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¿Lo bello es la consecuencia de lo correcto?

Kajt, Débora ; Saad, Leticia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

ISSN: 1668-1673

XIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2005. Buenos Aires. Argentina:"Formación de Profesionales Reflexivos en Diseño y Comunicación"

Año VI, Vol. 6, Febrero 2005, Buenos Aires, Argentina | 288 páginas

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El título de la ponencia corresponde a un proverbio japonés. Entendemos la belleza, como la propiedad de ciertas cosas que causan deleite espiritual. El concepto de belleza y los parámetros que la determinan cambian a través de las épocas y la evolución de las culturas. 

Cada diseño es un hecho comunicacional, y expresa una relación de significado con el contexto y la realidad técnica que existe para concretarlo. Por ejemplo, con la llegada de la cultura industrial, surge una nueva cultura estética, que relaciona la belleza con el concepto de perfección, la manufactura mecánica es absolutamente regular, lo que se contrapone con la manufactura artesanal. 

Estos parámetros en la actualidad están cambiando, la pieza única toma un rol importante, revalorizando lo artesanal, esto se debe a que el oficio y el conocimiento de los artesanos esta en vías de extinción. 

Si como planteábamos anteriormente, la belleza cambia de acuerdo a la época y el contexto, qué sería lo correcto? Por otra parte, establecemos que el diseño no es una respuesta a reglas matemáticas exactas, por lo tanto es posible hacer algo correctamente para llegar a la belleza?. 

El Diseño es una disciplina generadora de nuevos planteos, nuevas posibilidades e inquietudes, lo que la relaciona con el arte. La actitud crítica con respecto a lo establecido, impulsa un proceso de conocimiento con nuevas alternativas de enfoque. 

El Diseño utiliza un pensamiento paralelo o lateral, no lineal. Es una maravillosa combinación entre arte y técnica, entre la razón y la emoción, ninguno de estos dos componentes tiene mayor importancia que el otro, pero en las diversas etapas del diseño de un producto cada una de estos componentes tienen una mayor presencia, el arte tiene una mayor preponderancia en la primera etapa, y la tecnología en la segunda. 

En el arte la transgresión, la ruptura de lo establecido, el replanteo de cosas es lo valorado, y esto se traslada también al diseño. 

Entonces si el Diseño es valorado por su capacidad de aportar nuevas miradas, nuevas soluciones, rompe con lo ya establecido. Si el valor se encuentra en la «transgresión», volvemos a la misma pregunta, como se puede determinar qué es lo correcto y qué es lo incorrecto?, de hecho el significado de correcto es: sin errores ni defectos, conforma a las reglas, a qué reglas puede referirse si el valor es romperlas, quizás la regla que hay que cumplir es la de romper las reglas?

El método y el resultado 

Cómo se combinan estos dos componentes tan opuestos como el arte y la tecnología?. El arte es emotivo, arrebatado, caótico, impulsivo. La tecnología es reflexiva, pensante, racional. El balance entre estos dos componentes del diseño está ordenado a través de la metodología. Tal vez, lo correcto sea seguir un sistemático proceso de diseño?. 

Sabemos que un problema mal formulado lleva a soluciones equivocadas, aún cuando puedan tener calidad formal. También sabemos que, un problema, un programa, puede estar bien formulado, pero ni hasta el mejor análisis, se transforma automáticamente en un buen diseño. 

Entendemos la belleza en el diseño, no solo estética, sino funcional, y tecnológica, cuando observamos un producto bien diseñado, la estética, los materiales, el funcionamiento, todo hace que sea armonioso. 

A través del programa se evalúan no solo las necesidades, sino también las tecnologías disponibles, la inversión, los sistemas de comercialización, la demanda, los costos, etc. Por lo tanto a la propia complejidad de armonizar la doble naturaleza del diseño, se le suman muchos otros factores que dependen del exterior, y al que el diseñador debe responder, lo que hace del proyecto un problema mucho más complejo. 

