Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº44 >
  4. Docente:

Docente:

Zurro, Marina

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Segundo Cuatrimestre 2011 (presentados por cátedra)

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº44

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº44

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2011

Año VIII, Vol. 44, Marzo 2012, Buenos Aires, Argentina | 99 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

La materia Comunicación oral y escrita plantea como trabajo final la construcción, en forma escrita y oral, de una historia familiar propia.

La Real Academia de la Lengua Española define el término historia como “la narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados”.

Para los alumnos leer y repetir historias es algo a lo que están acostumbrados, vienen haciéndolo desde que comenzaron su escolaridad. Pero esas historias son de otros, sucedieron hace mucho tiempo y no logran apropiarse de ellas porque sus sentimientos no están comprometidos. Pero el tener que indagar en la propia familia los coloca en otro lugar.

Comienzan la tarea pensando qué temas podrían ser factibles para un relato. Realizan una investigación exploratoria donde conversan con sus padres, abuelos, tíos, demás familiares y apelan a su propia memoria. Y ahí empiezan las sorpresas.

De esta manera llegan a clase con tres temas viables y juntos conversamos en las distintas posibilidades que les ofrecen cada uno. Efectúan un punteo de los principales contenidos a desarrollar en cada caso, cuáles son las fuentes posibles de consulta que irán desde entrevistas a familiares, revisión de documentos, búsqueda de imágenes, lecturas de libros, periódicos, etc.

La decisión del tema final queda en el alumno, pero debe considerar que la elección debe ser la adecuada, que trabajarán con esa historia durante todo el desarrollo de la cursada y por lo tanto debe ser de su agrado e interés. En los casos que sean temas posibles de originar conflictos familiares o angustias se les aconseja desestimarlos.

Una vez que han desarrollado la investigación exploratoria se comienza a escribir, a enfrentar la situación de encontrarse ante una hoja de papel en blanco donde deben esbozar las primeras palabras sobre la historia.

La tarea es ardua, la historia debe contextualizarse es decir cada uno buscará apelar a bibliografía que le ayude en la construcción de un entorno social, político, económico, sociológico, etc. Además se indagará en fuentes documentales datos, frases, etc. que sirvan para ilustrar la historia.

La historia concluye con las conclusiones personales: qué significó escribir una historia sobre su familia, qué descubrieron, qué les aportó para su propia vida, etc.

Betina

María Victoria Gazzotti Esta es la historia de una mujer que nació el 24 de abril de 1963. Su padre trabajaba para una empresa internacional y muchas veces tenía que viajar al exterior. Su madre era maestra de una escuela primaria y trabajaba todas las tardes. Su hermana, que es dos años mayor que ella, siempre tuvo una personalidad fuerte y rebelde.

Betina, durante sus primeros años de vida vivió en una casa muy grande, ubicada en el barrio de Villa del Parque. Un lugar tranquilo y seguro, parecido a un pueblo. Donde todos se conocen, y así como es bueno, también trae problemas, ya que, se habla de más sin saber. Allí, no sólo convivían ellos cuatro, sino que como la vivienda era de sus abuelos, también los hermanos de su papá con sus mujeres y sus hijas.

Betina, con un año de edad, y su hermana, Fabiana, dos años mayor, concurrían todas las tardes al jardín de infantes de la escuela donde su madre era maestra.

Desde muy chica tuvo mucha habilidad con los deportes. Jugaba pelota al cesto para el club G.E.V.P, donde competían contra otros equipos. También se destacaba en natación. Entrenaba todo el año, verano e invierno y concurría a varios torneos locales y nacionales.

Cori

Dolores Schroeder De chica siempre me gustaba ir a lo de mis abuelos, comer con ellos, tomar el té, dormir la siesta. Me encantaba acostarme en la cama de ellos con mi abuela y mirar su colección de anillos, pulseras y collares. Tenía de todo tipo, perlas, piedras, oro, plata. Pero lo que más me gustaba era cuando ella mientras me mostraba sus cosas me contaba su interesante infancia. Me fascinaba no sólo escuchar lo que ella vivió en su infancia, sino también sus sentimientos, sus miedos, sus deseos y sus pensamientos.

Cora (Corita llamada por todos), mi abuela, nació en la Argentina y vivió ahí un tiempo. Allí tenía una vida perfecta. Un hermano varón, Arturo (Arturito le dicen). Ella cuidaba de él y jugaba siempre que pudiera. Su mamá, Cora Marta Albistur, una mujer extrovertida y divertida, cuidaba muy bien de ella y su hermano, los llevaba y los traía del colegio, les cocinaba, jugaba con ellos y muchas cosas más. Su papá, Arturo Ossorio Arana, aunque parecía un hombre serio por su trabajo, ya que era teniente general, también se ocupaba muy bien de ellos. Para Corita el mejor momento del día era cuando llegaba su padre del trabajo y se sentaban los cinco en la mesa para disfrutar de una cena en familia.

