1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V >
  4. El programa de trabajo es producto, programa de trabajo es proceso.

El programa de trabajo es producto, programa de trabajo es proceso.

Abadi, Samuel [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

El diseño de los trabajos prácticos constituye una tarea creativa. Desde esta perspectiva, el trabajo pedagógico, y más específicamente la elaboración de las consignas que van a orientar los trabajos prácticos, puede pensarse como «producto». Producto de la reflexión del docente que genera un disparador que funcione como sustrato del trabajo de los alumnos, que a su vez opera como elemento de comprobación del alcance de la teoría.

Me gustaría ilustrar estos conceptos con una consigna de trabajo práctico que he implementado recientemente: los estudiantes deben tomar una pieza publicitaria determinada -la misma para todos-, y a través de la recomposición del sonido de la pieza, y con permiso de realizar mínimos cambios en la imagen -aunque con la prohibición expresa de modificar los diálogos- conducir al espectador a una nueva lectura inequívoca, absolutamente distinta de la pieza original. 

De este modo, son los mismos alumnos quienes van a demostrar cuál es la gravitación del sonido en el producto audiovisual. 

La clase tiene oportunidad de analizar cuáles son los recursos utilizados por cada equipo, cuáles resultan más efectivos y por qué razones; cómo se lee la interacción de los distintos vectores que actúan en la pieza, etc. También se comentan y reformulan en clase las alternativas que podrían haber funcionado. 

Al mismo tiempo, esta consigna está emparentada con algunas tendencias del videoarte contemporáneo, donde se «levantan» imágenes televisivas y se reconstruyen según las necesidades expresivas del realizador. 

Desde el punto de vista operativo, el trabajo en equipo es visto como campo siempre fértil de potenciación en los resultados. Los estudiantes también deben resolver con ingenio, investigación, asesoramiento, interconsulta y experimentación algunas cuestiones prácticas vinculadas al uso de la tecnología. 

Algunos ejemplos pueden ser: cómo remover las alusiones al producto, cómo aprovechar los escasos segundos de la pieza publicitaria reutilizando las imágenes disponibles a través de innumerables recursos de post-producción, cómo reformular el montaje original en función del nuevo argumento, cómo generar - o seleccionar - los nuevos sonidos y cómo doblar las voces originales cuando se considere necesario. 

Resulta evidente ahora que aquella consigna pensada como producto de la reflexión docente, sea la disparadora de un proceso, orientado claramente hacia un propósito.

De un modo similar el desarrollo de la labor del artista - pero también del hombre de ciencia - constituye un proceso de aproximación gradual a una problemática predeterminada. El cambio de posición se daría en el estudiante en el momento en que es capaz de proveerse a sí mismo de sus propias consignas, exponerse con claridad las problemáticas a abordar y comenzar a perseguir las posibles resoluciones. Areas que, como sabemos, nos lanzan a una búsqueda que constituye un trabajo de toda la vida.


El programa de trabajo es producto, programa de trabajo es proceso. fue publicado de la página 15 a página15 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ver detalle e índice del libro