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La revisión del arte latinoamericano. Una visión de la otredad.

Gago, Silvia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

ISSN: 1668-1673

XIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2005. Buenos Aires. Argentina:"Formación de Profesionales Reflexivos en Diseño y Comunicación"

Año VI, Vol. 6, Febrero 2005, Buenos Aires, Argentina | 288 páginas

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Corren nuevos aires en el campo del pensamiento latinoamericano. El arte como expresión y construcción humana se renueva en una nueva forma de mirar la realidad y reconstruir la historia. 

Recientemente un grupo de intelectuales que conforman el Proyecto «Pensamiento Renovado de Integración», convocados por el Convenio Andrés Bello, debatieron en torno de un tema central que fue definir el modelo de modernidad que da cuenta de la Diversidad, como también de las posibilidades comunes que permitan a América Latina insertarse en el mundo globalizado. Su presencia es innegable a través de sus lenguas y sus manifestaciones culturales. Fue planteada así la problemática del Espacio Cultural Latinoamericano y con ello una nueva construcción del mundo a partir de lo geo-cultural, antes que lo geo-económico y lo geopolítico. 

Se abren nuevas posibilidades de diálogo y comprensión de la historia a partir de la Diversidad ya que los espacios culturales y las identidades existen en tanto tradición histórica que se remonta hacia antes de la conquista siendo lo que nos permite hablar, luego, normativamente hacia el futuro. 

Se puede citar a Adolfo Colombres1 para reafirmar estos conceptos, «La comunidad en tanto ente colectivo, abstracto, solo puede pensar por medio de los grupos o individuos concretos que se identifican con su historia y sus valores. Y si esto es así para un grupo no muy grande de personas, con mayor razón lo será para la civilización, la que en definitiva no es más que un estado de conciencia que reflexiona sobre sí y se identifica como específica frente a otros estados de conciencia. Una civilización es en todo caso un común denominador; una convergencia de pensamiento, no la unidad de los mismos. Dentro de una civilización, por cierto, caben tanto la diversidad cultural como la contradicción de intereses, pero hallaremos elementos identitarios comunes, historias y valores compartidos que permitan reconocer a otros pueblos como hermanos y operar en conjunto con ellos frente a otras civilizaciones. Se trata, como todo lo que el hombre hace, de una construcción de sentido, la que solo puede arrancar de una voluntad explícita.» 

Esta visión desde la Diversidad da la posibilidad de pensar en un proyecto Latinoamericano, es claro en el pensamiento de Colombres2 , que «quien carece de un proyecto propio –y esto vale tanto para los individuos como para los pueblosestá condenado a formar parte de un proyecto ajeno, pues el poder, al igual que la naturaleza no admite el vacío. La inercia psíquica es una pulsión de muerte mientras que quien proyecta se proyecta, define su deseo, reelabora sus símbolos. El futuro es un horizonte de posibilidades, de sueños y esperanzas, no de fatalidades, por lo que la voluntad de ser juega un rol decisivo». 

Esta construcción de un proyecto propio no significa la negación de la herencia de Europa, pero sí reconocer sus contradicciones, como defensores de los derechos del Hombre y hacedores de una gran cultura, a la vez que colonizadores y destructores de otras. 

Hacia el año 1920, Oswald de Andrade plantea en su Manifiesto Antropofágico la necesidad de «devorar» los valores europeos, pero resignificándolos en una realidad propia. 

Ya en los modernistas latinoamericanos vemos que se entrelazan los lenguajes de vanguardia europeos con los existentes en la América pre-hispana, dando cuenta de los largos mestizajes culturales que sintetizan y construyen imágenes de la Diversidad como germen y conciencia de estos claros planteos actuales. 

Es que el arte puede no representar estas raíces de profunda identidad? 

Pensemos en Antonio Berni, Emiliano Di Calvacanti, Cándido Portinari, Lasar Segall, Wifredo Lam, Torres García, Figari, los muralistas mexicanos y tantos otros que desde sus imágenes ponen a los ojos del mundo la síntesis de una identidad. 

Si hubo una idea de homogeneización basada en el Crisol de Razas y por lo tanto, una dilusión de lo diferente, lo que se ve en estos artistas es otra cosa, es un punto de convergencia de muchas raíces y conflictivas diferentes, una suma de signos y arquetipos que movilizan desde lo particular a lo universal, la memoria colectiva de la humanidad. 

Hoy entendemos que la modernidad es el tema central de una teoría americana del arte cuyo origen tiene sus bases en occidente y es gracias a estos artistas que se plantea por primera vez la necesidad de construir la identidad latinoamericana desde una concepción que es acorde al pensamiento actual. 

Desde ese tiempo y luego de transcurrida, en los años ’80, la Transvanguardia, vemos como la apropiación de la historia y su resignificación contribuyeron explicitando con sus postulados un permiso que siempre estuvo: conocer las raíces y tomarlas para poder innovar con un total sentido de la autenticidad como única condición. 

Sin embargo esta propuesta dio paso también a la folklorización, la copia de lo propio sin una recreación, generando estereotipos que fueron un elemento más para la industria y el desprestigio de la cultura de referencia. 

Algunos artistas abogaron por la modernidad, cuyo referente era Europa, o por la identidad haciendo hincapié en imágenes indígenas y populares. Lo figurativo se asoció a las formas indigenistas, lo abstracto a lo moderno sin tener en cuenta, por ejemplo, que el arte de los pueblos Precolombinos ya presentaban esas características. 

El planteo de la identidad en el arte sobrepasa un mero estilo, es algo más que tiene que ver con un compromiso ético de construir un arte desde una postura crítica que deje traslucir los valores que la sustentan. 

En la reciente Bienal de Arte de San Pablo el tema convocante para este encuentro fue «Territorio Libre». Nos habla de lo cosmopolita y lo pluricultural, ámbito donde se mezclan elementos europeos, africanos, indígenas y asiáticos en combinaciones fecundas para dar cuenta de las problemáticas del mundo de hoy. La muestra abre un espacio de interrogación profunda del hombre con respecto a su identidad e historia y nuevamente nos ubica en el núcleo de la reflexión planteada. 

El arte desde esta visión es un recurso que permite el diálogo con las principales tendencias internacionales a la vez que lleva a una revisión de la historia y construcción de la identidad. Es algo más que un conocimiento estético, es la posibilidad de abrir la reflexión para una verdadera integración al mundo actual. 

Dentro del ámbito educativo, reflexionar desde el arte, y sobre todo desde el arte Latinoamericano permite comenzar a pensar en una identidad individual y general. Ser parte de la historia y de la inserción que la comunidad tenga en el mundo; es decir actuar activamente en un proyecto comprometido que nos ubique en un verdadero marco de dignidad.

Referencias 

1 Colombres, Adolfo (2004). América como civilización emergente. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, p 9. 

2 Op. Cit,p. 247.


La revisión del arte latinoamericano. Una visión de la otredad. fue publicado de la página 103 a página104 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

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