Corita tenía planes para el futuro, aunque era muy chica ya pensaba en lo que iba a pasar y lo que quería para su vida.

Pero estos deseos y planes cambiaron cuando su papá por y su mamá, por obligaciones del trabajo de su padre, deciden irse a vivir a Alemania.

El retrato de amor

Melina Roca Oliver Hudson nació en Norlfok Inglaterra en el año 1874.

Oliver, a bordo de un barco arriba al puerto de Buenos Aires antes de acabar el siglo XIX. Argentina era un país en donde los extranjeros aspiraban a un nuevo comienzo.

En esta tierra conoce a Mery Denholm, nacida en 1870 en Uruguay. Se casa con ella y parten hacia el sur, llegan a un pueblo llamado Puerto San Julián en el año 1898 cuando sólo había unas pocas casas de madera y el espíritu emprendedor de los pocos pioneros que iban llegando a esas tierras desiertas.

Los años pasan y los tres hermosos niños se convierten en adultos tomando sus propios rumbos. En 1940, mientras Oliver está de vacaciones en el pueblo con su mujer e hijos fallece Mary, su amada esposa y compañera, teniendo entonces setenta años. Su padre Oliver Hudson fallece nueve años más tarde el 29 de mayo de 1949.

Ya de grandes Mery y Elisa viven juntas y ambas solteras, cuando tras un accidente Elisa se ve obligada a viajar a Buenos Aires para realizarse una operación. Conoce a Silvester Gibbs, un joven y apuesto inglés hijo de Federico Gibbs quién se había mudado a Argentina tras combatir en defensa de su bandera años atrás en Inglaterra.

Silvester se muda a Puerto San Julián y con su encanto y simpatía se convierte en el dueño de dos amores.

Escape a la libertad

Karen Wysocki Todo comenzó en una pequeña ciudad al norte de Italia llamada Mantova. Cada mañana se podía ver como los rayos del sol atravesaban las montañas y la sombra de ellas dejaban su silueta dibujada en el suelo. Las casas eran de piedra y de barro, construidas a los costados de las angostas calles –vícolos– de tierra.

La ciudad se ha hecho famosa al haberse desarrollado, cuando Mantova aún era un ducado, una ópera del compositor Giuseppe Verdi llamada Rigoletto.

El 24 de enero del caluroso verano de 1894 Arquímedes Visentini nacía en el seno de una familia pobre en donde la plata faltaba y el amor sobraba.

La economía empeoraba con los años y la vida de Arquímedes terminó de hacerlo cuando en 1901 muere su padre y con tan solo siete años tuvo que salir al mundo a trabajar vendiendo diarios para poder alimentar y cuidar a su madre y sus hermanos.

Pese a eso Arquímedes debía seguir cumpliendo con su rol de hijo, con sus estudios, sus hábitos y su niñez. De lunes a viernes debía ir al colegio y los domingos a misa en donde todas las familias de la ciudad se reunían.

Clotilde era su mejor amiga. Ella tenía rizos rubios muy redondeados y unos ojos grandes de color té, a los que vería por mucho tiempo…

Hilda Doval, su historia

Bernardo Pastorino Hilda Emilia Doval nació en el año 1932 en la República Argentina.

Sus padres llamados Vicente y Gumersinda llegaron al país entre los años 1910 y 1913. Poco tiempo después de que nuestro país cumpliera 100 años llegó su madre y más tarde su padre. Ambos provenían de España, más precisamente de Galicia.

Sus padres se habían escapado de su tierra natal a causa de una Guerra Civil que se estaba llevando a cabo en esos años.

La familia de sus padres estaba dividida en dos partes, según cuenta ella, por el lado de su padre todo era respecto a la guerra mientras que por el lado de su madre todo era más “romántico”.

Hilda tuvo una infancia muy dura para una niña de su edad. Al poco tiempo de nacer, con un año y medio de edad, su padre partió hacia España para combatir en la guerra contra la dictadura de Franco, el presidente de España en aquel entonces.

Mientras que aquí en nuestro país su madre trabajaba para una empresa llamada Harrod’s donde tejía y se pasaba todo el día. Así que se veía obligada a dejarla a Hilda en la casa de una vecina. Ella era maestra particular de muchos jóvenes y al estar siempre en su casa se había ofrecido para cuidarla.

José Luis Moretti, historia de mi padre

Emiliano Moretti Corrían los años cincuenta. El estado de bienestar del Peronismo jamás había estado tan sólido y fuerte. Eran años buenos para los trabajadores a los cuales las nuevas políticas enfocadas al desarrollo de los mercados internos habían dejado en mejor posición que nunca.

