Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28 >
  4. Un milagro de amor

Un milagro de amor

Lara Echeverri, Alberto

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos Ganadores Asignaturas Comunicación Oral y Escrita e Introducción a la Investigación

Año VI, Vol. 28, Junio 2010, Buenos Aires, Argentina | 122 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Síntesis

En el desarrollo del trabajo en mención se ha querido realizar una retrospectiva de la vida de un ser humano con características similares a las de otro ser racional perteneciente a este mundo, un ser humano cuya misión ha sido brindar lo más hermoso y significativo que una persona debe brindar a los demás, dedicación, respeto y en especial Amor. Esta característica primordial de Doña “O”, como se le llama a la abuela materna de la familia Echeverry, quién es el personaje central de este relato, es la que ha permitido que la abuela sea el bastión fundamental de una familia numerosa, la cual durante toda su existencia ha aprendido a asimilar las enseñanzas, las muestras de cariño y la dedicación con la cual Doña “O” ha desempeñado su papel de hija, hermana, esposa, madre, abuela y bisabuela a largo de su existencia.

Dentro del relato biográfico de la Abuela “O”, se realizan una serie de remembranzas de acontecimientos ocurridos a largo de su vida, los cuales han marcado su acontecer diario, enriqueciendo su quehacer en este mundo, dichos acontecimientos muestran a las claras las virtudes y calidades humanas de un ser que ha vivido en plenitud, enseñándoles a los demás que a pesar de los obstáculos que se presentan a lo largo del camino de la vida, siempre hay una esperanza de un futuro mejor, un ser que le ha brindado a su familia todo su amor, sabiduría y fortaleza, a tal punto que aún a pesar de su avanzada edad, la Abuela “O” como le llaman sus nietos y biznietos o Doña “O”, como la llaman sus amigos es el eje fundamental de una familia numerosa que ha encontrado en ella la mejor orientadora y guía de sus vidas. Es por esto que en este relato se plasma de una manera somera pero relevante, lo importante y significativo que ha sido la existencia de un ser maravilloso como la Abuela “O”.

Conclusiones

• El proceso de elaboración del relato biográfico, ha sido enriquecedor puesto que me permitió poner en práctica muchos de los conocimientos adquiridos, ya que en el proceso de armado del texto hubo que hacer una búsqueda de información, acudiendo a fuentes secundarias, lo cual facilitó desarrollar principios básicos dados en metodología de la investigación, para así lograr recopilar, analizar y seleccionar la información más relevante para el cuerpo del relato.

• Dentro del proceso de construcción del relato se llevaron a la práctica muchos de los conocimientos adquiridos dentro de la materia de comunicación oral y escrita, puesto que en la producción del texto escrito, se debe tener mucho cuidado en el orden sintáctico, la puntuación, la coherencia del texto, aspectos que fueron estudiados en la cátedra.

• El presente trabajo contribuyó a conocer con más detalle, aspectos de la vida de un ser humano importante para mí, quién siempre ha sido un ejemplo de ser humano, además de ser la persona que mayores y mejores enseñanzas me ha brindado durante toda mi vida.

• El desarrollo del relato biográfico ha sido muy importante para mí puesto que me ha permitido expresar y dar a conocer de alguna manera las virtudes y calidades humanas que tiene la persona más importante e influyente en mi vida . Además de sentir este relato como un pequeño homenaje dado por mí a una persona maravillosa y fundamental en mi vida.

Introducción

La vida de los seres humanos está compuesta de una serie de acontecimientos, vivencias que van desarrollando la personalidad de los individuos; además de permitir la obtención de miles de historias que enriquecen el aprendizaje dentro de la vida misma.

Es así como se ha querido plasmar en este relato biográfico, el acontecer de un ser humano que se ha brindado integralmente a su familia, convirtiéndose en el eje principal de ésta.

Una persona que con su carisma y su don de gente se ha ganado el cariño, respeto y admiración no sólo de sus familiares sino de cada una de las personas que han tenido la oportunidad de conocerla.

