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El problema del conocimiento fotográfico

Fernández, Carlos Alberto [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexiones integradoras

Actas de Diseño Nº1

Actas de Diseño Nº1

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 1, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina. | 265 páginas

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Al contrario de lo que indica el sentido común, la fotografía no es sólo una técnica de registro de imágenes de una realidad percibida. Sin embargo, su enseñanza y difusión se ha implementado casi siempre desde esta perspectiva, dejando de lado las honrosas excepciones de los aportes de algunos pensadores, investigadores y fotógrafos.

Sin profundizar demasiado es fácil descubrir la polisemia fotográfica. Desde aquí se advierte la imposibilidad de abordar una definición satisfactoria que determine con precisión qué es la fotografía.

La evolución técnica y los cambios sociales siempre modificaron los conceptos fotográficos. Las preguntas sin respuesta, o con respuestas parciales, se han ido acumulando. La percepción humana es diferente de la percepción fotográfica. La industria intenta acercar la segunda a la primera, pero, ¿cuál de las dos es la verdadera? Al considerar aspectos filosóficos y psicológicos, la complejidad de la materia se expande.

La combinación de procedimientos de diferente índole, dependa ésta de los dispositivos de toma o de los laboratorios químicos o digitales, permite una amplia variedad de expresiones visuales, que no siempre se han tenido como fotografías, pero que tienen la apariencia de tales sin que, necesariamente, remitan a un referente existente. Son de presencia corriente en la publicidad, en el arte e, incluso, en el periodismo.

La extraordinaria popularización de nuevos dispositivos de captura digital, hace que el empleo de la fotografía se extienda hasta límites aún no imaginados. Un fenómeno sólo comparable al de la multiplicación de las camaritas de cajón en las primeras décadas del siglo XX.

Cada vez son menos los espacios vedados para la fotografía. Cada vez son más las personas que pueden obtener imágenes. Así, se diluyen las fronteras entre lo público y lo privado y entre aficionados y profesionales.

Cualquiera puede ser reportero gráfico si se encuentra en el lugar adecuado en el momento preciso, no importa si es pasajero de un tren o soldado en un conflicto bélico.

Los nuevos dispositivos de captura digital impiden certificar el origen de una imagen y, por consiguiente, destruyen la tradicional validez documental de la fotografía. Con ellos ya no queda prueba de que algo ha existido o sucedido.

En los usos corrientes de la fotografía no sólo se connota fuertemente la imagen para cargarla de significados tendenciosos, sino que también se “retoca” o altera su propia denotación.

Más allá de los sistemas de registro, los manipuleos de las imágenes y sus utilizaciones, subyace en ellas un denominador común que permite integrarlas en un mismo análisis. Todas las imágenes, de una u otra manera, pretenden afectar la sensibilidad del observador. La emoción puede afectar naturalmente al fotógrafo y éste ser capaz de trasladarla a la imagen, aunque también existe la probabilidad de que la busque intencionalmente.

El editor, el publicista, el artista, el aficionado… todos, a su manera, desean emocionar con imágenes.

El observador intenta defenderse, genera anticuerpos.

Entonces, las imágenes que recurren a esquemas similares resultan gastadas y ya vistas, produciendo cada vez menos impacto, incluso, indiferencia. A los productores de imágenes no les queda otro recurso que incrementar el impacto, sin que, en muchos casos, importen los orígenes de las fotografías ni su compromiso con la realidad. De esta manera se fracturan constantemente los aspectos éticos, morales y estéticos implícitamente pactados en cada uno de los diferentes grupos sociales que componen la comunidad global.

Este trabajo aborda la emocionalidad incrustada en cada imagen como elemento fundamental y común para una mejor comprensión de los significados fotográficos.


El problema del conocimiento fotográfico fue publicado de la página 56 a página56 en Actas de Diseño Nº1

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