Este era el caso de Luis, un ferroviario que vivía junto a su esposa en el barrio de Ballester. Ambos favorecidos de las épocas doradas de la clase media argentina deciden comprar un terreno y construir una nueva casa en donde ambos comienzan a fantasear con la idea de ser padres.

Este pequeño hogar cae en la depresión con la muerta de Eva Duarte de Perón en julio de 1952. Pero las promesas de una mejor economía por llegar se hacían cada vez más cercanas con la implementación del segundo plan quinquenal.

Fue así como al principio del año cincuenta y tras una tarde luego de un largo viaje por el interior del país en su locomotora, Luis recibe la noticia de que iba a ser padre.

La historia de mis abuelos

María Daniela Trembecki Haberkorn Mi abuelo, Micieslao Trembecki, un defensor de su nación.

Nació en Polonia (Varsovia) en 1920. Su familia era muy humilde y de muy joven el comenzó a trabajar en las minas de sal de Wieliczka.

En 1939, cuando Hitler invadió el territorio polaco, se alistó en el ejército para defender a su país. Tenía algunos conocimientos sobre las máquinas por lo que fue destinado como chofer de los altos mandos.

Su destino fue Italia, llegó a un pequeño pueblo llamado Macerata, guiando el coche de un capitán. Es ahí, en ese pueblo donde cada tarde visitaba un pequeño bar para tomar el famoso vermut. Estableció una amistad con los dueños, quienes tenían una hija joven de apariencia delicada e inocente.

Ella nació en Italia, en una familia de clase alta-media. Se dedicaba a la costura, limpieza, ayudaba a los padres, y esperaba casarse algún día.

Era muy pegada a su padre Otello Alimenti y trataba de estar todo el tiempo posible cerca de él, fue en uno de esos días cuando su padre le presentó a ese combatiente polaco. Su reacción al principio fue negativa, lo rechazaba todo el tiempo y trataba de esquivarlo. Pero sólo demoró unos días para darse cuenta que realmente le gustaba, y ambos empezaron a conocerse.

Los cuentos de mi abuelo

José Felipe Avalos Vasquez Hace aproximadamente cincuenta años mi abuelo materno cogió como hobbie el buscar entierros.

Disfrutaba mucho el ver qué misterio había tras las historias que la gente le contaba, viajaba a donde fuera, y se empeñaba siempre en conocer bien a la gente de la región y en oír las historias que rondaban en esa región. Algunas veces la gente ponía duda sobre lo que se comentaba en el pueblo, pero en otras ocasiones las historias ya habían tomado tanta fuerza que las personas estaban llenas de miedo por lo que muchos habían visto o habían escuchado que contaban.

Eran historias de apariciones de personas, de luces incandescentes en medio de la noche en montañas que no tenían luz eléctrica, de movimientos de objetos y pasos que se escuchan en medio de la noche, de casas o fincas donde nadie quería vivir por temor a espectros o ruidos que se escuchan en ellas. Siempre fueron historias llenas de misterio y de mucho suspenso donde su mejor compañía fue la noche algunas veces acompañada de la luz de la luna o del frío intenso de la noche rodeado de mucha neblina.

Mi abuela pobló la Patagonia

Ana Zaefferer Hace ya mucho tiempo que nadie veía una mujer así. Una señora que ya tiene ochenta y seis años con fuerzas para tomar el auto e irse al campo con sus hijos y nietos todos los fines de semana. Ilda María Antonia.

A pesar de su imagen bien cuidada y su forma de hablar tan delicada, ella sabe el efecto que causa en las personas. Es una mujer que inspira, se preocupa por todos pero nunca deja de ser ella misma, no tiene miedo a decir lo que piensa ni tampoco le tiene mucho miedo a las consecuencias.

Nació en un momento en que la mujer no podía estar sola, si salía era con chaperones, si se llegaba a los treinta y soltera, era una carga para sus padres, que la iban a tener que mantener, porque ya, a esa edad no ibas a conseguir marido.

La idea de ir al cine ya era complicada, los hombres debían estar separados de las mujeres en todo momento. A pesar de todo, ella pudo mantenerse fuerte, siguiendo el ejemplo de su mamá, una mujer muy independiente.

La gente, aún el día de hoy, se sigue preguntando, cómo es que esa mujer llegó con su madre, también llamada Ilda, y sus dos hermanas, Graciela y Lucila, a una de las zonas menos poblada, hasta entonces, de la Patagonia Argentina, un lugar llamado Quila Quina.

