad, donde los parĚ etros ╚ticos se desdibujan, donde las noticias se conocen casi en el is o momento en el que suceden y en el que a trav╚s de Internet pode os tener en nuestras propias pantallas lo que pasa en los lugares Ěs rec█nditos, cada d╠a ofrece un abanico tan variado de argu entos y tramas parad█jicas e inveros╠miles que la realidad bien podr╠a estar escrita por el mejor guionista de todos los tiempos.

Cuando co enzamos a trabajar en clase conceptos como ┤creaci█n¬, ┤ficci█n¬, ┤ etĚfora¬, ┤paradoja¬, nunca falta alg˙n alumno que, con escepticis o, comente que ┤la realidad supera a la ficci█n¬. Y se abre una discusi█n alrededor del por qu╚, del para qu╚ dedicarnos a hacer ficci█n. Si todo estĚ dicho, si lo mĚs incre╠ble sucede a diario, si somos sopapeados por la realidad y siempre se estira el l╠mite de la sorpresa, °no resulta perder el tiempo dedicarnos a la ficci█n? Hombres y mujeres grandes dedicados a escribir o a consumir historias que sabemos de ante ano que son falsas... °Por qu╚ interesarnos en cosas que ni siquiera han sucedido cuando es tanto lo que sucede? °Por qu╚ no haceos s█lo docu entales, no damos testimonio de la violenta y rid╠cula realidad, no nos ocupamos de autobiograf╠as o leemos libros de historia? °Por qu╚, en un mundo cada d╠a menos ingenuo, tenemos la ingenuidad de consumir estas historias y -por lo menos desde mi materiade intentar que los alumnos se sientan, al menos durante la cursada, inventores de ficci█n, ┤verseros¬ de los buenos?

No pode os decir por qu╚, pero se demuestra como cierto el hecho de que los seres humanos necesitamos la ficci█n, necesitamos lo i aginado a veces tal vez mĚs que lo que necesitamos lo sucedido.

Al decir de Javier Mar╠as (┤MaĎana en la batalla piensa en m╠¬) ┤no e atrever╠a a e plear expresiones que encuentro trilladas o cursis, co o lo ser╠a asegurar que el ser humano necesita ŰsoĎarÝ o ŰevadirseÝ. Prefiero decir mĚs bien que necesita conocer lo posible ademĚs de lo cierto, las conjeturas y las hip█tesis y los fracasos ademĚs de los hechos, lo descartado y lo que pudo ser ademĚs de lo que fueţ. Porque una cosa son los hechos, por mĚs intrincados que sean, y otra tal vez ucho mĚs interesante para nuestro oficio de voyeuristas de la vida, es saber qu╚ esconden los hechos. Qu╚ secretos, qu╚ dudas, qu╚ torturas, qu╚ miedos, qu╚ deseos tan callados se esconden en cada acci█n.

La realidad nos muestra una mujer que deja un techo, una vida mĚs acogedora, una familia, para encontrar con un sin techo una vida mejor. °Qu╚ secretos la empujan? °De qu╚ se escapa en verdad? Aqu╠ entra a jugar la ficci█n.

La realidad nos muestra reinas de la belleza exponiendo su reinado por una mujer com˙n, cat█licos matando musulmanes y musulmanes matando cat█licos. °Qu╚ escenas se reviven dentro de estas personas? °Qu╚ ecos los empujan? Aqu╠ entra a jugar la ficci█n.

La realidad nos muestra a un hombre tirĚndose de cabeza de uno de los pisos mĚs altos de las torres. Escapa de la muerte casi relajado, y en ca╠da libre se adentra en su muerte. °Qu╚ pasa en la mente de ese hombre, en qui╚n piensa, de qu╚ se arrepiente, con qu╚ sueĎa en ese ˙ltimo y vertiginoso sueĎo? Aqu╠ entra a jugar la ficci█n.

La realidad nos muestra a un sacerdote que prefiere los brillos de las luces de un set de filmaci█n y maquillarse la cara antes que cargar una cruz y tener la cara llena de sangre. Que quizĚs siente el impulso de herir a aqu╚llos que deber╠a proteger. °Qu╚ antigua herida lo lleva? °Qu╚ escena se le revive dentro de su coraz█n cada vez que hace uso de su poder? Aqu╠ entra a jugar la ficci█n.á

La realidad nos muestra a un nadie, a un hombre hasta sin nombre, un sobrenombre que, con la frescura y la no medida que tienen los chicos, se arroja a una cancha y ataja un gol que el arquero no atajaba. °Qu╚ siente el turco? °Qu╚ destino patea cuando le da un patad█n a esa pelota? Aqu╠ entra a jugar la ficci█n.

Porque los hechos pueden constatarse, verse, pero no olvidemos que la vida de la gente no es s█lo eso: cada acci█n y cada no acci█n se compone de todas nuestras p╚rdidas y nuestros tesoros, de deseos anehados y temidos, del l╠mite que se borra entre lo que quisimos dejar y lo que no nos atrevimos a tener, de que eso que hacemos s█lo es una de las infinitas posibles acciones que podr╠amos haber hecho y que no haremos nunca mĚs por haber elegido solamente una. Para investigar, para vivir todo esto, s█lo tenemos una herramienta: la ficci█n.

Porque la ficci█n es tambi╚n la acci█n de nuestro deseo. Y, como deseo que es, no tiene l╠mites (recuerdo en este punto la excelente pel╠cula ┤Corre, Lola, corre¬). Porque la ficci█n es lo que nos sirve de recordatorio de que eso que la realidad nos muestra no es mĚs que lo que fue elegido hacer, pero hab╠a tantas otras posibilidades para hacer que si se hubieran jugado la realidad habr╠a sido otra bien distinta.

En un mundo donde efectivamente muchas veces la realidad parece superar a la ficci█n, la ficci█n recupera su sentido original: permitirnos hacer catarsis, purgar sufrimientos y deseos a trav╚s de ella. En un mundo donde la realidad se muestra en su brutal desfachatez, en su salvajismo vanal, la ficci█n deber╠a servirnos para poetizar y metaforizar este dolor.

Y en un mundo donde ya todo parece haber sido dicho o escrito o mostrado y en el que -como dijimos- lo que sucede parece ser obra de alg˙n guionista entre lo genial y la locura- hacer ficci█n supone un enorme desaf╠o: encontrar qu╚ decir, qu╚ inventar, qu╚ mostrar, qu╚ secretos sacar a la luz en una realidad en la que, bajo la apariencia de que todo se muestra, todo se esconde.

Como dicen los chicos: ýrealidĚ no esist╠s, aguante la ficci█nţ.


Ficcionando en una realidad que parece de ficciˇn. fue publicado de la página 57 a página58 en Reflexiˇn AcadÚmica en Dise˝o y Comunicaciˇn N║ IV

ver detalle e Ýndice del libro