Este trabajo muestra una remembranza de su vida cotidiana, resaltando de la abuela “O”, su fortaleza, ganas de vivir y todo el amor que ha brindado a los demás a cambio de nada, simplemente la satisfacción de ver a su gente querida triunfante y cumplidora de sus objetivos trazados, convirtiéndose en individuos que den ejemplo por sus virtudes, a pesar de todos los obstáculos que una sociedad llena de contradicciones les planteen.

Este relato es simplemente una manera de resaltar la importancia que la Abuela “O” a tenido dentro del desarrollo de una familia normal, dentro de la sociedad colombiana, pero que gracias a su amor y dedicación se ha ganado el respeto general de esa sociedad.

Un milagro de amor La Abuela

Conocí a la mujer y a la madre que en silencio oraba por la felicidad de sus hijos, conocí a la mujer que en silencio sufrió por el dolor de cada uno de ellos, conocí a la mujer de mirada brillante, que su corazón palpitaba cuando ustedes han sido su orgullo, conocí a la mujer de tierno corazón que un día con lágrimas en los ojos me abrazó y me dijo un “te quiero”, a través de esta madre, de ustedes, de otros y mía, en un tiempo pude encontrar a una amiga, a una madre que por un tiempo también me quiso, encontré una mirada tierna, una palabra de aliento y una mano amiga, encontré una madre “prestada” por un tiempo y eso fue suficiente para aprenderla a querer.

En mi corazón queda la alegría de conocer un gran ser humano, con una nobleza infinita, a Dios le doy gracias por el amor que siempre me ha brindado, por acompañarme en muchas etapas de mi vida, quedará siempre en mi memoria su voz, su mirada, su caminar lento, su cabello corto y su sonrisa franca.

Crónica de una vida…un milagro de amor….

Son 89 años de una vida llena de múltiples alegrías, anécdotas, vivencias, tristezas y ante todo enseñanzas de vida.

Mis recuerdos me llevan de la mano a ciertas tardes soleadas de una ciudad llena de color, brillo y con una temperatura de 18 grados. Al fondo del pasillo de la casa aparece la figura de doña “O” como todos la conocen, su cuerpo es grácil, liviano y de andar pausado, como todas las abuelas es permisiva con sus nietos. Quizás tratan de dar aquello que a sus hijos no dieron: tiempo, paciencia, charlas amenas y largas. También nos lleva a recuerdos que no son nuestros, pero que nos ayudan a conocer un poco más de esas vidas pasadas de seres queridos, de tiempos que no vivimos, con la abuela volvemos a un pasado de vidas más tranquilas y de formas de entender a los seres humanos que hoy hacen parte de nuestras vidas, ya sea como padres, abuelos o familiares lejanos y cercanos.

Corre el año de mil novecientos veinte, en Manizales capital del departamento de Caldas (Colombia), una ciudad de 10.000 habitantes. En esa época y de clima frío, vive una joven que tiene como sueño ser una calificada enfermera, el orgullo de sus padres, el soporte de su hermana Ofelia, una madre dedicada y un ejemplo para el amplio linaje que aspira a dejar, como parte de su legado a la historia.

Por aquella época el tiempo pasa más lento, no existe la prisa con la que debemos vivir hoy en día, todos se conocen y los paseos del domingo son a parajes naturales cercanos al pueblo o en las tardes más cálidas y sin mayores pretensiones, a la plaza central o parque como se le conoce en Colombia, aquí las jóvenes y los jóvenes departen en grupos de género, siempre hay una mirada escondida para ver a esa persona que les llama la atención, son miradas furtivas llenas de inocencia pero con el calor que producen en los corazones las primeras ideas del amor.

La abuela conoció a quien sería posteriormente el amor de su vida, a lo largo de algunos años Marco Emilio, se convertiría en un reconocido magistrado de los altos tribunales de este país y ella en una madre dedicada.

Marco Emilio terminaba su bachillerato y estaba a esperas de tomar una de las decisiones más importantes de su vida, las leyes siempre le habían apasionado, sin embargo en la sociedad en que vivía no siempre era fácil combinar lo que se deseaba y lo que convenía hacer en ciertos momentos. Afortunadamente para este caso el universo se había conjurado a favor de Marco Emilio y porque no, de Omaira, pues además de poder seguir adelante en su sueño de alcanzar un espacio dentro del derecho, la mujer sobre la que había posado sus ojos de adolescente, sería su compañera hasta su último día.