Mi abuelo Miguel Rainieri

Agustina Poderti Danucio Miguel Ranieri vivía con su familia en Calabria, Italia. Debido a la situación que afrontaba el país, durante la Segunda Guerra Mundial, llevaban una vida muy humilde, habitando en un campo donde muchos alemanes se refugiaban, escondiéndose y huyendo de los americanos. Eran tiempos muy difíciles, sobrevivían alimentándose gracias al esfuerzo y arduo trabajo que empleaban sobre sus propias cosechas ya que no tenían para comer.

Mi abuelo es un hombre de pocas palabras, serio, luchador, emprendedor, destacado por su gran inteligencia, siempre tan correcto y respetuoso, con esa manera de querer transmitir constantemente lo que la vida le enseñó a él.

Su padre, Francisco, junto con su hermano decidieron emprender un viaje hacia Argentina para probar suerte, dejando en Italia a sus familias. El propósito de ellos era conseguir nuevas oportunidades de trabajo para poder brindarles una mejor vida a sus parientes, los que se encontraban en una situación realmente desesperante.

Tiempo más tarde Miguel decide venir, por primera vez, de visita para conocer el país, pero lo que sólo era un simple viaje momentáneo, terminó siendo algo permanente, ya que aquí conoció a la que sería el gran amor de su vida.

Mi abuelo y el ciclismo

Brenda Olmos Edilberto Sinforiano Olmos nació un siete de julio de 1934 en el Bolsón, provincia de Catamarca, Argentina. Hijo de Cleofe Olmos, fue el menor de siete hermanos. Durante su niñez fue criado por el resto de sus hermanos en especial por la mayor de ellos, Manuela. Hecho que era muy común, ya que en esa época las hijas mujeres mayores cumplían un pequeño rol de madre y encargarse del cuidado de sus hermanos menores y de algunos quehaceres del hogar.

Como todo chico (inquieto, extrovertido y ansioso), sintió curiosidad por todo lo que lo rodeaba, fue allí donde descubrió el arte de los deportes como lo fueron para él el ciclismo y el boxeo.

En 1951, con tan solo dieciséis años, le fue prestada una bicicleta.

La cual utilizo para correr su primera carrera que se realizaba en un ciclo vía que se extiende por el parque industrial.

La gran destreza y habilidad hacia los deportes, lo ayudo a conocer diferentes lugares de la República Argentina, y le dio la oportunidad de llegar a conocer otros países, al ser federado en su categoría. Este, no era un beneficio que se le otorgase a cualquier persona.

Mis dos puntos cardinales

María Belén Suarez En el norte sobre la cordillera, Villa Mazan y sobre la costa atlántica, Claromecó. Son dos lugares o para mí dos puntos; tal vez por sus pequeños tamaños y población o quizás porque esos dos puntos se conectaron en uno: mi familia.

Rodeado de montañas y poblado de olivos, pocas casas y grandes fincas. En verano mucho calor y en invierno demasiado frío; son algunas de las características de Villa Mazan. Un colegio, una iglesia, un club, ningún restaurant y varios pubs.

No hay inseguridad. La única preocupación de la gente es que no hiele y que haya una buena cosecha.

Similar y muy distinto es Claromecó. Igual de tranquilo, con una de las playas más lindas de Argentina. Grande, espaciosa y con las mejores olas que vi. Siempre con ese vientito fresco, tan particular. Una avenida costanera muy ancha, sin asfaltar con casas de ventanales hasta el piso. Mucha costa y a lo lejos un faro rallado blanco y negro; al que solía ir de chica. En la misma ciudad un gran parque de pinos, donde la gente suele ir cuando los días no son agradables para estar en la playa.

Mil ochocientos kilómetros de distancia entre un punto y otro; unidos hace veinticuatro años, en la Facultad de Medicina de la UBA.

Papá, Mamá un amor que nunca acabará

Julián Gerardi Esta no es una historia más del montón es apasionante, los sentimientos se entrelazan formando algo tan fuerte e irrompible, como lo es el amor. Tantos filósofos tratan de explicar esta palabra, buscando sinónimos, para un sentimiento que con solo personas, uno puede llegar al significado.

Yo soy partícipe de cada uno de los actos, de sus palabras, miradas, sentimientos. La forma de vivir que tanto inspira a uno a poder escribir sobre ellos es impresionante, viéndola desde todos los puntos de vista, desde cualquier análisis que se le pueda hacer.

No son simples palabras sino los sentimientos de personas que confían plenamente en el amor. Es raro contar el transcurso de una vida en días y escribirla en un papel así como si nada, pero tener el lujo de poder saber cómo dos personas se dicen te amo, te extraño es lo más hermoso de esto.

Para concluir, lo más gratificante de escribir este gran ejemplo de vida, es que sólo yo, su hijo, puedo ser el único que la cuente y trataré de dejar en el que lo lea un final abierto.


Docente: fue publicado de la página 87 a página90 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº44

ver detalle e índice del libro