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Creatividad e innovación ¿Estamos preparados?

Del Carril, Alicia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

ISSN: 1668-1673

XIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2006:"Experimentación, Innovación, Creación. Aportes en la enseñanza del Diseño y la Comunicación"

Año VII, Vol. 7, Febrero 2006, Buenos Aires, Argentina | 272 páginas

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El tema que nos convoca este año, es de por sí, de total actualidad, y constituye una asignatura presente en el día a día, de quienes trabajamos en la docencia. Todos los que estamos al frente de un curso, en algún momento nos hemos preguntado ¿Qué hacer? Frente a un grupo que ya no desea recibir conocimientos de manera pasiva, que exige involucrarse en el proceso desde que comienza la universidad, y que busca más práctica que teoría. 

El alumno del siglo XXI, casi de cualquier ámbito –escolar, universitario, de posgrado, de cursos de capacitación y/o actualización - y también de cualquier edad, no se conforma sólo con asistir a clase, estudiar, aprender, al modo tradicional, sino que espera que este proceso se inserte en el marco del entretenimiento: las materias tienen que “divertir” (según el vocabulario de los estudiantes). 

Por ende, el profesor de hoy necesita incorporar elementos de motivación permanentemente, que lleven al alumno a participar y sentirse partícipe; si esto no ocurre, pues ese alumno se aleja cada vez más del profesor y de la asignatura, bajo la declaración: “esto me aburre”, que significa ni más ni menos, “no me motiva”. 

Hace algunos años, en el siglo pasado (siglo XX) esto no era ni siquiera cuestionable. Si el alumno se aburría, el profesor respondía que no estaba allí para entretener. Esto conducía entonces al alumno a la búsqueda de la propia motivación: procuraba estudiar en grupo, consultaba e incorporaba otros autores con distintos puntos de vista, ejercitaba los aspectos teóricos vistos en el aula, y entonces, la materia se hacía más amigable. 

Esa responsabilidad, otrora en manos del alumno, hoy aparece en manos del profesor. El contexto social, cultural y económico ha cambiado. Ya ni siquiera la rapidez, sino la ¨inmediatez ¨es el valor que conduce a nuestra sociedad. Se quiere aprender ya, saber ya , trabajar ya, sin pasar por el período de lectura, de observación, de aprehensión, de incorporación meditada de conceptos. El profesor prácticamente, es hoy, el medio; el único que acerca el conocimiento científico al alumno, porque el alumno pocas veces se acerca al mismo por si solo. La fuente de información y conocimiento es Internet: ¨si no tiene página, web no existe¨, parece ser el slogan que los rige. 

Las clases requieren ahora de una dinámica que aporte también variedad en el modo de enseñar. Un caso: Les interesa el debate, la reflexión a partir de un artículo de actualidad. Es posible hacer un debate dirigido, donde cada equipo tenga un rol que cumplir: uno en la dirección, otro a favor del tema, otro en contra, otro en posición neutra. La idea de la competencia los motiva, los hace participar. 

Los debates les permiten aprender el concepto de empatía: ponerse en el lugar del otro, y dejar de pensarse como dueños de una única verdad. ¿Ayudan también a abrirse? Creo que sí, escuchar otras opiniones contribuye a formar la propia. ¿Qué más? Trabajan entonces: el diálogo, la escucha, la formación propia de opiniones, la empatía, la competencia, el otro, el respeto, la dirección, los intereses en juego, el protagonismo, y por supuesto, el tema en cuestión. 

Más allá de que estemos o no de acuerdo con esta nueva forma de aprender y de aprehender, necesitamos re pensar esa manera de acercarnos al alumno. Y a propósito de esto, utilizar, en parte y no totalmente, esa fuente de información que lo nutre y que para el es la única. La búsqueda le interesa: pues entonces, que busque: que busque a partir de un tema, de un concepto, y no de una dirección dada, para que aplique criterios de selección. 

En clase y munido de ese material investigado, que entre en el proceso consciente de analizar, de comparar, de preguntar, de responder, de evaluar, de elegir, de criticar ... en definitiva, de aprender ... Y luego, que recurra a los libros, a sustentar todo lo realizado. El desafío es doble: para el profesor, aceptar Internet como fuente de información; para el alumno, aceptar que el libro existe ... y sirve.


Creatividad e innovación ¿Estamos preparados? fue publicado de la página 61 a página61 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

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