Marco y Omaira

Un vestido corto y oscuro como era la costumbre, una pava1 sobre la cabeza que daba un toque de elegancia y una tímida sonrisa que mezclaba algo de temor con mucha alegría, armaban la imagen que tenía la abuela el día de su matrimonio, Marco Emilio, el abuelo, no podía estar más orgulloso y seguro de su felicidad y del inmenso futuro que le esperaba.

Una copa de vino se alzó entre los familiares que los acompañaban y tras el rayo de luz que atravesó el cristal, comenzó otra historia para los dos.

Teresa fue siempre su apoyo incondicional, ella era su mano derecha en los oficios de la casa, la abuela la instruyó desde muy joven. Sin embargo, nunca dejó de levantarse temprano para acompañar la preparación del desayuno, sentarse a la mesa con su esposo y sus hijos, percatarse de que salieran bien arreglados y organizar su casa de tal manera que el calor de hogar fuera la llama viva que los mantenía unidos.

Tenía una vida feliz, llena de las cosas sencillas que se construyen en una familia que ha recibido mil bendiciones del cielo, un esposo amoroso, trabajador, responsable de sus obligaciones, respetuoso de una mujer y de su compromiso con ella; una casa llena de fotografías, libros, matas grandes, carpetas bordadas por la abuela, un reloj de campana, juguetes y música; los sonidos de la cocina, la máquina de coser, los hijos corriendo, el perro y el televisor, todo lo que había soñado y que como a todos los mortales, le ha costado sacrificios, momentos difíciles que son compensados con las sonrisas que dejan los buenos ratos.

El abuelo Marco y sus hijos

El saludo del coordinador académico del colegio se escuchaba desde la puerta del salón de clase, cada vez que la abuela llegaba del brazo del doctor Marco Emilio Echeverry a recoger las calificaciones de los muchachos. Un acto casi ritual que se repetía cada semana después de la misa de 8 y que ponía a temblar a más de uno de los descendientes de esta familia, pues aunque el tema académico era de total altura, no faltaba que de vez en cuando las notas no dejaran satisfecho al abuelo, momento en el que ella, mi abuela, nuevamente aparecía como un ángel para calmar la furia del titán que veía en la excelencia la única medida posible para el conocimiento. Su voz tranquila, sus ojos serenos, servían de refugio a la efervescencia y llenaban de gozo nuevamente el paisaje.

Pasó el tiempo y el amor de su vida ya sólo podía acompañarla en el lugar que cavó en su corazón, sus recuerdos, sus imágenes y muchos capítulos escritos de su mano, ya no serían más que el insumo para las bellas historias que contaría a sus nietos. Ahora su vida se desarrollaría de cara al mundo, pero sola, siempre encontrando en las miradas de sus seis querubines, sus ojos, sabía que a pesar de su partida, siempre estaría a su lado.

No fue fácil adaptarse al proceso de sacar adelante una familia que aunque ya había superado su primera infancia, todavía necesitaba el apoyo de esa figura paterna, quedar a cargo de seis hijos, a pesar de que los mayores ya estaban en total disposición de brindarle todo su apoyo, no fue un buen momento para la abuela. Sin embargo, esto no logró minimizar sus ganas de tomarse el mundo y de hacer de sus chicos, los mejores seres humanos posibles, cumpliendo de gran manera la misión de ser mamá y guía.

Habían pasado los años, la ciudad se había transformado. El mundo cambiaba ante sus ojos. Ya eran muchas las calles recorridas, muchos los rostros que habían quedado grabados en su memoria, se sentía joven aún, pero el tiempo había dejado su huella en las manos. La falda corta, el rock and roll, las gafas grandes y muchas cosas propias de la llamada modernidad rondaban a su familia. Las niñas llegaban de hacer alguna compra quizá, o de compartir un rato con sus nuevos amigos con quienes vivían la experiencia de la universidad, algo que llenaba de orgullo a la abuela, puesto que alcanzar esta meta en la preparación de los hijos para la vida, es ganar un oro en la carrera del esfuerzo por entregarles lo mejor.