Pero volviendo al cuestionamiento central de este texto, si el proceso de diseño no es suficiente para llegar a la belleza, qué más hace falta?. 

Creo que la respuesta puede encontrarse en una frase de Norberto Chaves: «…Hay cosas que no se pueden incorporar a través de un plan de estudios. El cuerpo y el alma tienen que hacer experiencias de fondo, vibrar…». 

Para realizar cosas bellas, se necesita además de los conocimientos técnicos y teóricos sensibilidad cultural, calidad estética y percepción de la armonía. 

Esto quiere decir, que aunque de manera autodidacta, los diseñadores necesitan de un conocimiento artístico, que estimule su sensibilidad, su cultura estética general, para poder trasladar este conocimiento a sus diseños. 

De allí la importancia de lo interdisciplinario, de eliminar la tendencia que nos guía hacia el conocimiento estanco, donde un diseñador solo sabe acerca de su tema específico, desconociendo otras disciplinas, otras áreas de diseño, música, arte, estar en contacto con la actualidad y la cultura general.

Tecnología y nuevos materiales 

Hoy se presenta un nuevo parámetro, los materiales en la actualidad tienen espacios importantes por sí mismos, y se están desarrollando continuamente desde la investigación. Luego de la era pos industrial donde fueron superados los límites del funcionalismo hay que encontrar nuevos elementos, lo que otorga nuevas alternativas a los creadores. Los nuevos materiales como punto de invención, estimulan al desarrollo de nuevas tendencias, teniendo como soporte, la creatividad. 

El diseño nació con el desarrollo de las tecnologías y los nuevos materiales, por lo tanto no es novedoso que esto suceda. 

El desafío que plantea esta nueva era es la explosión de la demanda, y la necesidad de explotarla, en este contexto el desarrollo de nuevos materiales, cumple un rol de vital importancia, en la búsqueda del valor agregado, la innovación, nuevas soluciones, cubrir los diferentes mercados potenciales, preservando la naturaleza. 

Por supuesto, técnicas y tecnologías aparecen y se desarrollan de manera diferente y asimétrica en las distintas culturas, en sentido extenso técnicas y tecnologías tienen que ver con el tratamiento que se da a los materiales accesibles a cada colectividad, con la eficacia de las herramientas y maquinarias. Dado el avance de la tecnología, puede el conocimiento tecnológico reemplazar el conocimiento cultural?. Muchas veces pareciera que esto es así, se diseña por el simple hecho de diseñar, sin pensar el problema en su sentido más amplio, partiendo de una comprensión del sentido cultural que lo genera de las vías adecuadas para su solución. 

Una frase utilizada por Abelardo Castillo dice que, hay que tener cuidado con la computadora, porque todo queda tan lindo, que parece bueno… Este ejemplo se ve mucho en diseño los productos representados a través de la computadora parecen más terminados de los que están en realidad, muchas veces como diría Chaves, nos dejamos llevar por el cholulismo tecnológico, por la imagen de concreción que nos muestra la máquina, sin pensar en los problemas de fondo. 

Pero lejos estamos de convertirnos en detractores de los avances tecnológicos. La computadora es solo una herramienta, una forma de comunicar, como lo es el dibujo a mano alzada, la fotografía, o el lenguaje oral. Pero también puede convertirse en un medio para explotar, para pensar en nuevas dimensiones del diseño, la tecnología nos presenta la posibilidad de ir más allá de los límites actuales. 

El avance de los nuevos materiales, tecnología, la forma de representación, es un potencial, que nos puede otorgar ventajas y abrir nuevos caminos, si sabemos utilizarlos correctamente. Siempre el poder está en el grado de profundidad de pensamiento, en el conocimiento, y en la sensibilidad del diseñador.


¿Lo bello es la consecuencia de lo correcto? fue publicado de la página 136 a página137 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

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