Esmeralda y Virginia ya se estaban convirtiendo en mujeres, pronto también empezarían a dar esos pasos de independencia que muestran el camino de una historia propia y tal vez por el resto de su vida, seguirían siendo sus pequeñas; desde la cocina se sentía ese olor que caracteriza la casa materna, el almuerzo estaba a punto de ser servido mientras Gonzalo, Alvaro y Marco Augusto, discutían sobre las responsabilidades que estaban a punto de asumir, la arquitectura, el seminario mayor y la música eran temas que agitaban sus cabezas, mientras Gloria, aún de tiernos años, jugaba con el perro.

Fueron creciendo y con ellos sus expectativas, la abuela fue su consuelo cuando la desilusión rompió sus corazones, sonrío a manos llenas con cada triunfo alcanzado y siempre en medio de cada tarde sus hojaldras y las bolas de chocolate con azúcar hechas a mano fueron su mejor manera de decirles cuanto les amaba.

El matrimonio fue llegando para cada uno de sus hijos como la oportunidad de repetir un ejemplo que hacía valiosa su estancia en este mundo, y ella, la abuela, seguía acertando en las imágenes que conformaban su álbum particular, uno que cada vez que repasaba en su memoria, le llenaba el alma de grandeza y tranquilidad por el deber cumplido.

El viento corría por las ventanas refrescando la tarde de aquel viernes, el pie puesto en el pedal de la máquina de coser, le daba forma a pequeños vestidos que luego hacían lucir como princesas a las muñecas de sus tesoros, Annie y Zorelly, sus primeras nietas, con quienes desbordó todo su amor y a quienes hacía feliz, permitiéndoles saltar sobre la cama como intentando alcanzar el cielo, algo que solo podía hacerse con la abuela, pues ahora ella estaba libre de la autoridad y su mayor entrega era el consentimiento sin medida.

Alberto fue su expresión máxima del amor. A su nieto predilecto, no sólo le ayudó a crecer, fue su mayor Celestina y una defensora incansable en esos momentos en que un regaño era la única forma de entender que se había cometido un error.

Los demás nietos, sin restar importancia a ninguno de ellos, fueron llegando como estrellas a iluminar su cielo. Por ellos, todo en la vida y para ellos, su vida hecha mujer. Todos rodeaban la mesa de su apartamento: hijos, nietos, nueras, yernos y amigos, la torta tenía un centenar de velas encendidas, la cámara lista para registrar aquel momento y todos preparados para verla soplar mientras le contaban el número de años que cumplía, 89 años.

Los años habían traído consigo algunos pesares, la disminución de la visión, el dolor en los huesos, las arrugas de más, pero nada de esto había logrado quebrantar su entereza… nada hasta ese momento, sin embargo no sería el fin de la historia, en ella se daría un milagro de amor.

Caminar en la noche no fue una buena idea, de repente una caída no esperada puso en vilo muchos años de cuidados, la abuela debía enfrentar nuevamente una dura situación y esta vez su salud estaba en peligro. Abrió los ojos, los reconoció a todos, sonrió como siempre y con su tenue voz hizo la sentencia que todos estaban esperando escuchar. Todo estaría bien y como siempre, saldría de esto.

Las sábanas blancas del hospital fueron su constante compañía, mientras cada célula de su cuerpo alentaba a sus huesos para sellar la fractura que existía. Médicos, amor de sus hijos y nietos, medicamentos, compañía de sus grandes amigos, terapia de rehabilitación, familia, fueron la receta que poco a poco con el trascurrir de los días, lograron volver a poner de pie a la mujer que protagoniza esta historia, mi abuela.

No he sido muy detallista con su vida, porque seguramente a ustedes les haría la misma invitación que hace a todos aquellos que considera sus amigos, para conocer más sobre la mejor de las abuelas, la llamada doña O.

Ella los invitaría a pasar a la sala de su apartamento, mientras pone a hacer un café, acompañado de buñuelos o pandebono, típica merienda vallecaucana y luego con sus dedos, haciendo círculos sobre su pierna diría: Solo quería compartir un momento con ustedes.


Un milagro de amor fue publicado de la página 11 a página13 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ver detalle e índice del libro